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jueves, 7 de junio de 2018

Mis decepciones (personales) con el movimiento escéptico

"Nadie es de una vez y para siempre escéptico. El escepticismo es un proceso continuo y autocorrector, no un fin que se debe alcanzar." Todd C. Riniolo y Lee Nisbet.

Me adelantaré un poco a mis críticos, y seré el primero en admitir que el título en realidad es muy injusto con lo que aquí voy a contar. Yo personalmente sigo creyendo que el movimiento escéptico es uno de los más importantes movimientos sociales de la actualidad, y su importancia radica en el potencial aun no logrado de llegar a las masas y cuán fácil es mezclar su mensaje (la promoción del pensamiento crítico y la perspectiva científica del mundo) con otros movimientos sociales en favor de la educación, el medio ambiente, la justicia, la salud y la cooperación.

Sigo creyendo que la trinchera desde donde me siento más cómodo aportando mi diminuto (pero espero útil para alguno) granito de arena al escribir y hablar sobre temas como la pseudociencia, la cultura científica y el Estado laico, sigue siendo la del escepticismo científico. El movimiento escéptico no es único ni homogéneo. En realidad es muy distinto, incluso de país en país. En algunos lugares los escépticos están bien organizados, en otros no tanto. En algunas partes, el movimiento escéptico es uno con el movimiento ateo, mientras que hay sectores "tradicionalistas" donde no mezclan ambos. Como no es una religión ni una ideología política, entre los grandes autores el escepticismo moderno se encuentran tanto anti-teístas declarados como teístas, deístas y panteístas; hay escépticos de izquierda y de derecha política. Es así que en el movimiento escéptico no encontrarán dogmas, pero sí personas dogmáticas.

El canon escéptico se encuentra en constante cambio y crecimiento gracias a las nuevas formas de irracionalidad que se generan a partir de los mismos viejos trucos de los vendedores de aceite de serpiente del siglo XIX. Lo que me ha resultado terriblemente decepcionante es que entre los escépticos (incluso entre las "personalidades" del movimiento), podemos encontrar irracionales, dogmáticos y hasta furiosas personas que no están dispuestas a debatir ni aceptar que no siempre tienen la razón. Bien lo comentaba Julian Baggini en su último libro Los límites de la razón (2017): los peores enemigos de la razón, en veces, son sus propios defensores o quienes dicen defenderla.

martes, 24 de junio de 2014

¡Charlacanistas, charlacanistas everywhere!

El siguiente es un fragmento de un ensayo que presenté en la clase de Filosofía de la Psicología, en la que vimos muchas cosas, excepto filosofía de la psicología. El profesor (la verdad, no creo que merezca llamarlo maestro), en vez de mostrar un dominio sobre los problemas filosóficos de la psicología, se ocupó de lavar el cerebro a más de uno con las incoherencias del psicoanálisis lacaniano, al cual se ha dedicado por completo (sí, tuve un charlacanista por profesor). Considerando que el mostrar las ideas de Lacan como las revelaciones más sorprendentes (también las combinaba con ideas de Hegel, Marx, Nietzsche, Heidegger y Zizek), pensé que sería justo presentar un escrito donde se mostraran las razones de por qué el psicoanálisis se considera una pseudociencia y el cómo el charlacanismo parece más un culto esotérico que una disciplina humanística o psicológica. Sin más, les dejo las tonterías del charlacanismo expuestas en mi ensayo (corregido y aumentado, con imágenes cortesía de la página crítico-humorística Sigmund Fraude y Charlacán); espero lo disfruten.


"Pensamos que pensamos con nuestros cerebros, pero personalmente yo pienso con mis pies." Jacques Lacan.

Jacques Lacan es posiblemente uno de los autores posmodernos más famosos desde la década de los años 80. Lacan era una figura poco conocida en Francia antes de los años 70s, y prácticamente irrelevante en la panorámica mundial. Sin embargo, a finales de los 70s y principios de los 80s, los Escritos de Lacan comenzaron a llamar la atención entre las facultades de humanidades francesas; para cuando murió en 1981, Lacan se había convertido en sinónimo de psicoanálisis para muchos estudiosos tanto de Europa como de América. A diferencia de los discípulos originales y de seguidores más directos de Freud tales como Jung, Reich, Erikson, Adler y Rank, quienes acabaron creando sus propias escuelas de pensamiento independientes, una de las principales tesis de Lacan era el “retorno a las obras de Freud.”

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