"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


martes, 16 de julio de 2013

Creacionismo maya

Imaginemos por un momento que, en una realidad alternativa, el cristianismo murió allá por la Ilustración, pero que el nuevo oscurantismo de la superstición que le siguió a esta época hizo que se retomara la mitología prehispánica, primero en América Latina y luego difundiéndose en todo occidente. El Popol Vuh y Los libros del Chilam Balam se vuelven verdades reveladas para millones. La mitología maya renace (no de la burda manera en la que "renació" con la chifladura 2012) y se vuelve la principal religión del mundo. Supongamos que todo esto se mantiene de forma paralela a los avances de la ciencia. Esta no se modifica en su historia por el cambio tan extremo de la fe en el mundo. Las personalidades como Newton, Darwin, Mendel, Einstein, Hubble... elaboran sus teorías e hipótesis llegando a las conclusiones e implicaciones que todos conocemos hasta hoy en día.

Del mismo modo, el fundamentalismo religioso es el mismo que conocemos. Imaginen los grupos fundamentalistas asegurando bajo el lema de "In Gukumatz we Trust", que la integración de los valores de la ancestral cultura maya, como el de cantarle al Sol para que vuelva a salir un día luego de enfrentarse a los señores de Xibalbá , deben ser incluidos en la constitución política, difundido en los medios de comunicación y enseñado en las clases de historia y ciencias naturales de primaria y secundaria.


Ojo, el cristianismo es la única religión totalmente extinta en este escenario. Los judíos son demasiado ortodoxos como para aceptar la verdad de la serpiente emplumada, y los musulmanes se aferran con vehemencia al Corán antes de aceptar la existencia del Xibalbá. El cristianismo se vuelve la mitología icónica, tal y como la mitología griega lo es en nuestro mundo. Activistas del pensamiento crítico como Richard Dawkins o Sam Harris continúan con sus críticas comunes hacia la irracionalidad religiosa, solo que cuando les preguntan si no tienen miedo a no creer en Hunahpú y Xbalanqué (conocidos como los Héroes Gemelos), y que estos en verdad existan y  por no creer en ellos se vayan al Xibalbá por el resto de la eternidad, responden que no le temen del mismo modo que  nadie le teme a la santísima trinidad, al pecado original o a satanás.



Nuestros héroes, los gemelos Hunahpú y Xbalanqué sacrificando a los señores de Xibalbá, luego de dejarlos asombrados con un truco de magia en que ellos se sacrificaron entre sí resucitándose después. Los señores de Xibalbá no saben que no serán resucitados ya.

Los debates públicos sobre el origen del Cosmos se centran en que todo el Universo se ve elegantemente diseñado para criaturas hechas de maíz como nosotros. Por tanto, ¿cómo negar la maravillosa creación de Hurakan y Gukumatz? Cómo es posible que alguien pueda negar que, estando en la nada, estos grandes dioses al final decidieron separar las aguas y crear las montañas. De ahí, crearon animales, los cuales serían condenados a comerse entre ellos por no poder hablar (qué dioses tan vengativos, que castigan a sus creaciones por los defectos de fábrica, ¿no?). Luego decidieron crear hombres de barro, pero al darse cuenta que eran bastante chafas, deshicieron su creación, volviéndolo a intentar; y así crearon hombres de madera. Pero todos los hombres de madera eran ateos, ya que no se acordaban de sus dioses creadores. De modo que Hurakan mandó un diluvio universal, destruyendo a los hombres de madera; los descendientes de éstos que sobrevivieron se convirtieron en los monos que hoy en día vemos (¡los monos son evidencia clara de la creación y el diluvio universal! ¿cómo alguien puede negar este hecho con el cuento de la evolución?).



Porque tanto amaron Hunahpú y Xbalanqué
al mundo, que se convirtieron en el Sol y la Luna
para combatir a los señores de Xibalbá día a día.
En su último intento, los dioses decidieron hacer al hombre de maíz, quedando como resultado nuestros primeros antepasados. A estos se les nubló la vista para que no tuvieran la capacidad de conocer y ver como los dioses. ¡Es por eso que nuestra ciencia es tan limitada! Imaginen que no nos hubieran nublado la vista estos dioses, podríamos verlos en el cielo, mirándonos y así terminando con el debate sobre su existencia. Los dioses son algo egoístas, pero buenos. Crearon a los hombres de maíz para así tener súbditos que los alaben y en lugar de eso, los ignoraron por siglos, debido a dioses paganos como Jesucristo... ahora Darwin amenaza a la divina verdad con opacarla.


El Sol y la Luna también son evidencia clara de la creación de los bondadosos dioses. Hunahpú y Xbalanqué se sacrifican día a día luego de convertirse respectivamente en estos dos astros, combatiendo en el Xibalbá y renaciendo día a día, solo para que nosotros tengamos algo de luz y algo hermoso que admirar siempre. Todo esto debe ser enseñado en las escuelas públicas como alternativa a cuentos tan fantasiosos como la evolución o el Big Bang. Es más, deberían ser enseñados de forma interactiva como aquí:




Por supuesto, los científicos cegados por la religión del ateísmo con su dios Darwin serán incapaces de ver estas verdades en esta realidad alternativa. Y así sería el mundo con la religión maya como religión dominante.

Cualquier coincidencia con las actuales afirmaciones de creacionistas del diseño inteligente es pura casualidad.
  



1 comentario:

  1. Pues habría un blog llamado tuukul77 citando al Popol Vuh a diestra y siniestra y condenándonos por dedicarnos a repetir que éso sólo es una mitología.

    Ya en serio, que buena entrada, yo algo así (pero con la nórdica, en donde en nombre de Odín salían escuadrones por las villas a sacar y matar a quienes no profesen la fe) propuse en un foro hace unos cuantos años y recibí todo tipo de ataques por decir que las otras mitologías son más interesantes que la limitada (y poco original) mitología judeo-cristiana.

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