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lunes, 9 de septiembre de 2024

Ateísmo stratoniano vs apologética medievalista

 Reseña de ¿Existe Dios? El debate entre un creyente y un ateo, de Terry Miethe y Antony Flew




¿Vale la pena seguir planteándonos el debate sobre la cuestión de Dios? Hace un par de meses, cuando conseguí el ¿Existe Dios? (1994), el debate del teólogo Terry Miethe y el (entonces) ateo analítico Antony Flew, justo me plantearon con un "otra vez la burra al trigo" esta pregunta. Hoy en día, a prácticamente 20 años del surgimiento del nuevo ateísmo (con El fin de la fe, de Sam Harris), la cuestión de Dios parece ser algo que, como la astrología y la parapsicología, aburre a muchos quienes se pasaron este último par de décadas cuestionando a otros sus creencias religiosas. Otros más pueden creer, con justas razones quizás, que en nuestros tiempos hay problemáticas más interesantes, productivas y/o urgentes que argumentar otra vez en favor del ateísmo.

No puedo negar la verdad de esa última afirmación, pero también debo señalar que, aunque claro que hay decenas de temas más importantes, la cuestión de Dios (y todo lo que se deriva de ella) es un asunto que debe seguirse tratando en los espacios de escepticismo por una sencilla razón: sigue habiendo evangelización, sigue habiendo predicadores y apologistas, sigue habiendo misioneros yendo cada domingo en la mañana a tocar puerta por puerta y la religión sigue siendo una parte fundamental de la vida de miles de millones de personas. Puesto así el asunto, y considerando el tamaño de su influencia, hay realmente pocos temas que tengan ese alcance con el que se le pueda comparar.

Así fue que decidí leer un debate sobre esta cuestión. A diferencia del show de entretenimiento de vacaciones de verano, Miethe y Flew eran dos personas con formación de sobra en la filosofía de la religión, con posturas contrarias, pero capaces de comprender lo que dice su adversario. El libro además cuenta con un prólogo del teólogo Hans Küng, así como apéndices escritos por el filósofo Alfred J. Ayer, y los teólogos Richard Swinburne y Hermann Häring (exponiendo la propuesta de Küng).  

lunes, 20 de diciembre de 2021

#DíaDelEscepticismo: Richard Lewontin vs Carl Sagan

"Los divulgadores de la ciencia concienzudos y admirables, como Carl Sagan, utilizan tanto la retórica como la experiencia para formar la mente de las masas porque creen, como el evangelista Juan, que la verdad los hará libres. Pero están equivocados. No es la verdad lo que te hace libre. Es tu posesión del poder de descubrir la verdad. Nuestro dilema es que no sabemos cómo proporcionar ese poder." Richard Lewontin.

Hoy celebramos una vez más el Día del escepticismo contra el avance de la pseudociencia y la superstición, conmemorando a su vez el aniversario luctuoso número 25 de Carl Sagan. En esta ocasión nos concentraremos en mi libro favorito de este autor. Sí, hablo de El mundo y sus demonios (1996), el último libro de Sagan publicado en vida. Lo normal entre los blogs y canales escépticos, es que este libro se use como referencia y se termine elogiando a su autor. Y eso se puede notar desde James Randi comentando sus memorias a los 25 divulgadores españoles leyendo uno de los pasajes más memorables de la obra, que el año pasado convocó Mauricio Schwarz


Cada que alguien me pregunta sobre qué libro debe leer para introducirse al escepticismo científico; cada que me preguntan qué deberían leer para introducirse saber sobre las pseudociencias; cada que me preguntan qué libro deberían leer antes de morir, mi respuesta es la misma desde hace años: El mundo y sus demonios.

Pero el día de hoy no hablaremos con tantos halagos a la obra de Carl Sagan, para revisar una de las críticas que recibió a menos de un mes de haber fallecido. Para los amantes de libros (especialmente de los de Sagan), puede parecer casi chocante que alguien se atreva a criticar a tu autor favorito (lo sé, me ha pasado), pero las reseñas críticas siempre ofrecen una perspectiva que uno, como admirador del autor, puede no notar al instante. No hay mayor homenaje a un autor escéptico, como lo fue Sagan, que tomar con escepticismo su libro y analizarlo críticamente. Este fue justo lo que hizo el también fallecido genetista y biofilósofo marxista Richard Lewontin, en 1997 para The New York Review of Books. Charlemos un poco sobre lo que considero aciertos en las observaciones de Lewontin, pero también aquellos puntos en los que parece olvidarse que el libro de Sagan no era ni pretendía ser de epistemología, sino una invitación al pensamiento escéptico. La confrontación de ideas entre grandes del mundo científico siempre es estimulante, y no se me ocurre mejor tributo para Sagan y Lewontin (quien recién falleció este año) que comentándolos.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Qué responder cuando te piden "demostrar que Dios no existe"

"Si la ciencia vale, no existen dioses y, por contraposición, si existen dioses, entonces la ciencia fracasa." Mario Bunge.


Si eres de esas pocas personas en el mundo que se declara ateas o si, por el contrario, eres un evangelista que gusta de hacerla de troll en páginas dedicadas al ateismo, lo más seguro es que sabes de lo que hablo. Al menos una vez en tu vida has tenido la experiencia (o se la has aplicado a un pobre administrador ateo) de algún sujeto que te exige que demuestres la inexistencia de Dios. Después de todo, eres ateo y si eres ateo, es porque "tienes fe" en que Dios no existe.

Llevo poco más de una década escuchando este tipo de alegatos, y francamente admiro a esas personas que llevan dos, tres o más décadas contestando lo mismo, porque yo estoy bastante cansado. Ya hacía un rato que no tenía un intercambio con algún fanático, hasta hace unos días, cuando llegó un mensaje por el inbox de la página oficial de este blog en facebook. Y vaya que en serio no recordaba cuánta imprecisión podía encontrarse en un solo párrafo, y ya ni hablar de la frustración de darte cuenta que puedes pasar horas respondiendo, sin llegar a ninguna parte.

domingo, 16 de agosto de 2020

Los escépticos y la cuestión de Dios. ¿Son uno solo el movimiento escéptico y el ateísmo militante?

"Soy ateo y humanista secular, pero para mí está claro que el ateísmo es un albatros para el movimiento escéptico. Nos divide, nos distrae y nos margina. Francamente, [los escépticos] no podemos permitirnos eso. Necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir." Daniel Loxton.

"Afirmar que el escepticismo está comprometido sólo con el "naturalismo metodológico" y no con el naturalismo científico (que resume la evidencia de la cosmovisión naturalista y critica el salto teísta / espiritualista más allá) es, creo, profundamente equivocado. Adoptar esta postura neutral en el medio cultural actual es una evasión; porque las afirmaciones religiosas cuestionables están proliferando a diario y no son evaluadas adecuadamente por científicos escépticos. En mi opinión, necesitamos investigadores más escépticos que posean la experiencia necesaria y sean capaces de aplicar sus habilidades de investigación a las afirmaciones religiosas. Esta indagación escéptica se necesita urgentemente hoy. Podría jugar un papel vital en el debate entre religión y ciencia." Paul Kurtz.

La gran mayoría de los escépticos suelen identificarse también como ateos y agnósticos. La pregunta es si debería mezclarse el movimiento escéptico con el movimiento ateo moderno, o seguir como caminos separados (con mucho en común) que persiguen objetivos diferentes. Los que responden "sí" a la última opción, cada vez son menos dentro de los foros y portales escépticos.

En el mundo hispanoparlante tal vez no es tan extraño que las asociaciones y páginas de escepticismo científico hablen sobre la existencia de Dios y cuestionamientos a la religión. En España tal vez autores como Gustavo Bueno y Gonzalo Puente Ojea, influyeron en este enfoque "extendido" del escepticismo hacia la religión, mientras que en Latinoamérica se ha tenido una fuerte influencia de los autores del nuevo ateísmo, principalmente de Richard Dawkins, Christopher Hitchens y otros. El nuevo ateísmo aparece casi al mismo tiempo que el escepticismo del ciberespacio, por lo que resulta completamente natural que estos autores fueran citados en los portales escépticos desde hace bastante tiempo.

Pero lo que tal vez muchos escépticos de esta última generación no son conscientes que, antes del 2000-2006, el movimiento escéptico casi no abordaba la cuestión de Dios. De hecho, las asociaciones escépticas, como CSICOP en EEUU o SOMIE en México, se veían de forma separada y con movimientos en paralelo a las ateas, como lo muestran American Atheist en EEUU y la AERM (que difundía los valores del humanismo secular) en México, trabajando de forma independiente. Aunque los escépticos, ciertamente en su mayoría, han sido ateos o agnósticos desde sus inicios, mucho tiempo se consideró que Dios y la religión eran temas que iban más allá de los objetivos de este movimiento.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Los mitos cristianos sobre Einstein

“Por supuesto era una mentira lo que se ha leído acerca de mis convicciones religiosas; una mentira que es repetida sistemáticamente. No creo en un Dios personal y no lo he negado nunca sino que lo he expresado claramente. Si hay algo en mí que pueda ser llamado religioso es la ilimitada admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla. [...] No creo en la inmortalidad del individuo, y considero que la ética es de interés exclusivamente humano, sin ninguna autoridad sobrehumana sobre él.” Albert Einstein.

"¿Cómo es posible que casi ninguna religión importante haya analizado la ciencia y concluido: <<¡Esto es mucho mejor de lo que habíamos pensado! El Universo es mucho mayor de lo que dijeron nuestros profetas, más grandioso, más sutil, más elegante>>? En lugar de eso, exclaman <<¡No, no y no! Mi dios es un dios pequeño y deseo que siga siéndolo!>>. Una religión, antigua o nueva, que subrayara la magnificencia del Universo tal como la ha revelado la ciencia moderna, debería ser capaz de generar enormes provisiones de reverencia y sobrecogimiento que los credos convencionales apenas han explotado." Carl Sagan.


Un día como hoy pero de 1879 nacía el hombre que todo mundo recuerda cuando hablamos de un genio, aunque casi nadie sepa exactamente el por qué: Albert Einstein. Aunque sus aportes revolucionaron la física, las contribuciones de Einstein, como la de aquellos grandes que le precedieron, no se limitan al campo de la ciencia. Einstein fue el creador de las teorías general y especial de la relatividad, teorías que no solo contribuyeron a una mayor comprensión del cosmos, sino también a una re-evaluación de los supuestos mismos que se daban dentro de la ciencia. También se le considera uno de los padres de la física cuántica, con valiosas teorías que ayudaron a crear el camino de la investigación en este campo. Sus contribuciones a la crítica política, el humanismo y la filosofía de la ciencia son también dignos de destacar, manteniendo siempre el cosmopolitanismo, criticando ferozmente el nacionalismo y los males que se engendraban de éste, firme crítico de las armas nucleares y un valioso filósofo de la ciencia que haría que términos como causa, espacio, tiempo, verdad y realidad fueran reexaminados. Sería difícil (por no decir imposible) resumir en un párrafo pequeño las contribuciones de Einstein a  la civilización, y más difícil aún dejar en claro en el mismo espacio por qué es una de las figuras más importantes de la historia.

Pero, al menos en esta ocasión, el punto de esta entrada no es la de profundizar en la teoría de la relatividad y otras revoluciones en ciencia, ni tampoco sobre filosofía y fundamentos de la física. Tampoco será lugar para discutir sobre causalidad y realismo en física cuántica, y sin duda algún día tendremos que abordar las ideas de un gobierno mundial (cosmopolita) que afrontaría los problemas mundiales, tal como Einstein pensaba. Por el momento, recordaremos al célebre genio no por aquello que ha dicho o hecho, sino por aquello que jamás dijo, pero que se ha repetido hasta el cansancio como si de verdad fueran las palabras de Einstein. Al ser una de las figuras fundamentales de nuestra civilización, Einstein se encuentra rodeado de mitos, rumores y chismes sobre sus puntos de vista y su vida personal. Para darnos una idea, puede consultar las múltiples entradas del sitio Quote Investigator sobre frases de Einstein, una página especializada en validar o descartar las frases atribuidas a personajes famosos; o podría consultar The Ultimate Quotable Einstein, de Alice Calaprise publicado por Princeton University Press, libro donde muestra las frases más importantes de este científico sobre más de una decena de temas, con un capítulo exclusivo a las frases falsas o probablemente no afirmadas por Einstein. Pero tal vez no haya frases más escandalosamente falsas que aquellas que se supone dijo Einstein en favor de la existencia de Dios o la necesidad de la religión para la sociedad. 

De nada sirvió que Einstein aclarara una y otra vez en cartas, conferencias y libros que él no creía en dios personal alguno y que lo sobrenatural sencillamente era un conjunto de creencias infantiles. Grupos y sitios web de  misioneros y fundamentalistas religiosos siguen repitiendo viejas leyendas, como que Einstein era un cristiano devoto, aprovechando de pasada una buena apelación a la autoridad: si Einstein, que era un genio, creía en nuestro dios, tú que eres un simple  mortal, deberías hacernos caso y creer en nuestro dios. Pero la realidad es muy distinta, tal como el propio Einstein lo mostró incontables veces.

lunes, 24 de abril de 2017

Las cosas NO pasan por una razón

"No teman nada señores, tendremos siempre pasiones y prejuicios, ya que nuestro destino es el de estar sometidos a los prejuicios y a las pasiones; por supuesto sabremos que no depende de nosotros el tener mucho mérito y un gran talento como tampoco tener los cabellos bien colocados y la mano hábil; estaremos convencidos que no hay que vanagloriarse de nada, y sin embargo, siempre seremos vanidosos.
Tengo necesariamente la pasión de escribir esto, y tú la de condenarme; somos los dos iguales de necios, los dos juguetes del destino. Tu naturaleza es la de hacer daño, la mía la de amar la verdad y la de publicarla a pesar tuyo." Voltaire.

"He notado que aun la gente que dice que todo está predestinado y que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle." Stephen Hawking.



Hace poco más de un año me dirigía en camión a mi casa por la noche, después del trabajo. Cuando estaba a unos 10 minutos de llegar, pasando justo por un puente, una persona, a quien considero (hoy por hoy) la más importante en mi vida, me llamó preguntándome dónde me encontraba. Cuando le dije que estaba cruzando el puente que le describí, con un grito de alegría me pidió que me bajara en la siguiente estación (parada) del camión, pues ella estaba ahí. Yo me quedé congelado porque, para empezar, justo iba pensando en ella; estaba pensando en marcarle y, claro, tenía ganas de verla. Cuando nos encontramos, ella venía de una reunión con algunos amigos (según recuerdo), y estaba esperando el camión que la llevaría a su casa. Pero el camión ya no pasó. Nos tuvimos que ir en un camión distinto que nos dejó a unos 30 minutos de distancia de su hogar.

Entre lo que me comentó en el camino fue que, el que justo se le ocurriera marcarme cuando estaba pasando por donde ella estaba era una prueba de que las cosas "pasan por una razón". En el momento, en efecto, es muy tentador (y desde luego, se siente muy bien) pensar que realmente hay "algo" que hizo que nos encontráramos, y qué mejor que el estar destinados a encontrarnos. Como esta anécdota mía, millones de personas han contado similares a lo largo de toda la historia de la humanidad, en prácticamente todas las culturas. Predestinación, destino, finalidad, causa última, la fuerza, karma, energía, ley de la atracción... En distintos tiempos les hemos puesto distintos nombres a este tipo de coincidencias que nos parecen más que eso, coincidencias. No solo es una creencia resultado de eventos muy improbables que ocurren, sino también es producto del deseo del ser humano por hallar un sentido último o trascendente. Nuestras acciones no solo son azarosas, sino que también cuentan... eso es lo que queremos creer, y es muy fácil caer en ello, lo confieso.

lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Escépticos del escéptico de Jalisco? ¡Por favor, gracias!

David Osorio y Mauricio Schwarz.
Ya estamos por terminar el año. Lastimosamente, para mí, no terminé los artículos que planeaba hacer antes de entrar al 2017 (aún me faltaron la quinta parte de los Retos UFO-ilógicos, un artículo sobre la vigencia del debate sobre la astrología y la reseña de El espejismo de Dios, aunque aún tengo esperanza en poder presentar esta última en Filosofía en la Red). Sin embargo, en vez de ponerme a terminar alguno de esos escritos, en esta ocasión presento unas cuantas respuestas a las críticas que dos escépticos han hecho a dos artículos míos. Lo que tienen en común: los dos críticos cuestionan (hasta ridiculizan) mis objeciones al nuevo ateísmo.

El periodista científico Mauricio-José Schwarz y el blogger racionalista David Osorio, hace unos días respondieron dudas de sus seguidores en Ask con respecto a mis artículos "La hipótesis Dios o el error de Dawkins" (véase aquí una versión corregida del mismo) y "Humanistas contra el nuevo ateísmo", respectivamente. Debido a los límites de extensión que la plataforma impone, dudo que lo que muestran en sus respuestas haya sido lo único que quisieran decir. Sin embargo, creo que dejaron bastante en claro sus ideas principales. Mientras Schwarz me señala como autor de un "despropósito" porque soy tan fanático de la filosofía que, al amar tanto a esta disciplina no puedo "dejar de odiar a quienes la critican, y a veces falta a la verdad y al rigor con tal de atacarlos." Y claro, él ha sido una de mis víctimas. Por su parte, Osorio, blogger a quien considero un facebook-friend, afirma que mi escrito solo es "un compendio de absurdos" como muchos de los que he caído (¿escrito?), criticando después algunas ideas de los teístas que critican el nuevo ateísmo, como si yo fuera teísta o defendiera esos puntos, asegurando (de modo muy simplista) que "todas las críticas al Nuevo Ateísmo se resumen en una sola crítica: que los 'nuevos' ateos somos malos, malotes, perversos por rechazar en su totalidad el privilegio religioso." ¿En verdad es así? ¿Eso es lo que muestro en mi escrito? o ¿solo es lo que él quiere ver?

domingo, 6 de enero de 2013

¿Por qué critico la religión?



Hace unas cuantas semanas, mientras paseaba con una buena amiga mía y platicando sobre las creencias religiosas suyas y de su novio, se le ocurrió preguntarme, lo que creo, es una de las preguntas más directas que me han hecho. Ella me dijo (y la cito textualmente): “oye… ¿por qué eres así?... ¿Por qué criticas la religión?” mi respuesta en el momento fue simple, pero para hacer un artículo interesante, profundicemos mas en el asunto.

Antes que nada, no está de más advertir que siempre he defendido la libertad de creencias. Nunca he tratado de burlarme de nadie, ni mucho menos discriminarlos por sus creencias.; el que me burle de las creencias religiosas por considerarlas un montón de pamplinas es otra cosa muy distinta, que mas adelante explicaré. Pienso que cada quien es libre de creer en lo que quiera. Así, mientras unos creen en un dios de triple personalidad, otros pueden creer en el conejo de pascua sin que eso me afecte en lo más mínimo.
Ahora volviendo a mi anécdota con mí amiga, entre bromas y algunos albures, mientras recitábamos jugando el credo católico, me miró sorprendida porque me recité dicha oración sin equivocarme. Me preguntó que, si yo no era creyente, cómo es posible que me supiera el credo. Esta idea, la de que un no creyente es no creyente porque no conoce la creencia, se encuentra ampliamente difundida, y es justamente la razón (creo yo) del por qué no es posible ponerse de acuerdo en cuanto a la cuestión de dios se refiere.

Mientras cientos de ateos piensan que los religiosos se equivocan, cientos de religiosos piensan que los ateos se equivocan. Ambos lados suelen (solemos) creer que el bando contrario es un ignorante de nuestra postura. La pregunta clave para disolver este problema (muy bien expresado por mi amiga en una pregunta inocente) es, cuál es el bando que se equivoca y cómo saberlo. Si lo personalizamos y lo volvemos más un asunto entre mi amiga y yo, podríamos preguntarme quién de los dos tiene la razón al creer o no creer. Resulta que en mi pequeña charla le dije a mi amiga que, criticar solo por criticar y sin fundamento, no tiene ningún sentido; para criticar algo hay que conocer (aunque sea de forma básica) ese algo.

Resulta que tenemos tres vertientes por las cuales responder quién tiene la razón. Existe una técnica con la cual podemos analizar los enunciados y afirmaciones de ambos bandos, inventada hace unos milenios y perfeccionada con el pasar del tiempo: el análisis lógico del lenguaje, el cual nos daría como heredero actual a lo que acá en la licenciatura se conoce como filosofía analítica.

Utilizando igualmente la lógica, pero para analizar nuestra forma de interpretar el conocimiento y las costumbres que adquirimos, podemos encontrar con aquello que se conoce como pensamiento crítico, en el cual se mira con escepticismo toda afirmación que pase por nuestros oídos (o que pase por nuestros ojos al leer, en fin, que sea percibida); si la afirmación que se analiza no pasa este escrutinio escéptico, simplemente se rechaza.

Por último, pero no menos importante, contamos con el conocimiento que nos otorga la cultura científica. La ciencia se construye, básicamente, de la observación cuidadosa de ciertos fenómenos específicos, la creación, crítica y análisis de hipótesis, la formulación de un marco teórico que explique de forma coherente y elegante el fenómeno, y de la evidencia que respalda dicho marco teórico. En pocas palabras pues, la base es la teoría y la evidencia.

Si me pusiera a platicarles sobre los fundamentos, de lo que me gusta llamar, las tres grandes herramientas de análisis, nos olvidaríamos por completo del tema que da nombre a este artículo. De hecho sería imposible  hablar sobre filosofía analítica, pensamiento crítico y cultura científica en un pequeño artículo. Por eso es que creo que es aquí donde les daré un pequeño consejo: ¡ESTUDIEN! Quedarse con lo que dice un humilde artículo, o con lo que dicen sus enlaces de referencia sería muy tonto. No hay nada mejor que profundizar de forma personal, por la pura curiosidad, por puro gusto, por puro interés. Este mismo consejo es el que siempre trato de darme a mí mismo.

Ahora sí, dejando de lado las reflexiones sobre las herramientas para un pensamiento lógico y basado en la evidencia, volvamos a nuestro asunto: ¿cómo saber si los ateos se equivocan sobre los creyentes o si los creyentes se equivocan sobre los ateos? La pregunta desde el inicio no presupone que un bando sea más inteligente o más tonto que el otro. Si acaso, se presupone que un lado podría estar más informado que el otro. Con esta sencilla aclaración, los ataques ad hominem, sobre que si los ateos piensan (o pensamos) que los creyentes son idiotas o que si los creyentes piensan que los ateos son unos mente cerradas quedan fuera de lugar.

Ahora, si se afirma que un pensamiento lógico y claro es uno que tiene como base la argumentación razonada, el pensamiento crítico y la evidencia públicamente verificable, debemos preguntarnos entonces ¿cuál de las dos posturas busca basarse en esta forma de pensamiento?

La religión, y más específicamente la fe, nunca han necesitado de analizar si la estructura lógica de sus enunciados es o no correcta o lógicamente posible. Tampoco  ha necesitado de analizar las afirmaciones principales que sustentan la fe en algún dios en específico, y ni se preocupan en verificar la autenticidad de afirmaciones y acontecimientos, tales como los milagros. Un pensamiento religioso, entonces, no puede ser considerado un pensamiento lógico y claro. Si acaso, es una manifestación de lo que se conoce como pensamiento mágico. Ojo, decir que la religión no es lógica, no es lo mismo que decir que la religión no puede defenderse con lógica. Lo último es perfectamente posible, la fe religiosa puede ser defendida con argumentos inteligibles, y así ha sido defendida por pensadores de la talla de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, y más recientemente en nuestros tiempos por personalidades como William Lane Craig o Dinesh D’Souza; el objetivo de esta forma de defensa religiosa es el de reforzar la fe del individuo, haciendo creer que su fe se basa en algo que mas la autoridad eclesiástica y libros viejos. A esta práctica se le llama apologética o apología religiosa.

Sin embargo, el problema con la apologética es creer que solo con argumentos lógicos se puede demostrar que algo como la existencia de Dios es verdad. Creer que con un silogismo hipotético, una reducción al absurdo o con un modus tollens demuestras que lo que crees es real, no es más que una incoherencia en sí misma. El análisis lógico sirve para demostrar que tus enunciados en realidad concuerdan entre sí, sin contradecirse. Eso es todo. La lógica por sí sola no puede decirnos si algo es verdadero o no, solo puede decirnos si algo es válido o no; esta es una diferencia abismal. Las contradicciones y la falta de evidencia en las afirmaciones de los apologistas (desde san Agustín hasta nuestros días) hacen que argumentos que parecen ser  sólidos, como los del Dr. Craig, terminen siendo la burla de todo mundo.

Para que la apología tenga un poco mas de aceptación y pudiera ser vista como una auténtica defensa racional, necesitaría de evidencia pública y verificable de sus afirmaciones, algo que jamás ha tenido (y que es poco probable que en el futuro tenga). No se puede demostrar de manera empírica la existencia de dioses, vírgenes, apariciones, milagros o dones.

Entonces, la religión no es lógica, pero se puede hacer el intento de defenderla de forma lógica. De este modo, parece razonable criticar a la religión por su falta de sustento lógico y verificación empírica de sus principales dogmas, digo, afirmaciones y argumentos, ¿o no?
En esencia sí, pero decir que critico la religión porque no es lógica o carece de fundamento científico es solo una parte de mi respuesta.

Resulta que podemos juzgar a la religión no solo como una fuente de argumentos o afirmaciones extraordinarias carente de evidencias extraordinarias, sino que también podemos mirar a esta como un fenómeno histórico.

A comienzos de la civilización, la religión fue un autentico consuelo ante grandes enigmas que el ser humano no podía descifrar. Decir “los dioses lo hicieron” fue en algún momento una respuesta satisfactoria ante preguntas como qué es la vida, por qué existe todo en lugar de nada, para qué sirve la vida, etc. También sirvió como una buena falda a la cual agarrarse en momentos difíciles como crisis, hambrunas o epidemias. Ayudaba a encontrar un sentido a la muerte, creyendo que tras esta existía otra vida.

Sin embargo, y también desde los albores de la humanidad, la religión sirvió como una gran excusa para hacer invasiones, saquear, esclavizar o destruir. Decir “nuestros dioses nos apoyan” era suficiente para motivar ejércitos a que invadieran y destruyeran todo a su paso. Ambas caras de la moneda de la religión (la falda a la que agarrarse en la ignorancia y la excusa para cometer crímenes contra la humanidad) han continuado hasta nuestros días. El problema es que en la actualidad, y conforme progresó el conocimiento científico en la historia, esas faldas se hicieron innecesarias. Los humanos se dieron cuenta que responder “Dios lo hizo” o “Dios así lo quiso” era igual que no responder nada en absoluto.

Con cada avance en astronomía, antropología, biología o cosmología, se hizo más y más evidente que la respuesta “Dios” era obsoleta, innecesaria e insuficiente. Sin embargo, el miedo y la ignorancia continuaron siendo las principales faldas de la humanidad por siglos, y los poderosos, aquellos que se ocupaban de mantener este miedo e ignorancia, aprovecharon esto para hacer y deshacer lo que se quisiera. La religión entonces, se convirtió en el opio del pueblo.

Si pudiéramos hacer un juicio histórico a la religión entendida como una sola institución, la fiscalía la acusaría de atroces crímenes contra la humanidad entre los que se contarían: masacres, genocidios, guerras, dictaduras, monarquías, imposición, discriminación, machismo, dogmatismo, lavado de cerebro, tortura, separatismo, terrorismo, fanatismo, fundamentalismo, adoctrinamiento de menores, esclavitud, irracionalidad e ignorancia. ¿Las evidencias? La historia de la humanidad.  Un jurado imparcial y objetivo encontraría a la religión como culpable y un juez sabio dictaría como sentencia el mayor castigo que se puede dar ante tan atroces injusticias: el olvido y la mirada de desprecio por parte de historia.

No existe duda alguna que la religión ha sido, a lo largo del tiempo, una de las manifestaciones culturales con más carga negativa y más consecuencias atroces contra nosotros mismos.

De modo que podría decir que critico a la religión por haber sido la culpable, directa o indirectamente, de las peores decisiones de la humanidad. Pero aquí no acaba mi respuesta.

 Como ya he mencionado, una de las razones por las que critico a la religión es por su falta de rigor a la hora de demostrar sus afirmaciones. Vamos, porque carece de sustento científico. Pero mi crítica va un poco más allá. No es solo que carece de sustento científico, sino que en muchas ocasiones las religiones son vistas como una disciplina a nivel de la ciencia, o incluso se mira como algo superior al propio conocimiento científico.

Algunas personas llegan asegurar que la cosmovisión de algún credo religioso resulta sobrecogedora, hermosa y elegante. Me gustaría que ustedes vieran la cara de nostalgia que pongo cada vez que oigo semejante cosa.

La cosmovisión religiosa que sea siempre mirará al ser humano como la cumbre de la creación. Para la religión, el universo es como un patio de juegos en el que los humanos son los consentidos; ellos hacen lo que quieren de este patio que les construyó para ellos solos su papá diosito.

Esto es más o menos lo que plantea ese dogma teológico del derecho natural. Un dogma cuyos orígenes se puede rastrear en la filosofía aristotélica con la noción de teleología. Según Aristóteles, todo en este universo tiene una razón de ser, un objetivo, un fin. El fin de los animales y plantas, decía, es el de servir al hombre ya sea como comida, compañía, transporte o como mercancía. El hombre por ser el animal racional y por contar con alma (Aristóteles entendía alma como sinónimo de mente, no como la concepto espiritual que hoy día se la da) debe dominar por sobre todas las bestias, y así tomar su lugar privilegiado en la creación.
Esta idea fue retomada por teólogos medievales como Tomás de Aquino combinándola con algunas enseñanzas bíblicas, y después pulida por filósofos como René Descartes dando una concepción mecanicista del universo en la que solo el hombre tiene sentimientos porque es el único ser que tiene alma, para así dar forma a un plan divino en el que Dios nos concedía el derecho natural de ser privilegiados por encima de cualquier otra cosa.

Así pues, la cosmovisión religiosa (por lo menos la occidental) mira al ser humano como el centro del universo, la máxima expresión de creación y perfección, lo mas cercano a un Dios. Esta visión del universo, para mí es una visión pobre de la vida. Una visión en la que el ser humano es el centro de todo no solo es una visión falsa, sino que además es egoísta y arrogante.

Basados en estas ideas, durante siglos se toleró matanzas crueles de animales, extinguiendo especies, comerciando con ellas, y arrasando con ecosistemas enteros. Después de todo, teníamos el derecho divino. Imaginarse que miles de millones de años de evolución cósmica eran solamente para llegar al ser humano, millones de explosiones de supernova, millones de especies que evolucionaron y se extinguieron… me parece que es simplemente un desperdicio de universo.

Sin embargo, la religión hasta nuestros días sigue afirmando exactamente lo mismo. El ser humano sigue siendo ese niño chiqueado que puede hacer con todo lo que le rodea lo que se le antoje porque así lo quiere su papá diosito. Todo lo que tiene que hacer es rezar. La Tierra es toda suya. Visión más pobre y arrogante de un universo tan pequeño y vacío no puedo imaginar.

Entonces, recapitulando todo lo ya dicho: critico la religión porque esta carece de sustento lógico y de evidencia verificable; porque ha sido la causante directa o indirecta de grandes calamidades para la humanidad; porque ha sido la mayor difusora de ignorancia e irracionalidad en todo el mundo en todos los tiempos; porque ofrece una visión del universo tan arrogante y pequeña que me es imposible el que no me suene como un insulto personal. Pero sobre todas las cosas, critico la religión porque esta es un sistema doctrinario, cerrado, dogmático, que no admite la duda.

El escepticismo es el enemigo acérrimo de la religión, la búsqueda de respuestas es una aberración y el pensar de forma independiente y de manera crítica es una blasfemia. Por todo esto es que critico la religión.

Para sintetizarlo todo, y volviendo a mi anécdota con mi amiga, le respondí que mejores palabras no pude encontrar que una frase célebre de Richard Dawkins: “critico la religión porque esta nos enseña a conformarnos con no entender.”

¿Alguna duda? 

SI TE INTERESA ESTE TEMA


*Tratado de Ateología, de Michel Onfray, Editorial Anagrama.

*Manual del Perfecto Ateo, de Rius, Editorial Grijalbo.

viernes, 28 de octubre de 2011

¿Por qué gracias a Dios soy ateo?

Corregido 28/03/17
Como todo buen intento de filósofo, simplemente no podía quedarme con las ganas de hacer una reflexión sobre esta graciosa y –aparentemente- contradictoria afirmación.

¿Por qué un ateo llega a decir que gracias a Dios es, justamente, ateo? Bueno, como ateo que soy, espero poder responder esto y espero que sea una respuesta que más de uno ha llegado ha concluir.

Cuando mis amigos me presentan con personas que no conozco, a menudo, salta a mi breve descripción el hecho de que no creo en ningún dios. Por supuesto, esa persona dice “¿eres ateo?” a lo que respondo un “sí, soy ateo”. Con sarcasmo, la persona me mira y me dice “ah pero eres ateo gracias a dios ¿verdad?” y yo respondo un sí. Hasta ahora ha sido imposible el no sacarle una sonrisa a toda persona que recién me conoce y que se entera que “gracias a Dios soy ateo”.

Por alguna razón desconocida para mi, estas personas parecen quedarse más tranquilas, o algo por el estilo, cuando aseguro tal cosa. Como si decir "gracias a Dios soy ateo" significara que en realidad creo en Dios. En otras ocasiones –muy raras por cierto-, la persona prospecta a nuevo amigo me dice “¡pero eso que dices es una contradicción!” Y la verdad es que sí lo es, siempre y cuando, la tomes sin contexto y solo como una afirmación vacía.

Decir “soy ateo gracias a Dios” dice más de lo que la mayoría puede imaginarse.
Primero, aclaremos la más común confusión: No, el decir "gracias a Dios soy ateo" no significa que sea creyente en algún dios o que sea un “ateo creyente”. ¿Acaso si un ambientalista dice que es ambientalista “gracias a la deforestación” significa que es un deforestador? O si un anticlericalista dice que es anticlericalista “gracias al clérigo” ¿quiere decir que es creyente en el clérigo? O si un antiabortista dice que es antiabortista “gracias al aborto” ¿quiere decir que apoya el aborto? La respuesta a todas estas es un grandísimo ¡NO!

Tanto la afirmación “gracias a Dios soy ateo” así como las demás ya expuestas, involucran un sentido algo sarcástico, pero es un juego lógico del lenguaje. Cada una de estas afirmaciones puede traducirse así:

*Ambientalista: “soy ambientalista porque entre más sé de los crímenes contra el ambiente, más ambientalista me hago”.

*Anticlericalista: “soy anticlericalista porque entre más sé sobre lo que hacen los clérigos, menos creo en ellos”.

*Antiabortista: “soy antiabortista porque entre más sé sobre el aborto, más me convenzo que es la peor de las alternativas al embarazo no deseado”.

Del mismo modo “gracias a Dios soy ateo se puede traducir” así:

*Ateo: “soy ateo, porque entre más sé sobre dioses y la religión, menos creo en esas cosas”.

¿Qué quiere decir el ateo cuando dice que “porque entre más conoce sobre dios”? Cuando un ateo dice que “entre más sabe de dios menos cree en él” se refiere al conocimiento obtenido por medio de la ciencia, la historia, la filosofía, la lógica y la problemática humana actual.  Tanto la antropología como la historia nos dan una serie de datos y conocimientos históricos –valga la redundancia- sobre las creencias humanas. Cuáles han sido los dioses que el hombre ha adorado alguna vez, cómo adoraba a otros dioses en otros tiempos, por qué adoraban a esos dioses, etc., son datos de invaluable calidad que sirven para hacer una comparativa entre el fenómeno de la fe, tanto moderna como de antaño.

 Así pues, el ateo a menudo se da cuenta que no hay diferencias importantes entre el culto a Yahvé y el culto a Ra, Ganesha, Tlaloc, Odín, Hades o cualquier otro dios de los cientos en que el ser humano ha creído alguna vez. Se da cuenta que el fervor, la fe y la defensa a favor de esa fe, no es diferente de otros tipos de fe y sus respectivas defensas. Comparar por ejemplo, la fe judeocristiana con la fe india (mal llamada hinduísta) nos hace darnos cuenta que no hay nada que un cristiano pueda argumentar en contra de los dioses indios, así como el indio  no tiene mayores argumentos contra el dios judeocristiano.


 Si un credo no es capaz de defender sus fundamentos y hacerlos ver “superiores” de manera evidente, ¿por qué creer entonces en ese credo y no en otro? El hecho que un teólogo no sea capaz de responder esta pregunta  de manera satisfactoria es una fuerte razón que utilizan los ateos para despreciar las creencias religiosas. 
Ahora, en tanto a la problemática humana actual, los ateos miran sufrimiento, hambre, desastres, guerras, cambios climáticos… y se preguntan, ¿puede un dios todo bondad y todo poderoso dejar en el sufrimiento a sus más adoradas creaciones de este modo? Muchas veces se responde que las calamidades en las que vivimos a diario,  o son causadas por nuestro libre albedrío u ocurren porque este mundo es “gobernado por Satanás”.

 
Tanto una como otra afirmación no tienen sentido alguno, ya que si es por el libre albedrío ¿acaso Dios no sabía que utilizaríamos ese “regalo” para destruirnos entre nosotros, y de paso, al planeta? Y si la respuesta es el gobierno de Satanás ¿no sabía Dios que Satanás se creería más que él e intentaría hacer que el ser humano –especie a quien tanto ama Dios por cierto- se perdiera en el pecado? Las respuestas suelen ser: "Dios obra de formas misteriosas” o “tenemos fe en un mundo mejor”. Cuando en un debate se presentan semejantes tonterías, el ateo simplemente recuerda que una buena carcajada vale más que 1000 silogismos.

Si a esto le agregamos que explicar algo con la palabra “dios” no es otra cosa más que decir “no sé, tengo flojera de pensar”, podemos entonces asegurar, con buen fundamento y con alto grado de certeza, que sí, yo soy ateo gracias a dios... a los miles de dioses.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*"Un Manifiesto Ateo", de Sam Harris.  Una explicación breve de cómo las calamidades demuestran o que dios es cruel o que probablemente no existe. Traducido al español en Razón Atea

*Romper el hechizo. La religión como fenómeno natural, de Daniel Dennett, Edit. Katz, 2006.

viernes, 15 de abril de 2011

Carta de Dan Barker (Ex Evangelizador)

En uno de mis momentos de ocio, mientras revisaba la entrada de mi grupo en facebook, Red Escéptica de Hispanohablantes (te dejo el enlace para que también te unas), encontré un interesante documento que uno de los miembros habian publicado. El documento por supuesto, es este, que, como siempre, espero que los disfrutes como yo lo disfruté. Digno de compartir con cualquier buen cristiano y comenzar un divertido debate.

Querido Creyente:
 
Me has pedido que considere al Cristianismo como la respuesta a mi vida. Y lo hice. Lo considero falsa, repugnante y perjudicial. ¿Esperas que crea que Jesús nació de una virgen embarazada por un espíritu? ¿Crees en todos los cuentos locos de las religiones antiguas? Se dice que Julio César nació de una virgen; el hi ...storiador romano Suetonio dijo que Augusto ascendió al cielo cuando murió; y Buda se supone que nació hablando. No crees en todo eso, ¿no? ¿Por qué esperas que me trague las fábulas del Cristianismo?


Encuentro increíble que me pidas que crea que la tierra fue creada en seis días literales; que las mujeres vienen de una costilla masculina; que una serpiente, un burro y un arbusto ardiente hablaron; que el mundo entero fue inundado, cubriendo las montañas para ahogar la maldad; que todas las especies animales, millones, viajaron en un barco; que las variaciones idiomáticas provienen de la torre de Babel; que Moisés tuvo una vara mágica; que el Nilo se convirtió en sangre; que un pedazo de madera se convirtió en serpiente; que las brujas, hechiceros y magos existen en realidad; que llovió comida del cielo durante 40 años; que gente fue curada por mirar una víbora de latón; que el sol se detuvo para ayudar a Josué a ganar una batalla, y que retrocedió para el rey Ezequías; que hombres sobrevivieran sin auxilio en un horno ardiente; que una mano flotó en el aire y escribió en un muro; que hombres siguieron una estrella que los dirigió a una morada particular; que Jesús caminó sobre las aguas sin ayuda; que panes y peces se multiplicaron mágicamente para alimentar a los hambrientos; que el agua instantáneamente se convirtió en vino; que la enfermedad mental es causada por demonios; que un "diablo" con alas existe y causa el mal; que personas fueran curadas por entrar a una piscina agitada por ángeles; que voces sin cuerpo hablen desde el cielo; que Jesús se haya desvanecido y luego se materializó de la nada; que personas fueron curadas por la sombra de Pedro; que ángeles sacaron a personas de la cárcel; que un ardiente lago de eterno tormento espera a los no creyentes en el interior de la tierra... mientras hay vida-más-allá-de-la-muerte en una ciudad de 1500 millas cúbicas, con mansiones y comida sólo para los Cristianos.

Si crees estas historias, entonces tú eres quien tiene un problema, no yo. Estos mitos violan la ley natural, contradicen la ciencia, y fallan en corresponderse con la realidad o la lógica. Si no puedes notarlo, entonces no puedes separar la verdad de la fantasía. No importa cuánta gente acepta ilusiones propagadas por "santos" hombres; una mentira sostenida ampliamente sigue siendo una mentira. Si eres tan crédulo, entonces eres como los niños que creen al hermano mayor que dice que hay un monstruo en el vestíbulo. Pero no hay de qué preocuparse; vé, prende la luz y observa tú mismo.

Si el Cristianismo fuera simplemente falso no estaría muy preocupado. Papá Noel es falso, pero es un inocuo mito que la gente descarta al crecer. Pero el Cristianismo, aparte de ser falso, es también detestable. Me asombra que afirmes amar al dios de la biblia, un odioso, arrogante, sexista y cruel ser que no puede tolerar críticas. ¡No quisiera vivir en el mismo vecindario con semejante criatura!

El dios bíblico es un guerrero machote. Aunque dijo "No matarás", ordenó la muerte de toda oposición, ahogamiento al por mayor y exterminios masivos; castiga descendencia hasta la cuarta generación (Éxodo 20:5 ); ordenó abrir en canal a mujeres embarazadas y estrellar a niños contra el suelo (Osias 13:16 ); demanda sangre humana y animal para apaciguar su hambrienta vanidad; toma partido por una raza de personas; juzga inferiores a las mujeres respecto de los hombres; es un sádico que creó un infierno para torturar incrédulos; creó el mal (Isaias 45:7 ); discriminó a los minusválidos (Levitico 21:18-23 ); ordenó que vírgenes sean mantenidas como botín de guerra (Números 31:15-18, Deuteronomio 21:11-14 ); arrojó estiércol a la cara de la gente (Malaquias 2:3 ); envió osas a devorar 42 niños que molestaban a un profeta (2ª Reyes 2:23-24); castiga a la gente con víboras, perros, dragones, embriaguez, espadas, flechas, hachas, fuego, hambre e infanticidio; y dijo que los padres deberían comer a sus hijos (Ezequiel 5:10 ). ¿Es simpático eso? ¿Te gustaría tener por vecino a tal persona?

Y Jesús es digna astilla del palo. Él dijo, "Yo y mi padre somos uno", y el sostenía "cada jota y tilde" de la ley del Antiguo Testamento (Mateo 5:18 ). Él predicaba la misma vieja sentencia: venganza y muerte; ira y angustia, infierno y tortura de todos los inconformes. Él creía en demonios, ángeles y espíritus. Él nunca denunció la sojuzgación de esclavos o mujeres. Las mujeres fueron excluidas como discípulas y como invitadas en su mesa celestial. Exceptuando el infierno no introdujo nada nuevo a la ética o la filosofía. Era irrespetuoso con su madre y hermanos; dijo que deberíamos aborrecer a nuestros padres y abandonar nuestras familias. [Mateo 10:35-36, Lucas 14:2 6] (tremendo aporte por la "Vida familiar Cristiana"). Denunció al cólera, pero él mismo se enojó. (Mateo 5:22, Marcos 3:5 ). Llamaba "necios" o "insensatos" a las personas (Mateo 23:17,19 ), "serpientes" y "sepulcros blanqueados", aunque advertía que semejante lenguaje te expone a las llamas del infierno. (Mateo 5:22 ). Él dijo "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada." [Mateo 10:34 ] (tremendo aporte por la "Paz Mundial"). Irracionalmente maldijo y marchitó una higuera por no estar en época de dar frutos. (Mateo 21:19 ). Mandó hacer quemar a los no creyentes [Juan 15:6 ] (cosa que la Iglesia cumplió con delicia). Robó un caballo. (Lucas 19:30-33 ). Dijo a la gente que se corte las manos, pies, ojos y órganos sexuales.(Mateo 5:29-30 ). Quieres que acepte a Jesús, pero creo que voy a elegir a mi amigo por mi cuenta, gracias.

Una de las muchas contradicciones de Jesús fue decir que las buenas obras deberían verse, y no verse. (Mateo 5:16, Mateo 6:1- 4 ). Uno de sus errores fue decir que la planta de mostaza tiene las semillas más pequeñas. (Mateo 13:31-32 ). Los escritores de Mateo y Lucas no pudieron siquiera ponerse de acuerdo en su genealogía, contradiciendo el Antiguo Testamento, y dando a Jesús dos líneas discrepantes a través de José, ¡que ni siquiera era su padre!

También encuentro al Cristianismo moralmente repugnante. Los conceptos de pecado original, depravacón, indulgencia sustitutiva, intolerancia, castigo eterno, y humilde adoración están todos por debajo de la dignidad de los seres humanos inteligentes y en conflicto con los valores de la bondad y la razón. Son ideas bárbaras para culturas primitivas que se estremecen de miedo e ignorancia.

Finalmente, el Cristianismo es dañino. Más gente fue asesinada en el nombre de un dios que por cualquier otra razón. La Iglesia tiene una vergonzosa y sangrienta historia de Cruzadas, Inquisiciones, quema de brujas, procesamiento de herejes, intolerancia en la América colonial, falta de respeto de tradiciones indígenas (como a los nativos americanos), apoyo a la esclavitud, y opresión de la mujer. Los "frutos" modernos de la religión incluyen la masacre de Jonestown, el insensible fraude de los "sanadores de la fé", las recientes guerras y limpiezas étnicas, y los enfrentamientos en Irlanda del Norte. La religión también plantea un peligro a la salud mental, dañando el auto-respeto, la responsabilidad personal, y la claridad de pensamiento.

¿Ves por qué no respeto el mensaje bíblico? Es un saco insultante de sinsentidos. Tienes todo el derecho de atormentarte a tí mismo con semejante locura pero no me metas en eso. Tengo mejores cosas que hacer con mi vida

  Dan  Barker. Dan Barker es un reconocido ex evangelista y músico cristiano estadounidense que renunció a su religión y se declaró abiertamente ateo. En la actualidad es un militante a favor de la secularización de la sociedad norteamericana.(fuente: wikipedia)

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