sábado, 14 de mayo de 2022

E. O. Wilson, la biología y el racismo científico (parte II)

Edward O. Wilson.
Como comentamos anteriormente, cuando apareció un artículo en Scientific American (SciAm) asegurando que la obra de Edward O. Wilson era difícil de valorar debido a su conexión con el racismo científico, lumbreras de la Ilustración como Dawkins, Shermer, Coyne y otros, salieron a "desgarrarse las vestiduras" de la indignación, mostrándose enojadísimos que alguien pudiera insinuar que un humanista y ambientalista como Wilson fuera racista, e incluso algunos llegaron a compartir invitaciones para no volver a escribir ningún artículo en las páginas de SciAm, buscando así "cancelar" a la revista "woke" (oh, dulce ironía) instando a que toda la comunidad científica hiciera lo mismo.

Sin embargo, también coincidimos con el punto principal de estos críticos indignados: la autora de aquel artículo, Monica McLemore,  había hecho un artículo con muchas afirmaciones extraordinarias sobre una superestrella científica sin ofrecer evidencia extraordinaria, más allá de apelar a que la idea de racismo ha estado presente en la biología evolutiva en general. Yo argumenté que, con todo lo malo de McLemore, su artículo hablaba explícitamente de Wilson como una especie de defensor del racismo inherente a parte de su campo, no que él fuera un supremacista, como Dawkins y otros se quejaban.

Pero un nuevo artículo, esta vez publicado en la revista Science for the People, venía a demostrar que esta última valoración podría ser un error. Wilson sí estuvo involucrado con supremacistas blancos declarados, y no solo a una distancia conservadora, sino apoyando y fomentando la carrera de uno de sus mayores proponentes en la segunda mitad del siglo XX: el psicólogo Philippe Rushton.

sábado, 30 de abril de 2022

Derechos trans y movimiento escéptico: ¿una trampa retórica contra las atletas trans?

He estado mirando cómo algunos escépticos se han unido al debate sobre los derechos trans, así como a supuestos problemas sociales y de salud mental que habría detrás del aumento en la población de las personas trans, especialmente al hablar de transiciones a una edad muy temprana. Mi primer impresión debería ser de entusiasmo, porque, como he comentado en otros escritos, el movimiento escéptico ha continuado extendiendo su canon más allá de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas "clásicas", cuestionando la evidencia científica de los reclamos extraordinarios en economía, política y las instituciones académicas. Este movimiento escéptico extendido con el que muchos han (hemos) soñado también podría ser de gran relevancia para otros movimientos, como en la defensa de la justicia social (tan cercana a su vez al humanismo secular), precisamente como lo es el activismo trans. Pero la realidad, es que varios autores escépticos han estado cuestionando los movimientos de defensa de los derechos humanos (lo que por sí mismo no es malo, sino completamente necesario para evitar el dogmatismo y su aislamiento como cajas de resonancia), prestando especial atención al activismo trans, incluso uniéndose en ocasiones a grupos antiderechos, como los grupos TERF.

Así, por ejemplo, Michael Shermer escribió un artículo para el dossier del actual número de Skeptic, respecto a los derechos de los atletas trans a competir contra el género con el que se sienten identificados (un primer punto que me parece extraño, es que se concentran en mujeres trans o MTF). Aquí, Shermer hace una revisión de la normativa vigente, así como del historial de la nadadora Lia Thomas, comparando su trayectoria cuando aún competía en la categoría masculina y sus actuales triunfos en la femenina. Con su estilo propio de claridad mezclado con sus experiencias personales en los deportes, Shermer hace un argumento interesante que continúa en un segundo artículo para su blog, con puntos más cuestionables. Lo que me parece especialmente sospechoso, más que los artículos de Shermer, es la postura global que parece estar tomando la Skeptic's Society que dirige, donde varios miembros parecen estar cuestionando distintos puntos del activismo trans y, si se les acepta a todos, lo que terminamos teniendo es una posible actitud restrictiva contra las personas trans, atletas en este caso específico.

domingo, 27 de marzo de 2022

Filosofía, cientificismo y chismes

El fin de semana pasado me invitaron al canal de Armandosky Trosky, en donde tuvimos una charla amena y divertida. Por desgracia, parece que mi señal de internet fue pésima esa noche, así que toda mi intervención (mas de dos horas) se escucha entrecortada. Además, no están para saberlo ni yo para contarlo, pero aquella noche tuve algunas interrupciones: primero, a media transmisión, me dio un tremendo calambre en la pierna que no se me quitó por buen rato, así que durante esos momentos la verdad es que no estaba prestando mucha atención a lo que decía mi anfitrión; luego, hacia el final del programa, recibí una llamada de un amigo mío (yo usé mi celular para la transmisión) que colgué de inmediato, pero al hacerlo, dejé de escuchar lo que decía Armando. Si me miro con cara de "sí, estoy de acuerdo" hacia los últimos minutos, fue por eso, más que por otra cosa, así que me disculpo con Armando, pero lo cierto es que casi no le escuché nada, más allá del compromiso de volver a grabar otro video, pero estando los dos en persona.

El objetivo del programa era charlar sobre conceptos de filosofía de la ciencia, pero acabó siendo una mezcla de filosofía, escepticismo y chismecito (sí, hablamos también del querido periodista científico-edutuber antifilosofía que no me traga). Espero lo disfruten.

lunes, 7 de marzo de 2022

¿Qué pueden ofrecer los escépticos sobre el conflicto Rusia-Ucrania?

Tradicionalmente, el movimiento escéptico suele relacionarse con aquellos temas extraños que quedan fuera de la opinión pública "oficial" (por decirle de alguna manera) o que generan debates en la frontera de lo controvertido. La existencia de los fantasmas, las casas embrujadas, los poderes psíquicos, los milagros, los ovnis, los duendes o el chupacabras; la efectividad de la homeopatía, la acupuntura, la oración o el exorcismo; los "misterios sin resolver" resueltos varias veces, como la Atlántida, el triángulo de las Bermudas, los círculos de cultivo, el sudario de Turín, las profecías apocalípticas o los antiguos astronautas; pseudociencias como la parapsicología, el creacionismo, la fusión fría, el psicoanálisis o la grafología; o las conspiranoias mundiales, como las de los reptilianos, los Iluminati o el Nuevo Orden Mundial. (Habría que añadir que, en el mundo hispanoparlante al menos, el escepticismo se ha mezclado con el ateísmo militante, casi desde sus inicios, siendo populares los nombres del nuevo ateísmo como una bandera más del escepticismo). Es solo de un tiempo para acá (un par de décadas, más o menos), que el escepticismo científico parece abordar, de manera prioritaria, problemáticas más cercanas a los problemas sociales, económicos y políticos que cualquier universidad, programa de televisión o libro de ciencias sociales aborda: la salud pública, la desigualdad económica, las instituciones, la industria, el progreso tecnológico... y la guerra.

Aunque ha habido llamados de atención a los escépticos por continuar en problemas que merecen poca investigación y no significan un reto intelectual, como las creencias paranormales y pseudocientíficas, o que causan daños menores en comparación con las decisiones cuestionables en política y economía, lo cierto es que el movimiento escéptico tiene el potencial de aportar mucha claridad sobre problemas importantes, como el que representa el actual conflicto por la invasión de Rusia a Ucrania

sábado, 12 de febrero de 2022

#DíaDeDarwin: E. O. Wilson, la biología y el racismo científico (parte I)

Un día como hoy, pero de hace 213 años, nacía Charles Darwin, quien fuera uno de los más grandes científicos (sino es que el más grande) de todos los tiempos. Usualmente, el Día de Darwin sirve como un homenaje al padre de la biología evolutiva, así como una excusa para la promoción de la biología evolutiva, con un número considerable de eventos divulgativos para explicar cosas como qué es la selección natural, la evolución humana o cómo la teoría evolutiva entra en el complejos conflictos epistemológicos, como los de creación vs evolución, ciencia vs religión, razón vs fe o materialismo vs espiritualismo. Pero creo que también es un buen momento para recordar algunas lecciones espinosas de la historia de la biología, y para comentar controversias recientes relacionadas. Una de esas espinosas lecciones es el racismo científico

Es por eso que hoy aprovecharemos para comentar en extenso sobre la última controversia del recientemente fallecido entomólogo Edward O. Wilson, uno de los autores más controvertidos en la biología de la segunda mitad del siglo XX, tanto por sus diversas reflexiones (por ejemplo, su idea que los buenos científicos deben ser semianalfabetas matemáticos), como por ser el fundador de la sociobiología, una disciplina que encendió las alarmas contra el determinismo biológico allá por los 70's y 80's. Siendo el entomólogo más prestigioso del mundo, uno de los más hábiles divulgadores científicos y un gran activista ambiental, Wilson se ganó el respeto y admiración de millones de amantes de la ciencia, entre ellos, muchos escépticos científicos. Sin embargo, luego de su fallecimiento en diciembre pasado, a la edad de 92 años, la polémica revivió por un artículo en Scientific American (SciAm) que invitaba a evaluar su "complicado legado" por sus ideas presuntamente racistas.

El artículo fue mal recibido, calificado de estúpido, indignó a científicos destacados, e incluso fue la gota que colmó el vaso para muchos, quienes incluso llamaron a la comunidad científica para no volver escribir en SciAm. Ciertamente, el artículo fue muy malo (hoy el artículo solo lo pueden ver quienes están suscritos a la revista), pero una nueva investigación parece aportar pruebas de una de las partes más oscuras del legado de Wilson: su apoyo a conocidos "realistas raciales" y el papel que tuvo este entomólogo en el ascenso de ese tipo de autores.

jueves, 10 de febrero de 2022

La "enfermedad del Nobel", ¿un problema de inteligencia o de humildad intelectual?

Luc Montagnier, premio Nobel de Medicina en 2008, dedicó el resto de su vida a promover una cantidad vergonzosa de pseudociencia y teorías de la conspiración, incluso en tiempos de pandemia.

La enfermedad del Nobel, según el creador de este curioso término, el Dr. David Gorski, es "una tendencia entre los ganadores del Premio Nobel de ciencias a enamorarse de ideas extrañas o incluso de una pseudociencia absoluta en sus últimos años." ¿Por qué (algunos de) los premios Nobel creen en cosas raras? Definitivamente, este fenómeno rompe con la creencia tan difundida entre el escepticismo de redes sociales, que las personas que creen irracionalidades es porque son ignorantes o tontas. Nadie podría decir que un Nobel es un ignorante o un tonto. Tal vez esto sí podría ser una señal de dejar de lado el uso de cualquier reconocimiento académico como un signo de autoridad infalible (un error que, aunque denunciado en divulgación científica, son muchos los divulgadores que lo siguen empleando. Puede ver un ejemplo aquí y otro más acá). 

En una muestra de estudio de caso, presentada en la portada de Skeptical Inquirer, a mediados del 2020, Candice Basterfield y colaboradores, se cuestionaron sobre si los premios Nobel de ciencias terminan adoptando creencias irracionales más seguido que el resto de científicos. Estos investigadores reconocen que hay muy poca evidencia para respaldar esta hipótesis, y se necesitarían más investigaciones, pero su análisis puede aportar algunos puntos importantes para futuros estudios.

viernes, 4 de febrero de 2022

"No miren arriba" y el triunfo del negacionismo climático

 

Ya se tranquilizó el mar de comentarios y reseñas que generó la nueva película  de Netflix No Miren Arriba (Don't Look Up), donde estrellas de Hollywood, como Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, nos invitan a reflexionar sobre la indiferencia, el mercadeo de la duda, la conspiranoia y el negacionismo más apático de una catástrofe inminente en la que los científicos hacen sus mejores esfuerzos por advertir a la humanidad y asesorar a los políticos con pocos resultados favorables. Así que es el momento perfecto para compartir mis reflexiones personales. En la película se reflejan una serie de variables de enorme importancia en las controversias sociales del mundo real: la influencia de las redes sociales, el populismo del que se alimentan políticos de todo el espectro ideológico (aunque en la película se concentran en una evidente parodia muy realista de la alt-rigth), el papel de la posverdad en el manejo de los discursos (¿por qué quieres sonar a que todos morirán con una catástrofe inminente confirmada fuera de toda duda científicamente razonable? Eso no vende ni ayuda en campaña electoral), y claro, los pequeños triunfos de la razón (el lado de nuestros protagonistas) que al final sirven para nada y para lo mismo.

Debo admitir que no había publicado tanto sobre una película, primero porque no soy un conocedor del cine y segundo porque me gusta disfrutar la ficción más entre cercanos que uniéndome al mame de la opinología del momento. Pero esta película me ha hecho pensar en tantos asuntos de relevancia sobre filosofía, divulgación científica, política y crítica social.

Es a todas luces una brillante sátira de nuestra situación actual con el calentamiento global. Aunque éste tiene una serie de diferencias con un impacto de meteorito, podríamos decir que se trata de un problema aún peor en cierto sentido. Como ya dije, hay unas cuantas cosas sobre esta película que me han hecho pensar (y quiero creer que no soy el único), y las principales son tres: primero, la forma en que ha sido acogida por los científicos (especialmente por climatólogos), que podríamos decir, incluso, que la han adoptado como un homenaje a sus esfuerzos en la lucha contra el cambio climático; segundo, aunque es asombrosamente fácil retratar el panorama social actual en una sátira (desde la manera en que los activistas que exclaman que escuchemos a los científicos terminan ridiculizados, hasta lo aborrecibles que son los políticos y los ideólogos detrás de ellos que se empeñan en negar la realidad), aún existen muchas personas que no lo han comprendido, razón por la que creo a más de uno se le hizo aburrida la película; y tercero, aunque no creo que esto haya sido un objetivo de sus creadores, el futuro escalofriante que podría aguardar a la humanidad con el triunfo de los negacionistas climáticos: la destrucción del mundo como lo conocemos, tal vez no con la velocidad con la que lo haría un impacto de meteorito, pero sí de un modo fulminante e irreversible si no actuamos. Es una noticia aterradora, y tenemos derecho (y toda la razón) para aterrarse, y por lo mismo debemos actuar si no queremos que la realidad termine igual que una sátira hollywoodense.

lunes, 31 de enero de 2022

Panteón escéptico y científico

Hagamos un breve repaso por aquellos autores de la ciencia, la filosofía, el ateísmo y el escepticismo científico que nos dejaron en esta tercera década del siglo XXI. La mejor manera de recordarlos será aprender de ellos, su objetivo de vida al que sin duda dedicaron empeño y cariño.

sábado, 15 de enero de 2022

Algo más sobre "Predicciones, horóscopos y charlatanes"

La noche del domingo participé en el programa-podcast Sensacional de Historia Mexicana, con el historiador y "fantasmólogo" Jesús R. Campos, conversando sobre "Predicciones, horóscopos y charlatanes". En realidad, Campos me había invitado desde la semana pasada a la primera parte de este tema, pero por razones personales no pude asistir. Como lo comenté en el programa, para mí fue un auténtico honor, pues llevo un tiempo siguiendo sus transmisiones, todos los domingos a las 10 pm (hora de México). Campos ha sido también coordinador del Congreso Internacional de lo Sobrenatural, del ENAH, y del Congreso Internacional de Magia, Brujería y Superstición, y es una enciclopedia andante sobre relatos paranormales de Ciudad de México.

Su programa suele tener un enfoque más etnológico y anecdótico, aunque ya antes ha presentado a otros escépticos, como mis ciberfriends Martín Fragoso y Andrés Moreno Nieto. Me gusta el trabajo que realiza Campos y compañía, y considero que el enfoque de su programa podría ser de interés para otros escépticos con mayor propósito que solo creerse superiores intelectualmente al no creer en fantasmas. Como ya he expuesto algunas críticas al enfoque escéptico, creo que sería justo hablar brevemente sobre los puntos que me parecen cuestionables en el enfoque de Campos y otros invitados que llega a tener (generalmente historiadores y antropólogos). En primer lugar, aunque es de admirarse la actitud neutra en la que escucha con atención las anécdotas de las personas con el objetivo de "ponerse en sus zapatos" y comprender el significado personal, sociocultural y simbólico de los sucesos paranormales, no creo que esto sea opuesto a descubrir cuál es la verdad detrás de estos supuestos fenómenos y el por qué la gente cree tan firmemente haberlos experimentado, objetivos notables de muchos trabajos del escepticismo científico. En segundo lugar, me parece que un enfoque sociocultural puede encontrarse con mucha facilidad en una línea delgada entre el relativismo cultural y el realismo científico que debe adoptarse en ciencias sociales (si también las consideramos como campos científicos interesados en producir conocimientos sobre sus líneas de investigación). No creo que Campos sea una relativista cultural, pero puede malinterpretarse en más de una ocasión así, por lo que recomendaría ser precavido. Por último, aunque se entiende que Campos y varios de sus colaboradores han encontrado muy útil, para su enfoque, ciertas tesis del psicoanalista Carl Jung, no debemos olvidar que la mayoría de éstas no se diferencian de la mitología que intentaba interpretar e investigar, y de hecho, bien podemos decir que Jung es un creador de lo paranormal, más que un investigador serio de lo mismo. 

Tal vez algún día haya oportunidad de un amistoso debate en el programa de Campos sobre estos puntos, así como sobre aquellos usados por algunos escépticos y que son igualmente cuestionables, pero por el momento me gustaría añadir solo algunos comentarios a mi participación de anoche.

lunes, 20 de diciembre de 2021

#DíaDelEscepticismo: Richard Lewontin vs Carl Sagan

"Los divulgadores de la ciencia concienzudos y admirables, como Carl Sagan, utilizan tanto la retórica como la experiencia para formar la mente de las masas porque creen, como el evangelista Juan, que la verdad los hará libres. Pero están equivocados. No es la verdad lo que te hace libre. Es tu posesión del poder de descubrir la verdad. Nuestro dilema es que no sabemos cómo proporcionar ese poder." Richard Lewontin.

Hoy celebramos una vez más el Día del escepticismo contra el avance de la pseudociencia y la superstición, conmemorando a su vez el aniversario luctuoso número 25 de Carl Sagan. En esta ocasión nos concentraremos en mi libro favorito de este autor. Sí, hablo de El mundo y sus demonios (1996), el último libro de Sagan publicado en vida. Lo normal entre los blogs y canales escépticos, es que este libro se use como referencia y se termine elogiando a su autor. Y eso se puede notar desde James Randi comentando sus memorias a los 25 divulgadores españoles leyendo uno de los pasajes más memorables de la obra, que el año pasado convocó Mauricio Schwarz


Cada que alguien me pregunta sobre qué libro debe leer para introducirse al escepticismo científico; cada que me preguntan qué deberían leer para introducirse saber sobre las pseudociencias; cada que me preguntan qué libro deberían leer antes de morir, mi respuesta es la misma desde hace años: El mundo y sus demonios.

Pero el día de hoy no hablaremos con tantos halagos a la obra de Carl Sagan, para revisar una de las críticas que recibió a menos de un mes de haber fallecido. Para los amantes de libros (especialmente de los de Sagan), puede parecer casi chocante que alguien se atreva a criticar a tu autor favorito (lo sé, me ha pasado), pero las reseñas críticas siempre ofrecen una perspectiva que uno, como admirador del autor, puede no notar al instante. No hay mayor homenaje a un autor escéptico, como lo fue Sagan, que tomar con escepticismo su libro y analizarlo críticamente. Este fue justo lo que hizo el también fallecido genetista y biofilósofo marxista Richard Lewontin, en 1997 para The New York Review of Books. Charlemos un poco sobre lo que considero aciertos en las observaciones de Lewontin, pero también aquellos puntos en los que parece olvidarse que el libro de Sagan no era ni pretendía ser de epistemología, sino una invitación al pensamiento escéptico. La confrontación de ideas entre grandes del mundo científico siempre es estimulante, y no se me ocurre mejor tributo para Sagan y Lewontin (quien recién falleció este año) que comentándolos.

sábado, 4 de diciembre de 2021

¿Por qué ya nadie (serio) toma en serio a Avi Loeb?


Debo admitirlo: como apasionado de todos los temas que se encuentran en la frontera (y muchas veces fuera) de la ciencia, me encanta Avi Loeb en el mismo sentido que me encanta Isaac Newton.

Ojo, no estoy diciendo que Loeb sea (ni de cercas) igual a Newton en los aspectos más importantes. Creo que, desde su muerte, debe haber existido solo un 0.0000000000....1% de personas que podrían compararse con el genio de Newton. Me refiero al nivel de pasión que ambos personajes muestran por los temas de la ciencia fronteriza, e incluso por lo que bien podemos catalogar de pseudociencia. Newton con la alquimia, y Loeb con algo que cada vez es más y más ufología antes que una versión extremadamente especulativa de astrobiología. En este sentido es que creo que Loeb tiene más parecido con ese Newton esotérico, herético, antes que con Galileo, aunque insista en compararse con él cada que puede.

martes, 23 de noviembre de 2021

¿Es la negación de la evolución una forma de supremacismo blanco?


Me encontré con un extraño artículo que raya en lo absurdo y habría pasado desapercibido, y de hecho así fue durante un poco más de un par de meses, de no ser por dos cosas: primero, es un artículo de Scientific American (a partir de aquí SA), una de las revistas de divulgación más prestigiosas del mundo, y 2) el artículo fue usado por Michael Shermer como un ejemplo más de cómo Scientific American se está volviendo "woke" (poco después, el mismo artículo de SA fue tuiteado por Richard Dawkins con la descripción: "Scientific American fue una vez una gran revista"). No abordaremos esta última cuestión (para los interesados, dejaré mi reseña crítica del artículo de Shermer; para una opinión favorable a ese artículo, puede mirarse el comentario de Jerry Coyne), y nos concentraremos en este curioso escrito (que, dicho sea de paso, es un artículo de opinión del que SA niega que, por publicarlo defienda cada una de sus afirmaciones). El artículo es "Denial of Evolution Is a Form of White Supremacy", escrito por Allison Hopper en julio pasado. El objetivo principal de Hopper es "desenmascarar la mentira de que la negación de la evolución tiene que ver con la religión y reconocer que, en esencia, es una forma de supremacía blanca que perpetúa la segregación y la violencia contra los cuerpos negros."

La revista generalmente es vista con buenos ojos por proporcionar buenos artículos de divulgación científica, lo que no significa que todo lo que publican es igual de bueno. Y hay que decirlo, más allá de si SA se está volviendo o no un "nido woke", el artículo de Hopper es tan malo, que ciertamente levanta muchas dudas sobre el proceso de revisión que, se supone, debería hacer esta revista para filtrar los buenos escritos.

lunes, 1 de noviembre de 2021

Richard Dawkins contra la homeopatía

Richard Dawkins es un hombre que irrita a muchas personas con tan solo nombrarlo. Irrita a fundamentalistas cristianos y musulmanes; irrita a creacionistas y a (algunos) biólogos (consulte los textos de Wynne-Edwards, de Gould o de Lewontin); irrita a feministas y machistas (especialmente los que lo son por su educación religiosa); irrita a teólogos y también irrita a algunos ateos (pregunte a Ruse, a O'Neill o a Gray); irrita a los derechistas más rancios como a izquierdistas de distintas variedades (consulte twitter); irrita a posmodernos como a defensores de la Ilustración (pregunte a algún seguidor de Bunge o de Johnstone). También irrita a mucho magufo defensor de pseudociencias variadas (desde astrólogos hasta curanderos cuánticos), y sí, también a algunos escépticos, como muchos de mis contactos. Algunas veces parece molestar a quienes debían ser molestados (y más importante, criticados), y en otras ocasiones parece la típica estrella pop inmune a sus propias meteduras de pata en redes sociales.

Personalmente, me alegra que existan personas como Dawkins. No porque crea que todas las polémicas que causa estén en lo correcto (muchísimas veces no lo está), sino porque siempre nos recuerda que hay ciertos temas que no importa cuántas veces se comenten, siempre será necesario volver a comentarlos. Más agradecido cuando agrega algo original al debate público, aunque irrite a muchas personas. Y con el nuevo número de Skeptical Inquirer predigo que se viene una nueva oleada de personas irritadas con Dawkins, pero un grupo particular de personas: los homeópatas (y sí, eso me hace feliz). No es que Dawkins insulte a ningún homeópata, sino que les propone algo impensable: diseñar un experimento que los ayude a demostrar la eficacia de su práctica. ¡Blasfemo!

domingo, 19 de septiembre de 2021

Neil deGrasse Tyson y la persistente antifilosofía

Aunque me parece que es
uno de los libros más
interesantes que ha escrito, su
sección "Filosofía" me deja con un
mal sabor de boca.

Estos últimos días me ha estado llamado la atención un fenómeno persistente, del que ya hemos hablado antes extensamente, pero que sigue presentándose, para mi continua tristeza, dentro de grupos y publicaciones "racionalistas": la antifilosofía, esa curiosa mala filosofía (¿o mala metafilosofía?) realizada en tiempos recientes, generalmente, por personas con conocimientos limitados del campo, aún cuando tales personas tengan doctorados impresionantes.

Primero fue una conversación en un podcast de ateísmo en el que invitaron al edutuber y periodista científico Maurcio-José Schwarz. Como comenté por facebook, antes del evento uno de sus presentadores me preguntó sobre qué esperar con este autor en relación a la filosofía. Lo que le comenté fue básicamente lo mismo que he afirmado desde hace mucho: personalidades como Schwarz pueden hacer que un programa sea sumamente interesante y entretenido, siempre y cuando hable de aquello que conoce bien (y Schwarz ciertamente posee contenido bastante bueno sobre ateísmo, divulgación, periodismo, política y literatura, entre otros). Le comenté que las opiniones de este periodista son francamente lamentables en lo que respecta a la filosofía, pues como él mismo lo ha dicho muchas veces, desconoce el campo (no ha leído un filósofo en años, tal como confiesa en varios lugares). Y aunque estoy seguro que esta persona tenía la mejor de las intenciones al crear su contenido para podcast, lo cierto es que la entrevista terminó girando en relación a la filosofía, titulándola "¿Es la filosofía necesaria para la ciencia?". Ya saben, ese tipo de preguntas que tal vez daría para hablar mucho con un especialista en el tema. Pero invitaron a alguien que lo desconoce y ha metido la pata estrepitosamente en cada lugar donde lo llega a tocar.

Haiga sido como haiga sido, lo cierto es que Schwarz no suele presentar nada novedoso en los "cuestionamientos" a la legitimidad de la filosofía, y en este blog ya hemos discutido mucho sus puntos de vista (aquí, aquíaquí y aquí) como para volver a dedicarle otro artículo más. De hecho, ni siquiera estaba planeando escribir nada, hasta que ayer llegué a casa, y me encontré con que ya habían llegado los libros que compré hace un par de días: Auge y caída de los dinosaurios, por Steve Brusatte (2019) y Cartas de un astrofísico, por Neil deGrasse Tyson (2020). Imaginen mi decepción con este último y, al hojearlo, encontrarme con que Tyson persiste en un actitud antifilosófica tan rancia y equivocada como la de nuestro querido edutuber periodista mexicano-español.

sábado, 11 de septiembre de 2021

11/S: ¿Qué nos han enseñado los conspiranoicos a 20 años de los atentados terroristas?

20 años se dicen fácil, aunque su análisis y reflexión no lo sea. Desde aquel 11 de septiembre del 2001, se han aprendido muchas lecciones, todas conectadas al siempre recordado como impactante y triste ataque a las torres gemelas (y al Pentágono). Fueron muchos los que aprendieron mucho de este suceso, pero hay un grupo de personas que siguen enseñando lo mismo, sin importar cuánto ha pasado el tiempo (y sin importar cuantas veces los refuten): los teóricos de la conspiración paranoica o conspiranoicos, como los llamamos con cariño.

A 20 años del atentado, no se ha presentado ni una prueba contundente para siquiera suponer que el "conocimiento oficial" (como que fue un atentado terrorista perpetrado por Al-Qaeda) tenga que revisarse nuevamente. Y es que, piénselo, vivimos en tiempos en que incluso se pone a debate (político, que no científico) el origen del virus causante de la actual pandemia desde las más altas esferas de poder, tanto en Occidente como en Oriente, pero nadie de seriedad, ni traidores, ni ex-espías, ni activistas, ni profesores, ni testigos ni investigadores independientes, considera que los argumentos esgrimidos por "truthers" ofrezcan pistas de relevancia para desenmascarar una conspiración o revelar algún misterio. Al contrario, hay mucho (en serio, mucho) material que ha desbaratado una y otra y otra... y otra vez, los alegatos conspiranoicos como curiosas formas de ingenuidad mezclada con desinformación y mucho sospechosismo. Por esto mismo, no me molestaré en analizar nuevamente los argumentos conspiranoicos (si quiere, aquí hay buena información, aquí también, aquí igual, por acá, por aquí, aquí, aquí, aquí, aquíaquí y algo más breve aquí).

Tal vez los conspiranoicos nunca lleguen a aprender nada realmente, pero nosotros hemos aprendido mucho de ellos. Y no me malentienda, que no me refiero a que hemos aprendido algo de importancia sobre el 11/09 o sobre cualquier otro suceso histórico gracias a la conspiranoia, sino que hemos aprendido bastante de la psicología de los truthers, sus perfiles, así como su peligroso y desmotivador impacto en la sociedad.

Para consultar más rápido