"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


sábado, 26 de marzo de 2011

Abominaciones de ocho tentáculos



Quedó claro ya, en los dos últimos capítulos (para quienes no los han visto, léanlos aquí y aquí) que el mar es un lugar lleno de enigmas. Para mí, existen tres regiones en el Universo que representan los mayores retos para descifrar sus misterios. Estos  son: la mente humana, el océano, y el propio universo. A nadie le quedan dudas que las tres regiones (internas y externas a nosotros) son en efecto misteriosas, llenas de secretos y acertijos para la ciencia, y es probable que nunca podamos responder todas las preguntas que surgen al momento de pensar en ellos.

Por el momento (y tal como el título indica), solo me referiré a uno de las tres regiones más enigmáticas: el mar. Si bien, es un gran misterio el cómo llegó siquiera a existir (pues nadie sabe a ciencia cierta si los océanos se originaron por vapores del interior del planeta, por cometas cargados de aguas y sustancias orgánicas, o quizá por una interacción de ambas posibilidades), otra de sus grandes  cuestiones ha sido el si realmente fue la cuna de la vida. Si bien, cuando ocurrió la formación de los océanos, quizá se acumularon las sustancias y reacciones químicas adecuadas, sumado a la interacción con la energía provenientes de las tormentas eléctricas y el sol, lo cierto es que nunca podremos decir con certeza que este gigantesco lugar haya sido, precisamente, el lugar que "vio nacer" a los primeros organismos vivos.

Sin embargo, la fascinación de estas dos grandes preguntas, tampoco son el tema de este artículo. Para muchas personas en el pasado y presente (y no dudo que en el futuro también lo consideren así), tanto para los hombres comunes como para los hombres de ciencia, uno de los mayores misterios del océano han sido las especies que en este existen o que podrían existir, y que aún el ser humano no conoce.

El ser humano, casi por naturaleza, al encontrarse ante algo que desconoce, busca una explicación aunque sea basada solo en su imaginación. Así es como surgen las historias de animales míticos a lo largo de la historia. La mitología de las civilizaciones antiguas pasando por el folklor de Edad Media y el Renacimiento, y combinado con las modernas formas de mitos, daría cabida a un estudio controvertido. Para muchos una ciencia marginada, pero para la ciencia se trata de una pseudociencia. La criptozoología, el estudio de animales que no existen o que no hay evidencias de su existencia. Es aquí donde entra en conflicto con las verdaderas ciencias, pues estas a diferencia de la criptozoología (y otras tantas catalogadas en el reino pseudocientífico), tienen un objeto de estudio claro, que para empezar está bien establecido que existen [otra historia diferente es el caso de las protociencias, cuyo objeto de estudio no es tan claro (tal como en la astrobiología y la psicología evolucionista) pero buscan sustentarse en el grueso de conocimiento científico ya establecido por otras disciplinas científicas]. Los científicos ya han discutido sobre el estatus epistemológico de la criptozoología en varias ocasiones, y aunque resulta en un interesante debate, por el momento lo dejaremos para retomarlo en otra publicación (lo prometo).

Si los críptidos no existen o no hay nada que demuestre su existencia, ¿cómo es que estudia a esos críptidos? Los adeptos a este tipo de “conocimientos”, aseguran que es posible conocer a estos “animales” a través del  estudio del folklor  y las anécdotas de las personas. Sin embargo, el folklor y las anécdotas son tan vagas (e irrelevantes), que pueden interpretarse de mil y un formas. Desde que lo que vio alguien, o lo que cuenta un pueblo fue un encuentro con el chupacabras, un extraterrestre o quizá con una especie de mapache que no se conoce. O simplemente puede ser una visión producida por alguna forma de alucinógeno o una historia que fue moldeada por el grupo a lo largo de los años. Como sea, son demasiadas teorías e hipótesis como para dar a la hipótesis de un criptozoólogo una seriedad científica que podría responder a cómo se originó cierto mito. Lo mismo ocurre con los testimonios. La gente simplemente asegura siempre ver cosas que no existen. Durante los años 60, miles de personas en el mundo aseguraban ver platillos voladores, cuando estos en realidad fueron un mito creado por los medios de comunicación principalmente; Durante la época medieval y hasta el siglo XIX, europeos y americanos juraban ver ejércitos de brujas volando en escobas en las noches. La histeria, el miedo o el anhelo del hombre han hecho que este sea una auténtica fábrica de mitología y superstición ascendente.

Uno de esos grandes mitos que ha perdurado hasta nuestros días es sin duda una de las criaturas que más miedo ha causado a los que dedican su vida en el mar. Las historias de monstruos que atacaban las embarcaciones, ya sea por una maldición o por mala suerte, son relatadas ya en épocas arcaicas. Homero, en la Odisea, relata los encuentros con sirenas, dioses furiosos y una criatura llamada Scylla, que arrastraba a los hombres a la muerte. El temido monstruo es identificado en la cultura popular como una criatura sin huesos, enormes ojos, una boca en forma de pico y con ocho pegajosos tentáculos. Toda una abominación. Scylla  vendría siendo el arquetipo del mítico y temido kraken (pronunciado kreiken).

Este monstruo es quizá uno de los más grandes imaginados por el hombre. Algunas historias  aseguran que medía más de 2 kilómetros de longitud y con tentáculos mucho más grandes  que los mástilesSus orígenes son rastreados en la mitología Escandinavia, en el que es descrito como un tipo de pulpo o calamar gigante que emergía de las profundidades, atacaba los barcos y devoraban a los marinos.

Si bien es bastante antigua la leyenda, lo cierto es que esta perduró por siglos. En 1555 el historiador Olaus Magnus narra la presencia de una criatura con largos y agudos  cuernos redondos, "cada uno como una raíz de árbol." Carolus Linnaeus, conocido como el padre de la taxonomía (sin sus hallazgos y deducciones, posiblemente la teoría de Darwin no hubiera visto la luz), fue quien acuña el termino “Kraken” en su Systema Naturae, escrito en 1735. Se trata de una de serie de cuentos y anécdotas que aluden a una criatura tan grande que al posarse en la superficie del mar parecía una isla pequeña en la que incluso era posible desembarcar.



Aunque el misterio de los calamares gigantes fascina al mundo entero, también ha sido envuelto en fraudes. En la imagen se mira el montaje de un supuesto calamar de 48 metros varado en playas de Santa Mónica. El engaño circuló por las redes sociales en 2013.


Sin embargo, el mito dio un giro abrupto e inesperado en los siglos XIX y XX, cuando en las orillas de las playas del mundo comenzaron aparecer misteriosos cadáveres de criaturas gelatinosas. Restos de calamares gigantes de hasta 15 metros de largo. Las criaturas no eran agradables a la vista (ni al olfato, dado que la mayoría de los restos fueron hallados en descomposición). ¿Podía ser posible que siglos de tradición y superstición tuvieran razón? ¿Realmente hubo criaturas de ochos tentáculos que atacaran las embarcaciones y devoraran humanos? Los restos, dieron a más de uno la evidencia perfecta de las criaturas descritas por Homero.  A pesar de eso, el trabajo de la ciencia es descubrir lo que es verdad, desechando lo que el ser humano cree que podría ser verdad.

De este modo, a través de años de investigación, tanto de los restos de estos cefalópodos, como de la observación de sus parientes menos escurridizos (los pulpos gigantes o los calamares de Humboldt), todo lo que se halló es que estos animales son de lo más tranquilos. La última cosa que atacaría a un humano en el mar sería un calamar gigante. Basados también en los restos de cachalotes, sus depredadores naturales, se encontraron más datos sobre los calamares gigantes. Estos tenían peleas a muerte con las carnívoras ballenas hasta que eran devorados. En los cuerpos de los cachalotes se observan cicatrices en formas de sello. Las ventosas se aferran a la ballena en un último intento desesperado por sobrevivir por parte del calamar. Pero en todo lo conocido –y aún es poco lo conocemos-, no hay una sola señal que nos indique que el calamar gigante o su pariente (también de las profundidades), el calamar colosal, pueda siquiera atacar un bote salvavidas. La razón es muy simple, y es que estos animales del mundo real solo habitan en las profundidades. Posiblemente (además de comer peces) sean caníbales, devorando a los más pequeños de su especie. Una segunda razón por la que no devorarían a un ser humano es porque este no es una presa natural del océano. El sabor simplemente sería radical. Sería como hacer que un loro comiera pejesapo.

Calamar Gigante
encontrado en
Noruega, 1954
De modo que, ¿cómo es que los mitos describen de manera tan certera su apariencia y tan equívocamente su comportamiento? La respuesta se halla en la propia definición: el Kraken es un mito. Si bien es cierto que en todo mito siempre se esconde algo de verdad, los mitos son más que nada imaginación, combinada con algo de folklor, algo de miedos y una pisca minúscula de realidad.

Los historiadores y folkloristas opinan que el Kraken es el resultado perfecto de la receta ya descrita. La verdad se encuentra en que posiblemente, en épocas antiguas fueron observados cadáveres de estos animales (u observado a éstos mismos vivos, pero enfermos). El mito y la superstición se encuentran en las historias de embarcaciones atacadas por ocho tentáculos.

A pesar de lo decepcionante que pueda resultar, lo cierto es que un buen mito nunca muere. Sin embargo, la realidad, la gran mayoría de las veces, resulta más extraña y sorprendente que la imaginación.

En 2007, un barco pesquero atrapó en sus redes a un calamar colosal vivo. Este fue atrapado, congelado y llevado para una autopsia única en la historia de la ciencia. Por primera vez se examinó el interior de una de estas criaturas completas, para luego formar parte de una exhibición en un museo de historia natural. En 2013 un grupo de investigadores en Japón logró captar un calamar gigante vivo en las profundidades, obteniendo imágenes que jamás en la historia habría imaginado la humanidad (pues hasta entonces, nadie había visto jamás un calamar gigante con vida en su hábitat). A pesar de los hallazgos y nuevas investigaciones, aun tenemos mucho que aprender. Solo el 5% de los océanos ha sido explorado por el ser humano, por lo que nos quedan 95% por explorar. 95% por buscar; 95% de misterio aún por resolver. Posiblemente nunca sepamos todo sobre nuestro planeta y sus criaturas. Esta incertidumbre, sin embargo, no debe ser la justificación de mitos y supuestos imposibles de probar.

Si alguien espera saber algo verdadero sobre algún tema en específico, la ciencia –con todo y sus extraños e imperfectos métodos- son la mejor opción. Difícilmente, cosas como la criptozoología u otras pseudociencias lograran descubrir lo que la ciencia ha descubierto… y que está por descubrir.


SI TE INTERESA ESTE TEMA


*La Calamarpedia posee abundante información sobre estas fascinantes criaturas.

*"La verdad sobre los monstruos marinos", un artículo escéptico de Claudio Rojas sobre la fascinación con los monstruos del mar.

"Por qué nos fascinan los monstruos", artículo de Mary Colwell donde reflexiona sobre nuestro gusto por los misterios.

*"Giant squid", escrito en el sitio web The Ocean Portal del Smithsonian National Museum of Natural History.

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