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martes, 3 de noviembre de 2020

Filosofar cientificistamente y encarar el cientificismo filosóficamente

 Reseña de Elogio del cientificismo, compilado por Gabriel Andrade

Como cualquiera metido al mundillo escéptico lo sabe, las etiquetas que la gente usa para describir a otros usualmente sirven para confundir más que para precisar el pensamiento o la postura individual. Dependiendo de la persona que lo usa, adjetivos como "escéptico", "racionalista", "ateo", "hereje", "socialista" o "evolucionista", pueden significar actitudes negativas y rechazadas por el común de la sociedad, como ser cuadrado, de mente cerrada, o contrario a todos. Pocas veces se entenderá que una persona con tales etiquetas tal vez quiere decir que se trata de alguien que se guía por la razón, la ciencia o el pensamiento crítico. Así es como también pasó con otras palabras, que hoy ya no son tan mal vistas, como "homosexual" o "lesbiana", que en otro tiempo (y hoy en día, entre grupos minoritarios de fundamentalistas religiosos... por lo menos "de este lado del charco") eran sinónimos de pervertido, inmoral, o persona condenada a morir por su naturaleza pecaminosa y despreciable.

Sin embargo, muchos de estos adjetivos evolucionaron (culturalmente hablando) para volverse descripciones más o menos claras de la identidad de ciertos grupos, siendo adoptados por éstos. Aunque aún existen personas que no tienen ni idea qué es ser escéptico, ateo u homosexual, es fácil observar que los colectivos que se identifican con tales palabras hoy las portan con orgullo, divulgado definiciones precisas que demuestra que, lo que a ellos los identifica en ciertas circunstancias, está lejos de ser algo malo, incorrecto o falso. Existe abundante bibliografía sobre el estudio detrás de estas palabras, sus distintos significados, la construcción de la identidad individual y colectiva, así como los logros en materia social y educativa de los colectivos que se identifican con éstas.

Pero existe una etiqueta que es mal vista incluso por grupos que usualmente batallan por definirse de forma clara ante el público. Es depreciada, usada como peyorativo, y descartada por muchos que se autodenominan escépticos, epistemólogos y humanistas: el cientificismo. Aunque existen defensas del cientificismo dispersas por un lado y por otro, lo cierto es que en español no había una obra que reconociera y se dedicara exclusivamente al concepto como uno digno de estudio y promoción. No había, hasta que la Editorial Laetoli lanzó, hace ya unos años, Elogio del cientificismo (2017), una compilación editada por el filósofo Gabriel Andrade que gira entorno a la reflexión del epistemólogo Mario Bunge sobre el cientificismo, lo que significa ser cientificista y el por qué sentirse orgulloso de serlo. 

viernes, 15 de mayo de 2020

Recordando a mis maestros

De acuerdo a una de las definiciones que ofrece el Diccionario de la Lengua Española, un maestro es aquella persona "de mérito relevante entre las de su clase." También es una "persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo" o una "persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura." Muchos de nosotros, cuando hablamos de nuestros maestros, nos solemos referir a aquellas personas que se esforzaron en el aula de una escuela (mucho o poco) para enseñarnos alguna lección que, muy seguramente, no supimos apreciar en su momento, y que hoy recordamos con cariño y respeto. Tal vez recordamos a nuestros profesores de preparatoria o de universidad, quienes nos ayudaron a confirmar nuestro oficio o nuestra vocación, a través de clases que motivaban a todos. Pero junto a aquellos profesores, a veces recordamos también a las personas de las que aprendimos mucho sin haberlos conocido en persona.

Las definiciones del Diccionario admiten perfectamente este último grupo de personas que consideramos maestros. Y eso es lo que entiendo por "maestro". Es claro que, como todos, estoy en deuda con todos los maestros, cuyos nombres ya no recuerdo, que me enseñaron a leer, escribir, calcular o que por primera vez lograron que me interesara en alguna lección de física, de inglés o de historia. Nombrar a cada maestro que he tenido sería imposible en un artículo de blog. Aquí me limito solo a recordar a aquellas personas que ayudaron en mi formación, con lo que me identifico y lo que más disfruto en saber, siempre pidiendo una enorme disculpa a todos esos maestros que, por espacio o por amnesia, no aparecen aquí.

sábado, 20 de enero de 2018

El complejo antifilosofía. Análisis preliminar

"En su best seller más reciente, el científico más famoso del mundo proclama que la filosofía está muerta. Pero aquellos que ignoran la filosofía están condenados a repetirla. Y aquellos que menosprecian la filosofía suelen ser esclavos de algún filósofo difunto." Paul Thagard.

"La filosofía de la ciencia es una disciplina académica híbrida joven, vigorosa y en plena etapa de crecimiento y diferenciación. A través de su breve historia (apenas 2 siglos) ha pasado por varias etapas, unas dominadas por los filósofos y otras por los científicos. En mi opinión, ha llegado el tiempo para que en este campo del conocimiento surja una nueva clase de personajes, humanistas de corazón con la experiencia profesional de científicos, o bien hombres de ciencia experimentados con intereses serios en la filosofía. Y si ya hemos llegado a ese momento, los personajes no sólo surgirán muy pronto sino que probablemente ya se encuentran entre bambalinas, esperando oír su clave para aparecer en escena, iluminados y sonrientes, como corresponde a los principiantes llenos de confianza en su destino." Ruy Pérez Tamayo.

Así comienza el primer capítulo de El gran diseño (2010),
de Hawking y Mlodinow. ¿Fin de la filosofía
o solo un libro de mala filosofía?
Esta es una entrada a modo de "prefacio" a otra que estoy preparando en respuesta al periodista Mauricio-José Schwarz, quien en una larga entrevista donde habla del contenido de su más reciente obra, La izquierda feng shui (2017), despotrica nuevamente incoherencias sobre la filosofía. Estoy bastante interesado en comprender de la mejor manera lo que hoy conocemos como el complejo anti-filosofía, un padecimiento imaginario creado por el filósofo de la biología, Massimo Pigliucci, rebajándose al nivel de algunos divulgadores como el cósmologo Lawrence Krauss, quien en una entrevista aseguraba que los filósofos al parecer padecen de un complejo de envidia a la ciencia porque, después de todo, la ciencia ha producido conocimientos sobre el mundo en que vivimos (y sobre nosotros mismos), mientras que la filosofía, evidentemente para Krauss, Schwarz y otros, no. Si los divulgadores se pueden inventar complejos para "explicar" (?) la supuesta envidia de los filósofos a los científicos, ¿por qué un filósofo no podría jugar el mismo juego? Claro está, que a diferencia de estos divulgadores y sus hipótesis ad hoc sobre el trabajo de los filósofos, el objetivo final es el demostrar que tal competencia entre ciencia y filosofía es ficticia.

Sería injusto dejar esta imagen en la que (todos o la mayoría de) los divulgadores científicos padecen del complejo anti-filosofía. Lo cierto es que, por lo menos hasta donde he alcanzado a constatar, hay un "consenso" en divulgación científica sobre la importancia y el lugar que le corresponde a la filosofía, sobre todo a la filosofía de la ciencia, para comprender una actividad humana tan asombrosa como es la ciencia. Esto es algo que podemos constatar a través de artículos de divulgadores como Sean Carroll, Steven Novella, Ruy Pérez Tamayo,  Martín Bonfil Olivera, o (esta traducción hecha por) César Tomé López.

viernes, 29 de abril de 2016

¿Cómo hay algo en vez de nada?

Reseña de Un universo de la nada, de Lawrence Krauss


"Se trata de algo tan extraordinario que quiero recalcarlo una vez más. Las fluctuaciones cuánticas, que de otro modo habrían sido completamente invisibles, quedan congeladas por la inflación y emergen después por fluctuaciones de densidad ¡que producen todo cuanto podemos ver! Si todos somos polvo de estrellas, como he escrito, también es cierto -si la inflación tuvo lugar- que todos nosotros, literalmente, salimos de una nada cuántica." Lawrence Krauss.

Lawrence Krauss es un conocido físico teórico y cosmólogo que en los últimos años ha encontrado vocación en la divulgación científica (Historia de un átomo y La física de Star Trek son ya clásicos de este género), así como también uno de los principales defensores del pensamiento crítico desde la bandera del ateísmo militante. Algunos podrían afirmar que Krauss queda perfecto como "el quinto jinete del nuevo ateísmo" (título bastante confuso, pues algunos sugieren también al físico Victor Stenger o al filósofo A.C. Grayling). Pero en los últimos tiempos Krauss también se ha destacado por su arrogante anti-intelectualismo que dejan ver lo mal capacitado que se encuentra este cosmólogo para hablar de áreas de las que no conoce. Sus metidas de pata sobre la filosofía de la ciencia son, tal vez, las más célebres, al convertirse en el primer y mejor ejemplo de un acomplejado anti-filosofía.

En octubre de 2009 Krauss presentó una conferencia en Los Ángeles que, al ser subida a YouTube por la Fundación Richard Dawkins, se convirtió en todo un éxito. Aquella conferencia es, en palabras de Krauss, la génesis del libro que titularía con el mismo nombre y que ahora es objeto de esta humilde reseña: Un universo de la nada. El libro (publicado en 2012) profundiza en los temas y puntos tratados en la conferencia, extendiendo la argumentación y la historia. Igual que su conferencia, el libro de Krauss causó gran revuelo en los círculos de divulgación y pensamiento crítico. Entusiasmo que comenzó a apagarse, primero, por una reseña bastante crítica por parte del filósofo de la física David Albert; segundo, por una entrevista que Lawrence Krauss le concedió a Michael De Dora, titulada "Has Physics Made Philosophy and Religion Obsolete?", en la que este cosmólogo despotrica como adolescente embrutecido contra la filosofía de la ciencia, llegando incluso a tildar de "idiota" a David Albert por su reseña; y tercero, el escrito que Krauss ofreció después de la mencionada entrevista en la que, "regañado" por Daniel Dennett, pide una "disculpa" sobre su valoración de la filosofía, en específico de la filosofía de la ciencia. Esta disculpa, desde luego, parece más de dientes para afuera y solo vuelve a caer en más errores pedantes, como lo dejaría en claro Massimo Pigliucci.

Con todo esto por antecedente, tal vez el lector puede pensar que perder sus ratos libres durante una semana leyendo el libro no sea tan buena idea. Después de todo, uno podría leer a Carl Sagan o, para alguien provocativo, mejor a Steven Weinberg, ¿no? Por un tiempo pensé así, hasta que decidí ver qué tan bueno es el libro en realidad. Hay tres puntos para analizar el escrito de Krauss: 1) su libro como obra de divulgación científica, es decir, ¿qué tan bien ayuda al lega a entender los avances de la física y la cosmología moderna? 2) su argumentación sobre si la ciencia realmente desplazó a la filosofía y la teología como campos del conocimiento, y 3) ¿en verdad nos explica "por qué hay algo en vez nada", tal como sugiere el subtítulo del libro? Todo esto para ver si está realmente justificado el revuelo y las afirmaciones tan exaltadoras, como las de Dawkins, al comparar el libro de Krauss con El origen de las especies, de Charles Darwin. Comencemos.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Recomendaciones (por atrasado)

El tiempo sigue pasando y yo sigo sin tener tiempo (y a veces ganas) para acabar mis publicaciones pendientes (algunos adelantos: una nota sobre el veganismo, algo sobre la tauromaquia, algo de monstruos extraños de la criptozoología, algunos consejos para los curanderos y alternativistas, y algunos mitos sobre personajes como Hitler y Einstein). Por fortuna, internet está plagado de información, de ensayos y videos de contenido por demás interesante. Aquí algunas recomendaciones de las lecturas que durante el mes de octubre consulté (así como estos primeros días de noviembre), esperando les interese. Al final de este mes espero pasar por aquí con más recomendaciones. Sin más por decir, espero lo disfruten.

Para consultar más rápido