Tengo necesariamente la pasión de escribir esto, y tú la de condenarme; somos los dos iguales de necios, los dos juguetes del destino. Tu naturaleza es la de hacer daño, la mía la de amar la verdad y la de publicarla a pesar tuyo." Voltaire.
"He notado que aun la gente que dice que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle." Stephen Hawking.
Hace poco más de un año me dirigía en camión a mi casa por la noche, después del trabajo. Cuando estaba a unos 10 minutos de llegar, pasando justo por un puente, una persona, a quien considero (hoy por hoy) la más importante en mi vida, me llamó preguntándome dónde me encontraba. Cuando le dije que estaba cruzando el puente que le describí, con un grito de alegría me pidió que me bajara en la siguiente estación (parada) del camión, pues ella estaba ahí. Yo me quedé congelado porque, para empezar, justo iba pensando en ella; estaba pensando en marcarle y, claro, tenía ganas de verla. Cuando nos encontramos, ella venía de una reunión con algunos amigos (según recuerdo), y estaba esperando el camión que la llevaría a su casa. Pero el camión ya no pasó. Nos tuvimos que ir en un camión distinto que nos dejó a unos 30 minutos de distancia de su hogar.
Entre lo que me comentó en el camino fue que, el que justo se le ocurriera marcarme cuando estaba pasando por donde ella estaba era una prueba de que las cosas "pasan por una razón". En el momento, en efecto, es muy tentador (y desde luego, se siente muy bien) pensar que realmente hay "algo" que hizo que nos encontráramos, y qué mejor que el estar destinados a encontrarnos. Como esta anécdota mía, millones de personas han contado similares a lo largo de toda la historia de la humanidad, en prácticamente todas las culturas. Predestinación, destino, finalidad, causa última, la fuerza, karma, energía, ley de la atracción... En distintos tiempos les hemos puesto distintos nombres a este tipo de coincidencias que nos parecen más que eso, coincidencias. No solo es una creencia resultado de eventos muy improbables que ocurren, sino también es producto del deseo del ser humano por hallar un sentido último o trascendente. Nuestras acciones no solo son azarosas, sino que también cuentan... eso es lo que queremos creer, y es muy fácil caer en ello, lo confieso.



