"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


lunes, 30 de septiembre de 2013

Día de la blasfemia:el "argumento Ray Comfort" que demuestra que Dios no existe

"Si Dios es la respuesta, la pregunta debió haber sido muy estúpida."

Siendo esta la primera ocasión en la que celebro desde el blog el Día Internacional de la Blasfemia, quería presentarles algo interesante y divertido a la vez. Así, se me había ocurrido hacer un artículo con videos de grupos como Black Sabbath, Rammstein Mago de Oz o incluso algo de John Lennon  para tener un poco de música para variar; se me ocurrió también reflexionar un poco sobre filosofía e historia del arte mostrando La Tentación de San Antonio, una obra reproducida varias veces, pero cuyas representaciones más famosas y blasfemas son (a mi gusto) las de Félicien Rops y Salvador Dalí. También pensé en una galería de memes blasfemos, pero ya existe toda una página de facebook de eso, así que también la deseché.




En fin, tuve varias ideas. Pero luego de un tiempo de meditar la situación, pensé y me dije a mí mismo: "mi mismo, ¿qué podrías publicar para el Día de la Blasfemia que sea un insulto a cualquier tipo de dios que se pueda imaginar y que a la vez, sea divertido? De pronto, me llegó la inspiración divina en dos palabras, el nombre de una persona: Ray Comfort. Me di cuenta que no puede haber mayor insulto a cualquier dios que este sujeto, además de ser el principal bufón de los círculos de ateos y conocedores de la biología evolutiva. Entonces, la mezcla perfecta entre insulto divino y diversión. Para aquellos que no conozcan quién es Ray "la banana" Comfort, nada más vean esta joyita:




Esto no puede ser solo un insulto a los biólogos evolutivos que saben que el plátano (o banana) es un fruto producto de la selección artificial y que este deriva de una especie silvestre que se parece poco a la banana que todos estamos acostumbrados a comer (sin albur); sino que es también un insulto a la inteligencia humana en general. Es más, si existe algún dios, este se sentiría ofendido al ver a este tipejo y su "demostración". Seguro ese dios entraría en crisis existencial al cuestionarse cómo él, siendo perfecto, creo semejante aberración como Comfort.

Lo que es más, algunos, como el jubilado profesor de filosofía y autor de The Skeptic's Dictionary, Robert Todd Carroll, piensan que Comfort es en sí mismo una demostración de que el dios abrahamico no existe.

¿Quién es este tipo que piensa que una banana es "la pesadilla de los ateos"? Bueno, además de ser el creador de la falacia del plátano y ser obviamente un anti-evolucionista que de evolución no sabe ni jota, Comfort es un evangélico originario de Nueva Zelanda, escritor de una decena de libros que hablan sobre ateísmo, evolución, evangelización, salvación cristiana, etc. Entre sus publicaciones más "notables" está su edición de El Origen de las Especies, de Charles Darwin, publicada en 2009 con todo y una fantástica introducción hecha por él mismo, en la que su ignorancia y analfabetismo científico brillan por sobre todas las cosas. En su sitio web, Comfort afirma haber regalo más de 194, 000 copias del libro y que "nada ha sido cambiado en la obra de Darwin." Sin embargo, tal como nos narra Eugenie Scott, director ejecutivo del National Center for Science Education, ¡Comfort omitió nada más y nada menos que cuatro capítulos de la obra magna de Darwin! Por si eso fuera poco, el profesor de biología de la Universidad de Tennessee, Stan Guffey señala que Comfort cometió plagio en la introducción de El Origen. ¿Cómo lo sabe Guffey? Por qué al parecer, a quien Comfort plagió fue a el propio profesor Guffey. 
La introducción comienza con una bonita y pequeña biografía dulce, entonces degenera en cojos intelectuales, distorsiones perezosas,lectura selectiva de la bibliografía, selecciona y escoge los hechos y malas interpretaciones de los registros históricos.. 
Él [Comfort] sólo quiere que sus 50 páginas sean leídas [las de la introducción], 47 de los cuales son anti-intelectuales, tonterías deshonestas, y las tres primeras de los cuales son muy buenas  porque yo las escribí.
En fin, como vemos, Comfort es todo un estuche cristiano de monerías. ¿Pero cómo es que Comfort es un blasfemo? y ¿cómo se demuestra que el dios cristiano no existe por el hecho de que exista Comfort? Bien, veamos el argumento Comfort en contra de la existencia de Dios:

Comfort es un anti-evolucionista que nunca ha estudiado biología evolutiva, y eso se nota, al pensar que, por ejemplo, un chimpancé puede dar a luz a un humano o que un cocodrilo puede dar a luz a un cocopato. Según él, como no se da nada esto en la naturaleza (lo que muchos creacionistas identificarían con un "eslabón perdido"), la evolución es una farsa. Claro que sus afirmaciones hechas desde la ignorancia solo refutan hombres de paja, sin siquiera acercarse tantito a lo que enuncia realmente la biología evolutiva. Comfort llegó incluso asegurar sandeces como que los evolucionistas creen que el macho de una especie evoluciona de forma distinta que la hembra, y el que un individuo macho evolucione al mismo tiempo y en el mismo lugar que un individuo hembra de la misma especie evoluciona, es algo absurdo, por tanto, la evolución es falsa. ¿No creen que pueda existir alguien tan inteligente (sarcasmo) como Comfort? Lean sus propias palabras:
Imagine que está ahí cuando el primer perro evolucionó. Digamos que es el perro de caza africano (Lycaon pictus), el cánido salvaje de África. Hubo una gran explosión, y millones de años más tarde, surge un animal con una cola y cuatro patas, hígado, corazón, los riñones, los pulmones, la sangre, las orejas y los ojos evolucionaron en el primer perro. Afortunadamente para él, sus ojos se habían convertido a la madurez después de millones de años de ceguera, por lo que podía ver a la primera perra que había evolucionado de pie junto a él. En realidad fue muy afortunado, ya que si la perra no había evolucionado también, y estado en el lugar correcto en el momento adecuado, con las piezas adecuadas y la voluntad de su compañero, hubiera sido un perro muerto. Necesitaba una mujer para mantener viva la especie.
Definitivamente, uno no puede poner otra cara más que esta:


"De Comfort brotan muchas afirmaciones igualmente falsas y ridículas como si fueran verdaderas ideas de la comunidad científica. A continuación, se burla de las ideas y llega a la conclusión de que la evolución es un absurdo y sus creencias en las que las serpientes hablan y otros milagros bíblicos son verdaderas", escribe de forma burlona Todd Carroll.

Y es aquí donde Carroll nos muestra de manera formal el argumento en contra de la existencia de Dios:

Piensa en esto. Un hombre afirma que demostrar un ser omnipotente, omnisciente existe, proporcionando una serie de ideas absurdas, falsas y desvarías dementes. Afirma ser la prueba viviente de un diseñador inteligente del universo y ser un portavoz  de éste en la Tierra. Si un ser como el dios del Antiguo Testamente existiera, este aniquilaría a Comfort por hacer que la gente piense que el dios del Antiguo Testamento es un imbécil. Comfort no ha sido aniquilado. Por tanto, el dios del Antiguo Testamento no existe. Caso cerrado.
Desde luego que, como señala Carroll, el argumento no es infalible. Tal vez el dios abrahámico del Antiguo Testamento existe realmente, pero está satisfecho con el trabajo de personas como Comfort, por tanto, el dios abrahámico es un idiota.

Estoy muy seguro que una u otra conclusión le resultará un profundo insulto a cualquiera que tenga un poquito de sesos pero que además crea que el dios personal en el que cree es más inteligente que un idiota. A esas personas les pido que analicen rigurosamente el argumento, se darán cuenta que es totalmente válido.

Así pues, no solo demostramos que un dios como el cristiano no existe, sino que Comfort se vuelve en sí mismo un insulto a cualquier intento de deidad o cualquier ente todopoderoso que quiera verse como diseñador inteligente.

¡Feliz día de la blasfemia!



SI TE INTERESA EL TEMA

*La entrada Ray Comfort del Skeptic's Dictionary, de Robert Todd Carroll, es la fuente original del argumento Comfort que demuestra que Dios no existe.

*Don't Diss Darwin, un sitio web creado por el National Center for Science Education, especialmente para advertir al público sobre las tonterías, el plagio y la deshonestidad de Comfort en su edición de El Origen de las Especies.

*How to Debate a Young Earth Creationist, capítulo 65 del podcast Skeptoid, de Brian Dunning, sobre los principales hombres de paja lanzados por los creacionistas y cómo estos son fácilmente refutados.

*El diseñador poco inteligente, la serie del blog La Ciencia y sus Demonios, que muestra la irracionalidad del creacionismo del diseño inteligente.

sábado, 7 de septiembre de 2013

7 Razones para no creer en la homeopatía

Luego de un largo tiempo de no escribir nada por aquí (ah pero les dejé una interesante colaboración de Fabián Granobles y publiqué mi confesión de magufo anónimo en Magufobusters), decidí crear un nuevo top 7 con las principales razones para decir sin temor a equivocarme que la homeopatía NO es ciencia.

¿Por qué no es ciencia? Porque en ciencia no se admiten afirmaciones extraordinarias carentes de evidencias extraordinarias del mismo peso. Así de simple, así de sencillo. La homeopatía como intento fallido de disciplina de la salud afirma un montón de cosas que rayan en la locura. Sin embargo, ese no sería un problema si tan solo esa locura estuviera sustentada en algo. A muchos nos puede parecer una locura la teoría de la evolución, la relatividad, la idea de que un virus puede causar enfermedades que van desde la gripe al sida, que el universo haya surgido básicamente de la nada, que los electrones son capaces de aparecer y desaparecer solo para volver aparecer en otra parte o que una misma partícula puede estar en varias partes al mismo tiempo y en el mismo espacio. Sin duda cualquiera dirá a primera vista que los científicos que trabajan en todo esto se han fumado de la verde (o tal vez de la morada). Parece de locos, podríamos incluso (en otra época e ignorando el contexto) decir que todo eso es ridículo, sí, pero por más ridículo que suene todas esas afirmaciones están sustentadas en la evidencia.

En ciencia importa poco si algo va en contra del sentido común o incluso contra "lo establecido", siempre que se base en evidencias públicas, verificables, contrastables, falsables y que puedan ser descritas y explicadas de forma legible, estas se aceptarán como auténticos conocimientos científicos (contrario a lo que cualquier posmodernista podría pensar). La homeopatía parece ser toda una locura y no hay nada que nos demuestre que sea algo más que eso.

No falta el que dice que sí existen pruebas que por lo menos sugieren que los semejantes pueden curar o que la memoria del agua parece ser un hecho. Pero hay una gran diferencia entre lo que se sugiere y lo que parece con lo que en realidad es. Y en la realidad, lo cierto es que hasta hoy no hay nada contundente que demuestre alguna de las afirmaciones de la homeopatía, así como la mayoría (si no es que todas) de las afirmaciones de las prácticas pseudomédicas. Así pues, sin hacerla más larga les dejo las que pienso son las mejores razones para sostener lo ya dicho: la homeopatía no es ciencia, ni lo parece.

7. No existen pruebas de la memoria del agua. Aunque se ha demostrado hasta el cansancio que la idea de que el agua guarda una clase de "memoria molecular" carece de sentido, parece ser una de las afirmaciones favoritas de los que le adjudican cientificidad a la homeopatía. Nada más falso.

Aunque el concepto es nuevo, lo cierto es que su definición es exactamente la misma de la "transferencia de vitalidad" que Samuel Hahnemann utilizó hace unos 200 años para asegurar que su invención, la homeopatía, tenía auténticos principios (metafísicos, no médicos, por cierto). Es como el concepto de la complejidad irreductible que utilizan los actuales creacionistas del diseño inteligente. Se refiere al mismo viejo argumento del diseño de la teología natural descrita por Paley, pero en fin. Veamos de forma breve qué es eso de la memoria del agua.

Tal como asegura la magufa página ABC Homeopatía, la memoria del agua es un principio homeopático en el que, luego de someter al proceso continuo de dilución y dinamización en el que no queda ni una sola molécula origina del ingrediente activo de la tintura o sustancia madre (ya saben, por aquella ecuación que nos enseñan en secundaria llamada número de Avogadro), las propiedades del remedio han sido almacenadas en las moléculas de agua que lo han contenido y traspasadas de unas a otras sucesivamente en el proceso de elaboración de un producto homeopático (me niego a llamar a esto medicamentos, pues no lo son). ABC Homeopatía utiliza un video de cristales de hielo y un par de "estudios" más que cuestionables para respaldar dicha afirmación. 

De acuerdo al mencionado sitio, la memoria del agua ya es estudiada de forma científica indicando que esta es una realidad, igual que la gravedad o la teoría atómica. También, como se dice desde un principio, asegura que la memoria del agua es uno de los principios sobre los cuales la homeopatía actual descansa. Es aquí donde comienzan las dudas. Primero se nos dice que es un principio (es decir, una de las bases) de la homeopatía, pero luego se nos dice que aun se está investigando si realmente existe. ¿Qué no para que algo sea un principio o una base en alguna teoría científica ya está más que demostrado? La selección natural es un principio demostrado en biología; la teoría de gérmenes y la existencia del sistema inmune son los principios de la patología y la inmunología respectivamente (no son los únicos desde luego); la teoría atómica es un principio en química, y así puedo seguir con los ejemplos. Algo que tienen en común todos esos ejemplos es que, antes de considerarse principios de algo, primero se tuvo que demostrar su existencia. En la homeopatía parece que se hace al revés: primero decimos que algo es un principio para sostener nuestras afirmaciones y luego nos preocupamos por ver si es cierto.

Algunos defensores de esta magufada dirán que mi afirmación es falsa, ya que el término memoria del agua no viene desde la homeopatía sino desde un estudio científico publicado en los años 80 por el equipo del entonces reconocido investigador Jacques Benveniste. Sin embargo, tal y como luego de una investigación ordenada por la revista Nature demostraría, la investigación de Benveniste carecía de un auténtico método libre de sesgos, no se pudieron replicar los resultados que éste aseguraba e incluso se llegó a sospechar sobre la intervención de alguna empresa homeopática detrás del asunto.
Aunque los trabajos de investigadores
como Benveniste y Ennis levantaron el autoestima
de la homeopatía, lo cierto es que sus
afirmaciones no pudieron ser replicadas,
encontrándose anomalías en la metodología
de sus investigaciones.

Haiga sido como haiga sido, el estudio de Benveniste no pudo demostrar lo que al principio afirmaba y aunque hubo otros intentos de estudios con el tiempo, como el de Madeleine Ennis, del mismo modo se encontraron deficiencias y sesgos en los métodos, así como fue imposible replicar sus resultados.  Más recientemente, el premio Nobel Luc Montagnier dio un nuevo impulso a la memoria del agua, luego de que en 2009 publicara una serie de experimentos en los que afirmaba que el ADN altamente diluido en agua es capaz de generar señales de radio. Que no les extrañe el hecho que hasta ahora nadie haya podido replicar los resultados de Montagnier, además que se demostró que el diseño del estudio era bastante torpe (sí así es, torpe un experimento realizado por un premio Nobel, PROBLEM?). Montagnier utiliza un dispositivo de detección de señales crudas conectado a una computadora y con esto generó resultados de ruido, pero sin valor alguno. De modo que llegamos a donde estábamos desde un principio: ¿cómo es que algo que no se ha demostrado siquiera su existencia puede ser el fundamento ad-hoc de una disciplina que tampoco ha demostrado su efectividad, y aun así quererse llamar ciencia?

La respuesta es simple. La homeopatía no es una ciencia, y en tal caso, podríamos decir que es más que nada una ciencia hada de los dientes, que si leen el enlace completo, comprenderán que eso de científico no tiene nada. El punto es simple: como no hay nada que demuestre que para empezar la homeopatía funciona, no hay razones para pensar en cómo trabajan sus "principios."

El profesor de neurología, editor en jefe del sitio Science-Based Medicine y presidente de la New England Skeptical Society, Steven Novella, concluye de forma contundente que: 


La idea de que el agua tiene memoria no es más que una reformulación de la idea supersticiosa de Hahnemann que las sustancias pueden transferir su "esencia vital" a otras sustancias. La memoria del agua es otra ficción de la homeopatía, no se basa en la ciencia y es improbable en extremo.

Véase más: The Memory of Water, artículo de Steven Novella en la sección The Science of Medicine del sitio oficial de CSI; Water Memory, artículo de la RationalWiki; La memoria del agua (II): de Benveniste a Ennis, artículo de La Ciencia y sus Demonios; Mis tonterías favoritas, artículo de mi autoría con un top 10 de las principales afirmaciones pseudocientíficas que más me interesan. El punto 6 hablo un poco más sobre los casos de Benveniste y Ennis, junto con enlaces externos adicionales.


6. Los principios de la homeopatía son metafísicos, no médicos. Dejando de lado (por ahora) el postulado pseudocientífico de la memoria del agua, y centrándonos en la homeopatía clásica, veamos que tienen de científico y veraz los principios básicos en los que descansa la homeopatía en general. Para esto, debemos revisar de forma breve la historia y orígenes de esta práctica.
Samuel Hahnemann, el metafísico que con sus ideas
prometía revolucionar la medicina del siglo XIX,
pero cuya propuesta, en pleno siglo XXI,
quedó estancada hace 200 años.

Como ya se dijo, la homeopatía nace de las "investigaciones" y propuestas del médico Samuel Hahnemann a principios del siglo XIX. En 1810 Hahnemann publicó su principal obra llamada Organnon der Rationellen Heikunde, donde postula y explica la que llamaría la ley de los semejantes y la ley de los infinitisimales, las cuáles postulan que a) toda sustancia activa farmacológicamente, provoca en el individuo sano y sensible un conjunto de síntomas característicos de dichas sustancias, b) todo individuo enfermo presenta un conjunto de síntomas que caracterizan a su enfermedad y c) la curación se puede obtener mediante la administración de una pequeña cantidad de sustancias cuyos efectos sean similares a los de la enfermedad. Este sería el principio que daría nombre a la homeopatía como tal (del griego homois significa similar, y phatos, sufrimiento o enfermedad). La ley de los similares se resume en la popular frase "lo similar se cura por lo similar", mientras que la ley de los infinitesimales se resume en "entre más diluido más potente".

¿Cómo fue que Hahnemann llegó a esos postulados? ¿Por estudios, investigaciones o una metodología científica o siquiera parecida? Bueno, para empezar hay que tener en claro que Hahnemann se dedicó más a la traducción de libros y estudios médicos que a la investigación médica o biológica. Él creía que las enfermedades eran causadas por "desequilibrios" emocionales en la "fuerza vital". Como todos en aquella época, no conocía la teoría de gérmenes ni las bases biológicas del sistema inmunológico, ya que esto aun no era descubierto. En aquel entonces, la teoría humoral era la predominante en la explicación de enfermedades, y Hahnemann, igual que muchos intelectuales de la época era un fervoroso creyente de esta idea. Se cuenta que en una ocasión se encontraba traduciendo el libro Materia Medica de William Cullen, en el cual describía los efectos de la quinina para calmar fiebres intermitentes.

Entonces se le ocurrió administrarse una dosis alta de quinina para ver lo que le pasaría. Hahnemann cayó enfermo con altas fiebres. Fue justo entonces cuando pensó que si una dosis alta provoca enfermedad, seguramente una dosis infinitesimalmente baja debería causar una cura. De esta forma se dedicó a tratar las enfermedades con tratamientos que en dosis normales o altas causaran síntomas semejantes, pero diluidas en cantidades ínfimas. Así es como surgen los principios de lo que ahora es una de las pseudociencias más populares en la sociedad. Hahnemann inventó el método de dinamización para crear sus productos homeopáticos.

El método de dinamización utilizado por Hahnemann es el que hasta el día de hoy se sigue usando en diluciones homeopáticas:

1. Se toma una parte de la sustancia a usar como base, denominada tintura madre.2. La tintura madre se diluye una parte en 99 partes de agua o alcohol y se agita enérgicamente (proceso conocido como sucusión) con una serie de movimientos mecánicos muy concretos que sacuden y golpean la disolución. De este modo se obtiene la dilución 1 CH (Centesimal Hahnemann).3.Se toma una parte de la dilución 1 CH y se vuelve a diluir en 99 partes de agua o alcohol, sin olvidar el ritual de agitar y colpear con energía, obteniendo una dilución de 2 CH.4. Se vuelve repetir el paso anterior.5. Se repite el paso anterior.
El proceso de sucusión  se repite hasta el cansancio, hasta el punto en que una gota de la tintura madre diluida en el agua de todos los océanos tendría más ingrediente activo que la dilución homeopática en cuestión. Luego de esto, se deposita una gota del resultado obtenido de la dinamización en un frasco pequeño con alcohol o con chochitos azucarados. Y así tenemos homeopatía para todos... y para todo. Es importante señalar que al llegar a una dilución 12 CH el ingrediente activo básicamente ha desaparecido (el proceso tanto en el siglo XIX como en la actualidad puede llegar hasta los 100 CH). Sin embargo, tal como nos relata el propio Hahnemann en su obra, creía que la tintura madre le pasaba el "espíritu" o su "esencia curativa inmaterial" al agua en la que era diluida, y de este modo, el producto obtenido seguía teniendo las propiedades de la sustancia original. 

Todo esto representó una aparente innovación a principios del siglo XIX, ya que era un tratamiento indoloro con una agresividad nula, a diferencia de las sangrías y otros métodos utilizados en aquel entonces. Sin embargo, la medicina se fue desarrollando como ciencia de forma paralela en la que Hahnemann ganaba adeptos. Las teorías y nuevos descubrimientos en microbiología, anatomía, histología, inmunología, citología, farmacología, bioquímica, biología evolutiva, patología, epidemiología, virología... demostraron que teorías como la humoral simplemente no se adecuaba a la realidad al ser una idea basada en la ignorancia y el sentido común. Con esta idea tirada al suelo, las ideas de que las enfermedades eran causadas por desequilibrios emocionales quedaron descartadas (en cuanto a enfermedades estudiadas hoy en día en patología, causadas entre otras por agentes externos, dependiendo de la enfermedad que se trate), así como las bases de filosofía natural de la homeopatía se fueron por un tubo.

En resumen y en pocas palabras, las leyes de lo semejante y de dilución infinitesimal no eran otra cosa más que principios metafísicos, no médicos ni biológicos (tampoco psicológicos). A pesar de esto, los seguidores de Hahnemann mantuvieron más o menos viva su tradición hasta el siglo XX en donde, a finales de este, comenzaron a tener una cierta notoriedad debido al interés del público y debido a que se comenzaban hacer estudios clínicos sobre las afirmaciones de la homeopatía. Sin embargo, la homeopatía nunca cambió de principios, haciendo de esta una disciplina aislada que no se complemente ni complemente ninguna disciplina auténticamente científica. Uno puede pasar toda una eternidad pensando en cuáles han sido las tres principales aportaciones a la medicina científica, y bien podría pasar el mismo tiempo que lleva la homeopatía existiendo sin poder encontrar dichos aportes al conocimiento médico científico.

Por si todo esto no fuera suficiente para que quede claro la contradicción en la que entra la homeopatía con la ciencia, pensemos un momento en la ley de los semejantes y los productos homeopáticos resultantes. Ya que se trata de "re-equilibrar" el cuerpo y no de combatir una enfermedad causada por un virus o una bacteria, no hace falta que la "tintura madre" provoque la enfermedad o dolencia padecida, sino que basta con que se parezca a la enfermedad o dolencia. Basta con que sea similar. Así es como tenemos que para enfermedades de la sangre tenemos como cura veneno de serpiente Lachesis Trigonocephalus. ¿Por qué veneno de esa serpiente? No porque tenga algo que ver con la enfermedad o algo parecido, sino porque, bueno, el veneno de esa serpiente causa pústulas sanguinolentas en dosis normales. Por tanto, usarla diluida de forma infinitesimal debería ayudar con enfermedades de la sangre. Para alergias cuyos síntomas comunes son el lagrimeo y moqueo, tenemos a la cebolla Allium cepa. Como en dosis normales esta causa lagrimeo y moqueo, diluida debería poder curarlo, ¿no? Para algún dolor específico se tiene la dilución Apis mellifica, la cual hace referencia a una abeja triturada y diluida; como los piquetes de abeja duelen, la abeja diluida debería poder aliviar el dolor. Genius! ¿Ahora comprenden por qué digo que esta terapia raya en la locura? 

Véase más: Homeopathy, entrada del Skeptic's Dictionary; ¿Es efectiva la homeopatía? monografía de Miguel Ángel Sabadell en ARP-SAPC;  ¿Funciona la Homeopatía? 1 y 2, artículos del Popurrí escéptico.

5. Las diluciones homeopáticas sobrepasan el número de Avogadro. Continuando con las implicaciones de los principios sobrenaturales de la homeopatía,  como ya más o menos se dijo en el punto anterior, un hecho en especial es el que hace que cualquiera que conozca un poco de química o física se ria de la homeopatía: las diluciones.

Como ya se señaló uno de los principios básicos de la homeopatía: la ley de los infinitesimales, la cual nos dice que entre más diluido esté el principio activo de una sustancia, más potente, siempre y cuando se diluya con el método de dinamización. En física existe un principio simple que nos dice hasta qué punto es posible encontrar ingrediente activo en un preparado. Esta ecuación es conocida como el número de Avogadro. Formulada por el profesor de física de la Universidad de Turín, Italia, Amedeo Avogadro, esta ecuación nos dice el número de entidades elementales (átomos o moléculas) en un mol de una sustancia cualquiera. Si pusieron atención a sus clases de química de la secundaria (yo casi no, por eso me alegro de haber seguido estudiando) sabrán que un mol es la unidad en la que se mide la cantidad de sustancia. Avogadro postuló por primera vez esta constante (que con los años sería refinada) en 1811 asegurando que el volumen de un gas es proporcional al número de átomos y moléculas contenidos, independientemente de la naturaleza del gas (no hay que confundirlo con la ley de Avogadro de los gases ideales).

Avogadro demostró que hay un gran pero finito número específico de átomos y moléculas en un mol de sustancia. Más en concreto, los físicos representan este límite en 6.022 x 10 23. El sobrepasar este límite implica que es poco probable encontrar un rastro siquiera de alguna molécula del ingrediente activo. Entre más te alejes del límite es aun más improbable. Es aquí donde entramos en conflicto con la metafísica homeopática. Si bien existen preparados homeopáticos que no sobrepasan el número de Avogadro (de los más bajos que se pueden encontrar se encuentran a 106, es decir una parte en diez elevado a la sexta potencia, o una parte por millón), lo cierto es que la mayoría y los que se supone son "más efectivos" no solo lo sobrepasan, sino que se vuelan la barda con diluciones increíblemente grandes que pueden llegar a 1030  o incluso 10400  (200C, lo que significa que la sustancia se diluye 200 veces).

Tal como nos explica el profesor de física de la Universidad de Maryland, Robert L. Park:

La notación 30X significa la dilución 1:10, seguido de sucusión, se repite treinta veces. Eso resulta en una parte en 10 30 , o 1 seguidos por treinta ceros. No sé cuál es el nombre de ese número, pero déjame ponerlo de esta manera: usted tendría que tomar unas dos mil millones de píldoras, con un total de alrededor de mil toneladas de lactosa, para esperar conseguir incluso una molécula del medicamento. En otras palabras, las píldoras contienen nada más que lactosa y las impurezas inevitables. Esto es literalmente medicina sin medicina.
¿Y qué hay con el famoso Oscillococcinum el cual se diluye hasta 200C?

 Eso significa que la sustancia activa se diluye secuencialmente 1:100 y la sucusión se repite doscientas veces. Eso le deja con sólo una molécula de la sustancia activa a cada cien a las dos moléculas de centésima de potencia de disolvente, o un 1 seguido de cuatrocientos ceros (10 400 ). Sin embargo, se estima que el número total de átomos en el universo entero a ser de aproximadamente un googol, que es 1 seguido por un mero cien ceros.

O sea, un átomo diluido en todo el universo conocido tendría más ingrediente activo que este famoso "medicamento" vendido por la fábrica homeopática Boiron. ¿Y todavía hay quienes se atreven a preguntar que por qué no se considera a la homeopatía como ciencia? Los homeópatas tratan de excusarse con afirmaciones como las de la memoria del agua o incluso asegurando que la homeopatía tiene "principios cuánticos". Como ya hemos visto, esas ideas son sencillamente ridículas y carentes de sustento.

Véase más: Alternative Medicine and Laws of Physic, artículo de Robert L. Park disponible en CSI.

4. El "a mi me funcionó" no es evidencia. Hasta ahora hemos visto algunos de los reclamos principales hechos desde la homeopatía, pero no lo que algunos suelen decir sobre tratarse con homeopatía: "a mí me funcionó".  Tanto en homeopatía, como en todas las prácticas pseudomédicas alternativas las personas reportan tener resultados positivos, sin importar si la evidencia científica demuestra que la efectividad de dichas terapias es nula desde una perspectiva médica.

No importa si se trata de chochitos azucarados, imposición de manos, agujas en los puntos del chakra, un milagro hecho por la virgen María o biomagnetismo, las personas aseguran sentirse mejor con las terapias más bizarras y sinsentido. ¿Demuestra esto que existen fenómenos sobrenaturales desconocidos para la ciencia que actúan en el organismo humano como agentes patógenos? Podría ser... pero hay un número de respuestas más simples para explicar por qué las personas aseguran que "les funciona" las terapias sin efectividad. 

En primer lugar se encuentra el diagnóstico equivocado, en el que un médico de cabecera ofrece un diagnóstico "obvio" basado en una serie de síntomas sin hacer exámenes de ningún tipo. El paciente puede tener una enfermedad distinta que se cura por sí sola o que desaparece por su ciclo de vida, mientras que se está tomando alguna medicina alternativa. Entonces, la persona comienza a sentirse bien y afirma post huc que fue gracias al tratamiento mágico. Esta explicación ya supone varios elementos que explican de forma simple la supuesta efectividad del tratamiento: el diagnóstico equivocado, la naturaleza de las enfermedades auto-limitantes las cuales siguen su ciclo de vida, y la falacia post huc, que nos explica por qué es falso suponer que el medicamento alternativo fue el causante de la cura.

Algunas enfermedades crónicas siguen una naturaleza rítmica de "mejora-empeora", en la que se puede notar un periodo de mejoramiento y buena salud de tiempo indeterminado, solo para después de pasado dicho tiempo decaer de forma brutal. Entonces, justo cuando el paciente tiene un "brote" de la enfermedad en la que se encuentra empeorando acude algún terapeuta alternativo; la terapia alternativa parece dar resultados, pero en realidad solo es la naturaleza rítmica de la enfermedad la que da la apariencia de remisión. De este tipo de casos se está bien documentado en toda clase de pseudomedicinas, desde la homeopatía hasta el tele-evangelismo y la sanación mística.

También están las comunes enfermedades psicosomáticas, en las que basta con que alguien le preste atención a su malestar o dolencia como para que ya empiece a sentirse mejor (sea un médico o un cura). Estos casos tal vez podrían asegurar los homeópatas de corriente clásica que en verdad ayudan, ya que las enfermedades psicosomáticas son el resultado de desequilibrios emocionales. En realidad, basta con que el homeópata le preste atención como para que ya empiece a sentir mejora, así, sin tomar nada.

Otros casos pueden explicarse por la cruza de tratamientos, en los que el paciente está recibiendo una terapia científica auténtica a la vez que le rezan o toma chochitos azucarados. Comienza a curarse y concluye post huc que se curó a la oración o al chochito azucarado. Algunos más pueden explicarse por remisiones espontáneas (en las que la enfermedad desaparece por causas desconocidas, pero no deja de ser un caso científico) o auto-engaño (en que el paciente se convence a sí mismo que está curándose con tratamientos inútiles aunque la evidencia está en su contra).


Hasta el día de hoy, no existen pruebas que demuestren de forma concluyente la efectividad de la homeopatía utilizada como tratamiento en cualquier patología, más allá del efecto placebo.

Pero la explicación por excelencia para casos en los que parece que un tratamiento ineficaz como la homeopatía en verdad funciona, es el efecto placebo. Según el sitio informativo ¿Qué es la homeopatía? el efecto placeblo es el fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia inocua, es decir, una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de los síntomas o la enfermedad. La mejora es aparente pues el malestar o la enfermedad no puede desaparecer con un placebo (a menos que no haya malestar o enfermedad alguna) aunque la creencia en la curación puede ser útil dependiendo del tratamiento y la enfermedad tratada. Se estima que al rededor del 2 al 80%de la efectividad de los medicamentos (los de a de veras) usados depende del efecto placebo, dependiendo del tratamiento y la enfermedad en cuestión.

En los análisis clínicos para demostrar la efectividad de un nuevo medicamento, se somete a un grupo de pacientes a un análisis de doble ciego, en el que una parte del grupo de pacientes se le administra un placebo y la otra parte recibe el medicamento en cuestión, sin que nadie pueda saber qué grupo recibió el medicamento real. Se supone que si el medicamento en verdad funciona, la mejoría debe verse marcada en el grupo al que se les administró a diferencia de aquellos que solo tomaron placebos. Las pruebas con grupos de control pueden repetirse varias veces en un estudio para asegurarse que no existe algún tipo de sesgo o error en la investigación. Una vez el estudio clínico es publicado, otros laboratorios o centros de investigación pueden repetir el experimento con un grupo de control distinto, buscando verificar o refutar los resultados del primer estudio.

Es extraño pensar que la homeopatía no está obligada a seguir estos métodos para poder venderse en el mercado, y aun así, auto-nombrarse "medicina". Hasta ahora, estos son los estudios hechos a la homeopatía con doble ciego científicamente controlados que han demostrado de forma concluyente la eficacia de esta. Como vemos, no hay mucho que decir, excepto que la evidencia anecdótica no es evidencia de nada.

Véase más: Anecdote, entrada de RationalWiki; Anecdotal (testimonial) evidence y Placebo effect, entradas de The Skeptic's Dictionary.

3. Tampoco hay evidencia de efectividad de la homeopatía en animales y bebés. Como si no fuera bastante el que exista quienes afirman que se puede curar o ayudar a tratar cosas como el sida, el cáncer e incluso (algo que ni siquiera es una enfermedad) la homosexualidad, no falta el que también afirma que la homeopatía sirve para enfermedades de animales e incluso para niños. El colmo fue cuando encontré que también hay "estudios" que "demuestran" la efectividad de la homeopatía en plantas, dando origen al nuevo [pseudo]estudio de la agrohomeopatía, ¡hazme el chingado favor!

En fin, algunos homeópatas han llegado afirmar que la homeopatía funciona en bebés y en animales de ganado como vacas, cerdos y caballos. Según estos [ir]responsables terapéutas, este tipo de casos demuestran que la homeopatía en verdad funciona, pues si la homeopatía solo es placebo, ¿cómo es posible que llegue a funcionar en bebés o en un caballo? Así que ¡jaque mate escépticos! ¿O no?

Si bien es cierto que no es posible que exista el efecto placebo en los bebés o en los animales, no significa que no se manifieste en los pediatras, los padres y los veterinarios. En cuanto a la homeopatía veterinaria, la doctora Harriet Hall, conocida como la SkepDoc, nos dice que pueden existir varias explicaciones ante la aparente efectividad de la pseudomedicina en animales:


*Ellos [los animales] pueden desarrollas una respuesta fisiológica aprendida a un medicamento y luego responder de manera similar cuando se sustituye por un placebo.
*Responden a la atención y el cuidado de los seres humanos.
*Los dueños humanos pueden experimentar el efecto placebo para sus mascotas mediante la percepción de una respuesta que en realidad no significa nada. 
*Puesto que los animales no pueden hablar, tenemos que interpretar el comportamiento de un animal como una indicación de alivio del dolor, interpretación que no siempre es precisa.
Estudios recientes con placebos han demostrado que los cuidadores de ganado tienden a pensar que sus animales llegan a mejorar aun cuando esto sea falso. Aunque a pesar de todo esto no faltan los que aseguran tener buenos resultados con la homeopatía veterinaria, lo cierto es que existen cero evidencias que demuestren tal afirmación. ¿Y en cuanto a la homeopatía pediátrica?
Me pregunto, ¿en qué estaba pensando al que se le ocurrió
usar pseudociencia en animales?

Aunque existen estudios clínicos sobre los efectos de la homeopatía en niños, lo cierto es que no existe evidencia proveniente de algún estudio hecho fuera del patrocinio de una de las industrias homeopáticas como Boiron o Hasler. Si a esto le agregamos que muchas de las dolencias y padecimientos en bebés se quitan por sí solos al poco tiempo, y que también existe la exageración de los padecimientos del niño por parte de los padres, resulta entonces estos tratamientos no ponen en jaque a nadie.

Explicaciones simples, efecto placebo y sugestión son respuestas más probables que la curación a través de un tratamiento que no cura.

Véase más: Los animales y el efecto placebo, circular del boletín del Círculo Escéptico; The Placebo Effect, artículo de Harriet Hall en la Skeptic's Society; The placebo effect in animals, artículo de Franklin D. McMillan.

 2.Piense en los meta-análisis. Dejando de lado la retórica que muchos utilizan para defender la homeopatía, viéndose como auténticos sofistas del siglo XXI, lo cierto es que no hay nada que pueda hacer concluir de forma contundente que la homeopatía funcione y no es probable que en el futuro haya alguna señal de evidencia pequeña que nos diga lo contrario. ¿Por qué? Porque, como hemos visto, los principios de la homeopatía NO son principios médicos basados en la ciencia, sino que tienen un sustento en el vitalismo y la metafísica. Más cercano a la brujería y el curanderismo que a la medicina y la ciencia.

Aun estando conscientes de esto, en los últimos años los laboratorios e instituciones serias se han ocupado hacer experimentos y análisis para ver si realmente se esconde algo de verdad detrás de la homeopatía. Algunos de estos estudios (casualmente aquellos financiados o creados por homeópatas) mostraron resultados positivos, mientras que otros (que no fueron financiados por homeópatas, ¿casualidades? seguro que sí) no arrojaron resultados más allá del placebo. Los ensayos clínicos sobre los efectos de la homeopatía se multiplicaron desde hace unas décadas, dando el suficiente material para poder hacer lo que en investigación se conoce como meta-análisis. Debido a la existencia de estos estudios, algunos han concluido ilusamente que, ya que la homeopatía se estudia científicamente quiere decir que por lo tanto, la homeopatía es ciencia. Más equivocado no se puede estar.

La ciencia se ocupa de investigar todo aquello que puede ser medido, verificado y contrastado. Vamos, aquello que ofrezca hechos empíricos. Si la ciencia se ha ocupado de investigar las reclamaciones de la homeopatía como sus supuesta efectividad o la validez de "principios" como la memoria del agua, es para ver qué tan ciertas son dichas reclamaciones, si se basan o no en la evidencia, en los hechos. La clarividencia, el espiritismo, la acupuntura, las oraciones, las abducciones... por solo poner algunos ejemplos, también han sido objeto de estudios científicos, pero eso no significa que nada de eso sean hechos científicos. Una vez aclarado el asunto cabe entonces preguntarse, ¿qué han arrojado los estudios sobre la homeopatía?

En 1997 un meta-análisis publicado en la prestigiosa revista The Lancet, usando 119 estudios clínicos (de 186 que tomó en cuenta) en base de criterios de inclusión, concluía que: 


"...los resultados de nuestro meta-análisis no son compatibles con la hipótesis de que los efectos clínicos de la homeopatía son completamente debido a placebo. Sin embargo, hemos encontrado pruebas suficientes a partir de estos estudios que la homeopatía sea claramente eficaz para cualquier situación clínica individual. Nuevas investigaciones sobre la homeopatía se justifica siempre y cuando sea rigurosa y sistemática."
¿Significaba esto el fin del debate?¿Estaba demostrada la efectividad de la homeopatía? Aunque muchos se apresuraron a decir que sí, lo cierto es que el estudio nos dice que no hay nada concluyente sobre el tema y que era necesario un mayor número de pruebas e investigaciones. Los críticos de este meta-análisis no tardaron en mostrar claros fallos causados por el sesgo de publicación, además que había datos muy confusos sobre cómo se usó y comparó la homeopatía con los placebos. Klaus Linde, autora del estudio, defendió el meta-análisis pero reconociendo las fallas de corrección de sesgo de publicación (entre otros puntos) solicitando que se miraran con atención los datos.

en 1999 Linde y su equipo publicaron el seguimiento del meta-análisis en el que reconocen que:

"La evidencia de sesgo [en los estudios primarios] debilita los resultados de nuestro meta-análisis original. Ya hemos completado nuestra búsqueda en la literatura en 1995, se ha publicado un número considerable de nuevos ensayos de homeopatía. El hecho de que un número de los nuevos ensayos de alta calidad ... hayan tenido resultados negativos, y una reciente actualización de esta revisión para el subtipo más "original" de la homeopatía (homeopatía clásica o individualizada), parece confirmar el hallazgo de que los ensayos más rigurosos tienen resultados menos prometedoresParece, pues, probable que nuestro meta-análisis, al menos, ha sobrestimado los efectos de los tratamientos homeopáticos."
Y bueno, así como este, otros estudios han concluido lo mismo. Un nuevo meta-análisis en The Lancet publicado en 2005 concluyó que "...cuando se tuvo en cuenta para estos sesgos en el análisis, hubo una débil evidencia de un efecto específico de los remedios homeopáticos, pero una fuerte evidencia de los efectos específicos de las intervenciones convencionales. Este hallazgo es compatible con la noción de que los efectos clínicos de la homeopatía son efectos placebo ". En 2006 el European Journal of Cancer concluyó en un meta-análisis de 6 estudios que no había nada que demostrara que los efectos de la homeopatía superaran los de un placebo. La Cochrane Collaboration publica estudios de forma regular.  El primero que esta organización hizo sobre la homeopatía se elaboró en 1998 y se volvió a realizar en 2007 con un grupo de control de 600 personas, concluyendo básicamente lo que otros ya habían concluido: cero efectos más allá del placebo.

Incluso en el Journal of Alternative Medicine publicó un estudio realizado en Honduras donde no se encontraban mayores efectos que el placebo en el uso de homeopatía como tratamiento a la diarrea. ¿Les parecen pocos?
"Los homeópatas han tenido más de 200 años para demostrar sus productos y no han podido hacerlo. Claro, hay estudios únicos que han encontrado diferencias estadísticamente significativas entre los grupos tratados con un HR (remedio homeopático) y el grupo de control, pero ninguno de ellos ha sido replicado o se han visto empañados por fallas metodológicas. ¡Doscientos años y estamos a la espera de la prueba! Tener una mente abierta es una cosa, pero esperar una eternidad para la evidencia es más parecido a un delirio."
Nos dice Robert Todd Carroll en su entrada sobre la homeopatía en su Skeptic's Dictionary. Y continua explicándonos los esfuerzos que se han hecho por encontrar alguna evidencia concluyente:


"Terence Hines realizo una revisión de las revisiones de estudios homeopáticos  (2003: 360-362). Se examinó a Taylor et al (2000), Wagner (1997), Sampson y London(1995)  Kleijen, Knipschild (1991), y Hill y Doyon (1990). Más de 100 estudios no han podido llegar a las conclusiones positivas definitivas sobre pociones homeopáticas. La nota de Ramey (2000) dice que:
La homeopatía ha sido objeto de al menos 12 estudios científicos, incluyendo estudios de meta-análisis, publicados desde mediados de la década de 1980... [Y] los resultados son notablemente consistentes: ...'remedios' homeopáticos no son eficaces.
Sin embargo, la homeopatía siempre tendrá sus defensores, a pesar de la falta de pruebas de que sus recursos son más efectivos que un placebo..."
Ejemplo de lo que nos dice Todd Carroll fue el caso del llamado estudio suizo que en febrero del 2012 llamó la atención del público, al ser una nueva defensa "documentada" de la homeopatía. Nada más un caso similar a los cientos de casos estudiados con anterioridad. Lo mismo se puede decir de los "estudios" de revistas con el "prestigio" de Homeopathy, que por salir en PubMed ya se dice que es una publicación seria.

Véase más: Evidence for Homeopathy, entrada de RationalWiki; Homeopathy, entrada de The Skeptic's Dictionary; la base de datos sobre homeopatía de la Cochrane Collaboration.


1. La homeopatía contradice mucho del conocimiento científico. Por fin llegamos al último punto, aunque para muchos quedó más que claro la pseudocientificidad de la homeopatía desde los primeros dos puntos. En fin, tenía que cumplir con los siete puntos. Como hemos visto hasta el cansancio, la homeopatía no se basa en el conocimiento científico, sino que busca hacerse pasar como un "conocimiento alternativo", paralelo a la investigación "alopática", término chocante utilizado por homeópatas y otros para referirse a la medicina científica.


El desarrollo histórico de la ciencia muestra cómo la homeopatía no es otra cosa más que una disciplina estancada en los principios de su creador, mientras que las disciplinas científicas siguen un tortuoso camino de análisis, crítica y verificabilidad para considerarse plenamente disciplinas científicas.
Sabemos que los principios homeopáticos ignoran de forma implícita los principios básicos de las ciencias biológicas y médicas como la microbiología, la virología, la inmunología, la neurología, la psicobiología, etc. La homeopatía viola de forma abusiva principios simples como el número de Avogadro en un grado increíble. ¿Cómo alguien puede asegurar que esto puede considerarse ciencia? ¿Qué leyes o teorías ha aportado al conocimiento científico sobre el entendimiento de las enfermedades o el cuerpo humano? 

La homeopatía, al no basarse en ninguna disciplina científica se vuelve un contenido de afirmaciones e hipótesis aisladas estancadas, sin nada novedoso que ofrecer al conocimiento, sin dar revolución científica alguna o paradigma en biología o ciencias de la salud (ya que no pertenece a la biología o las ciencias de la salud). Una forma didáctica de poner de manifiesto estos hechos (y los anteriores expuestos a lo largo de todo el escrito) es comparar el desarrollo histórico de la homeopatía con el desarrollo de la biología evolutiva.

Si miramos el desarrollo de la teoría evolutiva, podemos ver que, si Darwin expusiera hoy en día su teoría tal y como se la plasma en El Origen de las Especies y El Origen del Hombre, sin añadir nada más, no hay dudas de que Darwin estaría en un serio problema y sería acusado por más de uno de ser un pseudocientífico que no ajusta sus ideas a los hechos. Si colocáramos a Hahnemann en el mismo problema, esperando que nos demostrara sus postulados vitalistas presentados en el Organon, quedaría ridiculizado ante un auditorio que solo se reirían de él.

Sin embargo, la historia de la biología evolutiva siguió un camino totalmente distinto al de la homeopatía al someterse a prueba tras prueba, al encontrar mayor sustento en las evidencias que las nuevas disciplinas científicas comenzaban a mostrar, al corregir y aumentar el marco teórico y así ofrecer lo que hasta ahora es considerada como la mejor explicación sobre la biodiversidad y los mecanismos cambiantes de la vida: así se hace una teoría científica.

En cambio, las ideas de Hahnemann nunca se han dejado de lado. La memoria del agua, que en apariencia les resulta a muchos un nuevo principio basado en el conocimiento actual, no es otra cosa más que una forma secular de los mismos principios de "espíritu de las esencias"  descrito por Hahnemann en su metafísica obra. La homeopatía pues, tiene más en común con cosas como la ufología, la acupuntura o la parapsicología que con la farmacología, la química o la medicina.

Véase más: The Difference between Hahnemann and Darwin, artículo de U. Kutschera, en el sitio oficial del CSI.

Si bien no soy capaz de dejar estos puntos más en claro, y que estoy seguro que palabra tras palabra se entiende el mensaje que buscaba dar, también estoy seguro que no faltará el que llegue y me acuse de ser chivo expiatorio, que si la industria farmacéutica aquello y lo otro, que si las asociaciones y referencias mencionadas ayudan a la industria o que no, etc. Lo que todo lector debe tener presente es que, basados en la idea de que estos puntos son válidos, se puede concluir con pocos temores a estar equivocados de que la homeopatía NO es ciencia.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*Evidence for Homeopathy, entrada de la RationalWiki que analiza punto por punto los reclamos de cientificidad por parte de los homeópatas.

*La entrada Homeopathy del Skeptic's Dictionary ofrece un documento monográfico de la homeopatía desde sus orígenes hasta los estudios hechos en los últimos tiempos sobre sus reclamaciones.

*La Cochrane Collaboration contiene su información actualizada de forma periódica sobre estudios de la homeopatía.

*El sitio de información divulgativa ¿Qué es la homeopatía? ofrece contenido sencillo para comprender los principios básicos de esta pseudociencia.

*El ensayo Una mirada histórica a la medicina mágica, científica y homeopática, de Ferney Yesyd Rodríguez, ofrece un contenido divulgativo de calidad sobre el contexto histórico y explicativo de la homeopatía y la medicina científica.

*¿Es efectiva la homeopatía? informe monográfico de Miguel Ángel Sabadell creado a petición del Institut d’Estudis de la Salut Departament de Sanitat i Seguretat Social Generalitat de Catalunya, publicado en el sitio oficial de ARP-SAPC.

Para consultar más rápido