"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


jueves, 25 de mayo de 2017

Mala leche sobre los transgénicos o la mentira en CuriosaMente

Suelen gustarme mucho los programas de divulgación bien hechos que duran unos cuantos minutos. Por ejemplo, hace un par de días (con la cuenta de Netflix de mi hermana) pude disfrutar de varios capítulos del estupendo show Bill Nye. Saves the World, donde este gran comunicador de la ciencia y héroe de la infancia de muchos, hace un llamado divertido, corto y preciso sobre la importancia de la ciencia para construir un mundo mejor.

También estoy suscrito a varios canales de YouTube de conferencias, charlas y videos cortos que muestran buen contenido (desde el canal de charlas TED, el de Mauricio Schwarz, el Magazine de Ciencia, hasta la sexy Daniela Bos). La importancia de este material es que son amenos, interesantes, didácticos y hasta divertidos, y van dirigidos a un público no especializado pero interesado en saber aunque sea de forma básica sobre ciencia. El público general capta siempre las ideas simples y resumidas, y solo después, al querer profundizar en el tema, se interesan por las particularidades de una u otra explicación. Usualmente los proyectos como los ya mencionados siempre muestran material de buena calidad y en general suelen ser confiables, principalmente porque o es material comunicado por expertos en la materia o tal programa está supervisado por expertos en los temas a tratar. Pero, ¿qué pasa cuando un programa confiable de divulgación básica de la ciencia, expone mentiras y exageraciones haciéndolas pasar por hechos?

Para consultar más rápido