
Si usted me pregunta cuál fue el último mito sobrenatural que personalmente dí por descartado, yo le diría que fue el sudario de Turín, o sábana santa, como sus seguidores lo conocen. Desde mi fascinación de niño con pie grande, los fantasmas y las abducciones, el sudario de Turín guardó un "lugar especial en mi corazón" entre mis misterios favoritos. Aún cuando me declaré ateo a los 18 años (más o menos) seguía pensando que el sudario representaba un auténtico misterio y una prueba factible de la existencia del Jesús histórico.
Pero todos tenemos que crecer y madurar tarde o temprano. Al igual que el resto de fenómenos paranormales que el vulgar mundo de la venta de misterios se ocupa de perpetuar, todo indica a que la hipótesis más simple para explicar la existencia del esta reliquia, es que se trata de un fraude medieval, similar a los cientos de reliquias fraudulentas de la época que se hicieron pasar por auténticas. A principios de este mes el sitio web LiveScience anunciaba un hallazgo arqueológico notable: se había encontrado el talón de un hombre que había sido crucificado en el siglo I en el norte de Italia.
El descubrimiento solo se asegura de darnos un clavo más (no es broma) para dejar bien sellado el ataúd del falso misterio de Turín, esperando a que un día la humanidad sea capaz de enterrarlo.



