Quedó claro ya, en los dos últimos capítulos (para quienes no los han visto, léanlos
aquí y aquí) que el mar es un lugar lleno de enigmas. Para mí, existen tres regiones en el Universo que representan los mayores retos para descifrar sus misterios. Estos son: la mente humana, el océano, y el propio universo. A nadie le quedan dudas que las tres regiones (internas y externas a nosotros) son en efecto misteriosas, llenas de secretos y acertijos para la ciencia, y es probable que nunca podamos responder todas las preguntas que surgen al momento de pensar en ellos.Por el momento (y tal como el título indica), solo me referiré a uno de las tres regiones más enigmáticas: el mar. Para muchas personas en el pasado, el presente y no dudo que en el futuro también lo consideren así, tanto para los hombres comunes como para los hombres de ciencia, uno de los mayores misterios del océano han sido las especies que en este existen o que podrían existir, y que aún el ser humano no conoce.
El ser humano, casi por naturaleza, al encontrarse ante algo que desconoce, busca una explicación aunque sea basada solo en su imaginación. Así es como surgen las historias de animales míticos a lo largo de la historia. La mitología de las civilizaciones antiguas pasando por el folklor de Edad Media y el Renacimiento, y combinado con las modernas formas de mitos, daría cabida a un estudio controvertido. La criptozoología, el "estudio" de animales que no existen o que no hay evidencias de su existencia. Los científicos ya han discutido sobre el estatus epistemológico de la criptozoología en varias ocasiones, y aunque resulta en un interesante debate, por el momento lo dejaremos para retomarlo en otra publicación (lo prometo). Si los críptidos no existen o no hay nada que demuestre su existencia, ¿cómo es que estudia a esos críptidos? Los adeptos a este tipo de “conocimientos”, aseguran que es posible conocer a estos “animales” a través del estudio del folklor y las anécdotas de las personas. Sin embargo, el folklor y las anécdotas son tan vagas, que pueden interpretarse de mil y un formas.
