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sábado, 16 de abril de 2011

Lo que Adamski nos enseñó sobre los ovnis


Cuando no hay de plano nada en la tele, en ocasiones, uno se decide a ver los famosos (y desesperantes) programas sensacionalistas y paranormalistas de Extranormal o Los Grandes Misterios del Tercer Milenio. Con mucha –pero con mucha- frecuencia, se presentan casos en los que algunos testigos aseguran haber visto un ovni o que fueron contactados por extraterrestres. Por supuesto, no se presenta una sola evidencia que corrobore el caso; todo lo que se muestra son personas aparentemente preocupadas o confundidas por lo ocurrido. En otras ocasiones, presentan algo así como "predicadores cósmicos" quienes aseguran que cosas como los círculos de cosecha, las mutilaciones de ganado o la muerte de Michael Jackson, son presagio de que se avecina un gran contacto con "los hermanos del cielo". Los periodistas (si a eso se les puede llamar periodistas) de estos programas, pregonan que los testigos son sorprendentes y que estos dicen la verdad. ¿En qué se basan para saber que  estos testigos dicen la verdad? En la promesa de que son honestos y nada más.

Ahora, si bien, esto no es exclusivo de los casos de ovnis –pues presentan testigos de fantasmas, el chupacabras, de apariciones marianas, entre tantos otros fenómenos paranormales-, lo cierto es que las historias de abducciones, los contactos del tercer tipo,  y las revelaciones espaciales sin evidencias, más que la promesa de sus testigos, es el pan de cada día de los ufólogos.

Adamski, el contactado que
visitaba Venus... en su imaginación.
Si hablamos de testigos comunes de ovnis resultan ser precisamente, personas comunes que vieron algo extraño en el cielo y que no pudieron identificar. A estas personas, en verdad lo último que quieren es llamar la atención. Lo mismo pasa con la mayoría de los abducidos y contactados, quienes, por lo regular, en la noche en sus casas, dicen haber tenido una extraña experiencia. No saben lo que es, pero parece como si hubiera sido de "otro mundo". Por supuesto, en lo último que piensan es que fueron raptados por ET, pero al mirar la TV, un periódico o internet, se encuentran con que otras personas han relatado la misma experiencia, o algo similar. Son personas abducidas que fueron "ayudadas" por algún "especialista" en el tema (ejemplos claros son Budd Hopkins y John Mack).

 Las personas se sienten confundidas y recurren a esos "especialistas" que no hacen otra cosa más que confundirlas y sugestionarlas a tal grado que sienten pena por sí mismos; se sienten atrapados entre este y "otro mundo"; les destruyen la vida para siempre; mientras que aquellos especialistas hacen libros exitosos a raíz de estas "experiencias". Aunque esto es denigrante y es una explotación cruel hacia sujetos de personalidad frágil, no es el tema central de este artículo (no se desesperen, pronto haré uno especial para Hopkins y Mack), pues este tipo de testigos son personas sugestionadas pero que nunca buscaron fama ni dinero.

Sin embargo, la historia de la ufología –así como el repertorio del mundo pseudocientífico-, está lleno de estafadores geniales. Cuando digo estafadores geniales me refiero a que en verdad, son verdaderos sofistas modernos. Es decir, "hipnotizan" a las personas con sus palabras de mensajes preocupantes que en verdad se ponen a pensar y se pregunta a sí mismos: ¿será cierto?

Caso más celebre de este tipo no es otro sino el de George Adamski. El escritor del Círculo Escéptico, Luis Alfonso Gámez, escribe, en su artículo “El Gran Engaño de los Platillos Volantes”, que George Adamski, un simple cocinero, “después de ver un platillo volante en 1946 y… de una escuadrilla de 184 naves interestelares en 1947, se encontró con Orthon, un venusiano, en el desierto californiano el 20 de noviembre de 1952. El extraterrestre le manifestó la preocupación del vecindario cósmico por la ‘radiación de nuestras pruebas nucleares’”.

Adamski juró haber viajado a la luna, cortesía de sus venusianos amigos. Pronto pasó de ser un desconocido a una celebridad que impartía conferencias, llamaba a la conciencia sobre el cuidado de nosotros mismos y de vez en cuando, salía a dar un paseo a alguna parte del sistema solar. En entrevistas grabadas Adamski se muestra confiado en su versión de la historia; nunca tartamudeaba, siempre daba la misma versión, y siempre, mirando a los ojos de su entrevistador. Toda persona que conversó con Adamski juraba que no podía ser mentira lo que decía, pues era un hombre que de inmediato inspiraba confianza.

En ciertos momentos decía que la luna, y más en concreto en “la cara oculta del satélite terrestre…decía haber visto ríos y florecientes ciudades pobladas por paisanos de Orthon, Firkon y Ramu, venusiano, marciano y saturniano, respectivamente”, escribe Gámez. Sus fotografías, según el ufólogo español Salvador Freixido, son de las más claras evidencias de visitas extraterrestres y su caso, uno de los más importantes de la historia.

Gámez nos cuenta también que, de acuerdo a Adamski, “todo el sistema solar estaba preocupado por el futuro de la humanidad, y el cocinero aprovechó la revelación para abandonar la carne picada y dedicarse a impartir conferencias bien remuneradas”. Para mala suerte de los escépticos y debunkers, Adamski murió de un ataque cardiaco en 1965. Él nunca fue testigo de cómo se derrumbaba su circo de mentiras.

Lastimosamente fue en los años siguientes a su muerte cuando, durante la carrera espacial, se logró descubrir –gracias a las misiones espaciales robotizadas- que en los planetas Marte y Venus, la vida extraterrestre hoy por hoy es imposible, debido a las condiciones extremas de  estos planetas. No se diga ya alguna civilización avanzada que abdujera humanos. El primero es demasiado frió y árido; y el segundo se encuentra a unos 500° grados centígrados, suficiente para derretir el plomo. De Saturno y más allá, ni se diga, pues los planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) son planetas gaseosos. Dicho de manera simple, no hay una superficie solida dónde poner a una civilización superior a nosotros.

Aun así, Adamski sigue siendo pronunciado como una "vaca de oro", de la ufología. Los ufólogos aseguran que el caso no está cerrado y que se debe investigar aun más. Y es que al parecer, no bastan las evidencias que demuestran la imposibilidad de vida inteligente extraterrestre en nuestro sistema solar (más allá de la Tierra). De modo que, supongamos que no es suficiente con las contradicciones de Adamski. Analicemos sus fotos y videos, que tantas personas aseguran son auténticos ovnis.

Curiosamente, los creyentes de Adamski, se olvidan de una pequeña cosa. Al igual que el caso del también "increíble" contactado Billy Meier (mira aquí mi artículo sobre su historia), se demostró cómo es que Adamski creaba sus propios platillos voladores con maquetas y platillos de juguete. Incluso si miramos con atención algunas de las fotos de Adamski, podemos observar la abertura por donde se sostenía el juguete con un hilo.

El caso Adamski, así como tantos otros, quedó desechado para la ciencia por ser demasiado absurdo y prácticamente, representa un insulto para la inteligencia del ser humano. En  su tiempo, investigadores destacados como James W. Moseley y Phillip J. Klass se ocuparon de desmitificar el caso Adamski. Algo curioso es el hecho de que aun hoy en día se sigue mencionando a este caso, el primer caso de contacto, como una evidencia histórica de las visitas extraterrestres.
Si no me creen, miremos a Maussán con su "investigación" sobre este caso "histórico":

 
Entonces, con todo esto, ¿cual es la lección que nos dio el caso George Adamski sobre el fenómeno ovni y sobre cualquier fenómeno parecido? Muy simple, la lección se resume en una frase que alguna vez dijo el célebre astrónomo Carl Sagan: No importa que tan carismático o que tan "buena gente" pueda parecer alguien. En todo momento "afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencias extraordinarias". ¿Así o más simple?

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*La serie "Adamski" (aquí la parte 2, 3, 4, 5, 6  y 7) por Luis Ruiz Noguez, narra toda la historia del fraude de este supuesto contactado.

*"El gran engaño de los platillos volantes", artículo de Luis Alfonso Gámez publicado originalmente en Ovnis a Mogollón.

*El artículo "Faking UFO Photos for the Twenty-First Century"de Tom Callen muestra de manera amplia cómo hacer montajes  simples de platillos voladores en nuestros hogares.

Para consultar más rápido