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domingo, 28 de octubre de 2018

La tontería de la semana: "No está demostrado que las pseudociencias sean malas" y otras joyitas

Ya estamos en el último fin de semana de octubre, y aunque más de uno supondrá que este es el último artículo del mes, debo confesarles que estoy preparando un artículo especial de halloween, con mucho cariño para mis lectores, acerca de uno de los monstruos más famosos. Por el momento, es hora de hablar de las tonterías destacadas de la semana, revisando las últimas noticias del embuste paranormal, la venta de misterios y los negocios de las pseudociencias que, como bien sabemos, son bastante redituables para sus practicantes pero dañinos para sus clientes.

Esta semana la página española Redacción médica nos contó de un vergonzoso máster en terapia neural y odontología focal, junto a un posgrado en terapia ayurvédica, en el Campus Docente San Juan de Dios de Barcelona. Estos "posgrados" en pseudociencia se ofrecen con el sello de prestigio de la Universidad de Barcelona. Si usted, como yo, es un seguidor de La lista de la vergüenza, sabrá que la Universidad de Barcelona es un hervidero de pseudociencias variadas, representando una de las casas del conocimiento más deshonrosas de aquel país.  Pero como si esto  no fuera ya bastante malo, resulta ser que la directora de aquel campus, la enfermera Amèlia Guilera, asegura que no hay nada de malo en que los "profesionales" que se diploman en ayur-veda no sean médicos "europeos" (o sea, médicos tal cual), pero pueden ser médicos hindúes. Dicho de otro modo, siempre hay más de un incauto que piensa que es lo mismo estudiar medicina que el diplomado para pseudoterapias que pueden llegar a ser peligrosas. Esta y otras joyitas más de la entrevista con Guilera las analizaremos para ver el grado de irresponsabilidad académica de la directora de este campus.



Pseudociencia como maestría


Observar la oferta académica de este Campus es preocupante. Más de la mitad se le dedica a profesional en brujería.

Si usted ingresa al sitio web del Campus Docente San Juan de Dios, podrá encontrarse con que cinco de sus ocho maestrías, junto a tres de sus seis posgrados son en realidad en alguna pseudoterapia. Esta escuela, pues, es un centro de formación de curanderos y charlatanes de la medicina tradicional, como acupuntura y ayur-veda, así como de pseudoterapias "modernas" como son la terapia neural y la odontología focal (una "especialidad" de la primera). Uno podría preguntarse el cómo es posible que especialistas de la salud y autoridades dentro del campus permitan este tipo de titulación que no es distinta a la de titularse para brujería o chamanismo. Resulta que son las mismas autoridades quienes promocionan estos posgrados, tal como lo demuestra Amèlia Guilera en su entrevista en Redacción médica.

El sitio web se concentró en preguntarle a esta enfermera y directora del Campus sobre el posgrado en ayur-veda, una variante de la medicina tradicional india. Tal como recogen en su introducción, el autor de Medicina sin engaños (2015) y bioquímico, J. M. Mulet, explica que la ayur-veda es un tipo de terapia basada en que "por el cuerpo corre una energía vital que nunca nadie ha detectado y la salud proviene del restablecimiento de este equilibrio de esta misteriosa fuerza vital". La historia de esta pseudoterapia en occidente es bastante curiosa. Aunque todo mundo sabe que se trata de una terapia milenaria de unos 5,000 años de antigüedad, pocos saben que "gran parte de ella se perdió hasta que fue reconstituida a principios de los 80 por el Maharishi Mahesh Yogi", según explica el Dr. Stephen Barrett, en Quackwatch, y continúa:

 "Su origen se remonta a cuatro libros sánscritos llamados Vedas , las escrituras más antiguas e importantes de la India, que se formaron en algún momento antes del 200 a. C. Estos libros atribuyeron la mayor parte de las enfermedades y la mala suerte a demonios, espíritus malignos y la influencia de estrellas y planetas. La teoría básica del ayurveda establece que las funciones del cuerpo están reguladas por tres "principios fisiológicos irreducibles" llamados doshas , cuyos nombres en sánscrito son vata, pitta y kapha . Al igual que los "signos" astrológicos, estos términos se utilizan para designar los tipos de cuerpo, así como los rasgos que los tipifican."
Esto ubica al ayur-veda más cerca de la magia que de la ciencia. En occidente, su promotor principal y uno de sus popularizadores es también el charlatán más famoso de nuestros tiempos: Deepak Chopra. Chopra ha hecho más que nadie en volver famosa esta práctica mágica como un tratamiento válido basado únicamente en su antigüedad, sin resultados reales, mientras que en la India cada vez crece más el desarrollo de la medicina basada en la ciencia.

Amèlia Guilera. Afirmaciones de pena ajena


Como lo hemos dicho antes: el cinismo tiene muchos
rostros. Aquí uno más.
Teniendo en cuenta el antecedente más que ridículo de la ayur-veda, queda preguntarnos, ¿cómo es que un profesional de la salud que dirige toda una escuela para preparar especialistas en este campo puede defender la magia para curar? Redacción médica se contactó con la citada Guilera para despejar estas dudas, pero, la verdad, las preocupantes afirmaciones de la directora del San Juan de Dios nos dejan más dudas y mucha, mucha, pena ajena. Por ejemplo, al preguntarle por qué se mantienen estos estudios sin evidencia científica, ella responde (negritas del original):
"Es posible que no haya estudios pero todos nuestros estudiantes hacen un Trabajo Final de Máster donde tienen que poner en valor lo que están estudiando y mostrar evidencias del trabajo que están haciendo. Otra cosa es que haya ojos que no quieran ver. 
Hay muchas pseudociencias que han estado consideradas así, como la acupuntura, que como ya tiene muchos adeptos, ha pasado a categoría de ‘disciplina perdonada’. ¿Quién nos va a decir que en cinco años no hablaremos de otra manera de la medicina neural o la Ayurvédica?"
Primero, que un estudiante haga un trabajo final para titularse no equivale a demostrar la eficacia ni la veracidad de una terapia. Bajo esta lógica, los que se titulan en teología están demostrando la existencia de Dios cada que hacen un trabajo final. El problema está en que sea un curso de pseudomedicina o de teología, el que está dentro ya supone la veracidad de los principios de dicho campo, y su trabajo final se basa precisamente en aplicar esos principios a la realidad para poder interpretarla. Y ojo, que decir que la acupuntura tiene muchos adeptos, no es lo mismo que decir sea verdadera, y lo mismo aplica para la ayur-veda y las demás pseudoterapias. Dicho de otra manera, aquí ya empezamos mal con los razonamientos.

El entrevistador insiste también en que apelar a la popularidad no significa que una terapia sea efectiva, ante lo que Guilera responde:
"Claro que tiene evidencia científica [la acupuntura]. Nosotros tenemos también un máster porque hay una preocupación importante por la medicina alternativa y cuanta más gente la practique, más probabilidad tendremos de tener resultados. En ciencia todo tiene que ser evidenciable, pero no podremos evidenciar nada si no intentamos estudiar ese fenómeno."
 Hablar de las supuestas pruebas de la acupuntura nos llevaría un largo rato, y de hecho, estoy preparando un escrito especial para esta pseudomedicina. Por ahora, me bastará con adelantar la conclusión: no, no hay evidencia científica ni de su vendida eficacia ni de su veracidad en métodos y principios. Guilera parece tener una "filosofía de la ciencia" bastante ingenua: si bien, es cierto que para que algo sea considerado ciencia (o mejor dicho, científicamente investigable), tiene que ser "evidenciable", pero de ahí a legitimar prácticas más que dudosas hay un abismo de separación. Podemos hacer investigación científica de por qué la gente cree en Dios, pero esto no hará que la teología (o la religión en conjunto) sea una ciencia.

El entrevistador se esfuerza por explicar que no existen estudios con doble ciego, con placebos y de amplio muestreo que hayan demostrado que la ayur-veda funcione, ante lo que Guilera le dice que hay "cientos de libros que están basados de alguna manera en todo lo que se relaciona con esta terapia, que es imposición de manos, yoga, respiración… Y se está investigando, hay tesis doctorales". Aquí de nuevo con lo mismo que desde el principio. Digo, hay cientos de libros sagrados  con sus respectivos catecismos y guías para la doctrina oficial por no mencionar también las tesis y enciclopédicas obras de los teólogos, ¿empezamos a decir entonces que tenemos evidencias "científicas" de dioses, ángeles y demonios?

Pero la joyita que corona este pastel de locuras llega de la siguiente forma (negritas del original):
"A lo mejor algún día con la evolución de los tiempos y las mentalidades más abiertas, llegaremos a que la terapia alternativa podrá ser exactamente eso: una alternativa. Además nunca se ha demostrado que la pseudociencia sea mala; se puede decir que no es buena pero mala tampoco."
Are you serious? Para ser una profesional de la salud, le falta conocer más historia de la ciencia, sobre todo la de su campo. Y esto lo podemos asegurar con tremenda barbaridad de decirnos que con una mentalidad abierta y una "evolución de los tiempos" (?) se podría aceptar pseudociencias como parte de la medicina. ¡No, señora Guilera! Así no funciona el cambio y la evolución en la ciencia. En Occidente, la medicina evolucionó hacia una base fundada en la ciencia, y esto significa aceptar los principios de ésta, que incluyen el naturalismo, materialismo y el escepticismo metodológico. Charlatanerías como la ayur-veda se originan en tiempos anteriores a la ciencia moderna, con supuestos que descansan en el espiritualismo, el inmaterialismo y la más completa ignorancia de conocimientos básicos para el sostén de la medicina moderna, como lo son los conocimientos en microbiología, inmunología, patología, epidemiología, bioquímica, toxicología y genética, por mencionar algunos. Aceptar la ayur-veda y las demás pseudoterapias que su escuela promueve es un retroceso. No se trata de mentalidades más abiertas, sino de cerebros que se han caído al suelo por tenerlos tan abiertos sin detenerse a pensar si tales prácticas son compatibles o contrarias a la ciencia médica.

Más irresponsable de su parte es afirmar que la pseudociencia no es mala o que no se haya demostrado el peligro de aceptarla como válida, cuando tenemos miles de casos de daños a la salud por la utilización de pseudoterapias. En su defensa, Guilera responde (negritas del original):
"Bueno, pero tengamos en cuenta que el paciente decide lo que quiere hacer con su vida. Si está desencantado de la medicina tradicional y quiere probar una terapia alternativa, aunque se le diga que es una pseudociencia, si lo quiere hacer, lo hará. En definitiva, es la persona la que decide sobre su salud."
Pienso que el caso de Guilera no solo es un ejemplar para la irresponsabilidad académica, sino que debería ser un caso de estudio para los especialistas en bioética, de cómo una profesional de la salud hace tantas piruetas mentales (cada vez más ridículas) para seguir sosteniendo lo que antes ha dicho. Sí, señora Guilera, el paciente decide, pero el profesional de la salud, por pura ética, debe ser la guía principal para el paciente, informándole de la nula probabilidad de cura a través de terapias que nunca han demostrado efectividad y cuyas creencias son contrarias a los conocimientos científicos bien establecidos. Decir que el paciente es el que decide, y luego de eso justificar sus posgrados en brujería, para luego decir que las creencias falsas que se hacen pasar por verdaderas no hacen daño, es un acto de irresponsabilidad profesional tan grande, que me cuesta trabajo pensar en un ejemplo peor.

En mi muy humilde opinión, su caso solo me da pena ajena, y siento una profunda lástima por los estudiantes de su campus, y mucha preocupación por los pacientes, actuales y futuros, que serán atendidos por médicos brujos con maestría.

Otras noticias dignas de mención

* La divulgadora española, Elena Denia, le hizo una interesante entrevista al físico Alan Sokal, famoso autor del "engaño Sokal" y coautor del libro Imposturas intelectuales (1998), donde evidenció el ridículo, la explotación de sinsentidos y la falta de rigor de los estudios posmodernistas. Tal vez hubiera sido interesante que también se le preguntara sobre los actuales engaños académicos del mismo estilo que se están llevando a cabo en revistas de estudios de género. De todos modos, se ve aquí un excelente defensor del realismo científico.

* Continuando con el drama del juicio contra Monsanto por ser el supuesto responsable de causarle cáncer a un jardinero debido al glifosato, han negado la petición de esta empresa para eliminar la condena de 250 millones de dólares, aunque la reducen a 39 millones. El caso, en mi opinión, se ha convertido en el mejor ejemplo de nuestro tiempo del cómo la tecnofobia puede motivar tanto a la población de buscar fantasmas ante los grandes problemas sociales, al insistir en la supuesta peligrosidad del glifosato, algo que nunca nadie ha demostrado. Monsanto planea seguir con una nueva apelación, pues continúa insistiendo en su inocencia, ya que no existen estudios que respalden las afirmaciones del demandante. Es en serio extraño estar de acuerdo con una multinacional.

* Con la amenaza de Bolsonaro llegando a la presidencia de Brasil, el diario El País publicó "La Escuela de Chicago florece en el autoritarismo", donde se lee: "¿Por qué la Escuela de Chicago y sus teorías económicas ultraliberales abonan mejor en las dictaduras y en los modelos autoritarios que en las democracias consolidadas? Posiblemente porque para ser puestas en práctica, se necesita que las resistencias ciudadanas ante la desigualdad que generan no tengan cauces fuertes para manifestarse en el seno de la sociedad civil. Es por ello que los laboratorios más puros de los Chicago boys se han instalado en las dictaduras militares del Cono Sur latinoamericano de los años setenta del siglo XX, en la Turquía militar del pasado, y, posiblemente, tendrán otra oportunidad en el Brasil de hoy si el ultraderechista Bolsonaro gana las elecciones."

* El portal OpenMind publica un interesante artículo de historia de la ciencia, titulado "Miguel Servet, el científico hereje que fue quemado tres veces". Servet fue el primero en Occidente que comprendió el funcionamiento de la respiración: la sangre viajaba desde el corazón a los pulmones para recoger el aire. Pero sus aportaciones científicas tuvieron menos eco que su doctrina teológica, que lo llevó a la hoguera un 25 de octubre de 1533. Ardió con su tratado de teología (en el que incluía sus indagaciones sobre medicina) atado al brazo. Y aún lo quemarían otras dos veces.

* El equipo de Verificiencia sigue desmontando algunos mitos difundidos por redes sociales, algunos de ellos, con potenciales riesgos a la salud. Es así que ofrecen un análisis sobre la leyenda del Royal Rife, el supuesto científico que encontró la cura contra el cáncer hace 84 años. La realidad: no, no encontró cura alguna, solo es un mito conveniente para estafar personas.

* También seguimos con curanderos que se aprovechan de las personas de la manera más cínica, como el caso de Gregorio Placeres, un charlatán que usa MMS como cura milagrosa, y asegura que la orina en los oídos puede acabar con el autismo. Este peligroso estafador fue uno de los ponentes en un coloquio de estafadores, al que también asistió el popular curandero Josep Pàmies.

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