viernes, 20 de diciembre de 2019

#DíaDelEscepticismo En defensa de Greta Thunberg

"Al deshacerse de las restricciones de las expectativas de género, Greta, al igual que muchas otras mujeres jóvenes que lideran el movimiento climático juvenil, está demostrando que el cambio ocurre a la velocidad que lo hacemos posible. Está demostrando que un mundo mejor es posible, que la humanidad enfrenta un gran desafío, pero ninguno tan grande como las expectativas que nos imponemos."  Michael E. Mann.

"Hasta que nuestros líderes implementen cambios importantes en las políticas para mitigar la crisis climática, la generación de Greta estará totalmente justificada para darles una conferencia por maltratar egoístamente la estabilidad de nuestro clima global. Y basándonos en los abominables ataques a Greta que enmascaran torpemente un profundo sentimiento de culpa, sus críticos lo saben."  Dana Nuccitelli.


El llamado "efecto Greta", como algunos ya han señalado con anterioridad, no responde a un fenómeno nuevo, sino que se trata del más reciente eslabón de una lamentable cadena de recordatorio sobre los fallos internacionales en política ambiental. No es sorprendente que ante la popularidad de Greta Thunberg, y la movilización mundial que ha causado, haga despotricar a los viejos enemigos de la lucha contra el cambio climático, desde los libertarios que escriben con su conocida mezcla de hipocresía y conspiranoia, hasta políticos mezquinos que han hecho poco en la lucha contra el calentamiento global, como el presidente ruso Vladimir Putin. Opiniones como estas son fácilmente predecibles, cuyo propósito se encuentra justo entre la conveniencia del aún muy lucrativo negocio de marcadear con la duda y la negación en favor de enormes empresas, y el sesgo ideológico más rancio e infundado, basado en la idea que la libertad económica es lo único que importa. Tampoco faltan los comentarios de despistados oscurantistas, como el charlacanista Slavoj Zizek que, después de tanta verborrea, acaba dando el sencillo mensaje que Greta en realidad no es original en su planteamiento (algo que ni Greta ni los activistas de la Huelga Mundial por el Clima niegan), sino que es algo que otros ya han dicho, que es una "apóstol" en este sentido.

Lo que sí fue para mí una sorpresa, debo decir una desalentadora sorpresa, fue ver varios de mis contactos que se mueven entre el movimiento escéptico, criticando a Greta Thunberg por razones tan irrelevantes, especulativas y hasta falaces. En otras ocasiones, se presentan puntos que básicamente complementan el mensaje principal de la Huelga Mundial por el Clima, antes que restarle importancia. Y aunque no todas las críticas entre el movimiento escéptico son malas (por ejemplo, la escrita por David Osorio es bastante buena y con puntos que de verdad se deben tener en cuenta), por lo menos entre los grupos y páginas por los que "me muevo" en redes sociales me han dejado mucho qué desear. Aquí me propongo dar un repaso a cuatro reflexiones que, creo yo, sintetizan bastante bien las malas críticas contra Greta Thunberg, por parte de escépticos: me refiero a las del miembro del Círculo Escéptico Argentino Matías "Matt" Suárez Holze, del filósofo de la ciencia español Manuel Corroza Muro, del periodista científico Mauricio-José Schwarz y el autor best seller científico, Steven Pinker.


¿Contra los jóvenes politizados?


El artista y creador del portal Barder-Zine, Matt Suárez, escribió hace un tiempo un artículo corto de opinión titulado "Contras los jóvenes politizados", el cual "pretende ser una crítica al discurso juvenilista que exalta la juventud como una condición ideal para la política, que idealiza a los jóvenes con virtudes que dudosamente poseen o que trata de convertir sus defectos en virtudes, y que intenta convertirlos en herramientas útiles a los políticos partidarios que dicen representarlos, principalmente dentro del populismo." Sobra decir, Matt no concentra sus esfuerzos en el movimiento de Greta Thunberg, sino que acaso llega a mencionarla como un ejemplo de una joven "buenintencionista", un tipo de activismo que este artista con mucho de filósofo (¿juvenil?) cuestiona duramente:
"Los problemas serios del mundo actual no se curan con buenas intenciones sino con políticas eficientes, y para saber qué política es o no eficiente se necesitan conocimientos técnicos. Los problemas de la modernidad son de soluciones científico-técnicas, no son males curables con la simple voluntad inquebrantable de la que se suele jactar la juventud, ni tampoco son males curables con buenos discursos cargados de emocionalismos como los de Greta Thunberg. Los jóvenes buenintencionistas terminan por ejemplo, en la marcha anti-transgénicos sin saber siquiera que es un transgénico y desconociendo que el consenso científico no encontró jamás los supuestos riesgos que se le asocian (podemos ver en una foto a Greta junto a la charlatana retrógrada antitransgénicos Vandana Shiva).Hay que dejar de usar a la juventud, por lo general tonta y siempre idealizada y autoidealizada, como carne de cañón de los políticos."
Ciertamente, el "buenintencionismo" como un activismo donde solo se expresa lo que se desea que el mundo sea o lo que se espera que todos (absolutamente todos) hagan, es cuando menos ingenuo. Pero resulta equivocado creer que siempre este tipo de activismo es ajeno a la complejidad del mundo y a la rigurosidad para investigar verdaderas soluciones. De hecho, creo que de todos los ejemplos que Matt pudo haber escogido, el de Greta Thunberg es uno bastante malo. Si de algo se ha caracterizado el discurso de esta niña es el de apelar a conocimientos establecidos por la ciencia climática en las últimas décadas, con una mezcla de reclamo, como es justo y necesario, a los líderes que toman como un problema lejano o menor al calentamiento global. Para una muestra, podemos leer el discurso de Greta en la ONU, hace más o menos un mes:
"La gente está sufriendo. La gente se está muriendo. Ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva. Y de lo único que pueden hablar es de dinero y cuentos de hadas de crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven? 
Por más de 30 años, la ciencia ha sido clarísima. ¿Cómo se atreven a seguir mirando hacia otro lado y venir aquí diciendo que están haciendo lo suficiente, cuando la política y las soluciones necesarias aún no están a la vista?
[...]
La idea de reducir nuestras emisiones a la mitad en 10 años solo nos da un 50% de posibilidades de mantenernos por debajo de los 1,5 grados y el riesgo de desencadenar reacciones irreversibles en cadena más allá del control humano.
[...]
Para tener un 67% de posibilidades de mantenernos por debajo de un aumento de la temperatura global de 1,5 grados, las mejores probabilidades dadas por el IPCC (el Panel Intergubernamental de Cambio Climático), el mundo tenía 420 gigatoneladas de CO2 para emitir el 1º de enero de 2018. 
Hoy esa cifra ya se ha reducido a menos de 350 gigatoneladas. ¿Cómo se atreven a fingir que esto se pueda resolver actuando como de costumbre y con algunas soluciones técnicas?"
No sé ustedes, pero yo no veo solo buenintencionalidad y emociones, veo un discurso con aquello que los científicos nos han advertido desde hace, por lo menos, tres décadas.

Es cierto que los discursos juveniles a menudo simplifican el mundo al grado de apelar a la voluntad como la solución mágica a todos los problemas, y en ese sentido, estoy de acuerdo con Matt en que no es suficiente, y siempre es necesario también una buena dosis de realismo y estudio sobre el mundo, en especial en ciencia. Pero también sería sobresimplificar este tipo de activismo el afirmar que son inefectivos, analfabetas y puramente emocionales, tal como lo demuestra Greta Thunberg y todo el movimiento detrás de ella, hoy apoyado por científicos, políticos y celebridades, y cuyo mensaje se hace escuchar en todos los medios. Un activismo así, que obliga a que las personas comenten, busquen más información y exijan o propongan a sus políticos es, hasta donde puedo entender, un activismo que logra sus objetivos.

Matt continúa su crítica al activismo juvenil, sobre una característica necesaria para llevar a cabo un buen activismo, algo que vale la pena prestar atención:
"Más que esperar a adultos, hay que esperar a tener una visión relativamente madura de la realidad, a veces eso no llega ni de adultos, quizás nunca les llegue a algunos, quizás a algunos les llegue de adultos jóvenes, pero rara vez eso es general. Se dice que los jóvenes deben estar involucrados en política porque las decisiones políticas también los afecta, cosa cierta. Pero que una política afecte no es indicador de que uno deba comprometerse porque si, uno debe comprometerse con una causa que realmente sepa que tiene un fundamento y donde uno puede proponer una alternativa viable, y es necesario el conocimiento no la intuición, ni el vínculo que uno tenga con el problema, sino, la causa puede ser noble pero los métodos o las alternativas pueden ser peores que el problema. Y la juventud es muy susceptible de, por ignorancia, creer y luchar por propuestas impracticables o nocivas."
Basta con mirar a Donald Trump o Jair Bolsonaro para darnos cuenta que eso de tener una visión madura de la realidad en política, en efecto, puede nunca llegarse a desarrollar. O para nuestro caso, basta con ver a la alt-right acosando mediáticamente a Greta para observar cuán inmaduros y falaces pueden ser algunos adultos con mucho que ver en la política. Sin embargo, parece que Matt no toma en cuenta que, muchas veces, ciertas acciones en política pueden afectar a un enorme número de personas sin que la mayoría sepa exactamente cómo es que les afecta. Es fácil saber que el recorte de presupuesto en salud o infraestructura puede afectar directamente a las personas en la calidad de estos servicios y beneficios, pero cuando se habla de salirse de los Acuerdos de París para mejorar la actividad económica, reduciendo impuestos, impulsando empleos en las industrias petrolera, eléctrica y del carbón, para un ciudadano promedio puede escaparse las consecuencias de tales decisiones. Las personas pueden exigir mayor claridad en la toma de decisiones, en las reformas, y en la participación internacional, aún cuando no sean geopolíticos versados y aún cuando no se entienda con claridad todas las causas y consecuencias que lleva apoyar una postura política. Pueden y lo hacen las personas en el mundo real.


Pero este no es el caso del activismo contra el cambio climático, o por lo menos no por completo, en el movimiento liderado por Greta, quien ha afirmado en repetidas ocasiones que solo está  "tratando de hacer la mayor diferencia posible, especialmente para informar a las personas y difundir la conciencia sobre la crisis climática", esto buscando hacerse oír gracias a la atención obtenida porque, en el fondo su objetivo consiste en no querer que la escuchen a ella (sus emociones y buenintencionismo, podríamos decir) sino que, en sus propias palabras,"quiero que escuchen a los científicos. Quiero que te unas a la ciencia. Y luego quiero que tomes medidas reales. Gracias". Este mensaje no es para el ciudadano promedio, sino para los líderes mundiales, presidentes, empresarios y cabezas de iglesias; es básicamente el mensaje que los científicos ofrecen desde hace décadas y que se ha escuchado muy levemente para la emergencia que se debe afrontar.

Muchos poco sesos de la opinología en redes sociales sacan a relucir que Greta es famosa únicamente por su edad, como si eso (fuera cierto o no) tuviera más relevancia que su mensaje. Un signo de madurez mental de Greta Thunberg por encima de este tipo de opinólogos se puede ver cuando nos enteramos que ella misma es consciente de esta situación. En septiembre de este año, el periodista del New York Magazine, David Wallace-Wells, publicó un extenso artículo sobre el movimiento de Greta, en el que concluye haciéndole una pregunta a la joven activista:

<<Me preguntaba en voz alta si ella todavía estaría haciendo el mismo tipo de trabajo en cinco años. 
"Creo que voy a estar haciendo... algo ", dijo. “No seré tan interesante a los ojos de las personas, por supuesto, como lo soy ahora. Eso se desvanecerá eventualmente. Pero aún intentaré hacer todo lo que pueda desde donde estoy ".>>
¿Eso es una joven politizada? Sí, creo yo. Pero para nada se ajusta a esa versión ingenua de activismo juvenil que Matt describe (en más de un punto, ingenuamente).

La disneyficación del capitalismo


El mural de Greta Thunberg del artista Andrés Petreselli, ubicado en San Francisco, EEUU.
Una crítica menos popular, pero tal vez compartida por algunos eruditos de las humanidades, es la que asegura que Greta Thunberg es uno más de los productos del capitalismo, más en específico, del capitalismo emocional. Esta es la crítica que comparte el filósofo de la ciencia Manuel Corroza:

<<El fenómeno de Greta Thunberg, en mi opinión, es un ejemplo de la disneyficación de las grandes políticas globales: se monta un circo emocional alrededor de la chica (de cuyas buenas intenciones y de cuyo compromiso y sinceridad no dudo en absoluto) para convertirla en un icono de consumo de masas. Es, al menos mi sospecha. Creo que al final quedará englobada por lo que antes he llamado "capitalismo del afecto", o "capitalismo emocional". Las sentidas palabras de la muchacha no van a cambiar nada: ni Donald Trump, ni los mandatarios chinos ni Vladimir Putin, ni otros gobernantes, ni los intereses empresariales con los que van de la mano van a cambiar sus estrategias energéticas por el discurso de nuestra querida Greta. 
Los expertos del IPCC y decenas de miles de científicos y activistas llevan años advirtiendo de las consecuencias del cambio climático; esa inercia gubernamental e industrial no va a cambiar por los enfados de la joven Thunberg. Eso sí, el capitalismo de los afectos va a hacer circular el icono de esta chica como una nueva mercancía de la que se obtendrán pingües beneficios. De eso estoy convencido. Veremos quién recuerda a Greta Thunberg dentro de un lustro o de una década. Imagino incluso algún titular: "¿recuerdan a Greta?" Para mí, se trata de un ejemplo de infantilización y emotivización del discurso público.>>
Vamos por partes, pues en dos párrafos puede que tengamos más contenido que todo un ensayo. Lo primero que uno podría cuestionarse es, ¿quién se supone está montando ese circo mediático alrededor de la chica para convertirla en icono de consumo de masas? ¿Los medios de comunicación? ¿Los políticos? ¿Los empresarios del capitalismo verde? ¿Los padres de Greta? ¿Todos? ¿Ninguno? Corroza habla del "capitalismo del afecto", y explica por qué viene a colación:

<<Muchos pensamos que el fenómeno de esta muchacha es, o lleva camino de ser, una gran campaña de márketing emocional, en la línea de lo que el sociólogo William Davies llama el "capitalismo de los afectos" (ver su libro 'La industria de la felicidad'). Quienes pensamos así somos, al parecer, "adultocéntricos" (otro semantema estúpido de la compulsión taxonómica de nuestros tiempos) y "capacitistas" (supongo que lo dicen porque Thunberg es asperger, cuestión completamente irrelevante y cuya sola mención en su defensa o descalificación es, me parece, bastante idiota).>>
Si el efecto Greta es un fenómeno creado por el capitalismo de los afectos, ¿descalifica en algo sus objetivos y mensaje? No, según me lo parece. Sin dudas la industria "verde" puede verse beneficiada con las acciones que se toman contra el cambio climático, favoreciendo la adopción de energías limpias, pero aún cuando el activismo y la atención que ha recibido Greta Thunberg haya sido incrementado por el márketing de este sector industrial, ¿nos diría algo sobre el mensaje en sí o la validez de la lucha contra el cambio climático? Un punto tal vez algo irrelevante, pero que sobresalta es también el hecho que Greta no ha aceptado dinero de premios, y su medio de transporte a través del Atlántico ha sido un velero que no genera emisiones ni que es de ella. Algunos opinólogos tergiversan aún más esta sugerencia, afirmando tácitamente que la Huelga Mundial por el Clima o la misma Greta en particular son financiados por estas industrias. Este tipo de pensamiento me recuerda bastante a lo que mi facebook-friend, el también filósofo Iván Mojica, comentaba hace no tanto:

"Que es un espectáculo financiado por X o Y (comentario generalizado): ¡pues claro! ¿Cuando han visto ustedes que la ciencia venda? Estoy seguro de que si comparamos la cantidad de gente que vio Interstellar y la cantidad de gente que lee los papers de Kip Thorne, los dos números no se acercan ni por asomo. ¿Han visto el desarrollo del debate sobre el cambio climático? Cala muchísimo más una foto de un oso polar moribundo que todo lo que la ciencia ha publicado al respecto, simplemente porque esos datos sólidos o no le están llegando a quien deberían llegar, o simplemente a esos a quienes deberían llegarles no les importa. Tal vez una niña llorando tampoco los moverá, pero esa imagen puede conectar con el público, el cual puede ejercer presión y, de pronto, esa presión sí les duela a los que debería dolerles. En el mundo ideal en el que quisiéramos vivir muchos debería bastar con el consenso científico, pero en el mundo real hemos visto que eso no basta."
El otro punto importante en la crítica de Manuel Corroza es sobre lo que realmente logrará Greta. Como bien sabemos, Trump es un cabeza dura que se ha negado a escuchar a la comunidad científica, con mucha más razón se negará a una niña que muchos sospechan, está en los medios por moda. Tampoco quedaría claro cómo China y Rusia podrían verse afectados por los discursos de Greta en la ONU, cuando se trata de países que se han concentrado en transformarse en superpotencias, cueste lo que cueste. Esta crítica puede plantearse con total independencia de la anterior, pero tampoco es un punto que fulmine la validez del activismo detrás de Greta ni el mensaje de contrarrestar el cambio climático. Se trata de una apuesta: se apuesta a que, a pesar que el mundo convulsiona y grita por un cambio contra el cambio climático, todo seguirá más o menos igual. Pero sabemos que, aunque poco, se han conseguido avances en materia ambiental a nivel mundial, a pesar de las negativas de ciertos políticos de la envergadura de Putin o Trump. Al final, el activismo político siempre ha luchado contra este tipo de apuestas en las que no parecía que aquellos en el poder escuchaban. Bien puede ser que sea verdad, que Greta no logre ningún cambio profundo (y ella misma ha dicho que no quiere ser la iniciadora de ese cambio, sino que está molesta porque nadie lo ha sido hasta ahora). Pero esto tiene poco que ver con la lucha que ella y todos pueden hacer con respecto al calentamiento global.

Por último, hagamos un experimento mental: tomemos un discurso de Greta Thunberg sin fijarnos que es de Greta Thunberg, una niña sueca de 16 años. Leamos con atención el discurso, las afirmaciones, las llamadas de atención y la invitación a cambiar el rumbo del planeta; miremos los datos a los que continuamente nos invita revisar, siempre basándose en el consenso científico; miremos su advertencia sobre cómo las próximas generaciones nos reclamarán si nada cambia y llegamos a un punto irreversible del calentamiento global. Ahora sí, fijémonos en el nombre de su autora. ¿Le parece un discurso infantilizado y emotivo? Emotivo, tal vez, como lo han sido los discursos de los grandes activistas de todos los tiempos. ¿Infantilizado? Si su respuesta es sí, le sugiero haga este experimento con los discursos de Luther King, de Mandela, de Gandhi, de Lennon, y después me comenta si nota la diferencia en la elegancia, la urgencia, la coherencia y la claridad con la que se expresaban.

Una humilde respuesta a la Carta abierta a Greta Thunberg y a sus seguidores


Me gustaría concentrarme en el video del periodista y divulgador de la ciencia, Mauricio-José Schwarz, publicado hace varios meses. Para quienes no sepan qué video, se los comparto primero:


Schwarz, creo yo, es el autor escéptico que más se explaya en su crítica al efecto Greta. Con casi media hora de video, aclara todos los puntos por los que encuentra cuestionable el entusiasmo de muchos con las huelgas mundiales por el clima, y con la imagen de Greta Thunberg en especial. Su video, que es de junio de este año, inicia describiendo que la razón para hacerlo, es que, según le parece, no quedó del todo claro lo que este periodista trató de explicar en un hilo por Twitter; después de leerlo y dar por sentado que todo el efecto Greta se reduce a la también supuesta ideología hippie de los padres de la joven activista, y después de ver insultos contra estos, por su apariencia, afirmando que el padre parece "como Pablo Iglesias después de comerse a Errejón y Rita Maestre después de caerse en un bote de tinte de pelo", no veo cómo es que no entendieron su mensaje (sí, estoy siendo sarcástico).

Schwarz parece atacar (sino un hombre de paja, sí un punto irrelevante) esa extraña afirmación de que Greta (o sus seguidores) ha(n) hecho que muchos tomen consciencia de un problema mundial, como es el calentamiento global, y que antes de ella, esas personas vivían en la completa ceguera sin enterarse ni tomar consciencia del asunto. Schwarz afirma:

"Hay gente que cree que, nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando, hasta que llegaste tú [Greta]. Y te dan una relevancia que creo que es peligroso que creas que tienes."

Acto seguido, el periodista científico describe brevemente la historia de la ciencia detrás del cambio climático, demostrándonos que esa creencia es falsa, pues durante décadas se ha sabido del calentamiento global. Yo estaría especialmente interesado en que nos ofreciera ejemplos concretos (como los que él suele pedir a sus interlocutores) de personas que así piensan, que antes de Greta no estaban enterados de nada sobre el cambio climático actual. El diagnóstico de Schwarz es que Greta en realidad le habla a "los convencidos", esos que consideran que con que una chica les dé la razón, piensan entonces que el problema ya está resuelto. Yo insistiría en saber qué activista piensa así, siendo que los grupos que más han apoyado las marchas mundiales del clima son activistas con largo kilometraje. Yo, personalmente, estoy cerca de los organizadores de las marchas en Guadalajara, y no conozco ni uno que creyera que antes de Greta no existía preocupación o consciencia social sobre este problema. Lo de hablarle a los convencidos, aunque pudiera haber tenido algo de sustento en el tiempo en que Schwarz hizo su video, la realidad es que hoy sus palabras han quedado refutadas al presentarse Greta en la Cumbre Climática de la ONU, donde no solo fue escuchada por convencidos, sino por los líderes mundiales, incluyendo a cretinos negacionistas como Trump.

Minutos más adelante en el video, Schwarz pasa a refutar el alegato conocido de Greta: nadie está haciendo nada por frenar el cambio climático, por eso los jóvenes ahora tienen que estarse manifestando. Y aunque es cierto que esta es una afirmación común en los discursos de la activista (y en la historia del activismo en general), hasta antes de ver este video pensaba que todos sabíamos a qué se estaba refiriendo. Sí, es verdad, antes de Greta Thunberg ha habido, y hay, muchas personas, millones, entre científicos, ingenieros, activistas, políticos, etc., que están haciendo una labor importante en la lucha contra el mayor problema que la sociedad global enfrenta actualmente. Es cierto, pero también es cierto que nada de eso ha sido suficiente, y también es cierto que no hay consecuencias palpables y que la propia comunidad científica insiste en ello. Tomarse la literalidad del "nadie está haciendo nada", o creer que quienes siguen (seguimos) de cerca el movimiento de Greta Thunberg piensan que antes de la niña activista nadie había levantado la voz, requiere una cantidad de fe comparable a la que se tiene en la transubstanciación, algo que Schwarz evidentemente no tiene, como podemos ver unos minutos más adelante. Y sin embargo, es de los primeros puntos a refutar en la carta que el periodista manda a Greta y sus seguidores.

Schwarz menciona otros puntos irrelevantes, como el Doctorado honoris causa que la Universidad de Mons otorgó a la joven sueca, asegurando que con esto, la universidad solo buscaba darse propaganda y tal documento "no vale para nada". Este caso vendría a demostrar que "es fácil usar a una persona cuando se deja llevar por las emociones y no sabe exactamente qué está enfrentando". Bueno, si han sido sus emociones, eso le ha valido el reconocimiento no solo de la Universidad de Mons, sino de la ONU, de la revista Time al nombrarla persona del año, y de la revista Nature a colocarla en su top 10 de las personas más importantes para las causas científicas. Vaya, que las "emociones" pueden llevar a alguien muy lejos, ¿no? Para no ser injustos, hay que recordar nuevamente que este video fue creado meses antes que el nombre de Greta Thunberg se viera en la ONU, la revista Time y la revista Nature. Pero es imposible dejar de señalar la cantidad de afirmaciones que el video posee, y que el tiempo se ha ocupado de dejar obsoletas, completamente refutadas.

Por una larga parte del video, Mauricio Schwarz explica cómo la historia que, en ocasiones, muchos progresistas pintan de forma simple con protestas y de ahí al salto en materia de derechos humanos se simplista y no se ajusta a la realidad. Como ejemplo, el periodista menciona los movimientos impulsados por grandes personalidades como Martin Luther King Jr., Rosa Parks y Mahatma Gandhi, quienes hicieron algo más que una sencilla protesta solitaria para cambiar aquello que les parecía injusto. Pero aquí nuevamente está cometiendo el error del que intenta advertir a sus seguidores: supone, o eso da a entender con sus ejemplos, que el activismo detrás de Greta Thunberg no está organizado, que no cuenta con el apoyo de expertos jurídicos y científicos, o que se ha limitado a las utopías de hacer una marcha y acto seguido considerar que ha ayudado al mundo. Esto nos lleva a formularnos una pregunta que Schwarz y otros críticos variados han hecho constantemente: ¿en qué ha ayudado Greta Thunberg y sus marchas por el clima? Una de las mejores respuestas llega meses después de parte de la ya citada revista Nature (subrayado es mío):
<<"Algunos se preguntarán por qué una adolescente debería obtener más crédito y atención por lamentarse públicamente de un conocido dilema que la mayoría de los investigadores climáticos por años de duro trabajo y esfuerzo", dice Sonia Seneviratne, científica climática del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zurich. Pero Thunberg es sincera y su indignación sin adornos, y eso es poderoso, dice Seneviratne. "Como científicos, normalmente no nos atrevemos a expresar la verdad con tan sincera simplicidad". 
Muchos investigadores elogian a Thunberg en particular por centrar su atención en el cambio climático y sus impactos catastróficos. Lo que ha logrado debería motivar a los investigadores climáticos a continuar con su ciencia a pesar de la lenta acción política, dice Seneviratne. 
"Greta ha inspirado a los científicos junto con activistas y formuladores de políticas", dice Angela Ledford Anderson, directora del programa de Clima y Energía de la Unión de Científicos Preocupados en Washington DC. En julio, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció medidas radicales para reducir las emisiones de carbono, y reconoció que las protestas que Thunberg encendió "nos llevaron a actuar". 
Pero tal vez la mayor influencia de Thunberg estará en la próxima generación de científicos, dice Anderson. "Su movilización de los jóvenes muestra que la generación en ascenso espera que la ciencia informe la política", dice ella, "y puede inspirar a muchos a convertirse en científicos ellos mismos".>>
Hacia el minuto 13, como bien indicamos, Schwarz regresa al tema del "sí se ha hecho algo, pero no ha sido suficiente". Como ya adelantaba unos párrafos arriba, Schwarz sabe que no ha sido suficiente el conjunto de acuerdos y acciones que hasta ahora gobiernos, empresas y ciudadanos en general, han pactado o realizado respectivamente. Lo que no parece entender, es que nadie se cree el "no han hecho absolutamente nada", ni siquiera la propia Greta Thunberg, como muestran sus propios escritos, y que deja a esta crítica en un hombre de paja. Schwarz también comenta que el principal problema es que no sabemos exactamente cómo solucionar el calentamiento global que, como explica cada de tanto en tanto  (y personalmente, creo que nunca está de más el recordar) es un problema complejo. Para dejarlo más claro, Schwarz compara este problema con el hambre mundial, en el que todos estamos de acuerdo en que debería ser un problema que debemos eliminar, pero que aún no sabemos exactamente cómo, y se sigue trabajando en ello. Esto es un punto importante, básico de entender en el asunto del cambio climático, que activistas y científicos han postulado con anterioridad... pero, oh sorpresa, resulta que es algo que también Greta afirma (subrayado del original):
<<La gente no deja de preguntarme por “la solución a la crisis del clima”, y por “cómo podemos arreglar este problema”. Esperan que sepa la respuesta. 
Pero eso es más que absurdo, porque no hay “soluciones” que puedan encuadrarse dentro de nuestros sistemas actuales. Nadie “sabe” exactamente qué hacer. Esa es exactamente la cuestión. No podemos limitarnos a subir o bajar determinados impuestos o invertir en “fondos” verdes y seguir actuando como siempre. 
Sí, hay muchas cosas que son buenas y necesarias, y que mejoran la situación. Por ejemplo, la energía solar y eólica, la economía circular, el veganismo, la agricultura sostenible, etc. Pero incluso esas cosas son solo partes del panorama completo.
Ya no podemos concentrarnos tan solo en asuntos individuales y separados, como los coches eléctricos, la energía nuclear, la carne, la aviación o los biocombustibles. 
Necesitamos una visión holística que se enfrente a la crisis de sostenibilidad y al desastre ecológico al completo. Y por eso no dejo de repetir que tenemos que empezar a tratar la crisis como la crisis que es. Porque solo entonces, y solo con la guía de la mejor ciencia que tenemos a nuestra disposición (como se indica claramente en todo el Acuerdo de París) podremos empezar a crear juntos ese camino global hacia adelante.
[...] 
Si ni siquiera las personas científicas, los políticos, los medios de comunicación ni la ONU puede, de momento, decir con claridad qué hay que hacer exactamente para “resolver” la crisis climática (en otras palabras, para reducir dramáticamente nuestras emisiones a partir de hoy), ¿cómo vamos a saberlo los niños? ¿Cómo podéis dejarnos esa responsabilidad a nosotras?>>
(Tal vez el único punto cuestionable es el uso de la palabra "holística", que yo cambiaría por "sistémica" o "sistemática". Es decir, no solo importaría el todo, como afirmaría una "visión holística", sino que también hace falta comprender las partes y la manera en que se relacionan unas con otras de las que se constituye ese todo). Podríamos seguir disculpando al periodista Mauricio Schwarz, pero la cita anterior lleva circulando en línea desde marzo del 2019 (recuerden, el video de Schwarz es de junio del mismo año). La interpretación más amable para el video de Schwarz, en esta parte, es que se trata de relleno para hacerlo más interesante (más vacío, pero que toca un punto que, sin saberlo, concuerda también con lo que Greta asegura), porque de otro modo habría que admitir que el periodista está hablando sin tener ni siquiera los conocimientos básicos de aquello que está criticando.

Responder a cada punto de los que toca Schwarz en el resto de su video alargaría tanto esta entrada (al tamaño en el que quedó esta otra que dediqué a un video distinto de este periodista) que necesitaría de dos partes, pero todos se dedican al mismo punto: creer que el movimiento detrás de Greta es solo hacer marchas y huelgas estudiantiles, que exigen que de la nada se termine con el consumo de combustibles fósiles inmediatamente, sin molestarse en investigar a fondo. Y esto lo dice literalmente hacia el final:
"Querida Greta, creo que lo que haces, lo haces de muy buen corazón, como la mayoría de los ecologistas, animalistas y veganos, y gente que tiene una visión un poco torcida de las cosas, pero quiere hacer el bien desesperadamente. Creo que podrías hacer el bien de una manera muy distinta si te preocuparas por conocer la complejidad del mundo que te rodea. Tienes 16 años, y a los 16 años ninguno de nosotros conocía la complejidad del mundo que lo rodeaba."
El video concluye con más explicaciones de cuán simplistas ven el mundo aquellos que siguen (seguimos) el movimiento de Greta, aún a pesar que somos adultos, y que por tanto no tenemos perdón. El mundo ha cambiado en general para bien, dice el periodista acertadamente,  si lo comparamos con décadas y siglos pasados. Y en gran medida ha cambiado gracias a medidas revolucionarias, como también hace entender Schwarz, pero no es posible llevar ese cambio solo manifestándose, solo simplificando y solo caricaturizando a los contrarios.

Señor Schwarz, ojalá escuchara esos consejos tan buenos que sabe dar. Greta Thunberg y otros los saben también desde hace tiempo.

Personas malas y pensadores codiciosos 


Para terminar con este popurrí de escépticos, me gustaría comentar sobre una respuesta que el célebre psicólogo evolucionista y rockstar de la divulgación científica, Steven Pinker, realizó, hace unos meses, en una entrevista durante su visita a Bogotá, Colombia. El entrevistador le preguntó a Pinker, entre muchas otras cosas, "¿Cómo ha interpretado el fenómeno de Greta Thunberg? Algunas voces críticas han surgido ante esto. ¿Cree que este es el tipo de liderazgo que puede ayudarnos a avanzar en medio de una crisis ambiental?", a lo que este psicólogo de Harvard respondió:
"Thunberg merece crédito por enfatizar la ética intergeneracional de la acción del cambio climático: que las decisiones tomadas hoy por las personas mayores en el poder tendrán enormes efectos en las personas más jóvenes y sobre las no nacidas sin poder. También ha aportado un nuevo sentido de urgencia al problema. Sin embargo, su estructura moral del problema en la que hay personas malas y pecadores codiciosos que deben avergonzarse, arrepentirse y hacer sacrificios individuales, no es útil para resolver el problema. No reconoce que todos necesitan energía para mantenerse fuera de la pobreza, particularmente aquellas personas en el mundo en desarrollo, que necesitarán cantidades cada vez mayores de energía para seguir la trayectoria de Occidente y salir de la pobreza. Los sacrificios voluntarios de personas de clase media en países ricos no evitarán el peligroso cambio climático. Solo una rápida expansión de la energía libre de carbono puede hacerlo, y eso requiere políticas globales, como acuerdos globales sobre fijación de precios del carbono, y especialmente inversiones en tecnología que hará que las fuentes de energía limpia sean tan baratas que todos opten voluntariamente por ellas."
Como es fácil notar, la opinión de Pinker no es una elaborada reflexión ni un sistemático argumento contra el movimiento de Greta Thunberg, como en los casos anteriores, sino una opinión bastante equilibrada si insistimos en compararla con las de los escépticos aquí analizados. Cualquiera podría decir que está esencialmente de acuerdo con Pinker, incluso quienes han seguido desde un inicio a Greta. Pero hay que notar que Pinker no respondió a la pregunta, sino que solo ofreció dos puntos (uno positivo, y otro negativo de la propuesta de Thunberg).

Obviamente, Pinker, al estar en medio de una entrevista, no se detendría a ofrecer las citas exactas donde Greta "no reconoce que todos necesitan energía para mantenerse fuera de la pobreza" ni donde se demuestre que para la activista adolescente haya "personas malas y pecadores codiciosos que deben avergonzarse, arrepentirse y hacer sacrificios individuales" como una solución al problema del cambio climático. Es fácil perdonarle a Pinker tales afirmaciones en una entrevista, en un solo párrafo. Pero es justamente este tipo de observaciones tan simplistas y a la ligera (aquello de lo que irónicamente se le acusa al movimiento de Greta Thunberg), lo que comparten varias de las críticas mal planteadas o refutadas de los escépticos.

Greta no ha hablado en ningún momento de "personas malas y pecadores codiciosos", sino que ha denunciado políticos irresponsables (al estilo Trump, Putin y Bolsonaro), y empresarios corruptos y deshonestos que han retrasado, o incluso evitado, que se lleven a cabo las medidas acordadas en pactos internacionales. Esto es ir de acuerdo a la evidencia, por ejemplo, con el informe de The Carbon Majors, que ha demostrado que solo 100 empresas son las responsables del 70% de emisiones de CO2 a nivel mundial. No es tanto que el tercer mundo, que estamos de acuerdo con Pinker en que necesita cada vez más consumo de energía para su desarrollo, deba quedarse sin combustibles fósiles, sino que se exige al primer mundo, responsable principal de acuerdo a la evidencia, que reduzca sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Así es como Pinker no solo se sale por la tangente sin responder lo que le preguntaron, sino que comete el mismo error de varios de los escépticos: ven a una niña frente a un micrófono, y les resulta muy fácil adjudicarle pensamientos y palabras que no ha dicho o que se han separado de su contexto.

Y ante la pregunta del entrevistador colombiano, tal vez la respuesta del climatólogo y autor de The Madhouse Effect (2016), Michael E. Mann, le resulte un poco más satisfactoria:
<<Greta Thunberg ha demostrado, en el espacio de un año, más potencial de liderazgo que el Presidente en toda su vida. Ella ha unido a su generación y convirtió su huelga escolar por el clima primero en un movimiento, "Fridays for Future", y ahora en una protesta global de 4 millones de almas fuertes. Mientras que el presidente sigue contento con ser reducido a un troll en línea, Greta ha salido a las calles y se ha organizado para la acción política. ¿Quién es exactamente el niño aquí? 
El centro del poder político global ahora ha cambiado, dramática y profundamente. El líder del mundo libre una vez se sentó en la Oficina Oval. Ahora está rodeada por miles de sus compañeros, demandando acción, luchando por preservar este planeta para ella y las generaciones futuras. Es a esta niña de dieciséis años, Greta Thunberg, a quien debemos buscar el liderazgo moral.>>

Una nota sobre escépticos y negacionistas


Como hemos visto, y como todos sabemos, los escépticos tampoco están exentos de cometer errores, ser simplistas o de ser refutados (sea por el tiempo o sea por su propio simplismo). Antes de ser escépticos, hay que recordarlo, son humanos. Y como estos ejemplos, hay muchísimos plagando las redes sociales donde los ataques a Greta Thunberg se cuentan por millones, ayudando como efecto secundario a ese lucrativo negocio de mercadear con la duda, y cuestionar el consenso científico. Thunberg ha repetido en varias ocasiones que a quienes debemos escuchar es a la comunidad científica internacional, que su mensaje no tiene nada nuevo que no hayan dicho los científicos. Y siendo así, resulta penoso que el mundo occidental haya sido tan indiferente al mensaje de la comunidad científica, una actitud que se puede ver si se compara el antes y el después de los Fridays for Future.

Los aquí analizados, no son negacionistas de la ciencia y no deben confundirse con estos últimos, deseosos de cualquier controversia para poner en duda el consenso científico e impedir las acciones contra el cambio climático. Muchas veces, los medios de comunicación y los propios negacionistas no son capaces de diferenciarse (a veces a conveniencia) de los escépticos. Usted no cometa ese error: los negacionistas del calentamiento global, sea por motivación ideológica o interés económico, desestiman toda la evidencia que muestra que el actual cambio climático tiene una causa principalmente antropogénica. Los escépticos pueden cuestionar el cómo se divulga este mensaje; los escépticos pueden cuestionar si se ha hecho mucho o poco para paliar el cambio climático. Pero van de acuerdo al consenso científico.

Los escépticos no son negacionistas, y los negeacionistas solo le dan mala fama al escepticismo.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

* "Dejad de pedirnos la solución a vuestro caos", artículo por Greta Thunberg, traducido en LM.

* "¿Por qué atacan tanto a Greta Thunberg?", artículo por Nora Muñiz en Plumas Atómicas.

* "Greta Thunberg is a painful reminder of decades of climate failures", artículo por Dana Nuccitelli, en el Bulletin of the Atomic Scientists.

* "Greta Thunberg, not Donald Trump, is the true leader of the Free World", artículo por Michael E. Mann, en Newsweek.

* "It’s Greta’s World But it’s still burning. The extraordinary rise of a 16-year-old, and her Hail Mary climate movement", artículo por David Wallace-Wells, en New York Magazine.

* "Person of the Year: Greta Thunberg", artículo por Charlotte Alter, Suyin Haynes y Justin Worland, artículo de portada en la revista Time.

1 comentario:

  1. En la traducción de la cita de Mann se habla de "cuatro millones de almas fuertes". Yo apostaría, sin tener el original a la vista, que se trata de una mala traducción: "four million souls strong". El strong es un énfasis de la cantidad, no una cualidad de las almas. Es una forma de decir que son muchísimos.

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