jueves, 21 de febrero de 2019

Elena Lysénkova Álvarez-Buylla

El nombramiento de la Doctora Elena Álvarez-Buylla, como en otros lugares se había comentado, era una de las decisiones más evidentemente erróneas que tomaría el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Periodistas, académicos, estudiantes, becarios Conacyt y divulgadores de la ciencia expresaron sus preocupaciones desde el momento que AMLO invitó públicamente a la Dra. Álvarez-Buylla en vivo por televisión durante uno de los debates presidenciales. Ya desde hacía mucho antes, algunos expertos en biotecnología habían dejado en claro que Álvarez-Buylla tiende a recurrir a la mentira, la desinformación y la exposición de falacias cuando se trata de transgénicos. Nada de esto parece haberse enterado López Obrador o simplemente no le importó.

Ahora, a unos dos meses de la presidencia de AMLO y del nombramiento de Álvarez-Buylla como directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt... o ¿ya es Conahcyt?), se ha mostrado una ineptitud para el cargo con error tras error, decisión cuestionable tras decisión cuestionable, con tufos autoritarios que preocupan no solo a quienes trabajan en esta institución, sino a toda persona interesada en el avance de la ciencia y la tecnología. Algunos de los inconformes con el nombramiento de Álvarez-Buylla crearon el portal ResisCiencia 18, desde donde se cuenta con enlaces de divulgación de otros portales, panfletos, informes y planes alternativos al expuesto por la que también es conocida en redes sociales como la "Dra. Chulel", convirtiéndose así en un sitio de referencia para enterarse cuán equivocada está Álvarez-Buylla y cuánto preocupa a los que amamos la ciencia y que sabemos su promoción y difusión son vitales en nuestra sociedad actual.

Aunque apoyo la #ResisCiencia18, otros simpatizantes del mismo y de otras plataformas de denuncia y crítica, a menudo comparan a la Dra. Chulel con el infame Trofim Lysenko. Creo que comparar a la doctora con el infame Lysenko es injusto en muchos sentidos y habría que precisar dicha analogía para ver en qué puntos sí se le parece al hombre que destruyó la agricultura y obstruyó la investigación biológica en la Unión Soviética de Stalin. ¿O tal vez no es tan disparatada dicha comparación?

En lo que no se parecen


Lysenko: "tómame una así
como que conozco mejor los
mecanismos de la herencia que Mendel."
Lysenko, junto a su protector Stalin, se ocupó de negar uno de los paradigmas centrales de la biología: la genética mendeliana, y en su lugar adoptó el michurinismo, una teoría derivada del ya entonces descartado lamarckismo creada por el agrónomo ruso Iván Michurin. El michurinismo, decía, era la única teoría de la herencia compatible con el marxismo-leninismo, ideología política que Stalin debía defender a toda costa. Si se trataba de defenderla de la teoría de un sacerdote del siglo XIX que pasó desapercibido en su tiempo, no sería un trabajo tan difícil. Y aunque para los años 30's del siglo XX la selección natural y la génetica eran ya partes fundamentales de la ciencia, con enormes y fructíferas líneas de investigación, cosa que venía importándole muy poco a Lysenko quien había quedado a cargo de la Academia de Ciencias Agrícolas de la Unión Soviética para 1938. 

Diez años después, en 1948, Lysenko pronunció su más infame conferencia donde declaraba al mendelismo como "reaccionario y decadente", y denunció a sus defensores como "enemigos del pueblo soviético". Los científicos que aún defendían la genética y la selección natural fueron despedidos y/o desaparecidos, mientras que otros temerosos de su seguridad escribieron manifiestos y artículos donde declaraban no haberse dado cuenta del error en el que se encontraban al no ver que las ideas del todo poderoso Lysenko eran las correctas. El michurinismo pasaría a la historia con un nuevo nombre: lysenkoísmo.

 Álvarez-Buylla, por su parte, no niega paradigma alguno y de hecho tiene aportes importantes a la biología y la ecología. Para Lysenko la teoría válida para aplicar tanto a la ciencia básica como a la tecnología (la agricultura) era el lamarckismo, y negaba el darwinismo y la genética mendeliana como "pseudociencias burguesas", mientras que Álvarez-Buylla no niega la validez del neodarwinismo ni la aplicación del conocimiento científico a la agricultura (lo que se niega a aceptar es la existencia misma de la biotecnología y la ingeniería genética). Álvarez-Buylla de hecho ha trabajado con cultivos transgénicos, y ha defendido en más de una ocasión que ese es el verdadero uso de los organismos genéticamente modificados: el tenerlos en el laboratorio, pero no permitir que salgan al mercado ni que sean sembrados en los campos mexicanos, porque, dice ella, son inútiles y dañinos, algo que repite una y otra vez sin demostrarlo. Ciertamente es improbable que sepamos en los próximos días sobre científicos asesinados o encerrados en algún campo de trabajo porque no apoyaron la tecnofobia de la Dra. Chulel.

En lo que sí se parecen


Pero sí hay algo en común entre Lysenko y Álvarez-Buylla, y para demostrarlo, citemos la introducción del artículo "La ciencia falsificada de Lysenko", escrito por el periodista Mauricio-José Schwarz, quien además es uno de los colaboradores de ResisCiencia 18: 

"Al pretender doblegar la ciencia a los dictados de la política, Lysenko arruinó vidas, causó hambrunas y sumió en el retraso la biología en el que era el país más grande del mundo."
Buylla hace política, una altamente influenciada por ideología más que por ciencia, y es peligroso intentar doblegar a la segunda con la primera, tal como lo demostró la historia de Lysenko. Lysenko usó su poder y su cercanía con Stalin para borrar del mapa a todo opositor a sus ideas dentro de la URSS. Álvarez-Buylla ha mostrado preocupantes señales de buscar minimizar la influencia de sus críticos y centralizar el poder que financia la difusión y la investigación científica en ella misma para ser ella y sus allegados quienes decidan qué y cómo se va a financiar para investigación científica. ¿Demasiado preocupante para ser verdad? Entonces puede revisar el "Plan de reestructuración estratégicadel Conacyt para adecuarse al ProyectoAlternativo de Nación (2018-2024)presentado por MORENA", que Álvarez-Buylla presentó antes de asumir su puesto como directora de Conacyt, o la "Iniciativa de Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnología" presentado por la Senadora Ana Lilia Rivera hace unos días, el cual se filtró a los medios a inicios de este mes, donde encontramos, entre otras cosas, que de aprobarse, Conacyt tendría la facultad de definir la política de Estado en materia de humanidades, ciencia y tecnología. Una facultad que previamente se encontraba repartida en otras instituciones a manera de contrapeso.

Pero eso no es todo, tal como han dejado ver las críticas que han lanzado con preocupación el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica (Somedicyt) o el manifiesto expuesto por varias sociedades científicas, entre las que destacan la Academia de Ciencias de Morelos, la Asociación Mexicana de Genética Humana y la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería. Este último declara que: 

"Esta iniciativa nunca se consultó en ningún foro público con la comunidad científica. Los cambios que proponen son de gran envergadura y tendrán un impacto de mucha importancia en la vida científica del país. Por ejemplo, se eliminarán prácticamente todas las instancias de debate y coordinación científicas (el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, el Consejo Consultivo de Ciencias, la Coordinación de Ciencia Tecnología e Innovación de la Oficina de la Presidencia, la Conferencia Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación y el Comité Intersectorial para la Innovación). [...] En conjunto esta iniciativa, en gran medida da una facultad absoluta y centralizada a la dirección general del nuevo CONAHCyT para la toma de decisiones vitales para el desarrollo científico, tecnológico y de innovación del país. Esta gran capacidad de decisión no está compensada por mecanismos que obliguen a una consulta de la comunidad académica, con el riesgo de volver estas decisiones alejadas y poco transparentes para la marcha de la ciencia en México."

 Esta iniciativa de ley resalta en un particular, el que se refiere a la "Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados" que, en palabras del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, "es absorbida dentro de la propuesta y las funciones de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad quedan completamente a cargo del CONAHCyT, excluyendo la participación de las Secretarías de Salud, SADER y SEMARNAT." La Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) a la que se refiere el FCCyT en este apartado, es la misma que hace unos días se vio envuelta en el escándalo por el nombramiento para subdirectora de la secretaría ejecutiva de Cibiogem a la ex-candidata a diputada por Morena y licenciada en diseño de modas, Edith Arrieta Meza. Es lamentable que hace cosa de una semana todos prestaran atención a Cibiogem por una persona así, pero más lamentable es que no se esté prestando la actual atención a quien sí quedará al frente de este órgano regulador de la seguridad biológica del país, Emmanuel González Ortega, Doctor en biotecnología y activista antitransgénicos miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), la asociación presidida por Álvarez-Buylla y de la que podemos encontrar joyitas de la tecnofobia, como la afirmación que los “Los OGMs dan SIDA”, “Los OGMs son monstruos” y “La insulina mata a los diabéticos”, de acuerdo a un comentario de la Dra. Beatriz Xoconostle, de cuyo caso hablaremos más adelante, pues también tenemos que reverenciarlo como otro ejemplo de lo que la Dra. Chulel tiene en común con Lysenko. González Ortega no es el único miembro de la nociva UCCS que ahora está dentro del Conacyt con un puesto de poder donde podría obstruir la investigación y uso de biotecnologías, según un reporte de El Financiero.

En redes sociales circula
la sátira que mezcla humor con
indignación.
De acuerdo a este diario, también están dentro Erica Hagman Aguilar, estudiante de maestría y activista de la UCCS como otra de las directoras de Conacyt, y de la que se le conocen afirmaciones propias de esquizofrénicos en pleno delirio como "los transgénicos son una bomba atómica con vida propia". Eva Bermúdez, maestra en Ciencias que en 2018 participó en un taller para identificar el maíz transgénico patrocinado por la UCCS; Bermúdez es quien quedó en el puesto dejado por Arrieta Meza. Y por último, Fernando Córdova Tapia, estudiante del doctorado en Ciencias Biológicas, que desde diciembre del 2018 se desempeña en la Dirección Adjunta de Desarrollo Tecnológico e Innovación del Conacyt. Con la UCCS infectando estas áreas de Conacyt, es razón más que suficiente para preocuparnos si la Iniciativa de ley presentada por Lilia Rivera es aprobada, eliminando los contrapesos ante los declarados tecnófobos que se encuentran con cargo público gracias a Álvarez-Buylla.

La Dr. Álvarez-Buylla estaría, pues, en proceso de transformarse en la todo poderosa al estilo Lysenko (pero en miniatura), donde las decisiones sobre ciencia del país serían revisadas, consideradas, financiadas y aprobadas o rechazadas por ella y su séquito, quienes comparten un claro y preocupante sesgo ideológico. Desde un inicio ha buscado centralizar el poder en sus manos, y eso que solo han pasado dos meses de su dirección... lo que nos falta todavía.

Lysenko se ocupó de quitar de su camino a todo experto que le contradijera, aún cuando las pruebas y los razonamientos apoyaban las ideas de sus detractores. Con Álvarez-Buylla aún es demasiado pronto para asegurar que busca lo mismo, pero sí hay señales preocupantes y al menos un caso lamentable que ya se adjudica: el obligar a renunciar a la ya mencionada Dra. Xoconostle, quien fue directora generar del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) desde julio del año pasado, y se suponía duraría en el cargo hasta 2023. Xoconostle es una reconocida doctora en Ciencias con especialidad en Biotecnología de Plantas, miembro del Cinvestav, y como podrán imaginar, una biotecnóloga basada en la ciencia que ha defendido el uso de transgénicos incluso en debates públicos, como en el que participó como detractora de la propia Álvarez-Buylla. Tal como relata la Dra. Xoconostle, el pasado 17 de enero la directora de Conacyt le pidió su renuncia, ya que argumentó que era "sujeto de investigación" por parte de la Secretaría de la Función Pública, aunque, Álvarez-Buylla no le dijo de lo que se le acusaba, y es un dato del que hasta hoy ignoramos por completo. El caso de Xoconostle destaca entre los varios despidos injustificados que se están dando (y que seguirán) en Conacyt [a causa del recorte de presupuesto presentado por AMLO y ya actualmente aprobado (dando así otra prueba de la deshonestidad del presidente, quien en campaña aseguraba iba a aumentar el presupuesto en ciencia y tecnología)], debido a las sospechas de revanchismo y eliminación de aquellos que no acatarían de buenas a primeras las barbaridades de Álvarez-Buylla y compañía. De confirmarse como un caso de revanchismo, solo sería una confirmación más del conocido rencor que Álvarez-Buylla experimenta contra quienes la confrontan, que ha sido tema de chismes entre su antiguo ambiente laboral. Dicho de otro modo, solo sería una cosa más en común con Lysenko.

Por último, pero no menos importante, los discursos de Álvarez-Buylla, así como sus tweets, están cargados de preocupantes afirmaciones nacionalistas del estilo "Trabajar por la soberanía científica y tecnológica del país", donde llega a hablar despectivamente de la "ciencia occidental" y elogia la "ciencia milenaria indígena", y donde asegura buscará apoyar la "ciencia de frontera" (un término que en filosofía de la ciencia es sinónimo de "especulación que podría ser científica o pseudocientífica"). La Dra. Chulel también ha defendido que los transgénicos no deben ser introducidos en México porque son extranjeros y tendrían un impacto negativo en la biodiversidad agrícola del país, principalmente en lo que se refiere al maíz. Lysenko fue famoso por defender la ciencia rusa y la agricultura del pueblo soviético contra los enemigos extranjeros que traían su ciencia y tecnología "burguesa", muchísimas veces apelando a descaradas falacias, como lo hace la Dra. Chulel.

Resucitando a Lysenko... ojalá que no


Hasta aquí las comparaciones que, sin duda, ponen a pensar, preocupan, y preocupan bastante. Cierto, este no es el país más grande del mundo, ni una potencia mundial como alguna vez lo fue la URSS (y como hoy en día es Rusia) y por ahora solo podemos especular de lo que se avecina con el tipo de ideas que ha expresado la doctora (no, nada de lo que ha dicho son buenas noticias para la ciencia en México, y solo queda esperar no influya en decisiones sobre economía y agricultura). Pero, por desgracia, creo que tenemos razones (espero no las suficientes, pero sí las necesarias) para preocuparnos por el futuro: hemos visto cómo en dos meses se ha hablado más de Conacyt en los medios, que lo que se le mencionaba en los mismos hace cosa de un año (por escándalos más no por progreso, legalidad y apoyo a la ciencia); los planes para la investigación y uso (o mejor dicho, restricción) de transgénicos en México ya están en marcha, son conocidos por AMLO, y no le desagradan ya que, hay que recordar, AMLO es un declarado antitransgénicos y el séquito de la UCCS cuenta con que el presidente se mantenga firme en no permitir esta tecnología en el campo.

Volviendo al artículo sobre el desastre científico soviético escrito por Schwarz, el periodista nos cuenta que en 1964, luego que Lysenko fuera destituido de su cargo, el físico nuclear Andrei Sakharov (Premio Nobel de la Paz en 1975) dijo en la Asamblea General de la Academia de Ciencias que Lysenko era: responsable del vergonzoso atraso de la biología soviética y de la genética en particular, de la divulgación de visiones seudocientíficas, de aventurerismo, de la degradación del aprendizaje y por la difamación, despido, arresto, incluso muerte, de muchos científicos genuinos. Ojalá y no tengamos que lamentarnos de esta forma en un futuro cercano ni lejano.

Cabe esperar que las denuncias y críticas surtan verdadero efecto, y logren dar marcha atrás con esto, que no puedo describirlo más que como un plan siniestro por parte de personajes con título en ciencia que han abandonado la honestidad intelectual en favor de su particular activismo e ideología. No faltan quienes defienden a la Dra. Chulel, como el insoportable John Ackerman invocando conspiraciones imaginarias y lucha por el poder. Que hoy en día, esas voces tengan valor dentro del gobierno es solo otro motivo más de preocupación.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

* Ciencia y Filosofía en la Unión Soviética, por Graham Loren, Editorial Siglo XXI, 1976.

* "Lysenkoism", entrada en The Skeptic's Dictionary, por Robert Todd Carroll.

* "La ciencia falsificada de Lysenko", por Mauricio-José Schwarz en el blog Los expedientes Occam.

* "Pronunciamiento sobre la Iniciativa de Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnologías", Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

* El sitio oficial de ResisCiencia18, ciudadanos en oposición al nombramiento de María Elena Álvarez-Buylla como directora del CONACyT.

* "El caso Lysenko: una conversación sobre ciencia e ideología en la URSS." Mesa redonda entre el biólogo evolutivo Antonio Lazcano y el historiador de la ciencia Graham Loren.



* "Por qué se debe reconsiderar el nombramiento anunciado para la dirección del CONACyT". Video del canal El rey va desnudo, por Mauricio-José Schwarz.



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