"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


viernes, 11 de abril de 2014

Un ejemplo de cientificismo del chafa


Como es bien sabido, soy un militante defensor del cientificismo (y los que no lo saben, pues entérense), entendiendo por éste a la postura que acepta que no hay mejor forma de obtener conocimiento que usando la metodología científica y que no hay conocimiento más confiable (gracias a las evidencias y la consistencia lógica en la que se respalda) que el conocimiento científico.

Como cientificista es casi un deber el denunciar las tonterías resultado de tesis de tipo posmodernas como el relativismo cultural, el multiculturalismo o las ingenuidades del historicismo. Es también obvio que al darse cuenta de la validez del cientificismo, las supersticiones, las pseudociencias y el fundamentalismo se vean como lo que son: una amenaza para la sociedad y para la cultura.

Pero como cientificista, uno también siente el deber de denunciar los excesos de un "fundamentalismo cientificista" que, aunque debió de haber muerto junto al positivismo lógico de inicios del siglo XX, sigue vivo entre varios divulgadores y científicos actuales. Un ejemplo de esto es el artículo publicado en 2011 en el famoso portal de divulgación Naukas, titulado "Del relativismo al cientificismo." El artículo, escrito por el científico (Master en neurociencia y biología de la conducta) César Tomé López, nos muestra la denuncia justa del charlatanismo académico conocido como relativismo cultural, sostenido por algunos que se hicieron (y se hacen) llamar "intelectuales" como el showman Paul Feyerabend.

Sin embargo, Tomé López asegura una serie de ideas que sencillamente no podríamos defender por ser irracionales. Veamos a qué me refiero. En el artículo se afirma que "...si partimos de una hipótesis bien sencilla, a saber, que en el universo de una misma causa se sigue siempre un mismo efecto, ceteris paribus, podemos establecer un criterio de clasificación de las tradiciones del conocimiento independiente del camino que recorran, basándonos solamente en los resultados. Existirán entonces las que permitan describir el universo y lo que en él sucede, y usar ese conocimiento para predecir hechos consistentemente, mejorar nuestra vida (tratando la enfermedad con eficacia) y modificando el entorno a nuestra conveniencia (máquinas, estructuras), y las que no. Sólo un tipo de conocimiento es capaz de superar este test, la ciencia, además confirmando que lo complejo es reducible a partes más simples incluso si el todo es más que las partes."

Aunque esta "hipótesis" (obviamente no es una hipótesis científica, sino filosófica) puede verse como una descripción fiel de la ciencia, lo cierto es que de aquí no se valida la idea de que el único conocimiento qué valorar sea el que corresponda con la hipótesis descrita (tal como posteriormente da la impresión que se afirma). Manifestaciones humanas como el arte, la ética o la política no se ajustan a esta idea, y aun así es bien valorada tanto la necesidad del arte como de la ética y la política en la cultura y la sociedad. Y lo que es más, este tipo de actividades humanas ni siquiera se interesa en encajar en esta descripción, sencillamente por sus objetivos: mientras que la ciencia busca generar conocimientos sobre los hechos empíricos (o sea, sobre el mundo real), ni el arte ni la ética ni la política buscan hacer esto. 

Tomé López "redefine" el cientificismo como "...la visión del mundo en todas sus manifestaciones que afirma que éstas son entendibles y explicables por la razón empírica, sin necesidad de recurrir a especulaciones míticas, religiosas o sobrenaturales de ningún tipo, y que genera el único conocimiento cierto." Aunque ciertamente se nos dice desde el cientificismo que no hay necesidad de especulaciones de tipo sobrenatural o supersticiosa, es falso que el mundo "en todas sus manifestaciones" sea completamente entendible y explicable por la razón empírica. Cierto, Tomé nunca afirma "completamente", pero eso es al menos lo que está dando a entender. 

El problema es que la "razón empírica" (quiero pensar que con este vago concepto se refiere a la investigación científica en su totalidad) puede hacer entendibles y explicables problemas o fenómenos de tipo empírico, puesto que son verificables; pero no es posible hacer lo mismo con problemas de tipo semántico y/o lógicos, y aun así, eso no significa que el conocimiento obtenido sin usar esa "razón empírica" no sea válido.

Pero si hay algo en el escrito que es digno de un facepalm, no podría ser otra cosa que las "deducciones" que "por lógica" Tomé López deriva de sus afirmaciones:
a) Las ciencias experimentales son más importantes que las humanidades/”ciencias sociales”/artes/religiones a la hora de comprender el mundo en el que vivimos, o incluso, son lo único que necesitamos para esa comprensión.
b) Sólo es aceptable intelectualmente una metodología científica. Por lo tanto, si las humanidades/”ciencias sociales”/artes/religiones quieren ser parte del conocimiento genuino deben adoptarla y asumir las consecuencias.
c) Los problemas filosóficos son realmente problemas científicos y sólo deben ser tratados como tales.
Primero la idea de que "las ciencias experimentales sean más importantes que las humanidades/"ciencias sociales"/artes/religiones a la hora de comprender el mundo en el que vivimos..." no se adecua (irónicamente) con la realidad, ya que como se dijo, existen conocimientos de tipo deductivo y conceptual no empírico (como en la lógica-matemática y la semántica), los cuales son válidos y nos dicen "algo" sobre el mundo en que vivimos (nos dicen la consistencia de nuestras afirmaciones y lo que el significado que éstas tienen). También es falso que las ciencias experimentales sean "lo único que necesitamos para esa comprensión", ya que incluso las ciencias experimentales presentan problemas conceptuales, lógicos y semánticos que no pueden ser contrastados con experimentos. Para acabar con este punto, las humanidades/"ciencias sociales"/artes (no puedo decir lo mismo de las religiones) no se enfocan en el estudio del mundo en el que vivimos del mismo modo que lo hacen las ciencias experimentales. En el caso particular de las ciencias sociales (así, sin comillas), sí se podría decir que estudian parte del mundo en que vivimos, y esa parte sería la social. Como ciencias (o como disciplinas que aspiran a ser científicas) es obvio que hace falta de la investigación científica con todo lo que esto conlleva, por lo que decir que las ciencias experimentales son más importantes que las ciencias sociales no tiene mucho sentido, ya que ambas buscan obtener conocimientos bien sustentados en la evidencia (aunque es cierto que es más fácil encontrar tonterías en ciencias sociales y que es más difícil de restarles importancia).

En lo que respecta a las humanidades (y por éstas, se entiende el conjunto que se conforma por los elementos conocidos como filosofía, arte, literatura, política, economía y ciencias sociales, algo que no estoy tan seguro que Tomé López esté tomando en cuenta), al ser un abanico gigantesco de distintas actividades culturales resulta obvio que depende de la disciplina de la que se hable para saber si ésta en realidad es "menos importante" que las ciencias experimentales, y luego preguntarse en qué sentido es "menos importante." Tomé López toma como apartado al arte, el cual es parte de las humanidades. Y pues no, el arte no es "menos importante" que las ciencias experimentales a pesar de que este no se rige por el método científico (si uno quiere ser un alguien que solo dice obviedades, es claro entonces que el arte no es "importante" para producir conocimientos... pero ¿acaso es tan necesario recordar que tampoco es lo que se pretende desde esta actividad?). 

Segundo, si es falso que las disciplinas que no se guían por el método científico sean "menos importantes" (o que de hecho, algunas disciplinas como las ciencias sociales sí tratan de tener rigurosidad científica), y también es falso que la única forma de obtener conocimiento bien sustentado es a través de la "razón empírica" (sea lo que sea), resulta por lógica (y sin usar el método científico para confirmarlo) que es falso que disciplinas como el arte y demás humanidades necesiten del método de las ciencias experimentales para ser "aceptables intelectualmente."

Tercero: no, los problemas filosóficos no son problemas científicos, aunque muchos de los problemas clásicos de la filosofía pueden encontrar una respuesta coherente en la ciencia, debido a que muchos de estos problemas son de tipo empírico. Pero lo cierto es que no todos los problemas filosóficos planteados en la actualidad son de tipo empírico o para que quede más claro: no todo problema filosófico se refiere asuntos del mundo real. De hecho los principales problemas filosóficos hoy día se refieren a problemas generales sobre las disciplinas y demás manifestaciones culturales que sí se ocupan de problemas del mundo real (como la filosofía de la ciencia, la cual se ocupa de problemas filosóficos en y de las ciencias, pero no se ocupa del objeto de estudio de las disciplinas científicas).

Tomé López con su escrito nos da un ejemplo de un cientificismo chafa que ignora un universo gigantesco de problemas y que además causa confusión con la vaguedad e inconsistencia de sus afirmaciones. Un cientificista que trate de ser coherente, sabe que, aun cuando es evidentemente cierto que no hay mejor forma de obtener conocimiento sobre el universo que la ciencia, también está consciente que no todo problema es de tipo empírico y mucho menos de tipo científico,  y no por eso dejan de ser problemas válidos que generan conocimientos genuinos; además que no toda actividad humana está enfocada en obtener conocimiento sobre el universo. Algunas tratan de expresar emociones sobre el universo (como es el caso del arte), otras tratan de manejar o manipular "una parte" del universo (como en la sociedad lo hace la política)... en fin, no todo es una cuestión científica, pero eso desde luego, tampoco niega que se pueda cuestionar todo de forma científica.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*La Ciencia, su Método y su Filosofía, de Mario Bunge, Siglo Veinte, México, 1991.

*Scientism as Scientific Belief, artículo de Massimo Pigliucci, conocido por ser un detractor del cientificismo mostrado por autores como Sam Harris, Steven Pinker y Richard Dawkins.

*La entrada Scientism en The Skeptic's Dictionary, de Robert Todd Carroll.

*Science is not your enemy, ensayo de Steven Pinker, traducido en el blog De Avanzada.

domingo, 23 de marzo de 2014

¡Que no, el chupacabras no fue un invento de Televisa!

Pareciera que a nosotros, como mexicanos, nos gusta lucirnos en asuntos extravagantes (por decir lo menos). Así, somos primer lugar a nivel internacional en obesidad infantil, ganamos el concurso de la bandera más bonita del mundo (bueno, ¿y?); solo en México es posible ver alianzas dispares, ideológicamente hablando, en elecciones políticas, tal como pasó con los grupos de izquierda y la ultra derecha vs los dinosaurios del PRI  (o sea, como si testigos de Jehová se hubieran unido a ultramilitantes del ateísmo contra los agnósticos); solo en México es posible ver a un secretario de Hacienda asegurando que, en la crisis económica más grande en lo que va del siglo, si para EEUU es como gripa, para México sería "solo un catarrito"; y solo en México es posible asegurar que una criatura mítica fue creada por el gobierno para que el pueblo tuviera una clase de circo con algo de pan mientras que "los de arriba" hacían "sus cosas."

Durante la primera mitad de la década de los 90, México era un país políticamente inestable, con bastantes irregularidades en la administración y con una crisis económica que causaría la devaluación del peso en el 94 (lo cual generó más crisis) a puntos apocalípticos (como pensaron algunos en ese entonces). Eran los tiempos del EZLN, también era tiempo de elecciones presidenciales que ya se miraban con desconfianza. Luego del magnicidio de Colosio las cosas siguieron de mal en peor. El nuevo presidente "electo" Zedillo heredaba una crisis y un pueblo que ya no confiaba en la administración del gobierno y que sospechaba de complicidad de estos con los medios de comunicación masiva, o sea, Televisa.

Como fruto de esta desconfianza, hasta cierto punto justificable (y necesaria), surgieron variadas teorías de la conspiración que hasta el día de hoy, son tomadas como verdades obvias entre los ciudadanos comunes. Una de ellas es la que afirma que el chupacabras o fue un invento del gobierno y Televisa, o fue explotado por el gobierno y Televisa para crear toda una cortina de humo. La idea sigue viva en muchos. Incluso sería interesante sacar una estadística nacional para ver cuáles son las teorías de la conspiración nacionales en las que más cree la gente. (Apuesto que entre los primeros lugares estarían la de Salinas como asesino intelectual de Colosio, la del fraude electoral en 2012, y que la influenza no existió).

Como ya se dijo, hay dos variantes principales sobre la teoría conspiranoica: el chupacabras fue un invento de "los de arriba" o solo fue explotada (aunque no creada) como cortina de humo por "los de arriba." Ambas, sin embargo, hacen referencia al mismo objetivo malévolo: despistar al pueblo mexicano de todos los asuntos que estaban ocurriendo.

Si uno se pone a pensar seriamente el asunto, bien se puede llegar a la conclusión que o los conspiradores eran unos perfectos idiotas o la conspiración no tiene sentido. Piénsenlo: están los que "controlan el país" reunidos, proponiendo ideas para mantener al pueblo comiendo pan y circo, ¿y su mejor idea fue un humanoide con cuerpo de canguro llamado chupacabras? ¿Esperaban que todo el pueblo se lo creyera? ¡Vaya idiotas! ¿no? Digo, es que no esperaban que en México existieran mentes tan brillantes con espíritu detectivesco como lo son las de los teóricos de la conspiración. Olvídense de los analistas políticos o de los politólogos, los conspiracionistas descubren todas las malvadas ideas de los poderosos (sarcasmo).

Ya poniéndonos serios, la idea de que los medios de comunicación son manipuladores que lavan el cerebro al público de forma masiva, no es nueva. Hasta cierto punto, es cierto que los principales medios suelen ignorar las noticias que son contrarias a los intereses de la misma empresa, pero eso no hace culpables a los medios de ser manipuladores. Todo de lo que los podemos acusar es de que no representan los intereses de la sociedad, algo que nadie niega. Las empresas de medios de comunicación, como cualquier otra empresa, buscan el generar ganancias atrayendo clientes y haciendo que estos compren sus productos de forma libre. Si el prospecto a cliente no se ve convencido, tiene la elección de buscar por otra parte (lo cual es lo que hacen los detractores de las grandes empresas como Televisa). O sea, estas empresas pertenecen a eso que conocemos como libre mercado.

No se trata de manipular a nadie, sino que se ofrece lo que genera más audiencia, punto. Así es como tenemos noticias sobre un ovni en el Popo en vez de los últimos hallazgos en astronomía. Obviamente, los que más se anuncian serán los que tendrán mayor clientela. También es posible detectar amarillismo, prácticas monopólicas y defensores de una sola postura en toda la televisora, algo que sin duda acaba en problemas de justicia social y libertad de pensamiento, pero creo que ya nos estamos saliendo del tema.


Muchos siguen asociando el chupacabras con la imagen de Salinas de Gortari, como si este fuera el culpable de la paranoia del chupacabras a principios de los 90. Al igual que con las conspiranoias que dicen que Peña Nieto es un títere del infame "innombrable" (como se le ha llamado al pelón orejudo), Salinas debe continuar riéndose de aquellos que creen semejantes tonterías.

El punto: el chupacabras fue el resultado del sensacionalismo y el miedo colectivo que se originó en Puerto Rico entre 1992-1994, algo que no tenía nada que ver con México, y mucho menos con Televisa. Cuando el chupacabras "llegó" a México, ocurrió que esta paranoia coincidió con otro montón de acontecimientos sociales. Pero acontecimientos sociales de este tipo pasan todos los años en todos los periodos que se les ocurra, y es justamente por eso que muchos ven correlación de estos con casos triviales como el chupacabras, el futbol o el arresto de Gordillo.

No se trata de correlación, sino solo de convergencia. Fenómenos y acontecimientos sociales que no tienen relación alguna convergen, es decir, aparecen en un mismo periodo y ocupan tanta atención del público por igual. Es pues un fenómeno de patronicidad en la que las personas, gracias tanto a la desconfianza, la mala información y la ignorancia, miran acontecimientos aislados como si estuvieran conectados o uno causara el otro.

Sin embargo, ¿sería posible que corporaciones y gobernantes se vean beneficiados con estos asuntos? Desde luego. Y lo que es más, todos aquellos que los conspiranoicos llaman "los de arriba" o "los grupos de poder" se benefician en mayor medida con las conspiranoias que estas personas inventan, pues así es posible hacer conspiraciones auténticas (las que son de pequeño alcance) sin que nadie les diga nada. Seguramente un político corrupto o un canal amarillista se ve beneficiado cuando se le presta más atención a la idea de que Televisa es la creadora del chupacabras. Las teorías de la conspiración venden, después de todo.

El chupacabras, las conspiraciones, la política, los problemas con los medios de comunicación, el negacionismo... todos estos son temas sin duda interesantes, pero al mezclarlos en una sola teoría gigante conspiración es ya demasiado fantasioso, con el potencial de beneficiar, en vez de perjudicar a sus supuestos perpetradores de la conspiración.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*Teorías de la conspiración, de Robin Ramsay, RTM Editores, 2006.

*"El chupacabras saltarín y el ufólogo sensacionalista", artículo de Martín Fragoso.

*"¿Cómo dice que era el chupacabras?", artículo de mi autoría.

*"El problema de las teorías de la conspiración", artículo de mi autoría.

sábado, 15 de marzo de 2014

Mis tonterías favoritas de las humanidades II

Debido al éxito del primer top de mis tonterías favoritas de humanidades, y al hecho que aun con ese escrito sentí que me quedé corto, decidí escribir un segundo top con otro montón de tonterías que se siguen esgrimiendo desde las llamadas humanidades, haciendo que el abismo de diferencias entre humanistas y científicos se vuelva cada vez más grande. Ideologías caducas que se quieren ver como la esperanza revolucionaria de la sociedad, disciplinas que ocupan injustamente espacios académicos y que no aportan nada al conocimiento ni la resolución de problemáticas sociales, y desde luego, autores que se consagran como vacas sagradas incuestionables y con apellidos interesantes son solo algunos ejemplos de la tontería en el mundo de las humanidades.

Hay veces en que me pregunto si soy demasiado "duro" con críticas de este tipo o si de verdad debería considerar que aun la doctrina más obsoleta tiene algo que aportar. Pero luego vuelvo a pensar en el asunto y me doy cuenta que con o sin estas ideas, las cosas hoy en día estarían igual. Y lo que es más, tengo bastante certeza que si estas ideas tuvieran más difusión en la cultura y en la mente del ciudadano común estaríamos más jodidos de lo que ya estamos hoy en día.

Lo cierto es que una chorada, ya sea que se les venda al público en general o que se venda entre aquellos que se hacen llamar "intelectuales", por el hecho de ser una chorada debe ser combatida por representar un riesgo a la sociedad. Las choradas que se visten con los ropajes del intelectualismo o de la esperanza revolucionaria pueden llegar a ser de las más nocivas, tal como ha demostrado la historia. Pero basta de introducción y hablemos un poco más de estas diez tonterías citadas y sobrevaloradas por filósofos, sociólogos, psicólogos, antropólogos, economistas e historiadores.

10. Mamertos, mamertos everywhere. De todo el top, este es el lugar más injusto y más difícil. Es el más injusto porque no es necesario ser alguien allegado a las humanidades para ser mamerto y el más difícil porque no existe una definición clara sobre qué es un mamerto. Tampoco es un concepto al que los que son tildados de éste lo suelan usar. De acuerdo al diccionario Latinoamericano (no, es un diccionario "oficial" ni nada parecido), el concepto tiene distinto significado dependiendo del país, aunque hay que decir que todos son parecidos; algunos más peyorativos y menos ambiguos que otros. 

La definición que más se acerca a la que busco referirme con el término mamerto es el que, según el diccionario, se usa en Colombia: 
Dogmático de izquierda, también se usa de forma peyorativa para calificar a las personas con ideas políticas de izquierda, tanto radicales como moderadas.
No podría asegurar que todo aquel que simpatice con las ideas de izquierda sea un mamerto (yo soy un simpatizante con las ideas de izquierda, pero no con los políticos de izquierda), y de hecho eso sería bastante ambiguo y deshonesto de mi parte. En ausencia de un concepto "formal" de este "bicho raro" conocido como mamertismo, utilizaré la definición que ya antes utilicé en mi artículo Ni mamerto ni libertario de mis Notas de un estudiante de filosofía, transcribiendo lo que hace no mucho comentaba:

El mamertismo lo podríamos definir como esa combinación de ignorancia y deseo de cambio que muchos ciudadanos tienen dentro de sí. Así mientras un mamerto es capaz de defender sinsentidos como el socialismo científico, el comunismo, la nueva revolución armada contra quién sabe quién y con quién sabe qué finalidad, es capaz también de sostener una ideología anti-sistema, anti-científica y tecnofóbica, capaz de lanzar ataques contra lo que desconoce, como los alimentos transgénicos, las reformas políticas, los fármacos, las vacunas, los celulares, etc, basado en creencias obsoletas, supersticiones, teorías de la conspiración, chismes de redes sociales y el primitivo deseo de atacar y destruir todo aquello que desconoce, pero que como es propuesto por aquellos que no congenian con su ideología, entonces debe ser malo.

Desde las redes sociales es posible encontrar una variedad al gusto de ideas mamertas. Entre las más chistosas que llegué a encontrar, estaban aquellas que hablaban sobre un supuesto fraude electoral en las elecciones del año pasado, que si el Peje decía que era momento de levantarse en armas lo obedecerían como todo un líder revolucionario al estilo Zapata o Villa; también me reí bastante cuando me encontré con "el plan" de hacer que varios estados de la república mexicana se independizaran y se volvieran países autónomos, si no obtenían la renuncia firmada del actual presidente de México, Enrique Peña Nieto. 

Los mamertos pues, vienen a ser una clase de culto dogmático en el que todo se explica por la manipulación, los intereses malvados del gobierno y de empresarios, y de que "solo el pueblo puede salvar al pueblo." Mientras algunas de estas creencias resultan chistosas, otras pueden ser hasta perjudiciales. Movimientos anti-vacunación, grupos anti-transgénicos, grupos altamente violentos como lo mostraron muchos manifestantes del infame #YoSoy132, hacen ver el fanatismo religioso de este tipo de organizaciones, alentadas a su vez por el mesianismo y las campañas mediáticas de partidos y personajes políticos que se creen mesías (ejem, ejem, Peje, ejem, ejem). Si tu eres de los que piensan y apoyan todo lo ya descrito, siento decirte que eres un mamerto puro y duro.


Unos puntos más que agregar a la descripción de mamerto: aunque no es estrictamente necesario para ser mamerto, suelen ser vistos como el típico estudiante de filosofía o sociología, con ropa de tianguis, tenis malgastados y amadores de la marihuana. Suele pensarse en que son admiradores de personajes como Karl Marx, Mijaíl Bakunin, Lenin, Joseph Stalin, el Che Guevara, Fidel Castro, Michel Foucault, Hugo Chávez y Noam Chomsky, aunque desconozcan por completo la obra de todos. Esos dos puntos, me parece, son errores de percepción causados por el prejuicio. No veo por qué razón alguien que viste "decente"  no pueda ser un mamerto, del mismo modo que no hallo razones para pensar que algún buen conocedor de la "filosofía" revolucionaria no podría ser un mamerto, siendo que la mayoría de las ideas de este tipo están obsoletas hoy en día o sencillamente son erróneas.

Véase más: El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, Plaza & Janes, 1996.

9. La Teología ¡Vaya Timo! Adelantándome a la lectura del nuevo número de la colección ¡Vaya Timo! de Laetoli, dejemos la vaguedad del concepto de mamerto para meternos con una "disciplina académica" entera: la teología ha sido una disciplina respetada y resguardada por universidades y conventos durante siglos; se han creado institutos, gastado toneladas de tinta y cientos de intelectualoides que se ponen a "reflexionar" (ejem, ejem especular, ejem, ejem) sobre qué desea que sepamos o no un dios específico, recibiendo financiamiento ya sea por el sector público o privado. Soy de los que piensan que esto tiene que acabar.

Ya bien lo decía Jorge Luis Borges: "Creo en la teología como literatura fantástica. Es la perfección del género..." pero más allá, la teología no tiene nada a su favor. Tal vez usted piense que estoy siendo muy extremista, o que las mismas críticas hechas de hombres de paja hacia la filosofía ahora las utilizo para la teología, pero la verdad no es lo mismo; permítame explicar por qué. No creo estar llegando a un extremismo irracional, por el hecho que cualquiera puede pensar y cuestionarse: ¿para qué sirve crear un edificio de especulaciones (y luego hacerlos pasar por conocimientos) sobre un punto del que, para empezar, no se ha demostrado siquiera que existe? Y más allá de eso ¿tiene sentido "estudiar" algo que  no puede ser conocido (no es ningún secreto que los dioses y las entidades espirituales no pueden ser estudiadas de forma directa)? No veo extremismo alguno cuando respondo con un rotundo no a estas cuestiones.


Hasta aquí hemos hablado de la utilidad de la teología en términos epistemológicos y culturales (o sea, qué tiene que aportar esta disciplina al conocimiento o a la sociedad en general). ¿Podría ser que tiene algún otro tipo de aporte? Desde un punto de vista histórico, podemos responder que sí. La teología, como disciplina, nace en la Europa medieval, reconociéndola como "la ciencia que estudia la revelación divina" (aclarando: el concepto de ciencia se refiere a la definición clásica o aristotélica, no a la definición actual de ciencia). Entendiendo esto, parece obvia su importancia a la hora de formar un cuerpo formalizado de supuestos conocimientos y reflexiones que justificaban una serie de creencias para legitimar a la iglesia, y de paso, lo que ésta afirmaba.

Fue a partir del debate teológico que se determinó que las creencias en la absolución, la transubstanciación, el purgatorio, el pecado original, el culto a la virgen María y la santa Trinidad, iban a ser parte de la doctrina católica como dogmas de fe, o sea, verdades incuestionables. Además de estas supersticiones, también se dio pie "argumental" a ideas nocivas como el machismo, la idea de una autoridad incuestionable (pues toda autoridad es puesta por Dios, así que ¿quiénes somos nosotros al cuestionar sus planes? A Hitler le gusta esta idea), el combate al paganismo y la herejía, el patriarcado, el derecho natural... En fin, vemos que la teología sí tuvo aporte político e ideológico, ahora resta preguntarnos si este realmente fue bueno. Creo que comprenderán por qué pienso que no, ¿verdad?

"La teología es algo así como un conjunto de cuentos fantásticos, que pueden ser muy bellos e interesantes pero no son reales. Proceden de la imaginación de quienes los narran, no de una investigación rigurosa de la realidad. Las enseñanzas de la teología son inventos (muy ingeniosos, por lo demás) que no se refieren a algo real. La teología está mucho más cerca de la literatura fantástica o la ciencia ficción que de la filosofía o la ciencia", escribe Gabriel Andrade, doctor en Ciencias Humanas de la Universidad del Zulia, Venezuela, y autor (entre otras obras) de La teología ¡Vaya Timo!, el siguiente número de la colección de Laetoli. 

La teología no se basa en la observación ni el conocimiento científico, tampoco analiza de forma crítica sus postulados. Parte de dogmas ya establecidos que no cuestiona, y sobre los cuales construye un edificio elegante pero carente de contenido real. Si ha servido para algo es para justificar creencias irracionales y para ponerles a éstas el saco de respeto por ser un trabajo "académico." Tal vez en la Edad Media esto era permisible debido a la censura de pensamiento, el desarrollo pobre del conocimiento científico y el estudio acrítico de la filosofía clásica permitido solo aquellos que estudiaban en conventos, pero hoy por hoy, la teología no tiene (o no debería tener) lugar ni respeto académico, sencillamente porque no lo merece. La teología, igual que otro montón de tonterías milenarias, es una disciplina hada de los dientes, no una disciplina real. Y es justamente por esas razones el que sea vergonzoso saber de la existencia de tantos institutos de prestigio brindando licenciaturas, maestrías y doctorados en teología.

Por si aun no queda claro el asunto, Andrade nos recuerda que "más allá de esa creencia genérica en la existencia de Dios, la teología es meramente especulativa y, como tal, no merece respeto académico. La teología estudia los ángeles, los demonios, la gracia, el Espíritu Santo, la resurrección, el alma, el apocalipsis. Nada de esto merece un lugar en la universidad, como tampoco merece un espacio académico el estudio del yeti, el chupacabras, las energías espirituales o las auras. Es hora de decir que la teología consta de supercherías que están al mismo nivel que otros timos. La universidad es un espacio para la discusión racional, y en ella no encaja la discusión de doctrinas aceptadas sobre la base de la autoridad y la fe".

Véase más: Theology, entrada de la RationalWiki; The Emptiness of Theology, artículo de Richard Dawkins; La teología ¡Vaya Timo! de Gabriel Andrade, Laetoli, 2014.


8. ¿Filosofía Latinoamericana? Como si me hiciera falta, les daré un motivo más para mi crucifixión: afirmo la inutilidad, incoherencia e intrascendencia de esa cosa extraña que suele conocerse como filosofía latinoamericana. ¿Pero qué clase de bicho raro es la filosofía latinoamericana?

Bien, comenzando por el comienzo, y contrario a la idea de la filosofía como disciplina, se puede entender a la filosofía latinoamericana de dos modos, que al final, llegan a ser incoherentemente fusionados: por un lado, se refiere al conjunto de reflexiones sobre temas filosóficos que se han dado en el territorio latinoamericano desde la época prehispánica hasta finales del siglo XIX. Según esta idea, existe (o existió) una filosofía náhuatl, una filosofía maya, una filosofía inca... así como una filosofía colonial, una filosofía post-colonial independentista, y así hasta llegar a inicios del siglo XX, en donde tiene cabida la segunda definición, en la que se entiende por filosofía latinoamericana a aquel conjunto de reflexiones y debates que tuvieron lugar después de la obra de José Vasconcelos, y que se centran en reflexionar (de forma obsesiva) la identidad de los pueblos latinoamericanos, añadiendo el "sano" toque de nacionalismo y el pensamiento mágico.

Esta idea de la identidad de los pueblos "amerindios" y el deseo de "emancipación cultural", junto con algo de la rebeldía propia de finales de los 60s, hicieron creer a algunos filósofos que era necesario que el pueblo latinoamericano tuviera su propia filosofía. Luego de ¿Existe una filosofía de nuestra América?  de Augusto Salazar Bondy en el 68, y de Hacia una filosofía de la liberación latinoamericana en el 72 (escrita entre muchos otros por Osvaldo Ardiles y Enrique Dussel), se comenzó hablar de una filosofía de la liberación (título también de la obra más popular de Dussel), en la que las ideas extranjeras han sido opresoras del pueblo latino, y es justamente nuestra época en la que los pueblos oprimidos de la periferia se levantan contra sus colonizadores. De acuerdo a esto (y siguiendo las fumadas de Dussel) es esta situación de nacer en la periferia lo que le ofrece a la filosofía un lugar privilegiado respecto de la filosofía que se practica en "los centros hegemónicos de poder" (o sea, el mundo europeo, y de paso, el mundo gringo). En la periferia, dice, la filosofía se vuelve liberadora, y así es como tenemos una filosofía de la liberación, como por arte de magia.

¿Qué hay de malo con todo esto? Primero, se abusa del concepto de filosofía, como si cualquier cosa que suene compleja pudiera llamarse filosofía. La filosofía en el continente americano no existe hasta después del periodo de conquista, en el que en los conventos se estudia, precisamente, filosofía y más en específico, la escolástica. Llamar a las reflexiones de las civilizaciones prehispánicas como filosofía, es anacrónico, pues el concepto de filosofía no existía (el concepto es de origen griego) ni como disciplina ni como conjunto de intereses y reflexiones en el continente Americano. Las ideas prehispánicas son más de tipo mítico y pre-científico, pero no filosófico. El debate filosófico durante la época colonial y el periodo de independencia en América Latina se ve fuertemente influenciado por las distintas corrientes y doctrinas que surgían en Europa durante esos siglos. Así tenemos ideas de la Ilustración y la revolución francesa presentes en los primeros movimientos de independencia en América (los de EEUU y México), que luego darían pie a nuevas reflexiones sobre la libertad y soberanía de las colonias.

Como parece obvio hasta este punto, la filosofía latinoamericana no es exactamente original de Latinoamérica, sino que es filosofía desarrollada en otros lugares y reflexionada desde tierras coloniales. Otro punto importante a destacar en este periodo, es el poco (o nulo) interés por los problemas tradicionales de la filosofía, tales como ¿qué es el conocimiento? ¿cuál es el origen del tiempo? ¿tiene sentido la vida? Entre otros. Los pensadores de la época de independencia, influenciados por las ideas de la revolución francesa, se centran en temas de tipo regional, no trascendente, a diferencia de la filosofía que en ese mismo tiempo se llevaba acabo al otro lado del mundo. Así es como llegamos a tener obras como Sentimientos de la Nación, en vez de tener algo como la Crítica de la Razón Pura. El resto del siglo XIX se vería más o menos la misma situación: interpretación y prácticas de reflexiones filosóficas no latinoamericanas, aplicadas en este territorio, pero enfocado a problemas de tipo regional, muy comprensible luego del periodo de caos social y político post-independentista.

 A todo este respecto se vendrían las reflexiones que darían origen a corrientes como la filosofía de la liberación, buscando dejar de lado las doctrinas extranjeras y considerándolas como la raíz de todo mal opresor en Latinoamérica. Pero esta misma propuesta, de seguir por el camino que sigue hasta ahora, está destinada al estancamiento en problemas estériles y de poca trascendencia, más allá de una problemática regional en gran medida alimentada por el miedo, la ignorancia y el fervor irracional del nacionalismo, tan defendido por los autores de estas ideas. Un punto que tal vez puede resultar decepcionante para los defensores de la filosofía latinoamericana como auténtica fuente de liberación y originalidad regional, es el hecho que estos sentimientos y deseos nacionalistas tienen un origen europeo. 
La gran ironía de la propuesta de Vasconcelos es que ella es en sí misma de origen europeo. Pues, el nacionalismo filosófico que promulgó, y al cual se ha aferrado la posterior filosofía latinoamericana, procede de Europa. Los mayas, aztecas e incas, por ejemplo, no tenían una gran preocupación filosófica por la construcción de una identidad cultural separada de otros pueblos. Fueron los románticos nacionalistas alemanes del siglo XIX, quienes promovieron la idea de que cada pueblo tiene su propia idiosincrasia, y que es necesario, para el bienestar de toda la humanidad, que cada pueblo conserve su originalidad.
Nos narra Gabriel Andrade. Luego de las invasiones napoleónicas en la Alemania del siglo XVIII, algunos autores como Fichte, lanzaron sus propuestas nacionalistas agresivas, en las que los alemanes debían sostener sus valores culturales por encima de los valores extranjeros. La idea es simple: lo que les es válido o útil a otro pueblo, no lo puede ser para nuestro pueblo. Ideas de este tipo servirían como fundamento a corrientes tan nocivas como el nazismo.

Si todo esto no es suficiente para decir que antes de la época colonial no existía la filosofía en América, y para decir que la filosofía latinoamericana es poco original, además que mantiene ideas nocivas e irracionales, cabe añadir que las corrientes como la filosofía de la liberación no se basan en el análisis de la problemática social real, sino que tienen base en ideas caducas que no tienen nada que ver con los problemas sociales y no presenta riqueza filosófica alguna; además, presenta una ambigüedad y un oscurantismo propio de sus antecedentes europeos Fichte, Hegel, Nietzsche y Husserl, abusando del concepto de filosofía (de acuerdo a la forma en que se define desde los autores de la filosofía latinoamericana, es incluso posible de hablar de cosas como filosofía mexicana, filosofía argentina, filosofía peruana, filosofía venezolana... y así hasta tener cientos de filosofías distintas, todas igual de vagas). Con todo esto, ¿aún queda alguna duda de por qué es una tontería digna para este top?

Véase más: El nacionalismo de la filosofía latinoamerica, artículo de Gabriel Andrade.

7. La obsoleta Teoría Crítica. Una de las corrientes que suenan con más respeto entre las humanidades es el cuerpo ideológico de la famosa escuela de Frankfurt, conocido como teoría crítica. Sin embargo, trataré de explicar por qué en realidad no se trata más que de charlatanismo académico (como lo nombra Mario Bunge) cuyas bases no son más que algo de filosofía muerta y algo de pseudociencia.

Luego del evidente fracaso del marxismo en Alemania, y de cómo esta ideología triunfó en un lugar donde el capitalismo no existía como lo fue Rusia, un grupo de sociólogos, historiadores y filósofos marxistas buscaron reestructurar la teoría de Marx para dar sentido a la problemática social que se veía durante las primeras décadas del siglo XX. En 1923 el mecenas Felix Weil donó una considerable cantidad para crear el Instituto de Investigación Social (nombre técnico de la escuela de Frankfurt), esto con el objetivo de realizar estudios sociales en base al marxismo desde Alemania. Con la llegada de Hitler al poder, el Instituto cerró y sus "investigadores" huyeron del país, principalmente a EEUU, donde encontraron en la Universidad de Columbia un segundo hogar.

La escuela de Frankfurt se identifica por el nombre de sus intelectuales más icónicos: Max Horkheimer (creador del concepto de teoría crítica), Theodor Adorno, Eric Fromm, Herbert Marcuse, Walter Benjamin y Jürgen Habermas (este último, considerado la cabeza de la escuela de la segunda generación, a partir de los años 70). 

La teoría crítica, como ya se mencionó, es postulada por primera vez por Max Horkheimer en 1937 en su más célebre obra Teoría tradicional y teoría crítica, en la que en un principio el proyecto se llamaba marxismo heterodoxo, aspirando a combinar la filosofía de Marx y el psicoanálisis de Freud (¿lo ven? filosofía obsoleta y pseudociencia), una combinación que hasta el día de hoy hace pensar a estudiosos sociales, como Jon Elster, que han sido de las reflexiones más inútiles derivadas de los pensadores marxistas. Horkheimer entiende por "teoría tradicional" al positivismo lógico, el cual mira a la ciencia casi sacada de un contexto social y no se preocupa por los problemas éticos y políticos que acarrea la actividad científica y tecnológica. Oponerse a la teoría tradicional es lo que define a la teoría crítica.

La escuela de Frankfurt hizo todo un cuerpo de conocimientos sobre la sociedad basados en la investigación "intrateórica" de la ciencia, es decir, los supuestos fines e intereses bajo los que gobiernos y empresas deciden financiar un proyecto de investigación científica. Se aseguraba que la corriente positivista comete el supuesto error de separar objeto conocido de sujeto cognoscente, negando al sujeto su aporte en tanto sujeto (lo que sea que eso signifique) y de este modo se absolutiza el conocimiento científico, consolidando así el  orden establecido o "establishment", y haciendo que la ciencia pierda su carácter transformador. De este modo, los resultados del trabajo científico se vuelven un factor de autoconservación y reproducción permanente del orden establecido.

De acuerdo a todo esto, grandes calamidades como el Holocausto, la bomba atómica y la Guerra Fría son culpa de una investigación científica que ignora los principios morales y que solo sirve para legitimar el poder de los poderosos. Aunque estas tesis iban dirigidas al positivismo lógico, con la clásica vaguedad en la que se suelen sentir cómodos los filósofos y demás estudiosos de humanidades, la crítica no tardó en generalizarse, asegurando que la ciencia (la razón instrumental) era la raíz de todo mal, al ser la forma en la que el capitalismo se legitima y oprime a otros.

Hasta aquí, me supongo que se ve bastante obvia hacia donde se dirigirá mi crítica. Los trabajos de la escuela de Frankfurt también se concentraron en otros temas como la retórica, el método de investigación en ciencias sociales, la interpretación de la historia y la meta-ética, pero todas sus tesis descansan en los supuestos que da por ciertos la teoría crítica. Pero si hacemos un análisis introductorio, nos daremos cuenta que de crítica, la teoría crítica no tiene nada. Hoy en día, las obras de autores que van de  Horkheimer a Habermas se miran como fuentes de referencia casi obligatoria para la investigación social, sin cuestionar los principios en los que descansan las ideas expuestas por estos pensadores y las implicaciones lógicas de estas.

La teoría crítica parece ignorar hechos básicos como el que es gracias a la investigación científica que se ha logrado erradicar varios males sociales, entre ellos enfermedades que mataban a cientos de miles de personas cada año. Los avances en medicina y tecnología biomédica a lo largo del tiempo han permitido que el promedio de vida sea cada vez más alto. Aunque es cierto que sin el conocimiento en física de partículas no hubiera sido posible la elaboración de armas atómicas, es igualmente cierto e innegable los beneficios y los avances en el entendimiento del Cosmos, gracias a esta área del conocimiento. La energía nuclear ahora es cada vez con más seguridad una de las principales alternativas a los combustibles fósiles. Algo que parece negar la escuela de Frankfurt, es la posibilidad de que exista investigación científica sin intereses políticos o ideológicos dentro de un sistema capitalista. Me encantaría saber qué opinan sus seguidores sobre investigaciones como las expediciones paleontológicas, las exploraciones en Borneo para catálogo taxonómico, la búsqueda de planetas extrasolares y la investigación en física de partículas del CERN.

Con todo esto, la teoría crítica sigue teniendo respeto en filosofía y ciencias sociales, como si todo lo que ésta nos dice fuera aplicable a nuestro entorno social en pleno siglo XXI y como si sus "críticas" sirvieran para aclarar algún problema social. Lo cierto es que estas ideas no han pasado por revisiones críticas (reales) que las mantengan actuales en fenómenos políticos, económicos o morales. Presupone un contenido filosófico teleológico al estilo dialéctica hegeliana o historicismo marxista. La teoría crítica es una idea zombie que aún anda debido a la aceptación acrítica, no gracias al pensamiento crítico social.

Véase más: The Frankfurt School and Critical Theory, enlace de la Internet Encyclopedia of Philosophy; Contra el charlatanismo académico, artículo de Mario Bunge escrito originalmente en el diario ABC, de España (1998).

6. La praxeología de la escuela de Austria. De todo el top, este es posiblemente el que más trabajo me costó explicar, ya que como lo he repetido en artículos anteriores, no soy un erudito en economía (ni en ningún otra área), además que este tema ha dado para libros y libros sobre la verdadera importancia de este grupo de "pensamiento" económico conocido como la escuela de Austria.
Hayek imitando a Yao Ming meme.

Definiéndola burdamente, la escuela austríaca se entiende como el círculo de pensadores surgida en el imperio austro-húngaro, durante la segunda mitad del siglo XIX, y que siempre se ha caracterizado por una doctrina radical de defensa del infame laissez-faire. Sus afirmaciones se caracterizan por ser un conjunto radical de defensa ideológica del liberalismo, en vez de aportar auténticos conocimientos para comprender el fenómeno económico; pero son más conocidos hoy día por pecar de pseudocientíficos, ya que esta es la única línea de pensamiento económico que ha sido capaz de afirmar que pudieron desarrollar un método paralelo al método científico, o como ellos lo llaman, un "paradigma de estudio" al margen del método científico. Los economistas austriacos (los que se declaran dentro de esta corriente, no exactamente los que nacieron en Austria) aborrecen tanto la observación y la experimentación como también el empleo de las matemáticas para formalizar teorías. Son pues, anti-científicos puros y duros.

El nombre que identifica a este grupo de pensamiento, justamente se originó de la crítica que los economistas de la escuela historicista alemana, llamando a este círculo teórico como "escuela austríaca", caracterizándola como una corriente provinciana. La escuela se identifica con el nombre de sus autores principales, que van desde Carl Menger (autor de Principios de Economía Política, una de las obras fundamentales de esta corriente), Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser y sus seguidores Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Murray Rothbard, Israel Kizner y George Resiman (estos últimos cuatro, seguidores todos de von Mises). Aunque estos son los íconos de la escuela, lo cierto es que su influencia (nociva) continúa en el siglo XXI con los pensadores que siguieron a "los viejos maestros", tales como Lew Rockwell, Walter Block, Ron Paul, Paul Krugman, Hans-Hermann Hoppe, Hans Senholz, Thomas DiLorenzo, Lawrence White, George Selgin, Steven Horwitz, Peter Boettke, Donald Boudreaux, Russell Roberts, Henry Hazlitt, Jesús Huerta de Soto, Martín Krause, entro otros.

Como buena doctrina pseudocientífica, la escuela austriaca maneja varios conceptos que hace pasar como auténticos punto de estudio para la economía, pero que en realidad carecen de todo valor para un estudio serio. El principal de todos es ese "paradigma de estudio", conocido como praxeología.

La praxeología, según el libro que le dio nombre a este "paradigma" Praxeology: The Methodology of Austrian Economics de Murray Rothbard, es la aplicación del razonamiento deductivo a un conjunto de axiomas "incuestionables" que tienen que ver con la conducta y las decisiones humanas. A partir de estos "axiomas" es que se deriva todo el estudio económico de la praxeología. Hasta aquí parecería ser algo coherente, sin embargo, los problemas empiezan cuando se da la espalda al análisis formal (con lógica y matemáticas) y se abraza solamente el análisis verbal. Tomemos de ejemplo el primer axioma manejado por Rothbard, conocido como el "axioma fundamental de la acción": los seres humanos individuales actúan.

El problema con este axioma empieza por la definición misma de "actuar". ¿A qué se refiere cuando se dice que los humanos actúan? Podríamos decir que obviamente se refiere a que los humanos realizan acciones. Pero no podríamos decir que los seres humanos son los únicos tipos de seres individuales que actúan. De hecho, los seres que actúan son millones, y van desde otros animales hasta objetos como un televisor o una radio. Entonces, los humanos parecen entrar en el conjunto de los objetos o seres  que actúan. Si todo esto se acepta como correcto, ¿no sería tonto derivar conclusiones económicas del hecho de que los humanos son un elemento del conjunto de seres que actúan? Parecería que sí sería algo tonto, y es por eso que Rothbard nos "aclara" un poco mejor el axioma cuando nos explica que se debe entender por "los seres humanos individuales actúan" que "los seres humanos toman acción consciente hacia sus objetivos elegidos." 

Ahora, tal como nos señala la entrada a la escuela austriaca en RationalWiki, de tener un concepto insuficientemente definido tenemos ahora otros dos adicionales: el de "acción consciente" y "objetivos elegidos". Si uno piensa en el significado de "elegir" es fácil darse cuenta que este quiere dar a entender algún tipo de implicación consciente, es decir, una forma de actuar conscientemente en la formación de estos objetivos. Por lo que la definición "aclaratoria" de Rothbard nos llevaría a entender que los seres humanos individuales tienen una acción consciente hacia una forma conscientemente actuada sobre un conjunto de objetivos. Ignoren esa sensación de que lo anterior no es más que una redundancia con ningún contenido, recuerden que la escuela de Austria está en contra del uso de la lógica y la formalización.

La cantidad de afirmaciones pseudocientíficas que tienen tanto sentido como la anterior hechas desde las filas de pensadores de la escuela de Austria son tantas, que sencillamente se necesita hacer toda una serie de artículos para explicarlas. Por lo que aquí, por el limitado espacio (y mi limitado conocimiento y experiencia en economía), tendremos que conformarnos con una conclusión sencilla: la escuela de Austria, al negar validez al estudio de los hechos empíricos y a la formalización lógico-matemática en economía; al presentar una defensa extrema de la ideología liberal sin preocuparse de los fenómenos económicos reales; y al crear varias doctrinas pseudocientíficas como la praxeología y la teoría del ciclo económico (entre otros), no merece atención alguna para aquellos que están interesados en la resolución de los auténticos problemas económicos que hoy en día aquejan a la sociedad.

Vamos, es necesario saber sobre la escuela de Austria en historia de la economía, del mismo modo que es necesario conocer sobre otras propuestas falsas como el monetarismo (aún defendido hoy día por los seguidores de la escuela de Chicago), el maltusianismo y el marxismo. Más que para tomarlas como base de la investigación, es necesario conocer sus errores para no seguir sus pasos. La escuela de Austria es más ideología que economía.

Véase más: Austrian School, entrada de la RationalWiki; La escuela austriaca contrastada, serie monográfica en El diario de Chemazdamundi; ¿Es la escuela austriaca una pseudociencia? Juzgue usted I y II, entradas del blog Todo lo que sea verdad, del economista José Luis Ferreira; Hayek: ¿economista o ideólogo?, artículo periodístico de Mario Bunge.

5. Indigenismo contra los indígenas. Volviendo un poco a ideas mamertas, defendidas por bazofias como la filosofía de la liberación, nos encontramos con un concepto que promete ser interesante: el indigenismo. Algo importante a considerar, es que este concepto es vago a más no poder, y depende mucho de quién lo use y en qué sentido.
Así es como los indigenistas
se imaginan a los indígenas
antes de la colonización.

Por indigenismo se puede entender al movimiento que protege y promueve los derechos humanos de los pueblos indígenas, oponiéndose de forma militante a la discriminación por etnia; otros pueden hacer alusión al estudio de los problemas que los indígenas pueden llegar a tener en las ciudades del siglo XXI. Si el concepto se quedara ahí, el indigenismo, tan querido por el recién fallecido Luis Villoro, sería sin duda un concepto que respetarse. De hecho, cualquiera que entienda por indigenismo la anterior definición, puede saltar al siguiente número e ignorar este, pues esa definición no la cuestionaré al considerarla una auténtica necesidad humanista, en especial en América Latina y África.

Pero como dije, el concepto es muy vago, y es fácil encontrar definiciones que hacen comprender a uno que el indigenismo no es nada que deba ser apoyado por nadie que se diga preocupado por los derechos humanos. "Estudiosos" como Eva Marie Garroutte utiliza el concepto de indigenismo radical como una bandera contra los estudiosos "post-coloniales" que solo ven (dice ella) a las culturas indígenas como curiosidades. Garroutte asegura que hay toda una filosofía indígena esperando ser dada a conocer, capaz de generar nuevos conocimientos por medio de modelos de investigación alternativos a los utilizados por la tradicional filosofía occidental. Desde luego, una cosa es asegurar algo así y otra muy distinta es probarlo; hasta ahora, ni Garroutte ni nadie han logrado mostrar esos "conocimientos" ancestrales alternativos.

La definición de Garroutte se acerca mucho al anti-científico milenarismo, pero algunos van más allá, al punto de hacer de las culturas indígenas utopías soñadas por todo el mundo, mientras que la malvada civilización eurocéntrica es la causante de toda desgracia. La Wikipedia en inglés identifica a este movimiento pseudohistórico como nacionalismo étnico o nacionalismo indígena. Este tipo místico y extremista de indigenismo, sostiene una defensa de las culturas indígenas en la que no debe haber intervención alguna por parte de los "occidentalistas"; no se pueden "imponer" la educación, la salud, la tecnología, la política, la moral y la forma de vida "occidental"; se debe dejar a los indígenas así como son. Todo esto en base a la idea de que tienen derecho a preservar su identidad cultural (algo que nadie niega en ningún momento).

Entre los países latinoamericanos se suele idealizar a las culturas prehispánicas (en especial a las civilizaciones mexica, maya e inca) casi como culturas perfectas en las que se vivía de forma plena, en paz, y deberían representar el símbolo principal de cada nación, pues cada nación actual (dicen) desciende de estos grupos cruelmente destrozados por los colonialistas que no trajeron otra cosa más que pestes. Como decía al principio, es aquí donde esto ya huele a mamerto. Bajo estas ideas se asegura que todo lo que viene el occidente blanco es nocivo y que las culturas indígenas actuales están mejor sin estos. O sea, están mejor permaneciendo aisladas, sin servicios básicos de salud, sin la garantía de los derechos básicos, sin salud ni vivienda digna, sin educación y tecnología para su desarrollo; viviendo de forma aparte del mismo devenir histórico. Are you fucking serious?

 Sinceramente, no logro comprender en qué clase de cabeza cabe la idea en que negar todas estas cosas es lo mejor que se puede hacer por los grupos indígenas marginados. Algunos podrían salir con la "inteligente" afirmación de que así es como "ellos" quieren seguir. Pero, ¿en realidad es así? ¿Y si les preguntamos? Ante este punto, el periodista Mauricio-José Schwarz opina sobre tan nocivas ideas que:
"Es una visión que considera que toda forma de conocimiento generada por el occidente blanco carece de validez debido a la predominancia político-militar del occidente blanco y sus prácticas colonialistas. La falacia es evidente, los gobiernos de Estados Unidos pueden haber sido tan depredadores como Napoleón Bonaparte, pero ni la ciencia francesa de principios del XIX ni la de Estados Unidos hoy son por ello depravadas ni rechazables ni inherentemente malévolas.
...esta visión permea toda la pose antisistema y contracultural: la medicina es malvada, la ciencia es sospechosa, el plástico debe ser malo, las ciudades son asquerosas, la tecnología nos aliena, nos manipulan, nos controlan... mientras que el indio vive en armonía con la naturaleza, es moral, apacible, sensato y noble, y tiene contrapartes válidas para todas las abominaciones de occidente."
Schwarz asegura que esta visión que cobró fuerza durante las décadas de 1960-1970, se origina de la ignorancia del conocimiento, sobre todo, de la vida indígena y sus necesidades, debido a esa idealización romántica y neoprimitiva en la que el indígena representa una forma más apacible y moral que "los occidentales."

Estas ideas, combinadas con el misticismo milenarista, filosofías oscurantistas como las defendidas por personalidades como Dussel et.al. y junto al mamertismo que mira todo como una conspiración capitalista, hacen que un movimiento que en principio puede ser noble, acabe en una horrible ideología new age que no hace otra cosa más que vulnerar los derechos humanos. Los indígenas tienen derecho a preservar sus tradiciones y su identidad cultural, sí y eso es muy humano; pero también tienen derecho a recibir los beneficios públicos que la naciones en las que habitan están obligadas a garantizarles. Negar esto último es una decisión inhumana.

¿Qué "ellos" no lo necesitan? ¿Acaso me estás diciendo que no necesitan garantizar un mayor bienestar y mejor calidad de vida con servicios básicos como salud, vivienda, trabajo y educación? ¿Qué ellos no lo quieren? Bueno, para que ellos decidan si lo quieren o no, necesitan una educación sobre la libertad individual en la que son perfectamente capaces de elegir con pleno uso de razón y conocimiento si deciden dar la espalda a dichos derechos y beneficios. Pero eso solo puede ser posible una vez que estos derechos básicos les sean dados, no eligiendo por ellos personas que viven muy cómodamente en un departamento privado con todos los servicios, incluyendo guardia, que vende cientos de libros a estudiantes ideologizados de humanidades que además cuenta con seguro médico y otro montón de beneficios malvados de colonizadores. Eso es sencillamente una mamada (y perdonen ustedes la ofensa, pero no hay otra forma de expresar tanta hipocresía).

Véase más: Derechos indígenas y colonización, artículo de Mauricio-José Schwarz en su blog No Que Importe.

4. Biodiversidad humana... quiso decir racismo, ¿no? Pareciera que hoy en día los conceptos que suenan muy técnicos y eruditos están de moda entre los defensores de la pseudociencia. Así es como tenemos conceptos como complejidad irreductible, energía orgónica, diseño inteligente, principio antrópico, medidores de fenómeno de voz electrónica, creacionismo científico, memoria del agua, praxeología, teoría del antiguo astronauta, ley de la atracción, memética, programación neurolingüística... y también, uno que se ha puesto de moda entre antropólogos, políticos de derecha y filósofos sociales: biodiversidad humana.



Aunque por fortuna, los racistas, digo, los "estudiosos" de la biodiversidad humana son pocos, lo cierto es que esta idea vestida con las faldas científicas no solo es una pseudociencia pura y dura, sino que además es una amenaza para la integridad e igualdad ciudadana. Para empezar, hay que dejar en claro que NO existe diferencia entre la definición de biodiversidad humana y la de racismo [pseudo]científico. Biodiversidad humana es un eufemismo de racismo, así sin más.

Este eufemismo hace alusión a la idea de que existen una serie de hechos evolutivos demostrables gracias, principalmente, a la medición del IQ en las razas. La genética (según se nos dice) demuestra que hay una clara diferencia entre la inteligencia de cada raza. Esto demuestra, entonces, que las razas existen y que hay una clara diferencia unas de otras. Aunque esto suena a ideas propias de la época colonial o del Tercer Reich, lo cierto es que existen defensores que cada vez ganan más adeptos y se suelen citar entres estas figuras autores como J. Philippe Rushton, Peter Frost, Richard Lynn, Nicholas Wade, entre otros. El término es poco conocido en el mundo hispanoparlante, aunque tiene sus defensores notables tales como el filósofo y autor del blog popular La Revolución Naturalista, Eduardo Zugasti.

Zugasti representa un excelente ejemplo de lo que se conoce como "ilustrados oscuros" o neoreaccionario (calificativo que él mismo se adjudica, para que no piensen que hago difamación) que trata de simplificar de tal forma las supuestas razones por las que la mayoría "negamos" la biodiversidad humana: fraudes, errores factuales y hombres de paja. La verdad es que el asunto no es así de simple, y no se reduce solo a la apelación moral (algo que Zugasti identifica con la falacia moralista), sino que la defensa de la existencia de razas es ya de entrada un error y por tanto, el supuesto estudio "científico" de éstas resulta en ser solo pseudociencia. Profundicemos un poco más en el asunto.

La principal bandera que los racistas, digo (perdonen, es costumbre), los defensores de la biodiversidad humana utilizan para sostener sus afirmaciones, es que existe una correlación "clara" entre el coeficiente intelectual (IQ) y la raza en específico. Se nos dice que si se acepta que los estudios de IQ son ciencia (y según ellos, eso es algo que no se cuestiona en la comunidad científica), entonces tenemos que aceptar "el hecho" de que hay una diferencia entre el IQ de, por ejemplo, los asiáticos, los africanos y los europeos. Rushton (un psicólogo racista hasta los huesos, pero que al parecer sus seguidores como Zugasti lo admiraron mucho como un experto en genética y "estudioso" de las razas), por ejemplo, aseguraba que existía una correlación entre el tamaño del cerebro y el pene en las razas

Rushton notó que los africanos tienen penes grandes en comparación con otras razas. Como todo un "genio", continúo estudiando este curioso tema, solo para concluir que hay una correlación inversa entre el tamaño del pene y del cerebro. Así, como decía, los orientales tienen penes pequeños en comparación con otras razas, pero su cerebro es mucho más grande haciendo la misma comparación; los negros en cambio, son la raza que tiene los penes más grandes pero los cerebros más pequeños. Eso sí, el tamaño de ambas partes del cuerpo en los caucásicos "europeos" siempre es el adecuado. Si usted encuentra coherencia o profundidad científica en este tipo de cosas, considere el nunca tener influencia social por el bien de las mentes que podría contaminar con este tipo de tonterías nocivas.

Contrario a lo que estos "estudiosos" creen, lo cierto es que no existe ni una aceptabilidad para los medidores de IQ en la comunidad científica, ni existe nada que demuestre de forma siquiera parcial que exista una relación entre el IQ y la raza. Vamos, no hay nada que para empezar demuestre la existencia de las razas, más allá de un concepto cómodo que se utiliza de forma ambigua. "La idea de 'las razas' es un producto ultrasimplista de la era del descubrimiento y el imperialismo europeo. Todo se clasificaba, todo se estudiaba, no siempre con bases científicas, y se intentó hacer lo mismo con los seres humanos", explica Mauricio-José Schwarz.

Lo cierto es que las evidencias son claras. No existe algo como raza, como si se tratara de una clasificación o distinción específica dentro de la taxonomía. Lo que es más, existen evidencias aplastantes de variabilidad en las poblaciones que los racistas tratan de ver como si se trataran de un único tipo (o subtipo) de humanos solo por su color de piel. La variabilidad poblacional es una fuerte razón para echar a la biodiversidad humana al mismo saco de pseudociencias nocivas como la frenología, la antropometría y la antropología nazi. Sin embargo, algunas veces se asegura que los "negadores" de la biodiversidad humana niegan las diferencias genéticas de poblaciones, lo cual no es más que un cínico hombre de paja, tal como explica Schwarz (hablando del blog de Zugasti):
Algunos creen que esto implica negar las diferencias genéticas entre poblaciones. O les conviene decir que otros lo creen porque así los pueden pintar como imbéciles. Lo que se llama el "hombre de paja": decir (como en el blog racista) que los enemigos del racismo "niegan la variabilidad genética poblacional" y una vez habiéndolos dejado como idiotas atribuyéndoles esa afirmación que no hacen, argumenta en favor de una posición racista arbitraria.
La conclusión al respecto, tal como señala Schwarz, es que todos somos mestizos. Es decir, no existe una raza como tal, sino que gracias a la deriva genética existe una variabilidad de poblaciones que sencillamente por el hecho de ser esto un hecho del mundo real (valga la redundancia), derrumba la idea de raza. Esto se muestra por los estudios en genética de poblaciones, los cuales han demostrado que todos, sí todos, somos "hijos de África." Idea que parece no gustar a los "ilustrados oscuros."

Véase más: IQ and race, entrada en The Skeptic's Dictionary; Racial realism y Neoreactionary movement, entradas de la RationalWiki; Race, Intelligence and Limits of Science: Reflection on the Moral Absurdity of "Racial Realism", ensayo de Tim Wise; Raza, poblaciones y biodiversidad humana, artículo de Mauricio-José Schwarz.

3. Desvaríos lacanianos. Obviamente no podía faltar pasar lista a uno de los autores posmodernos más famosos y oscuros de todos: Jacques Lacan, el psicoanalista que buscaba en la abstracción matemática el supuesto sustento científico del piscoanálisis (cosa que no afirmó Lacan sino su admirador Althusser). A finales del año pasado, el CUCSH de la U de G fue, para mi tristeza, la sede del XII Congreso de la hoy disuelta Red Analítica Lacaniana, una asociación de "investigadores" que como escolastas, buscaban y comentaban los textos escritos por psicoanalistas que van desde Freud al ya mencionado Lacan. 


Para sus seguidores, Lacan no solo fue un gran psicoanalista, sino que también fue un antropólogo filosófico que miró con increíble "profundidad" lo que Freud ya había denominado "el malestar en la cultura." Es decir, un supuesto analista del incosciente social en el que es la cultura (o sea, el entorno social) lo que enferma a las personas, las reprime y las enajena. Lacan tiene algunas frases "célebres" que brillan por oscurantistas (tales como "el inconsciente es la política", "Sócrates fue el primer psicoanalista",  "amar es dar lo que no se tiene a alguien que no lo es", "si usted ha comprendido, seguramente está equivocado" o "ser psicoanalista es, sencillamente, abrir los ojos ante la evidencia de que nada es más disparatado que la realidad humana"), elogiadas por sus seguidores, pero puestas en el banquillo por sus detractores como muestras de charlatanería, o mejor dicho de charLacanería.

El charLacan ha sido criticado desde varios frentes. Tanto por darle un tinte ininteligible al psicoanálisis que dice defender, como por sus matemáticas imaginarias en las que, a toneladas de tinta derramada sobre su pensamiento, fue incapaz de mostrar un solo argumento o justificación de cómo sus "ecuaciones" y "su" topología se relacionaba de forma lógica con el psicoanálisis o con cualquier otra cosa. 

Algo que se les agradece a los lacanianos (solo en parte) es que aceptan que el psicoanálisis no es ciencia, sino charlatanería. Desde luego, Lacan y sus seguidores no eran y no son tontos (solo son irracionales, lo cual no es lo mismo). Cuando Lacan decía que el psicoanálisis es charlatanería, se refería a que éste era una disciplina de "la charla." Pero otros no solo piensan (pensamos) que el psicoanálisis, y en especial el psicoanálisis lacaniano, es charlatanería en tanto que es una disciplina de "la charla", sino que es charlatanería pseudo y anti-científica porque 1) muestra un abuso de términos lógico matemáticos que se ve a leguas que Lacan jamás entendió. Ejemplo de ello son sus "fórmulas de sexuación"; 2) no hay un vínculo lógico entre las matemáticas empleadas por Lacan y el psicoanálisis, o cualquier otro tipo de análisis que trate de ser social o psicológico; 3) hace de una pseudociencia más o menos inteligible en sus inicios, toda una doctrina esotérica que brilla por su oscurantismo; y 4) no hay ni valor filosófico, psicológico, antropológico o de cualquier otro tipo en la obra de Lacan y sus seguidores (más allá de los elogios que estos se dan entre sí mismos).

Lo que sí hay mucho en Lacan et.al.  es un profundo descontento con la razón y la ciencia, llegando asegurar algunos de sus discípulos actuales que  el mayor problema de la humanidad actual es que "hay demasiada ciencia"; o sea, ¿hay demasiado conocimiento bien estructurado que tiene consistencia y que además es inteligible, pero poco apoyo a choradas ininteligibles como  las que escribió Lacan? Y luego me dicen que no es charlatanería pura y dura.

En el célebre libro Imposturas Intelectuales, Alan Sokal y Jean Bricmont dedican el primer capítulo a los escritos de Lacan, en los que concluyen hablando sobre los defensores de este posmodernista:
"Los defensores de Lacan... tienden a responder a estas críticas con una estrategia que podríamos llamar de "ni/ni": esos escritos no se deben valorar ni como científicos, ni como filosóficos, ni como poéticos, ni... Nos hallamos ante lo que se podría denominar <<misticismo laico>>: misticismo, porque el discurso intenta producir efectos mentales que no son puramente estéticos, pero sin apelar a la razón; laico, porque las referencias culturales (Kant, Hegel, Marx, Freud, matemáticas, literatura contemporánea, etc.) no tienen nada que ver con las religiones tradicionales y son atractivas para el lector moderno. Por lo demás, los escritos de Lacan adquirieron, con el tiempo, un carácter cada vez más críptico -característica común de muchos textos sagrados-, combinando los juegos de palabras y la sintaxis fracturada, y sirviendo de base para la exégesis reverente de sus discípulos. Es pues, legítimo preguntarse si no estamos, al fin y al cabo, en presencia de una nueva religión."
Véase más: Imposturas Intelectuales, de Alan Sokal y Jean Breacmont, Paidós, 1999; El posmodernismo ¡Vaya Timo! de Gabriel Andrade, Laetoli, 2013.

2. Vallejo, el analfabeta ¿bromista? Hasta aquí, debo admitir que todo lo que he escrito ha sido para mí, un deleite, pues he tenido que informarme de forma un poco más robusta sobre aquello que hasta ahora hemos visto que son solo choradas. He disfrutado escribir este post... hasta ahora. Ya que ahora llegamos al punto en el que tendré que gastar mi tiempo y mi espacio de publicación en los dos primeros lugares de este top, que considero sencillamente insoportables: el arrogante y analfabestia Fernando Vallejo y las nocivas ideas egoístas de Ayn Rand. Comencemos con estos abortos de las humanidades.



Fernando Vallejo es conocido sobre todo en Latinoamérica como uno de los literatos con una prosa exquisita y mordaz, popularizada en sus principales novelas La Puta de Babilonia y La Virgen de los Sicarios. En su obra literaria, muestra lo que para muchos es una excelente crítica a la Iglesia Católica, haciendo de Vallejo un anti-católico que muchos desde el movimiento ateo admiran junto a otros (verdaderos) grandes literatos como José Saramago y Pablo Neruda (no hablemos de Gabriel García Márquez, no vaya a ser que a los fanáticos de Vallejo les de el patatús). 

A pesar que dice ser un misántropo de primera, afirmando aquí y allá que los únicos que "merecen" este planeta son los animales y no los humanos (como si en el desarrollo y la continuidad de la vida existiera algo así como "justicia natural" en la que se da lo que cada uno merece), parece quedar muy contento cada vez que sus opiniones llegan a miles o millones de sus seguidores... que por cierto son todos humanos, así que, si tú eres fan de Vallejo, considera que el tipo te tiene en una clase de amor-odio: por un lado, debe odiarte porque eres humano y como tal, no mereces vivir, pero a la vez te debe amar ya que gracias a que compras sus libros, él puede seguir presentándose en auditorios internacionales tal como lo hizo a finales del año pasado en la FIL Guadalajara, solo frente a multitudes de individuos que dice que no merecen vivir, pero que sin embargo, parece sentirse muy cómodo. Que raro, ¿no?

No hay duda alguna que muchos colocan las obras literarias de Vallejo junto a las mejores joyas de la literatura del siglo XXI, y tal vez tienen razón en admirar la forma en que este autor se expresa y hace que uno "se clave" en la lectura. Pero cuestiono seriamente el que Vallejo sea uno de los autores que necesariamente alguien que se diga culto deba leer. Las críticas que hace, tanto a instituciones como la iglesia como sus bipolares afirmaciones misántropas, no son originales y se pueden encontrar más de éstas en autores como Oscar Wilde, Mark Twain, Edgar Allan Poe, Victor Hugo... en fin, hay mucha joya literaria de ayer y hoy que puede ocupar el lugar de Vallejo. Pero aún no llegamos a la peor parte de Vallejo.

Como si no fuera ya bastante ver cómo se elogia a este sujeto por su calidad de buen escritor, Vallejo es también un analfabeta científico en todo sentido. No me malinterpreten, pienso que el ser ignorante de la ciencia es algo común que le ha pasado (nos ha pasado) tanto a humanistas como al público en general, por x o y razones. Pablo Neruda en su autobiografía Confieso que he Vivido, nos narra que él nunca aprendió a dividir, y aun así, no creo que exista alguien que pueda decir que Neruda haya sido un personaje nocivo o prescindible para la cultura. Pero el caso de Vallejo es totalmente distinto. 

Y es que el sujeto no solo no sabe de ciencia, sino que además, tiene el descaro de atacar  algunas de las más grandes figuras de la ciencia como Newton, Einstein y Darwin, y de llamarlos los más grandes impostores. Vallejo denuncia estos "impostores" en dos libros lamentables: La tautología darwinista y El manualito de imposturología física. Pareciera que Vallejo no se da cuenta que, como narra Klaus Ziegler, si sus afirmaciones fueran correctas, sería el logro intelectual más grande jamás realizado (¡un literato que refuta a las grandes figuras de la ciencia!). Pero para tristeza de todos, sus libros anti-científicos no son más que eso, anti-ciencia sacada de un desconocimiento preocupante de la ciencia de primaria más básica.

Ziegler nos platica al respecto que:
"Sus dos libros “científicos” son el mejor ejemplo de las limitaciones que encierra una formación exclusivamente humanística o literaria. No sorprende que algunos “intelectuales literarios”, como el mismo autor, o como Antonio Caballero, a menudo se vean en dificultades para razonar con conceptos abstractos o impedidos para reconocer las falacias lógicas más elementales. De el “Manualito”, escribió Caballero emocionado: “…es, repito, un placer: de claridad, y de ironía, de sonoridad y de inteligencia. De buena literatura”. ¿Placer de inteligencia? El libro, además de estar plagado de errores, abunda en lugares comunes, en las mismas irreverencias trilladas, en las mismas vulgaridades. Vallejo se muestra corto de creatividad, flojo, repetitivo."
"Como tantos otros autoproclamados genios que pretenden desmontar la física con palabras (porque lo de los datos, las pruebas, los hechos y las demostraciones no se les da muy bien), desprecia todo lo que no entiende y se burla de todo lo que lo rebasa, sin darse cuenta del ridículo en el que cae", nos dice por su parte Mauricio-José Schwarz.

Si hay algo preocupante con Vallejo y sus mentadas de madre de libros, es que existen decenas de miles de personas, muchos de ellos jóvenes, que aplauden y adulan al "maestro Fernando Vallejo" sin mostrar un poco de crítica. Algunos de sus seguidores han llegado a decir que "El manualito" y "La tautología"no son más que libros hechos en broma, con el único motivo de tener a Vallejo en las mesas de discusión o en los cafés filosóficos hablando sobre él. O sea, una provocación ofensiva y vulgar para llamar la atención.

Véase más: Lo que no soporto de Fernando Vallejo, artículo de David Osorio en su blog De Avanzada; Fernando Vallejo: lo bueno, lo malo y lo feo, artículo de Klaus Ziegler en el diario El Espectador.

1. Objetivismo que de objetivo no tiene nada. Otro autor de novelas que hoy en día está de moda entre grupos que se creen cultos y racionales, es la pedagoga Ayn Rand. Hace un tiempo, en mi Ask me preguntaban sobre mi opinión del pensamiento de Rand, a lo que respondí sencillamente que aquella pensadora (si es así se le puede llamar) entra en los pseudofilósofos populares de los que no creo sea necesario siquiera tomar en cuenta. 

Sigo pensando que no hay nada en Rand que pueda ser de algún beneficio a la reflexión filosófica... y mucho menos a la decisión política y económica. También sigo pensando que gastar palabras en opinar sobre Rand es una pérdida de tiempo, pero bueno, he perdido el tiempo con otras cosas de igual valor como debatir con creacionistas y opinar sobre Vallejo, así que, ¿qué más da? ¡Hablemos un poco de Ayn Rand!


Desde luego, hay una serie de acusaciones ad-hominem sobre Rand y sus pupilos, algo que Gabriel Andrade (y sus comentaristas) hace el favor de aclarar. Sin embargo, la filosofía de Rand tiene mucho de nocivo, poco original y hasta despreciable. Es curioso que hoy en día algunos de los principales admiradores de Rand sean los libertarios, siendo que la misma Rand odiaba el libertarismo; esto parece ser algo que libertarios como Michael Shermer ignoran a la hora de elogiar la célebre novela La Rebelión de Atlas

Rand llama a su pensamiento objetivismo, el cual no se traduce más que en "la doctrina de lo que opinaba Rand" y punto. El objetivismo actual se mantiene igual, siguiendo los dogmas imaginados por Rand sobre el individualismo, la filosofía política y el egoísmo ético. Rand aseguraba que el capitalismo es el orden natural de la sociedad, el cual responde a la naturaleza egoísta de los individuos. Quizás por esto es que objetivistas, como el multimillonario banquero Alan Greenspan, se mostraron sorprendidos ante la crisis económica 2008-2010 que azotó el mundo. Tal y como pasan con los fanáticos de una secta, cuando se enfrentan a un hecho que contradice su dogma, en vez de desechar el dogma, lo reafirman y culpan a cualquier otra cosa.

Así, Greenspan aseguró que lo que había ocurrido era por culpa de las "fallas humanas" y no tanto porque su creencia no hace referencia a la realidad. Mario Bunge, en su monumental obra Filosofía Política. Solidaridad, Cooperación y Democracia Integral, nos dice que objetivistas como Greenspan apelan a lo mismo que otros seguidores de doctrinas igual de falsas, como los stalinistas: el sistema es perfecto, pero los encargados de mantenerlo son imperfectos, de modo que, cuando fallan, merecen ser destruidos. "¿Cómo sabemos que el sistema es perfecto? Por que lo afirmó la profetisa. Y ¿cómo sabemos que todos los seres humanos son egoístas? Porque lo aseguró otro profeta." Puede parecer simplista, pero esta es la lógica que sigue un objetivista actual.

Los objetivistas se suelen hacer llamar también "pro-capitalistas" y desde Rand muestran una falta de originalidad y trascendencia en todo su contenido filosófico. Rand postuló que seguía una metafísica realista, una epistemología racional, una filosofía política que apoya ciegamente el laissez-faire y, en congruencia con esto último, una ética egoísta en la que el altruismo es inmoral (y aunque hay defensores que dicen que Rand no consideraba que el altruismo era inmoral, lo cierto es que ella sí dijo que ayudar a otros es inmoral). Lo único que es original de su pensamiento es su ética, la cuál es falsa y nefasta, tal como la historia y la psicología actuales lo demuestran.

Rand es un icono para los ateos, libertarios y anarco-capitalistas que abundan en las redes sociales, sin detenerse a cuestionar por un segundo las afirmaciones objetivistas y sus terribles implicaciones en la moral, la política y la economía. Desde luego, como en todo, hay puntos favorables y válidos, como el hecho que Rand defendía los principios de libertad individual... pero es entonces cuando uno se da cuenta que esto no ni de cerca algo que Rand haya concluido, sino que más bien solo lo "tomó prestado" de la ya existente filosofía liberal.

Si tú tienes interés en profundizar sobre las ideas de Rand, bien puedes leer La Rebelión de Atlas, su principal obra. Pero no creo que necesites perder tanto el tiempo buscando otras obras de la autora. 

Véase más: Filosofía Política. Solidaridad, Cooperación y Democracia Integral, de Mario Bunge, Gedisa, 2009; Ayn Rand y Objectivism, entradas de la RationalWiki; El blog dedicado a refutar el objetivismo Ayn Ran Contra Human Nature; About Objectivism 1, 2, 3 y 4, artículos de Massimo Pigliucci.

Ahora sí, preparado para que me linchen en 3, 2, 1...