"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


jueves, 10 de febrero de 2011

Historias de monstruos marinos, parte II: encuentros con serpientes marinas

Sin duda, a todos nosotros nos contaban de niños (y a quienes no, imagino que un tuvieron infancia), o escuchamos, vimos o leímos algún cuento en el cual, se hablara de temidos monstruos acuáticos. En historietas, cuentos, y programas de televisión, abundaban este tipo de cosas –y aun abundan-.

Recuerdo, por ejemplo, la japonesa caricatura de Pokémon, en la que salían numerosas criaturas acuáticas, de hecho, este, era una especie: la especie de los acuáticos. Entre ellos, había un pokémon, que, según recuerdo, se llamaba Gyarados,  evolución  de un pez inútil que se convertía en una gigantesca serpiente marina. Uno de los más poderosos de este tipo.

Recuerdo también haber visto películas y series infantiles, como la serie del dinosaurio Pie pequeño (si, estoy hablando de algo en extremo infantil y algo penoso de admitir que yo veía esto, pero así fue). En el capítulo 5, cuando se pierden buscando un nuevo lugar que habitar, tienen que cruzar el océano, en el cual, los personajes (dinosaurios cachorros) se imaginan toda clase de monstruos ocultos en las aguas saladas.

Lo que reflejaban estos dibujos quizá no era el asustar a los niños con monstruos marinos, pero ciertamente, es una clara evidencia de cómo estas leyendas están enraizadas en la cultura pop de nuestro tiempo.

Sin embargo, durante un tiempo (un muy largo tiempo, hablando de siglos enteros),  las historias de serpientes marinas no eran cuentos ni cosa de niños. Marineros fornidos, con batallas ganadas y llenos de las experiencias más rudas, vivían con un profundo temor con avistar serpientes marinas, tan grandes, como los mismos barcos en los que navegaban.

De acuerdo a la introducción del artículo, serpientes marinas (mitología), en la Wikipedia: “Como serpiente marina se considera casi cualquier monstruo marino que sea largo y de forma serpentina, es decir no necesariamente una serpiente. Existen casos ocasionales donde se reportan criaturas alargadas y serpentinas en el océano, en algunas ocasiones son avistamientos donde hay múltiples observadores.”

Las historias de monstruos serpentinos en los océanos, son tan antiguos como la navegación misma. Sin embargo fue desde los siglos de la Edad Media hasta finales del siglo XVII, cuando se dieron la mayoría de los "avistamientos" de este tipo de seres. Durante el siglo XVII, se le dio el nombre científico a una serpiente terrestre como Scoliophis atlanticus, pensando que se trataba de una forma juvenil de una serpiente marina.

Antes del descubrimiento de América en 1492, los europeos hablaban de que las serpientes marinas eran una especie de monstruos que habitaban en las orillas del planeta (que se pensaba en ese entonces, era plano). Muchos de los escépticos de Colón afirmaban que sus embarcaciones serían atrapadas por estos monstruos. El hecho de que Colón no cayera al abismo y que se demostrara que el planeta era esférico, no hicieron muchos méritos para desaparecer las creencias en monstruos marinos.

De nuevo, según la Wikipedia, quizá, el avistamiento más famoso de una serpiente marina es probablemente aquel descrito por oficiales y tripulantes del HMS Daedalus durante 1848, cuando estaban en ruta hacia Santa Helena en el sur del Atlántico.

Las recientes explicaciones e investigaciones en las zonas abismales, han encontrado especies tan extrañas, que ningún marinero en el pasado, se pudo haber imaginado. Criaturas como el tiburón duende o el pez remo despiertan asombro y respeto por la que, posiblemente, sea la cuna de la vida: el océano.

Entonces con todo esto ¿podríamos decir que las historias de serpientes marinas podrían ser ciertas? No hay que irnos tan lejos. Cierto es que el hombre conoce aun muy poco sobre la vida, en especial en las profundidades, pero esto no necesariamente significa que los mitos son reales.

Hoy en día se asegura popularmente que conocemos más sobre la Luna que sobre nuestros océanos, y los secretos que estos esconden. Según algunos, el hombre, con todo y sus conocimientos y herramientas científicas, solo ha explorado un 5% del mar. 95% aun es desconocido, dejando una posibilidad monstruosa para que existan toda clase de criaturas inimaginables. 

Algo más probable que demonios habitando las orillas de la Tierra, sería que los testigos confundieron lo que vieron dando origen a este tipo de mitos.
Algunas especies marinas en verdad parecen encuadrar con las descripciones de serpientes marinas. El pez remo, por ejemplo, con sus 11 metros de longitud, es uno de los peces más largo y extraños, y es sin duda una criatura que confundiríamos con una serpiente marina. El que alguna embarcación avistara en alguna ocasión una de estas criaturas, podría ser el origen de leyendas de monstruosas apariciones.

La serpiente de Koch. Por mucho tiempo se pensó que era un auténtico esqueleto de un monstruo marino
hasta que se descubrió que no era más que un montaje creado con fósiles de Basilosaurus.

Antes de que paleontología pudiera existir, se solía encontrar fósiles de apariencia extraña.  Los primeros fósiles de Basilosaurus, se pensó en su momento, que pertenecían a un gigantesco reptil marino de 40 metros o más (algunos criptozoólogos piensan que esta ballena primitiva aun podría existir).

Además de todo esto, los fraudes no se han quedado fuera. Se sabe de casos durante los siglos XVIII y XIX, en los que estafadores y caza fortunas creaban esqueletos de serpientes marinas a partir de huesos de mamíferos marinos o fósiles de dinosaurios. Casos como la serpiente de Koch, o el monstruo del Pacífico son ejemplos chistosos de engaños.

Durante el siglo XX, en las costas de Canadá, se hablaba de avistamientos de serpientes marinas, hasta que en un  día que se había atrapado un cachalote, dentro de su estomago, se afirmó que se había a de estas serpientes marinas. A dicha criatura se le expondría para tomarle una foto, y después su  cuerpo sería analizado de manera científica. Casualmente, antes de que algún biólogo marino pudiera examinarlo, el supuesto cadáver desapareció para nunca volvérsele  a ver jamás. El monstruo fue bautizado como Cadborasaurus o Cady, de cariño. Si en algún momento hubo alguna prueba de Cady, esta se perdió de manera que las evidencias de su existencia son tantas como de las demás criaturas de la larga lista de criptídos.
Criaturas como el pez remo fueron confundidos
con monstruos marinos en el
pasado.

La confusión con animales como el pez remo, o incluso con las serpientes marinas verdaderas (que no pasan de dos metros las más grandes), sumado a una exageración o a errores de percepción, hacen una explicación más probable de las historias de serpientes marinas.

Hoy en día, algunos criptozoólogos siguen buscando evidencias de la existencia de estos animales míticos. Las evidencias hasta hoy recopiladas, no son más que las leyendas el folklor regional, los mitos antiguos y testimonios de dudosa calidad (no porque mientan, sino porque no tienen la más mínima evidencia que los corrobore). Todo esto es simplemente irrelevante para una investigación científica. El folklor y los mitos, bien podría referirse a criaturas reales o podrían ser simplemente eso, solo mitos; mientras que un testimonio sin evidencia no sirve de nada. No se puede demostrar que lo que afirma es falso, así como tampoco el confirmar que sea verdadero, de modo que es absolutamente irrelevante. Estos hechos simples, han hecho poco para que los criptozoó-locos hagan sistemas de clasificación de especies de serpientes marinas.

De modo que tal vez las serpientes marinas, en lo que respecta a los monstruos de 20 metros de largo, quizá solo sean un cuento para niños. Para aquellos que aun creen que podría haber algo más que un cuento, se respaldan en la premisa de que el océano es casi por completo desconocido. Y cada año se anuncia el descubrimiento de decenas de especies nuevas, no creo sin embargo, que en algún momento alguien vaya  a descubrir un reptil marino serpenteando más grande que un barco. No es imposible que pueda haber algo así, esté escondido en el océano. Pero basado en lo que conocemos ahora, es en verdad, bastante improbable.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*Sea Serpent, entrada de la Wikipedia en inglés.

*El portal de periodista Luis Ruiz Noguez, Marcianitos Verdes, contiene información escéptica sobre la historia de Cady y otros crípticos marinos.

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