jueves, 3 de enero de 2019

No me extrañen, que todavía no me voy


2018 fue un excelente año para este blog, alcanzando el millón de visitas y siendo a su vez el año más productivo (con 48 artículos originales, una entrevista y un artículo de autor invitado); creamos las dos nuevas series "La tontería de la semana" y "Galería de fantasmas". Logramos hablar, debatir y discutir sobre transgénicos, homeopatía, el chupacabras, filosofía de la ciencia, ovnis, pie grande, Drácula, Monsanto, las elecciones presidenciales de México, el sudario de Turín, el terraplanismo, la hipótesis del multiverso, herbolaria, Adolf Hitler, Nibiru, Oumuamua, el curanderismo, las misiones Pioneer y muchos otros temas de los que disfruté escribiendo, reflexionando y criticando, y de los que espero hayan disfrutado leyendo y, sobre todo, pensado y debatido.

Para este blog fue un gran año, y a pesar de eso, aún dejé muchos pendientes para el presente. Aún tengo planeado hablar de otros temas, y entre mis borradores están a la espera de ser publicados artículos sobre acupuntura, el movimiento escéptico, el peligro ambiental que representan las pseudociencias, argumentos para defender las pseudoterapias, el sufrimiento animal como argumento contra la existencia de Dios, las conspiranoias más ridículas que alguien puede creer, el fraude de las momias extraterrestres, así como algo de filosofía de la ciencia, historia de la astrología, parapsicología y, por lo menos, una investigación regional especial, a saber, la supuesta aparición de Jesucristo en el pueblo de Ocotlán, Jalisco. Tampoco se me ha olvidado la promesa en redes sociales de hacer entrevistas a algunos destacados científicos iberoamericanos que estaré publicando más pronto de lo que creen. Aún hay mucho qué escribir y discutir.

Sin embargo, debo admitirlo, el avance en el blog casi fue lo único bueno que tuvo este año para mí. Teniendo algunos conflictos personales de los que no hablaré por aquí, junto a varios proyectos atrasados importantes, empezando por mi tesis, he decidido suspender mi actividad en el blog y disminuirla también en redes sociales para así solucionar y acabar mis pendientes personales. Como bien dice el título, esto para nada es un adiós, así que no nos extrañemos todavía; espero poder concluir mis pendientes (y estabilizarme mentalmente) en este mes, y así poder estar por aquí celebrando el Día de Darwin a inicios de febrero, restableciendo a su vez las series y la continuidad de mis escritos que siempre he hecho de forma libre, sin cobrar nada, por puro amor a compartir lo mucho o poco que conozco de ciertos temas, y así disfrutar con ustedes de diálogos enriquecedores, a la vez que enfurezco a más de uno por redes sociales.

Así pues, espero pronto estar de regreso por aquí con ustedes. Feliz año nuevo.

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