"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


martes, 24 de enero de 2012

Desmintiendo el Efecto Nostradamus I: Los mayas no dijeron eso

Con el temido diciembre de 2012 a solo una docena de meses, podemos decir que ya está “a la vuelta de la esquina”. Estos últimos meses son todo lo que les queda a los místicos para vender libros, hacer conferencias, publicar en sus blogs y contactar con los “seres de luz” que mas guste, pues pasando el 23 de diciembre, el miedo al fin del mundo de nuevo se habrá esfumado, solo para que vuelva en alguna otra ocasión del futuro medio lejano. Pero también es el último año para que los escépticos aguafiestas llamen la atención con bonitos artículos, títulos de libros, presentaciones y demás para explicar de qué se trata el negocio de la profecía.

De mi parte, aportaré mi granito de arena a la lucha contra el ya conocido “fenómeno 2012”, con una nueva serie de artículos dedicada con mucho cariño a todos los magufos que andan en las calles aterrorizando gente, pero que no se atreven apostar conmigo a que estaremos celebrando navidad en este año, tal y como los años anteriores.

Si usted busca en El DiccionarioEscéptico, en el sitio web de Skeptic’sSociety, o busca en un bazar o en un puesto de revistas encontrará que revistas del prestigio de Archaeology, Arqueología Mexicana, Ciencia y Desarrollo (en especial la columna de Mario Méndez Acosta), Muy Interesante, Conozca Más, Quo, entre otras, han dedicado (o perdido) mucho tiempo en contestar a las reclamaciones más absurdas sobre el 2012. Críticos sociales y moneros como El Fisgón y Rius, también han dado su granito de arena en defensa del pensamiento crítico. NationalGeographic Channel, en su serie “Profecías”, examina desde un punto de vista psicosocial las creencias y afirmaciones de místicos, contactados y grupos apocalípticos, con la seriedad que siempre ha caracterizado a este canal. Arqueólogos  e investigadores de taya mundial también sehan sumado a estos esfuerzos por disipar los miedos, desmitificar rumores sobrela cultura maya, y de paso, hacer un poco de divulgación científica en temas como asteroides, culturas antiguas, astrobiología y pensamiento crítico.

Sin embargo, por cada escrito o presentación para desmitificar la basura del fin del mundo, hay otros veinte asegurando que experimentaremos un “cambio de conciencia espiritual”, que “pasaremos a una nueva dimensión”, que “experimentaremos grandes cambios”, que nos cocinará un rayo “desde el centro de la Vía Láctea”, y demás cuentos al más puro estilo de la New Age. En mi opinión, los escépticos obtendremos la atención solo cuando todo esto termine. Mientras tanto, el lucrativo trabajo de divulgar el juicio final seguirá atrayendo ingenuos, digo, personas crédulas con poco o ningún conocimiento sobre ciencia e historia.
Dejando las fumadas filosóficas (o mis reflexiones personales), entremos de lleno al tema principal del artículo. La base de la supuesta conexión de los mayas con el fin del mundo, es un conjunto de siete profecías que, de haber sido creadas por antiguos mayas en los años 900-1000, en verdad se verían increíblemente acertadas.

Tal y como ya expuse antes en un artículo dedicado con mucho amor al tema (vean el artículo, para no tener que repetir todo lo ya dicho), las 7 profecías tienen de mayas lo que yo tengo de menonita. En realidad no existe un solo códice o estela maya que hable de estas temidas profecías que mencionan al calentamiento global, el choque con un asteroide (o con Nibiru según dicen otros), el cambio de conciencia mundial, etc.

Pero algunos todavía podrían reclamar: “¿¡Y el calendario de cuenta larga que dice que todo acaba el 21 de diciembre de 2012!?” Con esto lo único que puedo decir es un “¡Por favor!” muy bien, me obligan a repetir lo ya escrito antes. Antes de mi “repasada al pasado”, hay que aclarar que el llamado calendario de cuenta larga fue utilizado en el periodo Clásico de la cultura maya, hasta el año 900 d.C. más o menos; luego, por extrañas razones los mayas dejaron de utilizar la cuenta larga. Entonces, si los mayas ya creían en el periodo Posclásico que la cuenta larga era obsoleto, ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI se piense que tiene alguna especie de vigencia en la actualidad? Otro punto más que hay que aclarar, es que los mayas, no tenían un solo calendario para registrar sus días, sino que contaron con tres calendarios distintos: el Haab, el Tzolkin y el de Cuenta Larga. Bien ahora sí, cito mis propias palabras en mi viejo artículo (en el que también están palabras de verdaderos investigadores):

“Para los mayas, crear calendarios y almanaques era actividad de carácter supremo. El tiempo, según su definición, no era lineal como lo consideramos en la actualidad, en el que podemos medirlo con un reloj. Para ellos se trataba de una especie de don divino, conformado por una congregación mística: dioses del día y de la noche, de los meses  y los números. En vez de creer que el tiempo era controlado por una deidad –tal como se cree en otras culturas y religiones-, en el sentido de que  días y meses estaban bajo la influencia de dicho ser, para los mayas cada día era un Dios.

De este modo, los signos tienen una carga, al igual que los números, y dependiendo de cómo se vayan acoplando son días propicios o días aciagos. Y es que los dioses caminan sobre el espacio y dejan caer su carga, y en virtud de ello se repiten, más o menos, los mismos acontecimientos. Se trata de los mismos dioses que, en un determinado momento, coinciden una vez más. El tiempo maya es una secuencia de siclos que inciden en la realidad. Todas estas creencias han quedado plasmadas en sus calendarios.

El calendario Tzolkin consta de un ciclo de 260 días, formados por 20 signos (meses) y 13 números (días). En él, la correlación de las fechas es de un día más un número del uno al 13, hasta completar los 260 días. Este ciclo concluía  al coincidir por primera vez el ultimo día con el numero 13 (el 13 Ahau). Aun no se sabe con exactitud en  que se basa este calendario –el nuestro por ejemplo, se basa en los días que tarda la tierra en dar la vuelta al sol-.  Algunos teorías afirman que se acerca al periodo de gestación femenina; otros en cambio sugieren que puede relacionarse con otro ciclo natural especifico, como una cantidad de lunaciones; otros, sin embargo afirman que se trata más de creencias religiosas y numerología. Según esta ultima teoría, la combinación del numero 13, es un numero sagrado porque es la cantidad de capas del supra mundo (de los cielos), y el 20 de su numeración vigesimal.

 También tenían el calendario solar o Haab, constituido por un tun de 360 días, que media el ciclo del sol en 18 meses (uinales) de 20 días (kines), mas cinco días infastuosos (uayeb), dándonos la misma cantidad de días que nosotros tenemos actualmente, 365.

A diferencia del Tzolkin, en el Haab los días no tenían nombre; sin embargo los meses se llamaba pop, uo, zip, zotz, tzec, xu, yaxkin, mol, chen, yax, zac, ceh, mac, kankin, muan, pax, kayab, cumku, y por último, uayeb. Este ultimo tenia los 5 días infastuosos. Este calendario también representa una controversia entre especialistas, pues no se ponen de acuerdo sobre si los mayas hacían ajustes o no a los años bisiestos.
De forma similar combinaban ambas medicines (Tzolkin y Haab) en su rueda calendárica de 18 mil 890 días únicos, que abarcaban un periodo aproximado de 52 años. Esto significa que, para que un día Tzolkin y un día Haab volvieran a coincidir tienen que pasar 52 años solares y 73 rituales. La conjunción de ambos calendarios se usó durante el periodo postclásico en toda Mesoamérica.

…La supuesta profecía apocalíptica se encuentra (según los creyentes) en el calendario de cuenta larga. ‘En la idea de que la llamada cuenta larga del calendario usado por la civilización maya del antiguo imperio abarca un ciclo de 5125 años solares de trece ciclos, mismo que concluiría en el año 2012 de nuestra era, pero en ninguna inscripción maya se afirma que ello implique el fin catastrófico del mundo, sino sólo el fin de un ciclo y la reanudación de otro ciclo similar’ dice el ingeniero Mario Méndez Acosta, presidente de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica (SOMIE).
En palabras más precisas, la cuenta larga es un sistema de fechamiento  que se usó en la época clásica y había dejado de utilizarse antes de que llegaran  los españoles al nuevo continente. En esta medición, además de combinar el Tzolkin y el Haab, se incluía el ciclo de la luna, el de Venus, el de los “nueve señores de la noche” y otro de 819 días  que todavía no se ha podido determinar a que correspondían.

Este cálculo se forma por un glifo inicial y señala el número de baktunes, katunes, tunes, uinales y kines, además de que da la lunación, seguida por glifos hasta ahora no identificados (denominados glifos x) y se añade el día correspondiente del Haab; con este complejo pero fácil medición del tiempo se pueden datar algunos monumentos  y acontecimientos mayas.

El periodo de duración de la cuenta larga se llama gran ciclo, con una duración aproximada de 5,125.36 años. Para encontrar la fecha de cuenta larga que corresponde con cualquier fecha gregoriana, tendrá que contar los días desde el inicio del último gran ciclo, la congruencia hasta una fecha gregoriana es toda una hazaña.
Su fecha inicial, establecida por los mayas como una referencia cronológica  es el 13.0.0.0.0.4 Ahau 8 Cumku del Haab. Corresponde a la fecha mítica de la creación –de acuerdo con la mitología maya-, conocida como Fecha Era.

Con el propósito  de traducir las fechas en la cuenta larga al calendario gregoriano, el antropólogo desaparecido, Eric Thompson, comparó los registros históricos mayas  con los establecidos  por los conquistadores, y dedujo que esa fecha inicial equivalía  al 13 de agosto de 3114 a.C. Con el paso del tiempo otros expertos reunieron fechas de ambos calendarios y las compararon con las tablas de  eclipses registradas en el códice Dresde, confirmando el cálculo de Thompson.

Para cualquier sistema calendárico se necesitan las referencias de  que indiquen  el antes y el después. Para los mayas es a partir de la fecha era cuando inicia un nuevo ciclo de baktunes, sin embargo lo que no se menciona en ninguna escritura maya que sobreviva hasta nuestros días es el final de la fecha era. Sucede que haciendo  la correlación de fechas, el 21 de diciembre de 2012 se terminará un ciclo de baktunes, pero hasta ahí es donde llega la interpretación posible. Al llegar al baktum 13 –en 2012- lo único que cambia es que inicia un nuevo ciclo.  De hecho, el vínculo entre la catástrofe mundial y calendario maya basada en la profecía es en gran medida ficción.  Los anuncios de 2012 comienzan con la frase: Los mayas nos advirtieron, aunque, por supuesto, los mayas no advirtieron a nadie, para ellos simplemente había un sistema de calendario que le llega al fin en 2012, tanto como la forma en el  calendario Gregoriano que tengo en la pared de mi oficina, termina el 31 de diciembre’ dice Benjamin Radford, editor de la revista Skeptical Inquierer  y un conocido escéptico.

Tal como dice Radford, el final de ciclo de cuenta larga es como cambiar de año (del 2009 al 2010 o del siglo XX al XXI) y no un fin cataclísmico. Además, tal y como dice Radford, ‘por supuesto, los mayas eran sólo una de docenas de grandes civilizaciones, y no hay ninguna razón particular para suponer que el calendario maya es cósmicamente más significativo o válido que cualquiera de los cientos de otros sistemas de calendario utilizados en toda la historia.’

Entonces, sin tener ninguna evidencia de que los mayas u otros profetas predijeran el fin de los tiempos en 2012, ¿Por qué esta obsesión hacia las supuestas profecías de dicha civilización?

En palabras de Ben Radford, aunque "los mayas nunca dijeron que el mundo se acabaría ese año, y los mayas modernos han demostrado la irritación de cómo su cultura ha sido distorsionada en las nociones de la cultura pop y los promocionales de cine de Hollywood.

 Parte de la razón de que la multitud de la New Age haya adoptado el calendario maya (en lugar de, por ejemplo, el calendario hindú) es porque los mayas se adaptan perfectamente a sus ideas acerca de la antigua sabiduría de ‘buen salvaje’.  La creencia de que las civilizaciones antiguas (como los mayas y los egipcios) fueron mucho más avanzada que a menudo se afirma en el pensamiento de la New Age, y la idea de que los místicos Mayas de alguna manera sabían de todo el mundo hace milenios es muy atractiva."

Por su parte, Mario Méndez Acosta, rechaza por completo las ideas apocalípticas. "Quienes afirman que las profecías mayas tienen alguna vigencia no pueden demostrar la existencia de algún intento de este pueblo por profetizar eventos ubicados en un futuro tan lejano para ellos como sería este apocalipsis planetario. En cambio, los mayas se preocupaban, sobre todo, por evitar los cataclismos cósmicos inmediatos derivados de la terminación de sus siglos. Les interesaba también llevar una cuenta detallada de los años para poder ubicar las genealogías de sus monarcas, al igual que usar las cuentas de años con fines rituales, con los cuales cumplir los complicados requerimientos de sacrificios de sus cosmovisiones religiosas.

Como una de las civilizaciones más avanzadas de su época, los mayas se daban cuenta de que no funcionaba el pronosticar eventos naturales o históricos del mundo real y, desde luego, no lograron profetizar ni prever su propia e inminente decadencia, así como la caída de su imperio a partir del siglo XVIII de nuestra era. Mucho menos se puede identificar, en esas supuestas profecías mayas, un acontecimiento tan traumático y devastador como la conquista española, ocurrida a partir de 1521.

Nada hay en este momento, en lo que se puede observar del sistema solar desde la Tierra, que implique una amenaza grave y tampoco existen condiciones geológicas o climáticas que permitan prever algún tipo de desastre global del día de hoy al año 2012, por lo que convendría no hacer caso a los negociantes del alarmismo cósmico."
 
Parece ser que a la sociedad de nuestro tiempo le gusta pensar en el final de los tiempos, pero no hay nada que indique que este llegará en 2012 o en alguna otra fecha cercana. Todo parece apuntar, en cambio, a que el apocalipsis del 21 de diciembre de 2012, será tan cierto como el fin del  y2k o la profecía del 666, es decir que no habrá tal final.”

Con todo esto, mi pregunta es ¿aun siguen creyendo que los mayas en verdad creían en lo que ustedes en este momento creen? Yo creo que no.

Pero si la respuesta es un sí, le sugiero me tenga unos días de paciencia para presentarle las siguientes partes de esta serie.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*El artículo de David Morrison, 2012, el fin del mundo ¿otra vez? Publicado en la revista y el sitio web de la Skeptic’s Society.

*La revista Muy Interesante, en su edición de Enero de 2012 cuenta con un artículo bien documentado sobre el origen y desarrollo del mito del fin del mundo en diciembre de este año.

2 comentarios:

  1. Saludos Daniel, como siempre muy buen articulo. Saludos. Pido permiso para compartirlo.

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