martes, 12 de febrero de 2019

Día de Darwin: una charla con Roberto Díaz: "En la paleontología contamos con realidades inverosímiles a las cuales tenemos que aprender a sacarle jugo"


Biólogo, paleontólogo y divulgador youtuber
de la ciencia, Roberto Díaz nos platica
sobre el "oficio" del divulgador y los retos sociales
a los que se enfrenta la paleontología en México.
Lo prometido es deuda, y como ya había comentado, estoy de regreso en mi blog, su blog. Debo admitir que el "mes sabático" en el que no publiqué nada me sentí muy tentado a venir y publicar sobre temas variados, que igualmente comenté brevemente por facebook. No se me ocurrió mejor manera de regresar que cumpliendo con una de las promesas para este blog: entrevistar a algunos de los científicos, filósofos y otras personalidades que actualmente luchan por producir, esclarecer, divulgar y educar con conocimiento científico y escepticismo.

Las entrevistas irán apareciendo (según tengo planeado) cada dos meses, aproximadamente. Hoy, como bien sabemos, celebramos el natalicio de Charles Darwin, padre de biología evolutiva y uno de los más grandes científicos de la historia que, como todos los grandes científicos, sus ideas a menudo no son correctamente comprendidas. En esta ocasión, y con motivo del Día de Darwin, les presento la entrevista que le hice al paleontólogo mexicano Roberto Díaz Sibaja quien, como suelo mencionar en redes sociales, es mi "paleontólogo de cabecera", pues sus artículos y videos de divulgación son de referencia casi obligada para los fanáticos hispanoparlantes de los dinosaurios y del mundo prehistórico en general.



1. Gracias por aceptar charlar conmigo, Roberto. Debo decirte que admiro tu trabajo de divulgación, pero para aquellos que no te conocen dinos, brevemente, quién eres y a qué te dedicas.

Hola que tal. Primero que nada, muchas gracias por la invitación y por la entrevista, es un verdadero placer.

Bueno, me presento. Mi nombre es Roberto Díaz Sibaja, soy biólogo con Maestría y Doctorado en Ciencias Biológicas, con especialidad en Paleontología. Con respecto a mi carrera profesional, he trabajado con muchos tipos diferentes de organismos, debido a que tengo la fortuna de pertenecer a un laboratorio de paleontología que se ha desarrollado mucho en los últimos años.

Mi campo principal de estudio son los rumiantes fósiles, pero también he trabajado con diversos grupos biológicos como aves, mamíferos, reptiles, peces y un pelín de plantas. Los campos que he abordado son la taxonomía, osteología, anatomía, tafonomía y paleoecología. Principalmente con restos del Plioceno y Pleistoceno.

Además, desde 2009 soy comunicador de la ciencia con el blog “Palaeos, la historia de la vida en la tierra” y posteriormente con páginas de Faceboook como “Palaeos” y recientemente con un canal de Youtube del mismo nombre que el blog. He dado charlas de todo tipo, que van desde charlas a niños de preescolar a una TEDx. También he dado cursos específicos y talleres.

Me he desempeñado como profesor de bachillerato, técnico de laboratorio universitario, profesor universitario y asesor científico en algunos museos y escuelas. Actualmente soy miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México y profesor asociado en la Escuela de Estudios Superiores de la Universidad Nacional Autónoma de México, campus Morelia.


2. Ser un científico en México es difícil, y ser uno que además logra hacer una labor de divulgación tan excelente como la tuya debe ser aún más difícil. ¿Cuáles son las principales dificultades que has encontrado para hacer divulgación científica?

Muchas gracias por el cumplido. Considero que existen dos dificultadas principales. La primera es encontrar la forma de ser claro sin sacrificar rigor científico. Generalmente cuando se aborda un tema, se suele sobresimplificar al punto de que se crean concepciones erróneas. Y precisamente esa es la otra dificultad. Desmitificar. Cuando una idea ha estado tanto tiempo en la mente de las personas, se deja de cuestionar su veracidad y se suele optar por endurecer el criterio hacia las nuevas ideas. 

Precisamente al comunicar ciencia, se suelen hacer públicas cuestiones novedosas que antes no eran del mismo modo. Un ejemplo es esto de que las aves son dinosaurios.


3. Un debate muy común entre los profesionales de la divulgación científica es sobre si un divulgador debe ser forzosamente un científico también. Y claro, quienes defienden esto apelan a ejemplos de científicos que hacen o hacían buena divulgación también (Carl Sagan, Richard Dawkins, Stephen Jay Gould, Richard Feynman). ¿Crees que el ser científico sea una condición necesaria para hacer divulgación?

No, no lo creo. Pero sí que ayuda. Existen comunicadores de la ciencia que no son científicos y son extremadamente populares. Esto debido a que ellos suelen tener las herramientas de comunicación que los científicos no tenemos, ya que nunca nos las enseñan en la carrera. Pero es preferible porque al no ser científico se suelen cometer errores bien intencionados y no se cuestiona la naturaleza de algunas publicaciones científicas y estudios. Al ser humanos, algunos de los elementos que produce la ciencia (como las investigaciones, publicadas en artículos científicos), pueden tener errores. Y alguien que no es científico podría errar al identificarlas. Pero también hay científicos que aún siéndolo no las logran ver. Todo es cuestión de formación. Para este “negocio” hay que ser muy, pero muy críticos.

4. ¿Y hacer divulgación científica significa un obstáculo para hacer ciencia, o mejor dicho, hacer investigación científica? Es decir, ¿considerarías a la divulgación un trabajo “en paralelo” al de ser científico?

En nuestro país es totalmente paralelo, una suerte de “vida doble” la que llevamos los divulgadores que somos científicos en activo. El aparato científico nacional y en general, del mundo, no suele recompensar esta labor de divulgación. Aunque en México, el CONACyT (ahora CONAHCyT) recién comenzó a liberar convocatorias de recursos para proyectos de comunicación de la ciencia, esto no es la generalidad. Los métodos de evaluación aplicados a nosotros, los científicos, no toman en cuenta este tipo de trabajo. Así que para conseguir fondos, obtener incentivos o hacer labor plena en eso, no es nada fácil. Es posible, como lo estoy llevando yo o los que lo hacen adscritos a museos, pero en ambos casos DEBEMOS producir investigaciones originales. Así que tenemos que echar mano de nuestros dotes más ocultos para administrar tiempos y encontrar el equilibrio. Por esta razón, son pocos los divulgadores o bien, estos no se insertan en el aparato que es el Sistema Nacional de Investigadores, por las exigencias en las evaluaciones.


5. Tu blog y canal de YouTube en general muestra temas fascinantes sobre noticias, hallazgos y controversias de la paleontología. Pero a veces también muestras contenido que pareciera sacudir la cabeza de tus lectores con ideas preestablecidas tanto por enseñanza escolar como por lecturas de divulgación (tal vez mal entendidas). O por lo menos ese es mi caso, y el mejor ejemplo que recuerdo es tu artículo donde aclaras que los fósiles en realidad no son evidencia de la evolución (por sí mismos). ¿Qué tan común es toparte con este tipo de falsos conocimientos que muchos amantes declarados de la ciencia dan por sentado?



Es muy, pero muy complicado eliminar estas concepciones. La gente no suele tomarse bien estos cambios. Como te comenté antes, es debido a que es muy difícil remover ideas preconcebidas. Y es que, para ello, hace falta ejercer el pensamiento crítico, que no suele estar bien entrenado o bien, suele estar ausente.

En el caso de qué tan frecuente es… Yo diría que en paleontología es bastante frecuente. Esto es porque por lo general, nuevos fósiles permiten nuevas interpretaciones y esta ciencia suele estar en constante cambio, a pesar de que sus evidencias están literalmente “escritas en piedra”.


6. También me imagino que de cuando en cuando te debes topar con algunas notas o eventos inverosímiles y evidentemente pseudocientíficos, tal vez como el centésimo video sobre Nessie o la última prueba creacionista donde muestran que Darwin mismo admitía que la evolución es falsa porque resulta que el ojo es irreductiblemente complejo.



Ah, la pseudociencia… Siempre está presente. Desgraciadamente, como dije antes, nos falta formación en pensamiento crítico; en las escuelas no nos enseñan a juzgar las evidencias. En las clases de ciencias se enseña a aprender datos, no a saber cómo es que surgen esos datos. Una vez que se entiende la base de cómo se construye la ciencia (es decir, la filosofía de la ciencia y su epistemología), el notar pseudociencia se vuelve fácil. Sin ir más lejos, en estos meses me he topado en el canal de Youtube con declaraciones como “megalodón está vivo”, “no venimos del mono” (sic), “los dinosaurios son falsos porque están armados con pedacitos”, etcétera.


7. ¿Cuál es tu pseudociencia favorita y por qué (suponiendo que tienes una)?

Favorita en relación a qué tan disparatadas son sus aseveraciones y cuánto desconocen de ciencia realmente… Yo diría que el movimiento Creacionista.


8. No sé si habrás escuchado o leído en alguna parte, pero en Perú actualmente se tiene un escándalo pseudoarqueológico por unas supuestas momias extraterrestres. Todo indica que los perpetradores del fraude han modificado momias auténticas para darles esta apariencia de los típicos aliens cabezones de tres dedos, y es justamente un paleontólogo, Rodolfo Salas Gismondi, uno de quienes más se han esforzado en desmitificar el caso que incluso ha llamado ya la atención de algunas asociaciones arqueológicas y del congreso de aquel país. ¿Qué tanto consideras que los científicos deberían de meterse en casos así, donde el fraude es evidente, pero hace falta desenmascararlos de pies a cabeza?


Yo creo que parte de nuestra responsabilidad social como científicos radica en precisamente, aportar algo a la sociedad. Cada quién lo hace de distintas formas, yo hago videos, doy clases, cursos, talleres, tengo un blog, divulgo… Otros lo hacen haciendo lo que Gismondi y es perfectamente válido. De hecho, lo aplaudo por tener el valor de enfrentarse a estos charlatanes, que no es tarea fácil y más si consideras que les impactas directo en donde más duele: en sus bolsas, pues no podrán lucrar con estos fraudes. Considero que deben existir valientes como Gismondi, más como él por favor.


9. Una de las fuentes de ideas erróneas sobre paleontología (más en específico, sobre dinosaurios) que tú has denunciado como tales, es la saga de Jurassic Park. Y más en particular las actuales de Jurassic World. ¿Cuáles son las ideas erróneas más difundidas por estas películas? ¿Qué es eso del “niño pavo” que invocas siempre que comentas sobre éstas?

El niño pavo, el reflejo de muchos fans del cine
que prefieren monstruos antes que dinosaurios en las
películas de dinosaurios.
Lo del niño pavo lo tomé de una escena de Parque Jurásico (1993) donde el Dr. Alan Grant es confrontado por un niño voluntario en la excavación del inicio de la cinta. Básicamente el niño le dice a Grant que se equivoca, sin formación científica alguna y basado en nada más que sus gustos personales. La idea de mostrar al niño haciendo esto era demostrar que Grant tenía no sólo los conocimientos de sobra para dejarlo callado, sino que además era pésimo con los niños… 


Recordemos que básicamente lo amenaza de muerte. Pero me resultó curioso que en la comunidad de aficionados a la paleontología hubiera montones de niños así. Se supone que el héroe era Grant y de alguna manera, los fans tomaron como todo un modelo a seguir al niño que ni siquiera tiene nombre. A este fenómeno lo llamé el del “niño pavo”. Cuando “algo no me gusta y, por ende, todos están mal, menos yo, aunque yo no tenga una opinión informada”. 

Tristemente esto es muy común, al grado que un famoso juego de dinosaurios (que aún está en desarrollo), famoso por su exactitud científica en la recreación de los animales tuvo que “rasurar” al tiranosaurio para incrementar sus ventas, ya que hay DEMASIADOS niños pavo que no quieren ver a un T. rex como un animal que existió, sino como un monstruo de cine. Para esto, el departamento creativo del juego explicó a detalle esta decisión, pero la enmascaró escudándose de un artículo científico de dudosísimas conclusiones.

Como este hay muchísimas ideas erróneas que la saga de Jurassic Park/World ha metido en la cabeza de la gente. Como que el T. rex no podía ver si no te movías, que los dinosaurios no tenían plumas, que iban con las manos colgadas “cual pianista”, que ondulaban las colas (al menos los “raptores”), que los “raptores” hablaban, que eran más listos que monos, que cazaban coordinados, si tenían x o y posturas, las tallas incorrectas, lo del Dilophosaurus escupiendo veneno, etc. Y más recientemente, que los mosasaurios (el reptil marino de Jurassic World) eran súper gigantes, gordos, tenían armaduras y colas en forma de remo (los reales eran muy largos, no robustos, con pieles similares a serpientes y colas parecidas a la de un tiburón).

Pero lo más peligroso es que da la idea que la manipulación genética es simple, que puede crear monstruos y que nos puede matar. He visto a personas antitransgénicos usando a Jurassic Park de ejemplo.


Mosasaurio transgéncio con gigantismo
y cocodriloide de Jurassic World. Un monstruo, no una criatura
que realmente haya existido

10. Se supone que Jurassic Park y Jurassic Wolrd han contado con un asesor científico, el paleontólogo Jack Horner. ¿Y aun así se incurrió en tantas aberraciones?

Yo también me preguntaba cómo es que este personaje, tan prominente durante el periodo del “Renacimiento de los dinosaurios”, fuera tan malo asesorando. Y hace no mucho vi una entrevista en la que decía que no lo dejaban decir mucho. Que casi todo ya lo tenían hecho para cuando él llegaba al set y sólo le preguntaban por específicos. Tal parece que sólo lo dejaron entrar a postproducción en la cinta de 1993, donde Horner nos salvó de ideas que no fueron. La mejor fue eliminar las lenguas de serpiente a los raptores, pues originalmente iban a meter y sacar la lengua como viles víboras. En general considero que Horner fue muy pasivo y permisivo.






11. Si algo demuestran estas películas, es el profundo interés del público en general sobre los dinosaurios (aunque a veces se alimente este interés con demasiada fantasía); pero sé que muchos paleontólogos (en especial aquellos que no se dedican a los dinosaurios) buscan mostrarle al público lo fascinante que fueron otros períodos y eras geológicas. Gould habló ampliamente sobre el Cámbrico, Neil Shubin maravilla con el relato del descubrimiento del Tiktaalik y cómo las especies modernas están relacionadas con las del Devónico (y de más atrás); y tú dedicas tu investigación a los grandes mamíferos extintos. ¿Qué hace falta para que las personas en general se interesen también por algo más que T-Rex en peleas imposibles contra Spinosaurus?


Se necesita gente con pasión que sepa contar historias.

Y no necesariamente historias de ciencia ficción. En la paleontología tenemos realidades inverosímiles a las cuales tenemos que aprender a sacarle jugo. Con los dinosaurios es muy fácil, su mera existencia ya se siente mitológica, imposible. Despiertan fascinación en las audiencias desde finales del siglo XIX y eso que “sólo” eran esqueletos mal reconstruidos en ese entonces (hoy son más interesantes aún). Con los bichos del Cámbrico no es nada fácil, pero Gould lo hizo con La vida maravillosa y es que no hay mucho con lo que nos podamos relacionar como espectadores.

Con el lapso que trabajo sí que hay mucho de dónde cortar. En México la gente siempre se impresiona cuando les hablas de dientes de sable, osos gigantes, lobos como los de Game of Thrones, camellos y caballos nativos, bisontes con cornamentas de más de dos metros, etcétera. Si aderezas eso con cambios de paradigmas que los paleontólogos mexicanos han hecho, el interés se despierta más. Y de cuando en cuándo mezclo elementos culturales como mamuts, aztecas y Tláloc para genera más sopresa. Y si a esa historia incluyes guerra, tlaxcaltecas y al mismísimo Hernán Cortés, ¡boom! Tienes oro. El chiste es saber cómo hacerlo.
El Rhynchotherium, el último género de proboscidios con cuatro "colmillos" en rondar México, extinto hace unos
13, 650 años. Imagen compartida por Roberto Díaz Sibaja. Original de Margret Flinsch.

12. Acabas de tocar un tema con el que en filosofía de la ciencia nos llegamos a topar muy seguido: los cambios de paradigma. ¿A qué cambios de paradigma en paleontología te refieres? ¿Podrías profundizar un poco más en esto que ya me dejaste con la intriga? Vamos, que lo que dices parece material para hacer una película de acción: mamíferos gigantes, guerras, Hernán Cortés…

De los cambios de paradigma me refería a cosas como las plumas en pterosaurios, que antes se pensaba que estas estructuras sólo estaban presentes en dinosaurios. Y ahora sabemos que surgieron mucho antes y que las picnofibras de los pterosaurios eran en realidad plumas sencillas. Otros cambios de paradigma tienen que ver con cuestiones del metabolismo de los dinosaurios, que no eran ni de sangre fría, ni de sangre caliente, sino de un tipo nuevo, recientemente descrito, llamado: “sangre tibia” (mesotermos). Y así podría seguir con una lista muy larga.

Lo de Cortés es otro asunto, es histórico, cuando se reunió con tlatoanis tlaxcaltecas para negociar que se unieran a las filas de los conquistadores contra los aztecas, uno de ellos (de los tlatoanis) le contó de gigantes que habían vivido en el Valle de México, llamados Quinametzin (Quinametli en plural). Y le mostró un fémur de uno de esos animales. Por la descripción hecha por Bernal Díaz del Castillo, cuadra con un fémur de Mammuthus columbi. Y no es todo lo que tiene que ver con Quinametli. En las leyendas nahuas se cuenta que fueron la “gente” antes de la gente (Homo sapiens) y casi todos murieron, salvo su rey, un tal Tláloc… Resulta demás muy curioso que algunas representaciones de Tláloc lo muestren con colmillos estilo proboscídeo, pero eso ya podría ser demasiada especulación.

13. Otro ejemplo de cuánto llaman la atención los dinosaurios es el nuevo hallazgo del Bajadasaurus pronuspinax en Argentina, donde los autores del descubrimiento, como comentabas hace no tanto, especulan bastante sobre la forma de este animal con espinas gigantescas en el cuello. Y claro, los medios han hecho eco de esta imagen de un “cuello largo” de “peinado” extravagante. ¿Hasta qué punto es responsabilidad de los científicos este tipo de imágenes que rayan en lo risible y hasta qué punto consideras es responsabilidad de los medios de comunicación y también de los divulgadores científicos?


Recreación del Bajadasaurus... algo no anda bien aquí.

Técnicamente los científicos escriben el artículo científico y nada más. Pero eso no es el caso en la realidad. En la realidad el científico suele asesorar la creación de obras de paleoarte, especialmente la que acompañan a los boletines de prensa. En este caso, el Bajadasaurus tiene detalles en su publicación científica, pero son mínimos, el más notorio es decir que existe un “sistema de defensa” en saurópodos (cuellos largos) tan solo con una especie y sin evidencias firmes de que, en efecto, se trate de un mecanismo de defensa. Por otra parte, la restauración del aspecto en vida del animal es horrenda, pues se pasa por alto lo que sabemos de la anatomía y comete multitud de errores. El más notorio, al menos para mí que estudio rumiantes y son animales con apéndices craneales como cuernos, astas y ‘prongs’, es el que le hayan puesto cuernos en las espinas del cuello. 

Ya de por sí, la extensión de éstas es sujeto de debate, pues sólo encontraron una. Y es que, cuando un hueso está cubierto con una funda de queratina, como un cuerno o una pezuña, el hueso subyacente muestra evidencias de cierta textura, asociada al aporte de sangre a las células que producen esa cubierta de queratina, ya que dichas cubiertas están vivas. En el artículo de Bajadasaurus no sólo no hay evidencias o menciones de dicha textura que revelaría una funda de queratina, sino que las fotos de las espinas de la vértebra no muestran ni un ápice de esta textura. Y esta sí que se preserva en los fósiles, yo mismo he recolectado varios de esos ejemplos en campo y el mismísimo Triceratops tiene esta textura en sus apéndices craneales. Y la cosa viene a peor cuando vemos que no sólo son cuernos, sino cuernos tipo impala, con anillos. Esos son peores, porque, de hecho, el hueso subyacente muestra engrosamientos donde alguna vez estuvieron los anillos. Un desastre total.

Así pues, no estamos hablando de algo que pueda ser interpretado abiertamente (como el color de la piel), sino de algo que es completamente inverosímil, tanto como colocarle “colmillos” de elefante a esas espinas, simplemente la anatomía no nos lleva por ese rumbo. Y es que existe especulación sana y aberraciones anatómicas como estas. Y bien pudieron ser evitadas por los científicos, pero dudo el por qué no se impidió esta reconstrucción. Y el problema de estos errores es que ahora hay decenas de artistas repitiendo el error, del mismo modo como Dawkins definió originalmente el significado de “meme”.


14. Aunque no es exactamente un fraude, el caso del Bajadasaurus me trae a la mente otro problema importante, ya no solo en paleontología, sino en ciencia en general: el fraude científico. Hace cosa de unas décadas la National Geographic publicaba en la portada de su revista al Archaeoraptor liaoningensis como el descubrimiento de un “eslabón perdido” entre los dinosaurios y las aves, y resultó ser un vil fraude; hace un par de años se denunciaba el fraude de un coloquio de paleontología donde sus organizadores estafaron a paleontólogos de 14 países y al Ministerio de Cultura del Perú. ¿Por qué crees que se den este tipo de casos dentro la ciencia? ¿Consideras que cada vez son más frecuentes?

Fíjate que el caso del Archeoraptor es muy curioso porque cuando me enteré de él, busqué por todos lados en qué revista habían aceptado menudo fraude y quiénes habían sido los artífices del mismo. Y resultó que ningún científico o revista científica (Journal) eran los responsables. Los responsables fueron la revista National Geographic y el artista y entusiasta de los dinosaurios, Stephen A. Czerkas. Cabe destacar que la NatGeo no es una revista científica, es una revista de divulgación. Una revista científica es manejada por científicos y cada artículo sometido a una de este tipo, es evaluado por otros científicos, de forma muy rigurosa. El problema es cuando los paleofans piensan que publicaciones sin ningún tipo de filtro científico como la NatGeo o libros editados por editoriales no científicas como Larousse, son en realidad publicaciones formales. No, no lo son. Son las “garnachas de la esquina” de la ciencia. No son supervisadas y no se puede garantizar su veracidad.

El histórico número de la
revista National Geographic
donde se anunció
como auténtico descubrimiento
lo que en realidad fue un
fraude sin confirmar en el
momento.
Lamentablemente cada vez es más y más frecuente este tipo de fraudes y publicaciones dudosas. Esto es debido a que existen muchas personas interesadas en consumir el producto (un gran mercado) y los que ofrecemos resultados originales de investigación lo hacemos muy lento (el producto), pues para que una investigación se lleve a cabo, pueden pasar de meses a años. De esto se han aprovechado muchos charlatanes viendo que existe un vacío de científicos divulgando (oferta).

Esto nos lleva a puntos antes mencionados. Primero que nada, necesitamos más y mejores divulgadores. Que éstos tengan algo de formación científica para poder filtrar la pseudociencia y que estén entrenados de forma adecuada. Lamentablemente, en nuestro país (México) existen diseñadores gráficos que se hacen pasar por paleontólogos y “no pasa nada”. Pero para mí, es como si un fontanero se hiciera pasar por neurocirujano. No sólo es fraudulento y poco ético lo que hace, sino que no está preparado para llevarlo a cabo, por más labia y flores que arroje al consumidor. 

Necesitamos generar científicos divulgadores o gabinetes de asesoría formal, pero compensados, porque los científicos no es que sean divas, sino que para seguir comiendo necesitan producir ciencia y para mala fortuna de nosotros, la divulgación no nos genera ingresos. Lo hacemos “por amor al arte”.

15. Tú has presentado también a los dinosaurios (y otros reptiles prehistóricos) de México en un video que, en lo personal, está entre mis favoritos de tu canal. Pero ¿qué otras líneas de investigación existen actualmente en paleontología a nivel nacional?

¡Újule! ¿Qué no hay? Hay de todo, desde dinosaurios a polen, de diatomeas a megafauna de la “era de hielo”, de plantas a huellas, de radiolarios a conodontos, de antiguas madrigueras a ballenas, de aves a peces, de corales a almejas gigantes, de erizos de mar a amonites, de maderas a antiguas cacerías hechas por humanos. El cielo es el límite… Y por cielo me refiero a los financiamientos, desde luego. Para conocer exactamente qué se está estudiando actualmente existen eventos como el Congreso Nacional de Paleontología y el Simposio de Paleontología, que se llevan a cabo cada dos años, en años separados, así que cada año hay reuniones de la comunidad paleontológica mexicana.


16. En México, la ciencia básica siempre se la ha mirado como rezagada y abundan las anécdotas de profesionales con todo y doctorado que no encuentran financiación para sus proyectos o que se les recorta constantemente el presupuesto con el que ya contaban. Esto pasa mucho en ciencias sociales, pero también entre la comunidad de física, astronomía, biología… y paleontología. ¿Qué tan difícil es ser científico en México, según tu experiencia? Ser investigador en alguna de estas áreas con las que es común este tipo de problemas. ¿Ves alguna luz de cambio con el nuevo gobierno?

Ser científico en México, especialmente en ciencias básicas como lo es la paleontología es EXTREMADAMENTE DIFÍCIL. No sólo no hay muchos trabajos, sino que los pocos que hay son pagados de regular a mal y casi nunca hay financiamiento para lo que hacemos. Claro que existen instituciones privilegiadas, con presupuestos estratosféricos (aunque ellos se consideran a sí mismos casi vagabundos), pero la mayoría de los paleontólogos del país batallamos para conseguir recursos. Y más aún, trabajo estable. Con esto de los últimos recortes al CONACyT y la cancelación de programas, así como la propuesta de implementación de una política de Estado en las directrices de investigación (ellos determinarán qué se investigará y qué no), la cosa no pinta nada bien. Urge revertir estas estocadas a la ciencia mexicana e impedir otras por venir. Necesitamos que se implemente un mayor apoyo para convertir a México en algo más que en un país de obreros. Para progresar necesitamos innovar y sin ciencia, no hay innovación.


17. Otro problema es el de la seguridad en el país. Hace unos días se hizo eco sobre el abandono de las instalaciones donde se encuentra el telescopio milimétrico GTM de Sierra Negra (el más grande del mundo en su tipo), en Puebla, debido a que el camino es increíblemente peligroso por los ladrones y el crimen organizado de la zona, y tú comentabas en una conferencia sobre los peligros de la investigación paleontológica en el Norte del país. ¿Qué tanto afecta la inseguridad a la comunidad científica en el país, y a la paleontología en particular?

Afecta mucho, lamentablemente.

Existen zonas “prohibidas” a los paleontólogos por cuestiones de seguridad. Tal es el caso de casi todo Guerrero, la zona de la “Tierra Caliente” de Michoacán, zonas de la Sierra Madre Occidental y Oriental, zonas del norte, etcétera. O bien, zonas dedicadas a la explotación minera, como en la Península de Baja California. Estos puntos ciegos generan huecos importantes. Tan sólo hablando de donde radico, la zona de Tierra Caliente porta zonas con fósiles de dinosaurio. Las más sureñas del país con restos óseos abundantes, pero no podemos ir. Algo que lamentar, pues en esta zona seguro que habrá especies nuevas de un lapso poco conocido en el país.

18. También recuerdo que comentabas en una ocasión que otro punto negativo se encuentra en las propias leyes que protegen, o mejor dicho, que no protegen el patrimonio paleontológico y cultural cuando se trata de confrontar a las grandes industrias.


Si, desgraciadamente la ley prohíbe el tráfico de fósiles y extiende la protección patrimonial de los inmuebles y bienes históricos y arqueológicos a las piezas paleontológicas. Pero la ley tiene huecos, el más notable es que es muy subjetiva en términos de aplicabilidad. Y el punto más débil es que incurrir en este delito ya no tipifica como grave, sólo se levanta una sanción mínima. O bueno mínima para una empresa, para un ciudadano de a pie dolería esa multa. Esto permite que las mineras (principalmente estadounidenses y canadienses) puedan hacer y deshacer a voluntad zonas de explotación de carbón, fósforo y otras materias primas. Todo esto, sin consecuencias graves y la mayor parte del tiempo, sin consecuencia alguna. Actualmente el Consejo de Paleontología ha sido reactivado y se está trabajando para mejorar esta situación.


19. Si combinamos eso, con la inseguridad y el recorte de presupuesto que actualmente experimenta Conacyt, ¿cómo se traduce en daños o en retroceso para la investigación científica en México?


Décadas o incluso siglos… En la península por ejemplo apenas se estaban empezando a estudiar de manera formal cetáceos, se estaban describiendo nuevas especies y de repente, todo eso quedó inaccesible para los paleontólogos. Pero no todo es malo, existen mineras y proyectos extractivos de cantera que permiten y colaboran con paleontólogos. Esos que nos apoyan, se merecen ir derechito al cielo, o al menos inmortalizarse con el nombre de alguna especie nueva, como recién fue el caso de especies de plantas obtenidas de Coahuila en minas de carbón.

La cosa es no desistir y seguir impulsando la paleontología a pesar de que parezca que no es importante o que no hay apoyo.

20. Volvamos por un momento a asuntos sobre la evolución nuevamente. Estamos en el Día de Darwin y casi no hemos comentado sobre el asunto. Hay una controversia muy interesante sobre cómo ocurre la evolución, es decir, si se da siempre de forma gradual como Darwin aseguraba o si llega a ocurrir “a saltos”. Y en ambas posturas se encuentran grandes especialistas: Richard Dawkins y Daniel Dennett, por ejemplo, defienden el gradualismo, mientras que Stephen Jay Gould aseguraba que lo que estos autores sostienen era “fundamentalismo darwinista” y defendía la saltación. Algo que me he fijado entre mis contactos biólogos es que suelen ser gradualistas, mientras que aquellos que se dedican a la paleontología (y también muchos filósofos de la biología) apoyan más el saltacionismo. ¿Dónde te ubicarías tú en esta controversia? ¿Existen en nuestros días los elementos necesarios para zanjar esta discusión?

Como suele decir mi abuela Naty: “a medios chiles”. Como biólogo y paleontólogo he tenido oportunidad de ver las dos caras de la moneda y de presenciar evidencias a favor de ambas velocidades de proceso, tanto de la parte puntualista como la saltacionista. Y es que, como mi campo de trabajo está en miles y no millones de años, estoy justo en la frontera del “tiempo ecológico” que es donde ocurren los cambios evolutivos que podemos observar y medir hoy. Pero también rozo la frontera con el tiempo profundo del registro fósil. De tal forma que he notado que en algunos grupos de organismos parecieran actuar cambios graduales, mientras que, en otras, se dan grandes saltos en muy poco tiempo. Hablando en específico de mi campo de estudio, los bisontes muestran gradualismo (que lleva a confundir a los colegas pensando que tienen sólo una especie), mientras que los venados muestran puntualismo. Esto hablando claro, en términos morfológicos.

Considero que la discusión no se solventará pronto porque los “dos bandos” no hacen caso a mi mamá Naty… La respuesta quizá no sea blanco o negro, sino: gris… A medios chiles.


21. Ya para terminar, ¿cuáles son los proyectos actuales en los que estás trabajando? Y me refiero tanto en investigación como en divulgación. ¿Qué veremos próximamente en tu canal y tu blog? ¿Has pensado en escribir un libro a futuro?

Muchas gracias por preguntar.

Un feliz Roberto Díaz sosteniendo el fósil de un fémur de
Mammuthus columbi.
En ciencia dura, actualmente estoy trabajando en la revisión de una especie de caballo, en el registro fósil de megafauna del Pleistoceno para un estado de la república, en una revisión sistemática del registro fósil de los rumiantes del país y en un reporte de capibaras y su dieta en un sitio del centro de México. A futuro me esperan tapires, bisontes, berrendos y quizá un dinosaurio, pero no puedo “espoilerear” esa parte.

En lo tocante a libros, tengo en revisión uno de fauna moderna del que soy coautor, así como un capítulo de tapires de México. Tengo en mente un libro de fauna de México de la prehistoria, pero dependerá de los recursos que tenga disponibles.

En el blog, tengo pensado volver un poco a él, lo tengo muy abandonado por cuestiones de trabajo. Y en lo que toca al canal, tenemos pensados varios proyectos que involucran efemérides, nuevos “misterios fósiles” y “cosas que quizá no sabías de…”, videos para reconocer grupos de animales fósiles que la gente confunde y más. Nos espera un año agitado a mi esposa y a mí, ya que ella es mi productora y con ella (que también es bióloga y doctora en ciencias) es con quien llevo todo lo tocante al canal.


Agradezco profundamente a Roberto Díaz por su tiempo para responder las dudas amateurs de este fan de la paleontología, esperando también que ustedes hayan disfrutado de sus reflexiones y respuestas tanto como yo las disfruté. Sin más que decirles:

¡¡¡FELIZ DÍA DE DARWIN!!!


Y claro,

¡¡¡Feliz cumpleaños mamá!!!

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