"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


Año de Plutón

Año de Plutón
2015: Año de Plutón

domingo, 7 de junio de 2015

Humanistas contra el nuevo ateísmo

"A mi juicio, los ateos militantes son demasiado mezquinos con la religión. La mayoría de las doctrinas religiosas son efectivamente falsas (y muchas son absurdas), pero la religión ha tenido una función social destacable a lo largo de la historia de la humanidad, y es menester reconocerlo." Gabriel Andrade.



Tengo aproximadamente unos dos meses con este artículo en mis borradores. Por razones de trabajo y escuela (combinado con una fatiga que no me ha dejado escribir nada más allá que publicaciones de facebook y trabajos finales) no había venido para por fin acabar con éste, uno de mis artículos que seguramente me costará más ciber-amistades de las que en este momento me puedo imaginar. Sin embargo, en vista a las recientes polémicas, como el intercambio de opiniones entre Noam Chomsky y Sam Harris (aquí vea una opinión crítica hacia Harris), las "reflexiones" sobre los movimientos escéptico-ateos en Scientia Salon (aquí mi humilde opinión sobre este artículo), así como la inspiradora lectura de un bello ensayo sobre los 60 años de historia del ateísmo intelectual contemporáneo, decidí apresurarme a terminar de una vez por todas este humilde escrito.

Como muchos de nosotros sabemos bien, el nuevo ateísmo es el nombre popular en el que se engloban una serie de autores que se distinguen sobre todo por su agresividad en tinta y papel contra la religión organizada, la fe que sirve de fundamento al fanatismo y la irracionalidad anticientífica característica de toda creencia en lo sobrenatural. La mayoría de estos autores son reconocidos intelectuales, críticos sociales, científicos y filósofos. Entre los más destacados se encuentran el biólogo y divulgador Richard Dawkins, el filósofo de la mente Daniel Dennett, el difunto periodista Christopher Hitchens y el filósofo y escritor Sam Harris (los llamados jinetes del nuevo ateísmo). Otros nombres frecuentemente identificados como nuevos ateos: el biólogo Jerry Coyne, el difunto cosmólogo y filósofo Victor Stenger, el polémico biólogo PZ Myers, el filósofo de la religión John Loftus, el físico teórico Lawrence Krauss, el psicólogo Steven Pinker, el presidente de la Skeptic's Society Michael Shermer, el filósofo humanista AC Grayling, el comediante Bill Maher, el agresivo videoblogger Pat Condell y los activistas anti-islámicos Ibn Warraq y Ayaan Hirsi Ali, entre otros.

En 2013 Daniel Dennett comentaba que el nuevo ateísmo ha cambiado la manera de ver el tema de la religión en EEUU (yo diría que en buena parte del mundo también). El nuevo ateísmo, comentaba el filósofo, ha permitido que las personas se replanteen la cuestión de la validez de la religión; comentaba además que el número de ateos y defensores del estado laico ha ido creciendo cada vez más, asegurando que han sido las obras de él y sus colegas del nuevo ateísmo las que han hecho que muchas personas pierdan el miedo a hablar sobre su incredulidad religiosa.

Un aporte innegable del nuevo ateísmo es justamente el impacto que su discurso ha tenido en la sociedad para hacer que las personas dejen de ver el tema de la religión como un tabú o un tema que debe respetarse en nombre de la "buena educación", mientras que en el mundo se cometen crímenes contra la humanidad motivados y/o justificados en rituales, creencias e instituciones religiosas. También es cierto que el nuevo ateísmo ha llegado a ser una bandera formidable de la divulgación científica y el pensamiento crítico (lo que no necesariamente significa que divulgar la ciencia desde el ateísmo sea una buena idea), haciendo que cientos o miles de personas en el mundo se vean atraídos por los temas de la biología, la cosmología, la física teórica, la geología, las ciencias sociales y la filosofía.

La militancia del nuevo ateísmo, a diferencia de la militancia de cualquier religión, se ha mostrado siempre agresiva con las ideas y dogmas de las religiones, más nunca contra las personas que profesan estas creencias que así se las inculcaron desde niños. Se ha hecho una indudable defensa de la racionalidad, el pensamiento crítico, así como los valores morales, los derechos humanos y las enseñanzas de la Ilustración. Con todo, y aunque el nuevo ateísmo busca llegar a las personas comunes (incluidos los políticos) más que a los círculos intelectuales, numerosos académicos de distintas especialidades (desde la filosofía de la religión hasta las matemáticas) han lanzado una serie de críticas a los autores de este movimiento. Críticas buenas en veces y horrendos hombres de paja en otras ocasiones.

Como era de esperar, teólogos y apologistas crean rebuscadas refutaciones a las afirmaciones de los nuevos ateos, junto con algunos estudiosos que parecen no entender que el nuevo ateísmo es más un movimiento activista que una disciplina para estudiar la religión o una ideología política que busca poner de acuerdo a sus simpatizantes en un mismo credo secular. Entre las críticas que convendría darles una revisada (un par de minutos) y luego ignorarlas se podrían destacar las del teólogo y sofista William Lane Craig, el apologista Dinesh D'Souza,  el teólogo John Haught, el teólogo (traumado con Dawkins) Alister McGrath, el filósofo tomista Edward Feser, el periodista cristiano Chris Hedges, el teólogo modal Alvin Plantinga, el filósofo Thomas Nagel, el apologista cristiano Peter S. Williams, el [pseudo]historiador de la resurrección Gary Habermas, el matemático y apologista John Lennox, e incluso algunos de los hombres de paja de Noam Chomsky.

Sin embargo, también hay buen material que vale la pena mirar con atención (lo que no significa que todo lo que se diga en éste sea acertado en todo) serían el humanista Tom Flynn, el escritor Reza Aslan, la historiadora de las religiones Karen Amstrong, el psicólogo Jonathan Haidt, el matemático y divulgador Amir D. Azcel, el filósofo (nietzscheano) Steve Neumann, el antropólogo Jack David Eller, los psicólogos Scott O. Lilienfield y Rachel Ammirati, el filósofo Alain de Botton, el biólogo David Sloan Wilson, la filósofa Martha Nussbaum, el periodista científico Chris Mooney, el filósofo (feyerabendliever) Ian James Kidd, el autor del Skeptic's Dictionary Robert Todd Carroll, y el filósofo de la ciencia Philip Kitcher, entre otros. Por el momento no nos concentraremos en las críticas de estos pensadores (si alguien está interesado puede seguir los enlaces).

Las críticas variadas se pueden resumir en tres posturas que se complementan unas a otras, expuestas por tres destacados humanistas de nuestros días: el filósofo de la biología Michael Ruse, el escéptico y filósofo Massimo Pigliucci y el padre del humanismo secular Paul Kurtz. Mientras que uno mira al nuevo ateísmo como una nueva fuente de pensamiento mágico, otro analiza la pobreza filosófica de sus principales autores, mientras que el último problematiza sobre una alternativa que no sea tan negativa para el público general.


Michael Ruse: el nuevo ateísmo ¿una nueva religión?

Uno de los principales críticos del nuevo ateísmo, casi desde sus inicios, es el filósofo de la biología Michael Ruse. Autor, junto a Stephen Bullivant, del Oxford Handbook of Atheism y fundador de la revista Biology and Philosophy, Ruse es un destacado biofilósofo con críticas bastante incómodas para los nuevos ateos, con dedicatoria especial a Richard Dawkins. De acuerdo a Ruse, algunos autores hacen el ridículo al hablar de temas que no conocen, tal como demuestra Dawkins  en El espejismo de Dios (según nos dice Ruse); Dawkins  hace una vulgar refutación de las vías tomistas, mostrando que de filosofía medieval este biólogo no sabe nada (algo que ni el mismo Dawkins ha contradicho, claro) y que por tanto, no tendría por qué hablar de lo que no sabe. Pero la crítica no termina aquí.

En 2011 Ruse publicó un provocativo artículo en The Hoffington Post, titulado "Is New Atheism a Religion?", en el que problematiza sobre una serie de cosas que le hacen pensar que aquel que afirme que el nuevo ateísmo es otra forma de religiosidad no está del todo equivocado. ¿En base a qué es capaz de decirnos esto? Ruse nos dice de manera implícita que no se está refiriendo  los ideales que dicen defender los nuevos ateos, sino que se concentra en lo que sucede con la audiencia que sigue a estos autores, su forma casi fanática de agredir verbalmente a aquel que no esté de acuerdo con lo que aseguran y la notable admiración (casi adoración) de las figuras principales del nuevo ateísmo por parte de sus seguidores.


"Mi conclusión es que si alguien argumenta que los nuevos ateos tienen una religión -o tal vez mejor, que son religiosos (a causa de su ateísmo)- no pienso poder decirles que están completamente equivocados."

Uno de los puntos más interesantes en su crítica es el de la cuestión sobre el creacionismo del diseño inteligente. Ruse es un defensor de la enseñanza de la evolución y la separación entre Iglesia y Estado. Es un duro crítico de las pseudociencias, incluyendo el diseño inteligente. Pero mira los aportes del nuevo ateísmo en este terreno como negativos. Autores como Richard Dawkins, Sam Harris y Vic Stenger aseguran básicamente que los conceptos sobrenaturales tales como el de "Dios" son en realidad hipótesis científicas refutadas. La religión pues, sería una clase de "mala ciencia." Pero las leyes (refiriéndose a EEUU) no prohíben en sí la enseñanza de "mala ciencia" o de hipótesis refutadas, sino que prohíbe la enseñanza de las creencias religiosas en las escuelas públicas. Al causar esta confusión entre conceptos científicos y conceptos religiosos, nos dice Ruse, además de hacer auténtica mala ciencia, los nuevos ateos pueden causar daño a la defensa de la educación científica (sobre esta crítica entre la confusión de conceptos volveremos más adelante).

Ruse afirma que la conexión entre ciencia y ateísmo, que con frecuencia hacen los nuevos ateos, puede ser igualmente perjudicial para la defensa de la enseñanza científica:
Si enseñar "Dios existe" es una enseñanza religiosa -y lo es-  entonces ¿por qué enseñar "Dios no existe" no sería una enseñanza religiosa? Obviamente está enseñando religión. Pero si la enseñanza de la ciencia en general y el darwinismo específicamente implican que "Dios no existe", entonces la enseñanza de la ciencia en general y el darwinismo específicamente ejecutan un golpe contra la Primera Enmienda.
Las opiniones de Ruse no han pasado desapercibidas por los nuevos ateos, teniendo un historial de controvertidas respuestas a sus críticas de parte de Richard Dawkins, Jerry Coyne y PZ Myers. Es bien sabido que entre los seguidores del nuevo ateísmo Ruse es conocido como un "acomodacionista", o un ateo que piensa que es posible la conciliación entre ciencia y religión. Sin embargo, esta es una etiqueta injusta para describir las opiniones de Ruse (aunque él mismo la acepta), ya que como buen ateo, este biofilósofo considera que lo sobrenatural no tiene cabida en las explicaciones científicas. Lo que Ruse nos dice, es que es perfectamente posible que exista un ser humano que posea una cultura científica intachable y a la vez profese alguna religión sin ser idiota, malvado o ignorante, tal como muchos seguidores del nuevo ateísmo afirmarían. Un ejemplo de este tipo de seres humanos, serían el genetista Francis Collins o los científicos que trabajan en el Vaticano. Otros más serían los ateos "acomodacionistas" como los biólogos, español y mexicano respectivamente, Franciso J. AyalaAntonio Lazcano Araujo.

Otro punto a destacar del "acomodacionismo" de Ruse, es que este es capaz de identificar entre los humanistas trazas de espiritualidad, tal como lo ejemplifica con el entomólogo y sociobiólogo E. O. Wilson. La espiritualidad en Wilson se observa en el hecho que éste cree abiertamente que un humanismo evolutivo sería un sustituto de la religión, buscando algún tipo de significado de sus vidas respaldado objetivamente. A diferencia de este tipo de espiritualidad que podríamos decir está bien justificada, Ruse se siente enfermo al ver que otros, como Dawkins y demás personalidades similares, muestran un lado negativo de religiosidad, haciendo que en el nuevo ateísmo se vean síntomas del verdadero creyente: la intolerancia (verbal), el culto a la autoridad, la certeza de estar en una verdad moral, y la condena de justicia propia de los no creyentes (si usted es ateo, pero no está de acuerdo con lo que los nuevos ateos afirman, entonces seguramente es idiota o ignorante).

Véase más:  Los artículos de Michael Ruse: "Is New Atheism a Religion?" en el HuffPost Religion; "Has Humanism become a religion?" en Aeon; "Why I think the New Atheism are a bloody disaster" en la sección "Science and the Sacred" de la Fundación BioLogos; "Dawkins et al bring us into disrepute" y "Why Richard Dawkins' humanists remind me of a religion"en The Guardian.

Massimo Pigliucci y la decadencia cientificista del nuevo ateísmo

Si usted busca un "peso pesado" contra el nuevo ateísmo, seguramente lo encontrara en el biólogo y filósofo Massimo Pigliucci, reconocido por su defensa de la enseñanza científica y filosófica, sus aportes a la promoción de la síntesis extendida en biología y por ser un destacado filósofo de la pseudociencia (término inventado por el nombre de su más reciente libro, editado junto a su alumno Maarten Boudry: Philosophy of Pseudoscience). Pigliucci, al igual que Ruse, es un destacado filósofo de la biología con comentarios que han hecho que los nuevos ateos se pongan rojos del coraje en varias ocasiones. Las controversias que ha sostenido con autores como Víctor Stenger, David Silverman, PZ Myers, Richard Dawkins y sobre todo con Sam Harris y Jerry Coyne, han mostrado un gallo de pelea digno de respeto.

En 2013, Pigliucci publicó un artículo académico en la revista Midwest Studies in Philosophy, titulado "The New Atheism and the Scientistic Turn in the Atheism Movement", en el que hacía una crítica sistemática de los supuestos y afirmaciones que manejan algunos de los principales autores del nuevo ateísmo, tales como Dawkins y Harris. Para Pigliucci, casi todos los autores del nuevo ateísmo (con excepción de algunos, como su colega Daniel Dennett) son un claro ejemplo del anti-intelectualismo al ser tan poco sofisticados en su conocimiento sobre filosofía y la confusión de problemas filosóficos con problemas científicos (crítica bastante parecida a la de Michael Ruse). Pero Pigliucci, a diferencia de Ruse, diagnostica la principal afección del nuevo ateísmo: el cientificismo.

El nuevo ateísmo, nos dice Pigliucci, no tiene nada nuevo más allá de la actitud exageradamente cientificista de sus principales voces y la adoración de los seguidores hacia estos, haciendo que las "superestrellas" del nuevo ateísmo sean casi intocables. Pigliucci pues, concluye que el nuevo ateísmo es un "fracaso conceptual" al ser confuso y nocivo para el entendimiento público de la ciencia, la filosofía y el ateísmo.

Los ejemplos más claros de un cientificismo extremo (y por tanto, una postura filosófica bastante deficiente) del nuevo ateísmo se encuentran, según Pigliucci, en Richard Dawkins y Víctor Stenger por un lado, y Sam Harris (junto a Michael Shermer) por el otro. Dawkins y Stenger defienden la idea conocida como "la hipótesis Dios", asegurando que el dios abrahámico puede mirarse como una hipótesis científica, y por tanto, es posible refutarlo en base a la evidencia científica. Sam Harris, por su parte, ha incursionado en la ética, asegurando que la clásica distinción definida por David Hume entre el "ser" y el "deber ser" resulta ser ficticia. Para Harris, los valores morales tratan sobre los hechos bien establecidos que causan bienestar social, hechos que son estudiados y descritos por la ciencia.


"No estoy acusando al [los autores del] nuevo ateísmo por ser populares. Obviamente lo son . Estoy acusándolos de que (algunos) son pensadores descuidados cuando se trata de las implicaciones del ateísmo y de una visión del mundo científico."
En el caso de Dawkins, Stenger y demás , Pigliucci nos muestra que esta analogía con las hipótesis científicas es en realidad errónea y bastante ingenua. Aunque da crédito en que en base a conocimientos científicos bien establecidos es posible afrontar las reclamaciones religiosas como las de los creacionistas o los hacedores de milagros, lo cierto es que pensar que el dios personal de origen judío es una hipótesis científica, es tener una enorme confusión de conceptos en la cabeza. Primero que nada, los conceptos sobrenaturales son increíblemente vagos y, dado a que no suelen basarse en hechos sino en creencias aceptadas por la tradición, siempre es posible formular un "hueco legal" dentro de la argumentación que trate de negar dichos conceptos. Lo que es más, a la hora de establecer una crítica completa a un concepto sobrenatural dado, no solo se utilizarán conocimientos científicos, sino también argumentos filosóficos, algo que parece que Dawkins et.al. ignora.

Pigliucci pone de ejemplo el escenario hipotético en el que el universo hubiera sido creado apenas el jueves pasado por algún dios aburrido, que además implantó en la humanidad el falso recuerdo de toda una historia de descubrimientos en cosmología, geología, genética, paleontología, etc, los cuales dan muestra que el universo tiene varios miles de millones de años de antigüedad. En un caso así, importa muy poco que se tenga evidencia científica para defender la antigüedad del universo en miles de millones de años, ya que el hueco legal nos dice que esa evidencia, en realidad no demuestra con certeza que el universo sea antiguo. Solo nos demuestra que "así parece ser", pero no que "en realidad es así." ¿Qué se hace en un caso de estos? ¡Recurrir a argumentos filosóficos! Se invoca de inmediato la navaja de Occam, el naturalismo y el materialismo científico, el realismo y el cientificismo, pues se nos asegurará que dadas las evidencias, lo más simple de suponer acorde con éstas es que el universo en antiguo; el universo es cognoscible ya que opera mediante leyes que rigen fenómenos de naturaleza material, en el que lo sobrenatural sale sobrando para explicarlo y conocerlo; se nos dice además que este universo existe más allá de nuestra mente y que la mejor manera de conocerlo es utilizando la ciencia. ¡Eso es filosofía!, tal como Pigliucci identifica.

Con Sam Harris parece que ocurren confusiones similares. Pigliucci le reconoce a Harris la crítica que este último propina al relativismo cultural defendido por autores posmodernos y a la nociva afirmación de que la religión es la base de la moral. Pero reclama a Harris el no darse cuenta que la mejor arma contra estos enfoques es de tipo filosófico (filosofía científica, claro), no científico. Para Harris los juicios y valores morales son una clase de hecho, que por tanto pueden y deben ser objeto de estudio de la ciencia. Pigliucci ve en este razonamiento una clara falacia non sequitur, y como analogía utiliza las matemáticas: uno puede asegurar que en geometría euclidiana las propiedades de un triángulo son "hechos" bien establecidos, pero no necesitamos hacer investigación científica (refiriéndose a una investigación empírica) para saber que la suma de los tres ángulos de un triángulo da 180°.

Pigliucci prosigue con sus ejemplos, y de paso nos señala que en todo el libro que Harris dedica a su propuesta ética, The Moral Landscape, no hay un solo ejemplo de cómo la neurobiología nos ayuda a tomar una mejor decisión moral. Harris indica que la mutilación genital que se practica en algunas regiones del mundo a las niñas es moralmente incorrecto (o sea está mal), pero el estudiar los mecanismo neuronales sobre el dolor y las sustancias que el cerebro segrega a la hora que una parte del cuerpo es mutilado, no proporciona nada nuevo ni de valor a la conclusión moral que la mutilación infantil es moralmente incorrecta. De nuevo con la analogía de las matemáticas, es posible hacer interesantes estudios neurológicos y evolutivos sobre el razonamiento matemático, pero esto no hace que las matemáticas se vuelvan una rama de la neurociencia ni que esta última nos ayude a resolver los problemas en matemáticas.

Pero, ¿y si Harris tuviera razón? Pigliucci se cuestiona sobre qué pasaría si en un mundo posible, tomando por válida la idea de que los hechos científicos determinan los valores morales, se demostrara que golpear a los niños o a las mujeres, es benéfico para su salud o su inteligencia. ¿Estaría dispuesto Harris a asegurar que la violencia intrafamiliar sería entonces moralmente aceptable? ¡Desde luego que no! Y la razón de su negativa no tendría nada qué ver con los descubrimientos científicos, sino con una serie de principios y razonamientos filosóficos, tales como la dignidad humana, el respeto, la tolerancia y la integridad individual. Lo que Harris hace es confundir los tres tipos de cuestiones que se pueden formular sobre la ética: 1) las preguntas acerca del origen evolutivo de la conducta moral, campo de la biología evolutiva y la antropología; 2) las preguntas acerca de cómo funciona la conducta moral, campo de la neurociencia y las ciencias cognitivas; y 3) la última, las preguntas sobre cómo debemos pensar de manera moral y qué sistemas de razonamiento moral son los más adecuados para la convivencia social y el bienestar individual, campo de la filosofía, en especial de la ética y la meta-ética.

Las confusiones conceptuales que autores como Dawkins, Stenger y Harris presentan causan daño a la correcta divulgación de la ciencia y la comprensión de los problemas científicos y filosóficos, además que el enfoque cientificista ingenuo que presentan hace un flaco favor a la ciencia y al ateísmo. Ya ni hablar sobre las críticas a Jerry Coyne quien más de una ocasión ha mostrado una arrogancia fría contra Pigliucci, los jalones de orejas a Lawrence Krauss y Neil DeGrasse Tyson por sus afirmaciones sesgadas sobre el valor de la filosofía,  o los ad hominems que Pigliucci sufrió en 2011 por parte de Coyne, Dawkins y compañía por compartir artículos que criticaban a Christopher Hitchens. En fin, Massimo Pigliucci hace de "escéptico de los escépticos", algo necesario para evitar caer en aquello que se supone se critica: el dogmatismo y la adoración ciega de ídolos.

Véase más: los artículos de Massimo Pigliucci: "The New Atheism and the Scientistic Turn in the Atheism Movement" en Midwest Studies in Philosophy; "About Sam Harris' claims sciences can answer moral quiestions" en Rationally Speaking; "On Coyne, Harris an PZ (whit thanks to Dennett)" en Rationally Speaking; "The Undergraduate Atheists' Thesis" en Rationally Speaking; "Dawkins' "Delussion" discussed at American Atheists" en Rationally Speaking.

Paul Kurtz y el "ir más allá de la crítica religiosa"

El último humanista que propina sus buenas cachetadas al nuevo ateísmo no es otro que el padre del humanismo secular, el filósofo Paul Kurtz. El nuevo ateísmo, según Kurtz, es un lado de un extremo (el otro lado del extremo es el fundamentalismo religioso) que ha alcanzado una popularidad que eclipsa una opción más racional, tolerante y positiva: la del humanismo secular. En respuesta a esta situación, Kurtz se dio a la tarea de crear un nuevo manifiesto que pusiera en evidencia tanto a las deficiencias de la religión como al activismo negativo del nuevo ateísmo, mostrando su propuesta re-bautizada "Neohumanismo."

Kurtz, como los críticos anteriores, reconoce que el nuevo ateísmo ha tenido un impacto significativo en el debate público sobre la cuestión de Dios, y la crítica general a la religión. Pero eso no es suficiente, hace falta concentrarse en una propuesta positiva y constructiva. El nuevo ateísmo, aunque sí presenta una propuesta "positiva" (la de una Nueva Ilustración, con una sociedad secular que abrace la razón y la ciencia), es un punto que pasa casi inadvertido dentro del discurso de sus promotores.

Una idea de especial importancia, expresada a su vez en el "Neo-humanist statemen of secular principles and values" escrito por Kurtz, es que los nuevos ateos se declaran abiertamente anti-religiosos. Autores como Dawkins, Harris y Hitchens aseguran con elocuentes palabras que aún las posturas religiosas moderadas deben ser repelidas por representar una gran amenaza. De acuerdo a esto, adoctrinar a un niño en un credo religioso es un crimen contra la humanidad, algo que Kurtz, Pigliucci y Ruse consideran absurdo. Piense en esto: más de las dos terceras partes de la humanidad posee un credo religioso, con costumbres, ritos, santos, oraciones y demás, y que estos son transmitidos de generación en generación. ¿Considera que más de las dos terceras partes de la humanidad está abusando de sus hijos? Muy probablemente, usted fue adoctrinado en alguna religión cuando era niño. ¿Considera que sus padres abusaron de usted al adoctrinarlo? ¿Sus padres cometieron un crimen contra usted y contra la humanidad? ¿Los acusaría si dicho crimen estuviera penado por la ley?  Sinceramente, lo dudo bastante. Pero volvamos a las críticas de Kurtz.

Para este "neohumanista", no se trata de ser anti-religioso, sino que se tiene que ser no religioso, que no es lo mismo. No se trata de acusar a todo religioso de ser un delincuente abusador de niños, perpetrados del mayor virus de la cultura, sino de establecer alianzas y un diálogo racional con aquellos que, aún profesando algún tipo de fe, tienen la mente abierta y una capacidad de ponerse de acuerdo con no religiosos para la lucha de causas sociales. Esta es una actitud similar a la expresada por Carl Sagan.


"[Los humanistas seculares] no somos anti-religiosos, somos no religiosos. Criticamos la religión , pero no nos limitamos a culpar de todo a las religiones del mundo. Quiero decir que eso no nos llevará a ninguna parte."
Kurtz es un realista así como un hombre que mira las ventajas del pragmatismo. En un país como los EEUU (y como casi cualquier otro país del mundo) las personas religiosas son mayorías. Las comunidades religiosas son capaces de hacer grandes servicios a la sociedad en general, y una buena parte de estas comunidades son religiosos por tradición más que por convicción, interesados en la labor social y bastante de acuerdo con los postulados del humanismo. Kurtz, en su Neo-Humanist statemen, postula 16 recomendaciones que pueden verse como características de todo humanista secular, quien además es capaz de ponerlas en duda con el objetivo de despertar el debate racional y tolerante:

1. Aspirar a ser más incluyentes, apelando a ambos tipos de humanistas religiosos y no religiosos, y a los creyentes religiosos que comparten objetivos comunes.
2. Ser escépticos del teísmo tradicional.
3. Definirse mejor por lo que son, no por lo que están en contra.
4. Se desea utilizar el pensamiento crítico, la evidencia y la razón para evaluar pretensiones que reclaman ser conocimiento.
5. Aplicar consideraciones similares a la ética y los valores.
6. Comprometerse a un conjunto clave de valores: la felicidad, la actualización creativa, la razón en armonía con la emoción, la calidad y la excelencia.
7. Destacar el crecimiento moral (en especial en los niños), la empatía y la responsabilidad.
8. Defender el derecho a la intimidad (individualidad).
9. Apoyar la forma de vida democrática, la tolerancia y la equidad.
10. Reconocer la importancia de la moral personal, la buena voluntad y una actitud positiva hacia la vida.
11. Aceptar la responsabilidad por el bienestar social, garantizando varios derechos, incluyendo los de la mujer, los derechos raciales, étnicos y de las minorías sexuales; el apoyo a la educación, la salud y el empleo remunerado, y demás beneficios sociales.
12. Apoyar una economía verde.
13. Abogar por una defensa del pueblo, la protección al medio ambiente y la protección a otras especies.
14. Reconocer la necesidad de que los neo-humanistas participen activamente en la política.
15. Tomar posiciones progresistas sobre la economía.
16. Sostener que la humanidad necesita ir más allá del individualismo egocéntrico y del nacionalismo chovinista para desarrollar instituciones planetarias transnacionales para hacer frente a los problemas globales -tales esfuerzos incluyen un fortalecido Tribunal Mundial, un eventual Parlamento Mundial,  y una Agencia de Monitoreo Ambiental Planetaria que establezca normas para el control del calentamiento global y la ecología mundial.-

Entre las decenas de académicos, activistas y ciudadanos que firmaron dicho documento, se encuentran el filósofo Robert Todd Carroll, la escritora (última esposa de Carl Sagan) Ann Druyan, el escéptico y ex-presidente de la Fundación James Randi para la Educación, DJ Grothe; el filósofo de la ciencia Philip Kitcher, el filósofo de la religión John W. Loftus, el investigador escéptico Joe Nickell, el psicólogo Steven Pinker, el mago James Randi, el periodista científico Mario Mendez Acosta, el epistemólogo Mario Bunge... e incluso uno de los jinetes del nuevo ateísmo, el filósofo Daniel Dennett (a quien bien podríamos agregar a la lista de críticos, ya que también ha lanzado sarcásticos cuestionamientos a sus colegas jinetes, como a Sam Harris así como opiniones más constructivas sobre la educación religiosa).

El Neo-humanist statemen es una obra de lectura obligatoria, de reflexión y análisis críticos para cualquier interesado en el verdadero papel de la racionalidad y la cultura científica en nuestra sociedad, sin dejar de lado la crítica escéptica y sistemática de aquellas afirmaciones carentes de evidencias y coherencia, tal como las afirmaciones religiosas. A la vez, es un llamado para unir fuerzas, recordándonos que, antes que ser ateos o religiosos, todos somos humanos.

Véase más: "Neo-humanist statemen of secular principles and values" en el sitio oficial de Paul Kurtz; "Paul Kurtz- The New Atheism and Secular Humanism" episodio del podcast del Center for Inquiry, Point of Inquiry, grabado en Septiembre del 2007.

Como podemos notar, las críticas se centran más en la "práctica" que en la "teoría" que se "enseña" desde el nuevo ateísmo. Algo importante a destacar aquí, antes que aflore cualquier comentario ad hominem, es que estos críticos son tan ateos como Richard Dawkisn o Christopher Hitchens o cualquier otro autor del nuevo ateísmo. Sus críticas radican en la vaguedad y la confusión de los nuevos ateos con conceptos como los de Dios, ciencia, filosofía, o ética; se concentran también en las campañas negativas que incitan a la agresión y la intolerancia, volviendo al nuevo ateísmo casi un fenómeno religioso; y se analiza si de verdad el nuevo ateísmo es la alternativa que se buscaba a las creencias religiosas.

Con todo lo ya dicho, mantener una defensa doctrinaria del nuevo ateísmo solo perjudicaría los logros que éste ha tenido, tal como las campañas en contra de la discriminación a los ateos, haciendo "salir del closet" a aquellos que temen expresar sus dudas sobre la religión. El nuevo ateísmo es un movimiento social cuya influencia e importancia resultan imposibles de negar, pero es hora de cuestionarnos sus límites y lo que este nos puede enseñar sobre el pensamiento crítico, aplicándolo ahora al mismo nuevo ateísmo.

Un último punto más por aclarar (aunque luego de una lectura completa, espero salga sobrando), es que lo que aquí expongo es solo la síntesis de las variadas críticas que destacados escritores han realizado al nuevo ateísmo. Pero no critico el nuevo ateísmo en primera persona. Para ver una crítica mía al nuevo ateísmo (y al ateísmo en general... ojo, crítica constructiva) tendrán que esperar un ensayo que estoy preparando para Filosofía en la Red. Para ver algunas críticas propias dispersas en el blog, pueden dar click a mis artículos "La retórica del ateísmo", "Difundir la ciencia desde el ateísmo, ¿más mal que bien?",  "¿Por qué no me gusta ser ateo?" y en "La hipótesis Dios o el error de Dawkins" (junto a su segundo round).

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*"Beyond New Atheism?", artículo de Caspar Melville, publicado en The Guardian, y traducido al español en el blog La Media Hostia bajo el título "La hora de dejar atrás el nuevo ateísmo."

* "The New Atheism and the Scientistic Turn in the Atheism Movement" ensayo de Massimo Pigliucci, publicado en  Midwest Studies in Philosophy. Altamente recomendable  también la réplica de Victor Stenger y la contra-réplica de Pigliucci. Algunos fragmentos fueron traducidos en el Blog de un ateo renacido (como se puede ver aquí y aquí).

*"60 Years On: Academic Atheist Philosopher The Now", por Graham Oppy, en el que se muestra la historia del ateísmo moderno desde sus inicios a mediados del siglo XX.

lunes, 1 de junio de 2015

El universo encerrado en una gota de agua*

Reseña del libro El Higgs, el universo líquido y el Gran Colisionador de Hadrones, de Gerardo Herrera Corral

“Cuando la historia mire el siglo XX, verá la ciencia y la tecnología como su tema; encontrará en los momentos de gran ciencia símbolos de nuestro tiempo de la misma manera como seguramente encuentra en Notre Dame un símbolo de la Edad Media.”
Alvin Weinberg.
Cuando uno habla sobre física cuántica, experimentos con partículas subatómicas, teoría de cuerdas o colisionadores gigantes de partículas, tal vez lo último que nos viene a la mente sean las bellas palabras de un poeta. Pero para el físico mexicano Gerardo Herrera Corral, hablar de poesía y hablar de física de partículas es hablar de las mismas cosas, pero de distinta manera.

En su bello libro titulado El Higgs, el universo líquido y el Gran Colisionador de Hadrones (FCE, 2012), Herrera Corral nos introduce en los temas de actualidad que se estudian en lo que hoy se conoce como la Gran ciencia, concepto que a primera vista parece pedante, pero que hace referencia a los esfuerzos monumentales que se han hecho en las últimas décadas para hacer ciencia pura, investigaciones con el único fin de responder a preguntas trascendentes tales como ¿por qué hay algo en vez de nada? ¿Por qué el universo se comporta tal como lo hace? O ¿de qué está hecho todo lo que existe?

Herrera Corral, con una fluidez literaria pocas veces reconocida a un científico, nos dice que la respuesta a estas (y otras) preguntas, se han venido dando de la mano de la gran ciencia, principalmente de la investigación en física de partículas, cosmología y física teórica. No prosigue sin antes aclarar que hablar de la naturaleza del universo usando la ciencia, es similar a recitar poesía. Con gran admiración por literatos como José Emilio Pacheco, Herrara Corral afirma que:

Los poetas tienen las palabras difuminadas para decir lo que los físicos delinean con precisión en ecuaciones y símbolos. 
[…] 
A diferencia de la poesía, la exposición científica es pensamiento puro que recurre a signos para describir el mundo. Con todo y esto, detrás de las ecuaciones espera siempre una exclamación. Para quienes nos hemos acostumbrado a evocar ideas con jeroglíficos, llegar a la exclamación sin pasar por las ecuaciones no es cosa fácil.
El autor, quien además es investigador en el Cinvestav-IPN y tras haber coordinado el grupo de trabajo en física difractiva del experimento ALICE en el CERN, me recuerda a la frase del genial divulgador científico Richard Dawkins: “La ciencia es la poesía de la realidad.

Nuestro autor, convertido en un poeta de la realidad, nos ofrece un recorrido a través de los orígenes de la física moderna: la problemática de las ecuaciones de Maxwell y la “catástrofe ultravioleta”, así como la resolución del problema con la ecuación de los quantum (conocida como ley de Planck) y la constante dePlanck, dando origen a la física cuántica (lo que llama la primera revolución);  seguido de la problemática desatada por el éter, la refutación de su existencia por medio de losexperimentos Michelson-Morley, dando las bases para la formulación de la teoría de la relatividad de Einstein (la segunda revolución). A partir de aquí, la física y la cosmología no volverían a ser las mismas.

La relatividad y la física cuántica forman los dos grandes bloques teóricos para comprender el Cosmos. Por un lado, la relatividad nos brinda las mejores explicaciones sobre cómo funciona el universo a gran escala (macrocosmos), mientras que la física cuántica nos ayuda a poner orden al caótico mundo de las partículas subatómicas (microcosmos). Pero los físicos han luchado por décadas con un problema fundamental: hasta el día de hoy no existe una teoría que unifique la explicación de la relatividad y las teorías cuánticas de la gravedad. Esta elusiva teoría es mundialmente conocida como la teoría del todo. Una explicación completa de las fuerzas del universo desde la física cuántica, unificando a ésta con la relatividad.

Dentro de la teoría estándar de la física de partículas se nos dice que incluso la gravedad está formada por partículas subatómicas, llamadas gravitones. Si esto fuera cierto, significa que la gravedad también está sujeta a las leyes de la física cuántica. Pero el gravitón es una partícula hipotética, pues hasta ahora, jamás ha sido detectada. Además de la elusiva partícula del gravitón, los físicos de partículas luchan en sus mentes (y en sus laboratorios) con un problema que suena totalmente filosófico: de acuerdo al modelo estándar, existen 16 partículas elementales de las que están hechas todas las cosas. Desde los fotones que constituyen las partículas de la luz hasta los quarks que constituyen las partes más elementales de protones y neutrones. Pero ¿por qué son diferentes entre sí estas partículas y no son todas iguales? ¿Por qué los quarks y los electrones poseen ciertas propiedades específicas y no otras? La respuesta más humilde que encuentra la ciencia es un “no lo sabemos”, pero el hecho de que no lo sepamos con certeza no implica que no se pueda buscar respuestas.


Así es como comienza el terreno de la especulación científica a darnos lo que para muchos físicos actuales podría ser la elusiva teoría del todo: la teoría de cuerdas. De acuerdo a ésta elegante hipótesis matemática, los quarks y los electrones poseen ciertas propiedades físicas porque estas partículas están hechas de “cuerdas” que vibran para obtener sus propiedades. Es decir, las cuerdas serían una escala menor en la estructura que observamos actualmente; de hecho sería la escala más pequeña que existe. La teoría de cuerdas también contempla la existencia de las “branas” en las que las cuerdas pueden unirse, deslizarse e interactuar de distintas maneras. Esta teoría también necesita de la existencia de más dimensiones de las que suponemos que existen. 

Otro aporte valioso del libro de Herrera Corral es su bella explicación de la historia y funcionamiento del LHC. Historia que cualquiera puede consultar en el sitio web del CERN.
Usualmente estamos acostumbrados a pensar que vivimos en un mundo de cuatro dimensiones: largo, alto, ancho (tres dimensiones espaciales) y tiempo (una dimensión temporal). Pero la teoría de cuerdas predice que existen por lo menos once dimensiones. La física básicamente nos dice que muy probablemente no solo lo que observamos existe.
Si usted no ha quedado lo suficientemente fascinado (y aturdido) por todo esto, respire hondo y prepárese para seguir en el campo especulativo de la física teórica: variantes de la teoría de cuerdas predicen que en realidad vivimos en una clase de holograma, un universo holográfico. Algunos físicos teóricos comenzaron a pensar en que tal vez las dimensiones en la naturaleza se comportan como un holograma, es decir, uno podría ver el universo como un gran holograma en el que una de las dimensiones es solo una ilusión. Tan descabellado como pueda parecer, los modelos del universo holográfico son hoy en día un área de intensa investigación en la física teórica, principalmente por sus repercusiones a cómo entendemos el universo entero. 


Los físicos estudian arduamente estas conjeturas ya que brindan la posibilidad de encontrar la teoría del todo, en la que una teoría cuántica de la gravedad sea equivalente a una teoría cuántica de partículas elementales más o menos tradicional que vive en el borde de este espacio. O sea, una teoría de campos. Estas ideas son algunas de las que se estudian en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) del CERN, buscando indicios que hagan pensar que las teorías en cuestión se encuentran en lo correcto.

Como bien nos recuerda Herrera Corral, todo este gigantesco asunto de cuerdas, branas, universos holográficos y gravedad cuántica sigue siendo un área altamente especulativa, de la que desconocemos si es un modelo que se corresponde con la realidad o no. Para eso, es necesario seguir investigando, cosa que hacen bastante bien en el CERN y en lugares similares.

Tabla de los elementos con las tres familias
en arreglo  vertical cada una de ellas. En la cuarta
columna se muestran las partículas que median
las interacciones.
Las preguntas, a pesar de todo, no dejan de surgir (algo que dota a la ciencia de su atractivo inigualable): los físicos se siguen cuestionando por qué las partículas son tan distintas en varios aspectos. Tomen de ejemplo la masa. Partículas como el fotón y el electrón casi no poseen masa, de modo que son las partículas más ligeras; por otro lado, algunos  leptones como el muon (una partícula hermana del electrón) son increíblemente pesados. ¿Por qué?

Herrera nos cuenta que la respuesta está en lo que se denomina campo de Higgs. De acuerdo al modelo estándar, la materia adquiere masa a través de éste campo, cuyo componente elemental es el famoso bosón de Higgs. La idea básica es que el espacio entero (aún el vacío mismo) está ocupado por un campo similar al gravitacional o al electromagnético. Este campo es una especie de “éter” que todo llena, y sin embargo, como bien aclara este poeta de la realidad, no es éter. Algo que muy pocos saben es que esta idea fue planteada en los años 60s por varios físicos de manera simultánea: Francois Englert y Robert Brout en Bélgica; Gerald Guralnik con Carl Richard Hagen y T. Kibble en EEUU, y Peter Higgs en Inglaterra.

Pero, ¿qué es el campo de Higgs? Y más aún, ¿qué es el bosón de Higgs y por qué era tan importante encontrarlo? Una pregunta similar a las anteriores se hizo el ministro de Ciencia y Tecnología del Reino Unido, William Wildegrave, al notar que se estaba gastando mucho dinero en la búsqueda del Higgs. De modo que el ministro se propuso retar a los físicos para que explicaran, en un texto de una página de extensión, lo que es el bosón de Higgs.

El ganador fue el físico David J. Miller quien le propuso una explicación al ministro más o menos de la siguiente manera: imagine una fiesta de gala de algún partido político en el que los invitados se encuentran uniformemente dispersados. En la fiesta, entra uno de los líderes del partido y conforme éste trata de pasar cada vez más personas se le acercan a su alrededor, impidiendo que avance más rápido o con la misma velocidad a la que entró. Esto es el campo de Higgs. Un campo en el que las partículas subatómicas encuentran resistencia al movimiento; dicha resistencia (diferente según la partícula) es lo que dota de masa a las partículas.

Ahora considere un rumor que se extiende por la sala de invitados uniformemente distribuidos. Los más cercanos a la puerta de entrada lo escuchan primero y se agrupan para escuchar los detalles. Luego se mueven a sus vecinos más próximos, quienes quieren saber de qué se trata el rumor. Una onda de agrupamientos corre por la sala para alcanzar todos los rincones o puede formar sólo un paquete compacto que lleva las novedades a lo largo de la línea de invitados hasta el otro extremo donde está un dignatario. Esto es el bosón de Higgs. Ya que la información es llevada por el agrupamiento de invitados y, dado que el agrupamiento es lo que dio masa a las partículas, el agrupamiento que lleva el rumor mismo tiene masa. El bosón de Higgs es este agrupamiento dentro del campo de Higgs.

El campo de Higgs es lo que da masa a las distintas partículas de las que está constituido todo, y el confirmar su existencia se cumplió  justamente uno de los objetivos primordiales del Gran Acelerador de Hadrones. Objetivo que por fin se vio cumplido en julio de 2012, fecha en que se hizo público la detección del bosón de Higgs en los experimentos del CERN

Los esfuerzos por lograr detectar aquello que había sido indetectable, por mejorar los instrumentos de medición a niveles inimaginables hace unas cuantas décadas, y a teorizar con rigurosidad y elegancia matemática, son solo algunas de las cosas que el ser humano hace por saber, por el mero placer de saber. México no se queda atrás en esta búsqueda de respuestas elementales, tal como atestigua Herrara, al recordarnos la participación de los físicos e ingenieros mexicanos en la construcción del LHC. Fue en México que se encargó la creación de uno de los dos dispositivos que en conjunto constituyen lo que se conoce como detector V0 (el sistema de disparo del experimento ALICE). El V0 es una parte esencial para el experimento, pues es el sistema encargado de decidir, con un límite de 25 nanosegundos, si se debe registrar o no una interacción dentro del experimento ALICE.

Son los científicos mexicanos quienes actualmente operan el detector V0, poniendo a nuestro país en donde se hace gran ciencia. En donde los descubrimientos y las nuevas preguntas sobre el Cosmos siguen surgiendo. Además de ser testigos de cómo las tecnologías aplicadas al estudio de las preguntas por los orígenes de todo llegan a tener utilidad en su nación para diversas áreas, desde la extracción de petróleo hasta la posibilidad de aplicar las técnicas aprendidas a la obtención de imágenes médicas.

El futuro pues, apunta hacia la fascinación y el descubrimiento. Si la humanidad no termina por destruirse a sí misma primero, la investigación científica promete sorprendernos con más y más respuestas a las preguntas planteadas a través de los siglos por los humanistas. Al fin y al cabo, tal vez no existe humanismo más refinado y coherente que el que nos provee el mirar las estrellas y dejar que éstas nos cuenten nuestra historia. Un libro como el de Herrera Corral es un excelente comienzo para que esta historia se cuente. Una historia imposible de resumir en unas pocas cuartillas. Una historia que merece ser conocida y analizada con paciencia.

La historia de ese polvo de estrellas ordenado de cierta manera que fue capaz de obtener consciencia de sí mismo y de conocer las estrellas para conocerse. Somos, tal como alguna vez diría Carl Sagan, polvo de estrellas que se pregunta por las estrellas… y más allá. El polvo de estrellas que se pregunta por este universo encerrado en una gota de agua, tal como Emilio Pacheco lo expresaría en su tiempo.

*Esta fue una reseña que presenté este semestre en un curso en la universidad a manera de trabajo final. Aquí la reproduzco tal como la mostré con enlaces para evitar las notas a pie de página.

martes, 28 de abril de 2015

Mi opinión sobre... las pruebas de la resurrección según William Lane Craig

Con el objetivo de rescatar algunas de las respuestas que he dado en Ask, decidí comenzar a compartir algunas de las que considero más interesantes. Alguna vez me preguntaron mi opinión sobre el conocido argumento en favor de la resurrección de Jesús, de William Lane Craig. 

Esta es mi respuesta (extendida):
El argumento del Dr. Craig es una horrenda y chafa chorada.

Es cierto que la mayoría de los historiadores bíblicos (que suelen prepararse en universidades financiadas por alguna iglesia, se reciben como sacerdotes o como teólogos) concuerdan en que hubo un Jesús histórico. Puede ser que entre estos (más teólogos que) historiadores haya consenso sobre la resurrección (vamos, si dos de tres son cristianos y se dedican a adoctrinar, ¿esperabas algo diferente?), pero ¿evidencias? Ninguna.

Lo que Craig hace es apelar a la autoridad y a partir de ahí concluir que "la explicación que mejor satisface la tumba vacía de Jesús y el que los apóstoles murieran al jurar que éste resucitó, es porque resucitó en verdad". Si el consenso entre los historiadores bíblicos fuera que el conocido como Jesús histórico es un invento formado por historiadores que decidieron hacer teología, su conclusión se mantendría intacta (tal como se ha mantenido siempre tanto por el hecho de que nunca ha existido evidencia alguna).

Pensemos un momento en los cuatro "hechos" que el Dr. Craig ofrece: Los primeros tres* no son más que afirmaciones carentes de cualquier evidencia histórica real. Solo se sustentan en la opinión de los teólogos que se dicen historiadores bíblicos y en la Biblia misma. Con tan poco material para trabajar, cualquier científico social o filósofo de re la religión que se le pueda respetar se abstendría de cualquier comentario. Sin embargo, para encantar a su público, el Dr. Craig sitúa estas afirmaciones pseudohistóricas como auténticos hechos.

El último es probablemente el único hecho válido**, si tomamos en cuenta que la evidencia histórica disponible en verdad apunta a que desde sus inicios, el cristianismo ofrecía el papel protagónico a Jesús y su obra (más no todos los grupos cristianos primitivos consideraban la resurrección un hecho. Algunos hablaban de ésta de forma metafórica).

Pero, ¿el que alguien estuviera dispuesto a dar la vida por sus creencias nos demuestra que la creencia en cuestión es verdadera? La respuesta es un rotundo no (contrario a la conclusión del Dr. Craig). Si así fuera, tendríamos considerar entonces que la creencia en que Mahoma subió al cielo dejando la huella de su sandalia en una piedra es real, ya que millones de personas en el mundo darían su vida por sostener dicha creencia; o tendríamos que aceptar que en verdad Joseph Smith, el fundador de la iglesia mormona, se reunió con Dios, con ángeles y de verdad encontró la parte perdida del Nuevo Testamento en América, donde relata cómo es que Jesucristo evangelizó en América y cómo es que hubo tribus cristianas en el EEUU precolonial. Los primeros mormones, así como los actuales, dieron su vida para sostener esto. Por tanto ¿el Dr. Craig estaría de a cuerdo en aceptar estas "verdades"?

Seguramente, si aceptáramos el burdo razonamiento del Dr. Craig, tendríamos que creer que la secta Puerta del Cielo defendía verdaderas creencias porque (literalmente) todos sus defenseros dieron la vida por éstas en uno de los casos más trágicos de suicidio colectivo. ¿Defenderá el Dr. Craig "la verdad" de este culto ovni también? 
Dos conferencias que resultan sumamente enriquecedoras son la del astrofísico y todólogo Miguel Ángel Sabadell en una reunión de Escépticos en el Pub por un lado, y la del escéptico Iván Antezana Quiroz en el Congreso Mexicano de Ateísmo por el otro:

"Ahistoricidad de Jesús" por Iván Antezana Quiroz.

"Las muchas vidas y muertes de Jesús de Nazaret" por Miguel Ángel Sabadell.

También habrá que esperar por el nuevo libro de Gabriel Andrade: Jesucristo ¡Vaya Timo! Aunque pienso que Laetoli haría bien en mandar hacer otro libro más titulado: La apología de William Lane Craig ¡Vaya Timo!

*1. Jesús fue sepultado en una tumba por José de Arimatea. 2. La tumba fue hallada vacía el domingo siguiente a la crucifixión. 3. Jesús se apareció a varias personas después de su muerte.

**4. Los discípulos originales dieron la vida por creer en la resurrección de Jesús.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*"Resurrección: entre la historia, la fe y la fantasía", artículo de mi autoría.

*"The case against inmortality", artículo de Keith Augustine publicado originalmente en la revista Skeptic.

*"Resurrection", entrada en The Skeptic's Dictionary, por Robert Todd Carroll.

lunes, 16 de marzo de 2015

¡Ya basta! Alto a la vulgar estafa de las figurillas de Ojuelos

Ya estoy cansado. Al principio era una divertida y tonta noticia de facebook con una trascendencia local, con uno que otro incauto fascinado y un par de ciber-amigos míos divirtiéndose junto conmigo de esta estafa inofensiva. Pero ahora parece que se salió un poco de control. Las páginas de ufólatras están llenas de comentarios de gente emocionada porque ahora Jalisco cuenta con su nuevo centro de turismo extraterrestre: el pueblo de Ojuelos, donde, desde hace unos cuantos años, y solo en tiempos recientes, se ha prestado (demasiada) atención a unas piezas de cerámica supuestamente encontradas en ya mencionado municipio de Jalisco.

Las figurillas extraterrestres de Ojuelos son un montón de figuras pequeñas de piedra que, se asegura, son cerámica de alguna cultura prehispánica. Según Extranormal, Maussán y uno de sus promotores iniciales, el médico Pablo E. García Sánchez, ese pueblo ancestral no es otro más que el mítico Aztlán.

Lo que se dice

La historia del supuesto descubrimiento ha cambiado conforme pasó el tiempo (y conforme fue logrando notoriedad para los principales vendedores de misterio del país), sin embargo dice más o menos así, de acuerdo a García Sánchez y otros vendedores de humo: en el poblado de Ojuelos, hace unos años se realizó el hallazgo de extrañas figuras de cerámica de la que se presumió tenía origen prehispánico. Lo peculiar de las figuras era que en ellas parece mostrarse indígenas de la región entablando contactos con extraterrestres. Las figuras muestran rostros de lo que se interpreta como alienígenas grises y platillos voladores. Las "investigaciones" de García Sánchez y otros ayudaron para encontrar más figurillas (dependiendo del sitio en el que usted busque, el número de figurillas va de 300 a 3,000), la identificación de por lo menos tres cráneos de alguna especie desconocida (presumiblemente extraterrestres) y la conclusión de que la zona árida de Ojuelos es el punto origen de los mexicas, es decir, la mítica ciudad de Aztlán. Las piezas también parecen mostrar caras de extraterrestres en medio del calendario azteca. Ojuelos, se nos dice, fue también una zona muy transitada de diversas culturas de Aridoamérica y Mesoamérica (y, qué raro, de distintas épocas al parecer) tales como sioux, cheyennes, hopis, mayas, mexicas, olmecas, teotihuacanos, mixtecos, huastecos, chichimecas, etc.   

El motor de búsqueda de Google es otra buena evidencia de cuánta popularidad está alcanzando un caso que, desde sus inicios, es ridículo.


De acuerdo a los "informes", las figurillas fueron analizadas con métodos de Carbono 14 (?), llegando a la conclusión de que éstas datan de por lo menos 27,000 años. En un principio, las redes sociales, así como diarios locales (tales como el periódico La Jornada Guerrero), eran los únicos lugares donde se promocionaban. Después el reconocido (por su incompetencia) ufólogo mexicano Jaime Maussán presentó un especial en su programa Tercer Milenio, siguiéndole después el show de paranormalistas de Extranormal. Ahora, reconocidos vendedores de humo internacionales, tales como el "arqueólogo espiritual" de origen austriaco Klaus Dona y el teórico del pseudocientífico Proyecto Resonancia Nassim Haramein, han mostrado las figurillas de Ojuelos como un misterio auténtico. (Estos dos magufos han presentado las figuras de Ojuelos como objetos arqueológicos de Centroamérica, nunca mencionando a México, y mucho menos al grupo Nahui Ollin, la asociación de García Sánchez).

Los integrantes del grupo Nahui Ollin han afirmado en entrevistas actuales que buscan que organismos e instituciones como el INAH, presten atención a sus reclamos, siendo que con anterioridad habían expresado que no querían que el INAH, y el gobierno en general, se entrometiera en el asunto.

Si usted quiere seguir consumiendo más humo de mala calidad, aquí le paso un enlace a uno de los videos de Maussánacá su continuación. Por acá pueden ver la exposición de varias figurillas en el sitio Galactic Resonance, en la cual se afirma que la dichosa cerámica extraterrestre es de Centroamérica. Aquí la presentación del caso en Extranormal. Y si no ha sido suficiente, aquí la entrevista con el presidente de Nahui Ollin (yo, sinceramente, no he sido capaz de verlo completo. Sencillamente no puedo con tanto):


Lo que se ha buscado (y encontrado)

Como ya he mencionado, el caso no era más que una cosa de risa entre algunos ciber-amigos míos. El licenciado en Historia y vocal de la asociación Xalixco para el estudio y preservación del patrimonio cultural de la región, Eduardo I. Chávez Camargo, me comentó que a simple vista los objetos de cerámica se ven como una vulgar estafa. El material del que parecen estar hechas las piezas ni siquiera corresponden con el tipo de cerámica usada en el Occidente de México (es decir, los municipios de Nayarit, Colima, Guanajuato, Michoacán y Jalisco), mucho menos de los Altos de Jalisco, donde la cerámica suele ser de color rojizo, café o negro (las piezas extraterrestres son incluso doradas).

El investigador escéptico de ovnis, Leopoldo Zambrano Enríquez, interesado en saber qué es lo que el INAH podía comentarle sobre el caso, mandó una carta preguntando sobre el asunto. Aquí lo que el INAH contestó:




Y acá lo que el Centro INAH Jalisco dijo al respecto:


 Las cosas que resaltan en la respuesta del INAH son 1) que no existe registro alguno de zonas arqueológicas en Ojuelos, Jalisco, 2) el INAH ni siquiera se ocupa de "casos extraterrestres" y, 3) hasta donde reconoce, no existe registro arqueológico que demuestre nexos entre extraterrestres y zonas arqueológicas en el "Cerro del Toro", Ojuelos, Jalisco.

El supuesto cráneo extraterrestre de Ojuelos
se parece bastante a Jar Jar Binks de Star Wars.
Pero, ¿por qué el INAH o investigadores independientes como Eduardo o Leopoldo deberían molestarse con una historia que desde el inicio es ridícula? En primer lugar, la zona del Occidente de México, y en especial lo que hoy es Jalisco, jamás tuvo contacto con el imperio mexica (y no se diga ya de tribus norteamericanas como los sioux, los hopi o los cheyennes); en segundo lugar, las culturas mesoamericanas que García Sánchez afirma que se dieron reunión en Ojuelos, pertenecen tanto a distintos periodos de la época prehispánica, como a diferentes regiones del país, haciendo que más de una de dichas civilizaciones ni siquiera llegase a contactarse con las otras, lo que demuestra el profundo desconocimiento de los "investigadores" como García Sánchez y el grupo Nahui Ollin en general de arqueología e historia de México (de primaria). En tercer lugar, ni el grupo Nahui Ollin, ni sus promotores de Extranormal y Tercer Milenio se molestaron en buscar asesoría con arqueólogos del Centro INAH Jalisco, del Departamento de Estudios Históricos de la Universidad de Guadalajara o con del Museo de Arqueología de Occidente (y ni siquiera les importaba hacer tal cosa, pues). Ni las piezas de cerámica ni los supuestos cráneos han sido examinados por investigadores imparciales, ni arquéologos ni antropólogos ni etnólogos. La promoción en el extranjero de charlatanes como Dona y Haramein no es algo digno de orgullo o prestigio (tal como Maussán intenta hacerlo ver), sino de una auténtica vergüenza que nuestra región sea expuesta al mundo como parte del supermercado new age.

En conclusión

El caso de las piezas de Ojuelos es completamente un fiasco, una vulgar estafa, una tomadura de pelo. Todo lo que asegura el grupo Nahui Ollin, presidido por García Sánchez, es totalmente imaginario, al demostrarse sus anacronismos e incoherencias con el conocimiento en arqueología de Jalisco, cerámica e investigación científica (mira que incluso que se afirme que a las piedras se les hizo pruebas de Carbono 14, siendo que dicha prueba se aplica solamente a organismos vivos o que estuvieron vivos, es un auténtico insulto para aquellas personas que de buena fe pensaron que había "algo interesante" ahí).

Y aquí apreciamos a un extraterrestre en
"la oficina de asuntos sin importancia."
Ni el INAH ni nadie tiene por qué perder su tiempo para ver si estas piezas son falsas. Basta con ver toda la propaganda de tercera que se le ha dado durante varios años con el único fin de llamar la atención. Si de verdad están interesados en que se le dé un seguimiento serio al asunto, Nahui Ollin haría bien si dejara de inventar choradas y mostrara las piezas a investigadores de verdad. Incluso tal vez podrían hacer bien en tratar de contactar a Daniel Zepeda, a ver si acepta verificar las piezas para que, si se demostrara su autenticidad, mi tocayo Zepeda pueda entregarles el premio de su Reto Paranormal de $20,000 pesos. De ahí podrían seguir con el Reto del Millón de Dólares de James Randi. (Claro, si para empezar, lograran demostrar el fantasioso relato de los extraterrestres, las culturas alejadas que se reunían ahí, la existencia de los cráneos y la antigüedad de las piezas).

En lo que a mi respecta, no hay nada más qué decir sobre un caso que de mero chisme de redes sociales nunca debió de pasar. Como dije desde el principio, ya estoy cansado. Cansado de ver cómo es que estos vulgares estafadores adquieren fama y se visten del prestigio que nunca tuvieron.

Actualización 30/03/15 Por fin, un miembro del INAH con rostro comenta sobre las figurillas de Ojuelos, lo que ya concluíamos aquí: el caso es un engaño. La arqueóloga Ana María Pelz Marin afirma que a simple vista se puede comprobar que las piedras no son auténticas.

La nota del Diario Página 24 nos informa que:
La especialista subrayó que a pesar de la falsedad de estas piezas se comercializan como verdaderos artículos prehispánicos, y aunque se engaña a las personas no hay delito qué perseguir, pues para el INAH no son objetos históricos, sino simples artesanías. “Incluso a mí me los trataron de vender, y si fueran originales, la venta de un patrimonio de la nación es un delito federal, la gente tiene que entender que no son piezas originales.”
Pues nada nuevo, solo una nota que nos repite lo obvio.