"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


lunes, 4 de junio de 2018

Top 10: los mitos sobre Hitler, parte III

Siendo sincero, no he tenido muchas ganas de escribir por razones puramente personales. Pero tengo una deuda con mis lectores y conmigo mismo para terminar con aquello que he comenzado. También debo admitir que, por el momento, escribir es lo único que me hace disfrutar un momento de tranquilidad y distracción. Pero no nos pongamos sentimentales;. The show must go on! Aprovechando la noticia sobre un nuevo estudio que confirma que el infame dictador Adolf Hitler no escapó de Berlín, sino que murió el 30 de abril de 1945, decidí mostrarles la última parte de mi serie sobre los mitos alrededor de este personaje (aquí la primera y segunda parte).

Los mitos a veces son creados para ganar algo de dinero, como el caso de los diarios de Hitler; en otras ocasiones funcionan para solidificar misterios paranormales, como los platillos voladores nazis y las historias de astrólogos que predecían la llegada de este dictador; en ocasiones se trata de rumores vagos que a veces tienen una pizca de verdad, como el supuesto vegetarianismo de Hitler. Pero también se crean mitos para apoyar prejuicios o condenar alguna idea, grupo o persona, como los falsos vínculos de Hitler con el darwinismo.

En esta ocasión veremos más mitos inventados para denigrar o perjudicar alguna idea o grupo, así como una conspiración creída por mucho tiempo, incluso por el propio Stalin.


3. Hitler era ateo. De los creadores de "Hitler era darwinista, por lo tanto el darwinismo es malo y falso" y "el ateísmo es una religión más que le rinde culto a su dios, la evolución", llega la triste pero efectiva falacia del "también se han cometido grandes atrocidades en nombre del ateísmo. Hitler, por ejemplo, era ateo." Si tu especialidad es quedarte sin argumentos racionales para defender tus creencias, muy probablemente lo mejor que se te ocurrirá hacer en un debate con alguien que refute de manera racional tus creencias será invocar falacias con el nombre de los grandes dictadores de la historia, incluido Adolf Hitler. Este tipo de razonamiento se le conoce como tu quoque, una falacia informal variante del ad hominem, que consiste en afirmar que tu oponente es culpable de hacer lo mismo que tú o tu idea defendida hacen. En este caso, se acusa que las religiones son causantes de los peores crímenes contra la humanidad y lo que nuestro apologista hipotético responde es algo como "bueno, sí, pero los ateos tampoco están limpios. El Holocausto fue por culpa del ateísmo."

A veces se menciona a dictadores como Joseph Stalin, Pol Pot o Mao Zedong, quienes sí fueron ateos, para expandir el tu quoque, "demostrando" que el ateísmo es tan culpable de crímenes contra la humanidad como las religiones. Antes de concentrarnos en mostrar por qué este es un razonamiento equivocado, podemos hacernos una pregunta históricamente válida: ¿era Hitler ateo? La respuesta que los historiadores han encontrado hasta ahora: es poco probable. Acciones concretas como la eliminación de la Liga Alemana de Librepensadores en 1933, su abierto discurso de odio contra el ateísmo (concepto que relacionó al comunismo y al "materialismo judío") y el que se dedicara a la promoción del "cristianismo positivo" (una rara mezcla de creencias paganas, nazismo y religiosidad) deberían dejar en claro que Hitler no era ateo. Pero la situación no es tan sencilla, y de hecho ha sido un tema de interesantes debates entre los historiadores.

De hecho, en la actualidad se cuenta con documentos donde se citan comentarios personales de Hitler criticando al cristianismo como una creencia ridícula de la que el pueblo alemán terminaría separado:

El golpe más duro que nunca ha azotado a la humanidad fue la llegada del cristianismo. El bolchevismo es el hijo ilegítimo del cristianismo. Ambos son invenciones judías. 
Ambos mienten deliberadamente al decir que el cristianismo introdujo la religión en el mundo... 
La razón por la que el mundo Antiguo es tan puro, luminoso y sereno era que entonces no se sabía nada de las dos grandes calamidades: la viruela y el cristianismo.
Cuando todo esté dicho, no tendremos razón para desear que los italianos y los españoles se liberen de la droga del cristianismo. Seamos los únicos inmunes a la enfermedad.
Este extracto de Conversaciones de sobremesa, que Richard Dawkins cita en El espejismo de Dios, tal vez nos da una prueba del anti-cristianismo de Hitler. Dawkins también nos cuenta que en la misma obra es posible encontrar varias citas similares en las que este dictador compara a Karl Marx con San Pablo sin olvidarse que ambos eran judíos, entre otras extravagancias. Este tipo de afirmaciones contrasta con lo que Hitler aseguraba en Mi Lucha y en sus discursos públicos, donde se muestra un notorio mesianismo y gran apelación a la divinidad para culminar con su propósito de eliminar a los judíos y enaltecer la raza aria. Esto nos hace concluir, junto a Dawkins, que este tipo de contradicciones en le discurso de este tirano solo evidencian que era un mentiroso oportunista cuyas palabras (escritas o gritadas) no son de fiar en modo alguno.

El mesianismo, el culto a la personalidad,
la búsqueda de un culpable de todos los males
y el fanatismo son algunas características
que compartía el nazismo con cualquier
religión "tradicional".
Hitler estaba consciente que la mayoría alemana era cristiana, y un ataque directo a las iglesias no podría beneficiarle (lo que no evitó la persecución religiosa, sobre todo a grupos que se negaban al servicio militar y el nacionalismo, como los testigos de Jehová). También sabía que la iglesia era un fuerte aliado y la religión ayuda a manipular a las masas.

Entonces, ¿era o no ateo Hitler? Los historiadores suelen adherirse a una de tres opiniones comunes dentro de la comunidad académica: Hitler abogaba por el neopaganismo, la ideología nazi como religión política o por una forma extraña de cristianismo. Como en sus opiniones contradictorias sobre el cristianismo, es difícil asegurar si Hitler fue uno o lo otro. Algunos elementos, eventos y discursos poseen claramente símbolos y mensajes paganos, mientras que otros apuntan a que buscaba hacer del nazismo un "evangelio de revitalización alemán", asegurando también que los nazis "apoyaban todas las actividades cristianas". En lo que sí coinciden los historiadores es que lo más probable es que Hitler no fuera ateo y que tal vez era deísta, tal como expone Samuel Koehne, historiador del Instituto de Investigación Alfred Deakin.

Pero si Hitler era o no ateo, en realidad ni siquiera importa. En un debate con alguien que presenta falacias como el ad hitlerum y el tu quoque, importa poco si Hitler era ateo. Como explica Dawkins, los ateos concretos hacen cosas malas, pero no las hacen en nombre del ateísmo. Personajes como Stalin o Hitler hicieron cosas extremadamente malas, el uno en nombre de un marxismo dogmático y doctrinario, y el otro en el de una insana teoría eugenésica y no científica teñida de delirios "subwagnerianos". Las guerras de religión se libran en el nombre de la religión y se han sucedido con una frecuencia terrible a lo largo de la historia, pero, ¿alguien puede recordar alguna guerra librada en nombre del ateísmo? Eso pensé.

Véase más: "Hitler's faith: The debate over Nazism and religion", artículo de Samuel Koehne en ABC; "Religious views of Adolf Hitler" entrada de la Wikipedia; El espejismo de Dios, de Richard Dawkins, Booket Ediciones, 2006.

2. Hitler era judío. Suena por completo a un mal chiste, ¿cierto? El hombre con el que cualquier judío identifica su odio más visceral, ¿pudo ser un judío? Dejando de lado la ironía (dulce ironía) que esta idea pueda causar, algunos consideran esta posibilidad como algo más que probable.


La ascendencia no aria de Hitler es una teoría con bastante kilometraje. Se supone que la "corriente principal" de los defensores de estas ideas utilizan el árbol genealógico del dictador, el cual no siempre es dibujado con total claridad. La principal teoría se centra en el abuelo de Hitler, pues el padre de Adolf, Alois Hitler, fue registrado como hijo ilegítimo sin padre, nacido en 1837. Hasta el día de hoy quién fue el abuelo de Adolf es un verdadero misterio, pero algunos señalan que su abuela, Maria Schicklgruber, quien trabajó en la casa de un judío rico. El siguiente paso es imaginar la nada extraña relación entre el patrón judío y su empleada doméstica, la cual daría a luz a Alois como bastardo, y éste último cooperaría con su "semilla" para engendrar después a Adolf Hitler.

Este tipo de rumores ya circulaban cuando Adolf seguía vivo. Según informa la Jewish Virtual Library, en 1933, el London Daily Mirror publicó una imagen de una lápida en un cementerio judío en Bucarest con algunos caracteres hebreos y el nombre Adolf Hitler, pero este Hitler no podría haber sido el abuelo del líder nazi. En ese momento, sin embargo, esta imagen le preocupaba suficientemente al buen Adolf que tenía la ley nazi que define la judeidad escrita para excluir a Jesucristo y a él mismo. (Sí, según el tirano tal como lo narra en Mi lucha, Jesús no era judío). Si realmente el abuelo de Hitler era judío es algo que tal vez nunca sabremos con certeza, pero lo que no debemos olvidar es a partir de nuestra ignorancia no podemos hacer afirmación alguna.

Pero algunos vieron en un nuevo estudio las pruebas para hacer su afirmación categórica. En 2010,  The Telegraph informó que se había llevado a cabo un estudio en el que se recolectaron muestras de saliva de 39 parientes conocidos de Hitler para probar sus orígenes a partir del ADN y se encontró, aunque no concluyentemente, que Hitler podría tener orígenes judíos. Jean-Paul Mulders, periodista belga, y Marc Vermeeren, historiador, rastrearon a los familiares del Führer, incluido un granjero austriaco que era su primo.

El cromosoma llamado Haplogroup E1b1b1 es raro en Europa occidental y se encuentra más comúnmente entre los bereberes de Marruecos, Argelia y Túnez, así como entre los judíos asquenazíes y sefardíes. El cromosoma se encontraba entre los familiares de Hitler examinados. Aunque el estudio es legítimo y muestra interesantes descubrimientos, lo cierto es que resulta imposible concluir que Hitler efectivamente descendía de judíos. El Haplogroup E1b1b1 se encuentra en alrededor de 18-20% de los asquenazíes y del 8.6-30% entre los safardíes. Este estudio nos muestra que no es del todo imposible una ascendencía judía de Hitler. Algo que los estudios en genética han demostrado muy bien, es que no existe el concepto de la "raza pura", pues la humanidad es una especie diversa (una sola especie) y aún entre las personas con aspecto más blanco es posible rastrear herencia africana, tal como le sucedió al famoso racista Craig Cobb, quien posee, de acuerdo a un examen genético hecho en 2013 para un show de televisión, 14% de ascendencia del África subsahariana.

Véase más: "Was Hitler Jewish?", artículo de la Jewish Virtual Library; "Hitler 'had Jewish and African roots', DNA tests show", artículo de Heidi Blake en The Telegraph.


1. Hitler sigue vivo. Al fin llegamos al mito número uno. Está tan extendido, que incluso Joseph Stalin creía en él, abriendo una serie de investigaciones secretas con la KGB para encontrar a Hitler escondido en alguna parte del mundo. Creer que Hitler sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial no es del todo descabellado; después de todo, era un dictador que se veía como un mesías destinado a salvar a la raza aria y, en último término, a la humanidad entera. Además, era un ser humano y por lo regular los humanos tendemos a alargar nuestra existencia aun en las peores condiciones, ¿no?

Según imaginaba el Servicio Secreto de EEUU en 1944, así es como Hitler podría haber pasado desapercibido y escapar.
Dependiendo del teórico de la conspiración con que se habla, Hitler pudo haber continuado con una vida relativamente en calma y libre hasta la década de 1950 o a más tardar la de 1970. Los lugares de escondite también varían: Colombia, Argentina, Brasil, o incluso el Polo Sur donde tiene un búnker secreto vigilado por extraterrestres arios. En realidad, la muerte de Hitler está rodeada de auténtico misterio, parte de éste por órdenes del propio Hitler. Las teorías de la conspiración a menudo usan elementos de la realidad, aunque sus hipótesis y conclusiones siempre sean lo bastante ambiguas como para ser refutadas.

Los conspiracionistas hablan del escape de Hitler a través de un submarino secreto que nunca pudo ser recuperado; también se suelen centrar en países de Latinoamérica donde se sabe que en efecto escaparon varios oficiales y altos mandos nazis; por último, aprovechan documentos secretos ahora desclasificados de la KGB en Rusia y de la CIA en EEUU, donde se muestra que estas agencias de inteligencia (y sus respectivos gobiernos) consideraban como una posibilidad seria que Hitler se estuviera escondiendo en algún rincón olvidado de la Tierra. Como buen político, Joseph Stalin nunca creyó que Hitler estuviera muerto, y desde la toma  de Berlín por parte del ejército ruso en 1945 se ocupó de alentar las conspiranoias sobre el escape del Führer. Incluso en la Conferencia de Postdam Stalin negó a Harry S. Truman y Winston Churchill que Hitler hubiera muerto.

Supuesta foto donde se
aprecia a un soldado de la SS al lado
del cínico Adolf Hitler en un
pueblo de Colombia. Hitler cambiaría su
apellido a Schüttelmayor. Al parecer
no estaba tan preocupado de ser descubierto.
Esta desinformación soviética para crear confusión fue inmediatamente investigada por las potencias occidentales. La primera de éstas comenzó en noviembre de 1945 y concluyó con un libro publicado en 1947, a cargo de Hugh Trevor-Roper, agente de la inteligencia británica que Dick White (jefe de contrainteligencia británica y más tarde del MI5 y el MI6) encomendó la tarea de aclarar los reportes y exageraciones de Stalin. Trevor-Roper encontró que Hitler, junto a su esposa Eva Braun, se había suicidado en Berlín. El agente declaró en 1946 que "el deseo de inventar leyendas y cuentos de hadas ... es (mayor) que el amor de la verdad ". Hoy, el informe Trevor-Roper es básicamente lo que se tiene como la versión oficial o estándar, adoptada tanto por historiadores como por los gobiernos que derrotaron a la Alemania nazi. Este y los siguientes informes (incluidos de Rusia) que descartaban la huida de Hitler, ayudaron poco para que las conspiranoias siguieran surgiendo en forma de novelas, películas y (pseudo)documentales, como el presentado por History Channel hace unos años. Se reportaban avistamientos de Hitler por toda Europa y también en América Latina.

Los libros que hablan de cómo es que Hitler escapó se convierten en best sellers, tal como demostró Grey Wolf: The Escape of Adolf Hitler, de Simon Dunstan y Gerrard Williams, el cual asegura que Hitler se escondió en Argentina. Pero las especulaciones y conspiranoias tienen poco lugar en el mundo real. A mediados del 2017 el equipo de médicos franceses encabezado por Philippe Charlier lograron conseguir el permiso del gobierno ruso para realizar un análisis independiente a los restos de Adolf Hitler. Como Hitler deseaba, su cuerpo y el de su esposa, fueron quemados para evitar que el ejército soviético tomara posesión de sus restos. Lo que hasta el día de hoy queda del cadáver de Hitler es una parte del cráneo y parte de su dentadura.

Charlier et. al. publicaron sus hallazgos en mayo de este año en la European Journal of Internal Medicine, bajo el título "The remains of Adolf Hitler: A biomedical analysis and definitive identification". El equipo forense comparó los fragmentos con los registros existentes desde 1945 (entre ellos los registros del dentista del Führer), concluyendo definitivamente que se trata de los restos de Hitler. "No huyó a la Argentina en un submarino, no está en una base oculta en la Antártida o en el lado oscuro de la Luna", concluía triunfal Charlier, según informaba el Washington Post. La evidencia forense encaja con la evidencia histórica y los testimonios de los oficiales más cercanos a Hitler, dejando pocas o ninguna duda de la muerte de Hitler el 30 de abril de 1945. Aunque este es un estudio sin precedentes en la antropología forense (pues no se habían hecho análisis a los restos de Hitler desde 1946), es poco probable que los hechos persuadan a quienes ya han formado una opinión y crean a pies juntillas en la teoría de la conspiración que más le agrade.

Véase más: "Scientists say Hitler died in WWII. Tell that to ‘Adolf Schüttelmayor’ and the Nazi moon base", artículo de Avi Selk en The Washington Post; "No, Hitler Did Not Escape", artículo de Brian Dunning en Skeptoid; "Conspiracy theories about Adolf Hitler's death", artículo en la Wikipedia.

Hasta aquí es que llega el top 10 de los mitos sobre Hitler que seleccioné originalmente hace poco más de un año. A manera de disculpa por tardarme tanto en terminar este top, les contaré un pequeño secreto: esto no termina aquí, aun nos falta hablar de un mito de pilón difundido por neonazis y otros negadores del Holocausto en tiempos modernos. Los historiadores en general saben que el Holocausto ocurrió y que es una de los crímenes más ruines contra la humanidad, pero, ¿a caso Hitler estaba enterado de esto o en realidad el Führer fue inocente y víctima de una conspiración dentro de su propio gobierno donde nadie nunca le informó cómo se estaba llevando a cabo la "solución final"? Hay quienes así lo creen, aún cuando la evidencia nos dice todo lo contrario.


1 comentario:

  1. SMERSH, "matar a los espías" encontró los cadáveres de los esposos Hitler en mayo de 1945, se les realizaron autopsias y luego fueron guardados por orden de Stalin... un año después se decidió mostrar los cuerpos, pero ninguno de los invitados aliados asistió... los cuerpos fueron guardados de nuevo. A Stalin le convenía mantener viva la idea de la supervivencia de Hitler y así se hizo, mediante supuestas operaciones soviéticas en su busca. Antes de la desaparición de la Unión Soviética, los cuerpos fueron cremados y las cenizas dispersadas. Como adto adicional, en 1945 a fines de abril era casi imposible que un avión fuera por Hitler, el último que aterrizó junto a la cancillería fue el Hanna Reicht, un Storch diminuto... la aviadora salió al día siguiente con un único pasajero, el nuevo jefe de la Luftwaffe... Hitler y su esposa Eva se suicidaron en el bunker el 30 de abril de 1945. Eso es definitivo. Saludos Daniel.

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