"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


martes, 29 de marzo de 2011

¿Un Diseño Sin Diseñador?

¿Casualidad o diseño? ¿Azar o creación? Estas preguntas no son más que sinónimos de: ¿o todo se creó de la nada o alguien lo creo todo? La incertidumbre sobre el origen del Universo, la vida y el ser humano, es quizá, el más desconcertante misterio de todos. De dónde venimos y por qué somos tal y como somos. Es imposible no sentirse humilde e indefenso al imaginarse la magnitud del Cosmos y su respectivo origen. La pregunta de “¿casualidad o diseño?”, sin embargo, es algo ambigua, y bien se puede utilizar tanto para preguntarnos sobre el origen de todo, el origen de la vida o solo el origen del hombre.
Si lo aplicamos al origen del universo, la pregunta, replanteada y adaptada al universo mismo diría más o menos: ¿fue el Big Bang producto de las meras leyes físicas o hubo algo o alguien que lo provocó de alguna manera?
Si lo aplicamos al origen de la vida, diría: ¿fue la sopa primigenia producto de las meras interacciones físico-químicas del planeta o hubo alguien quien condujo a un montón de moléculas orgánicas hacia la complejidad de una célula?
Si se aplica al origen del hombre, no seria tan distinta que la ultima. Diría: ¿fue el hombre el resultado de la interacción y la adaptación a su ambiente, o hubo alguna especie de cosa –o ser- que guió a la especie hacia lo que es hoy?
No importa la postura que uno pueda tener respecto a la noción de Dios o de un ‘Diseñador Inteligente’. No  importa si uno es creyente, ateo, escéptico o agnóstico. Las tres preguntas ponen a pensar a todos. Son posiblemente las preguntas mas profundas que un ser humano puede hacerse así mismo. Las personas acostumbradas a responder con las respuestas que otorga la ciencia               –incluyendo tanto personas comunes como verdaderos científicos-; así como también las personas religiosas –religiosas de etiqueta o fundamentalistas por igual- responden lo mismo: No hay duda alguna, se trata de diseño, en cuanto se refiere sobre el origen de todo.
Para los que creyeron que diría que los científicos dicen que es el azar y que los religiosos dicen el diseño, se equivocan. El universo, la vida y la consciencia humana tienen un diseño.
Pero una cosa es hablar de que tiene un diseño, y otra muy distinta, que tenga un diseñador. Cosa que es imposible de corroborar. Pero entonces, ¿Cómo la ciencia afirma un diseño sin un diseñador? Cuando los cosmólogos afirman que hay un diseño, no hablan  de algo así como un edificio diseñado por un arquitecto; el diseño de la naturaleza es impresionante y para los ojos del hombre común, demasiado perfecto como para que haya salido de la nada. La idea de que la naturaleza es autosuficiente, que no necesita de nadie para existir, contradice nuestra cultura y nuestra primera impresión sobre la naturaleza misma. Pero podemos observar esto, cuando una estrella está en formación o cuando está por morir –pues tanto una estrella de masa promedio como una súper estrella, producen nebulosas y supernovas respectivamente, con una belleza inigualable-.
Una estrella, con todo y su grandeza, su energía y su masa, es creada por las propias leyes de la física, Principalmente por la ley de gravedad; el polvo y gas de una nebulosa –principalmente Hidrogeno y Helio- comienza a juntarse, hasta volverse pequeños granitos de arena espacial con un peso mayor que el simple gas. La interacción entre estos granitos comienza a crear pequeños cúmulos de materia, que a su vez atrae a más materia. Lentamente, en un proceso que dura millones de años, el cuerpo que se encuentra en el centro comienza a atraer más y más materia. Llega a un punto en que la presión gravitacional, causada por la cantidad de materia del objeto es demasiada. La presión empuja a los átomos a chocar entre ellos mismos, creando reacciones nucleares por fusión atómica. Dichas reacciones liberan una cantidad enorme de energía. La estrella entonces, comienza brillar. Fusionando átomos de Hidrogeno, convirtiéndolos en energía y átomos de Helio, una estrella de tamaño promedio –como el Sol- puede existir por 15-20 mil millones de años. En su etapa de ‘retiro’, cuando está por agotarse el Hidrogeno, la estrella comienza colapsar sobre su propio núcleo a causa de la gravedad, que la aplasta cada vez mas. Esta presión hace que en el núcleo comiencen a fusionarse ahora los átomos de Helio, haciendo que la estrella detenga su colapso hacia su núcleo, y comienza una etapa de hinchazón. Las capas de la estrella son tan inestables a estas alturas, pues la gravedad las mantiene juntas con dificultad por un tiempo, hasta que, la estrella no puede más y sus capas se desprenden hacia el espacio. El resultado es un núcleo marchito –denominado entonces enana blanca- del tamaño de la Tierra, rodeado por anillos de gas que vistos desde nuestros telescopios, son autenticas obras de arte.
Para una estrella solitaria como nuestro sol, ese seria su fin. Pero en el universo abundan las parejas o tríos estelares. En algunos casos, la marchita enana blanca, comienza a robar materia a su acompañante –una estrella gigante-, mediante atracciones gravitacionales. La enana blanca roba tal cantidad de materia que se vuelve demasiado densa e inestable. No puede soportar tal cantidad de energía y entonces, explota en un fenómeno espectacular denominado supernova. Una supernova, es capaz de liberar una cantidad impresionante de energía en forma –principalmente- de rayos gamma. Cualquier civilización que se encuentre demasiado cerca desaparecerá sin duda. Todo esto, toda la historia de una estrella, que duró cerca de 15 mil millones de años –hasta hoy, ninguna estrella de tamaño promedio se a acercado a su etapa de ‘retiro’-, no necesitó en ningún momento de alguien que moviera ‘los hilos’ para que siguiera existiendo. Solo necesitó de la propia naturaleza que la creo´ para poder existir. Las leyes de la física son, por si mismas, suficientes para crear, no solo una estrella, sino galaxias, energía, sistemas solares, planetas… y vida.
Posiblemente, nos cueste trabajo aceptar que no hay nadie ahí afuera que esté enterado de la creación, pero lo cierto es que no hay nada, mas allá de nuestra interpretación y nuestro deseo de darle un sentido a todo, que nos indique que hay o hubo alguien responsable del Cosmos.
La explicación de Dios o de un ‘diseñador’, es una explicación completamente humana, que ha acompañado la consciencia de la civilización desde sus orígenes. Esta explicación, además de dar un por que del Cosmos, brinda una anhelo, un algo más allá, nos da una esperanza de que lo desconocido no es tan terrible y que hay alguien que nos apoyaría al enfrentarnos a lo desconocido. Sin embargo, en los ratos que tengo para pensar y reflexionar –es decir, en mis ratos de ocio-, me suelo preguntar: ¿es necesario el tener la explicación de Dios para dar sentido a la vida? ¿Por qué tendría que ser así? Simplemente, no es necesario, aunque nuestra sociedad lo quiera tildar de indispensable.
Algunas personas, bien pueden tener suficiente con las leyes naturales. Mientras que otras, replantean de nuevo todo el problema y se preguntan: si las leyes de la física son suficientes para crear  y organizar el universo, entonces, ¿Por qué existen esas leyes físicas en el universo? ¿Por qué no son de otra manera? Si la naturaleza es la creación de estas leyes ¿Quién creó las leyes físicas y por qué?  Creamos o no en Dios, nos guste o no la ciencia, seamos o no científicos, lo cierto es que nadie sabe el por qué de las leyes físicas. Tal vez, podríamos decir que, son así por azar. Tal vez en otros universos –de existir- no son las mismas; tal vez, por que estas se crean así mismas; o tal vez hubo alguien quien después de todo, movió los hilos primordiales para crear el tejido cósmico.
Podríamos pasarnos toda la vida pensando y reflexionando sobre el por qué de las leyes físicas, llegando a una explicación con o sin diseñador. Lo cierto es que no importaría, pues es imposible saber la verdad. Tal vez incluso, no exista el por qué de las leyes físicas. Tal vez son así por que así son simplemente. Quizá el por que último no existe y de existir, lo mas probable es que nunca jamás lo lleguemos a conocer. Esta sin embargo, no es razón ni de idealizar un diseñador, ni tampoco de negarlo de manera absoluta y rotunda. Llegan momentos en los que pienso que, pensar en ese diseñador es inútil, pues de existir, jamás interactuó con su creación y de no existir, simplemente tendría la admiración y respeto que tengo por el universo. ¿Por azar, por diseñador o por que si? Nadie es capaz de dar una respuesta absoluta. Lo que podemos asegurar, es que hay un diseño que reconocemos como bello y sorprendente. Vemos el diseño. Por nuestros sentidos sabemos que está ahí. Pero ¿necesitó un diseñador? Y más importante aun, ¿necesitamos creer que hubo –o hay- un diseñador? Mi respuesta personal, seria un No. El por que no es otra historia.
SI TE INTERESA ESTE TEMA
*El Gran Diseño, de Stephen Hawking y Leonardo Mlodinow, edit. Crítica, 2010
*El Quinto Milagro, de Paul Davies, Edit. Televisa, 2004
*Dejando atras los Dioses, serie de artículos escritos a manera de capítulos de un ciber libro, que relata como la naturaleza es autosuficiente –y como no hay nada que demuestre lo contrario-, disponible en esceptica.net
*El prestigioso blog de divulgación científica y pensamiento crítico, La Ciencia y Sus Demonios, cnho.wordpress.com , cuenta con interesantes y completos artículo sobre diseño inteligente, y por que este pertenece al reino de las pseudociencias
*The Internet Encyclopedia of Phillosophy, iep.utm.edu, con buenas referencias sobre la cosmología, los argumentos del Diseño, la noción del Diseñador y los principios antrópico.
*Ensayo, ¿Puede la Ciencia Resolver la Cuestión de Dios?, de Robert Todd Carroll, disponible en skepdic.com, junto con varias entradas sobre los argumentos del diseño, principios antrópicos y sus respectivas refutaciones

sábado, 26 de marzo de 2011

Abominaciones de ocho tentáculos



Quedó claro ya, en los dos últimos capítulos (para quienes no los han visto, léanlos aquí y aquí) que el mar es un lugar lleno de enigmas. Para mí, existen tres regiones en el Universo que representan los mayores retos para descifrar sus misterios. Estos  son: la mente humana, el océano, y el propio universo. A nadie le quedan dudas que las tres regiones (internas y externas a nosotros) son en efecto misteriosas, llenas de secretos y acertijos para la ciencia, y es probable que nunca podamos responder todas las preguntas que surgen al momento de pensar en ellos.

Por el momento (y tal como el título indica), solo me referiré a uno de las tres regiones más enigmáticas: el mar. Si bien, es un gran misterio el cómo llegó siquiera a existir (pues nadie sabe a ciencia cierta si los océanos se originaron por vapores del interior del planeta, por cometas cargados de aguas y sustancias orgánicas, o quizá por una interacción de ambas posibilidades), otra de sus grandes  cuestiones ha sido el si realmente fue la cuna de la vida. Si bien, cuando ocurrió la formación de los océanos, quizá se acumularon las sustancias y reacciones químicas adecuadas, sumado a la interacción con la energía provenientes de las tormentas eléctricas y el sol, lo cierto es que nunca podremos decir con certeza que este gigantesco lugar haya sido, precisamente, el lugar que "vio nacer" a los primeros organismos vivos.

Sin embargo, la fascinación de estas dos grandes preguntas, tampoco son el tema de este artículo. Para muchas personas en el pasado y presente (y no dudo que en el futuro también lo consideren así), tanto para los hombres comunes como para los hombres de ciencia, uno de los mayores misterios del océano han sido las especies que en este existen o que podrían existir, y que aún el ser humano no conoce.

El ser humano, casi por naturaleza, al encontrarse ante algo que desconoce, busca una explicación aunque sea basada solo en su imaginación. Así es como surgen las historias de animales míticos a lo largo de la historia. La mitología de las civilizaciones antiguas pasando por el folklor de Edad Media y el Renacimiento, y combinado con las modernas formas de mitos, daría cabida a un estudio controvertido. Para muchos una ciencia marginada, pero para la ciencia se trata de una pseudociencia. La criptozoología, el estudio de animales que no existen o que no hay evidencias de su existencia. Es aquí donde entra en conflicto con las verdaderas ciencias, pues estas a diferencia de la criptozoología (y otras tantas catalogadas en el reino pseudocientífico), tienen un objeto de estudio claro, que para empezar está bien establecido que existen [otra historia diferente es el caso de las protociencias, cuyo objeto de estudio no es tan claro (tal como en la astrobiología y la psicología evolucionista) pero buscan sustentarse en el grueso de conocimiento científico ya establecido por otras disciplinas científicas]. Los científicos ya han discutido sobre el estatus epistemológico de la criptozoología en varias ocasiones, y aunque resulta en un interesante debate, por el momento lo dejaremos para retomarlo en otra publicación (lo prometo).

Si los críptidos no existen o no hay nada que demuestre su existencia, ¿cómo es que estudia a esos críptidos? Los adeptos a este tipo de “conocimientos”, aseguran que es posible conocer a estos “animales” a través del  estudio del folklor  y las anécdotas de las personas. Sin embargo, el folklor y las anécdotas son tan vagas (e irrelevantes), que pueden interpretarse de mil y un formas. Desde que lo que vio alguien, o lo que cuenta un pueblo fue un encuentro con el chupacabras, un extraterrestre o quizá con una especie de mapache que no se conoce. O simplemente puede ser una visión producida por alguna forma de alucinógeno o una historia que fue moldeada por el grupo a lo largo de los años. Como sea, son demasiadas teorías e hipótesis como para dar a la hipótesis de un criptozoólogo una seriedad científica que podría responder a cómo se originó cierto mito. Lo mismo ocurre con los testimonios. La gente simplemente asegura siempre ver cosas que no existen. Durante los años 60, miles de personas en el mundo aseguraban ver platillos voladores, cuando estos en realidad fueron un mito creado por los medios de comunicación principalmente; Durante la época medieval y hasta el siglo XIX, europeos y americanos juraban ver ejércitos de brujas volando en escobas en las noches. La histeria, el miedo o el anhelo del hombre han hecho que este sea una auténtica fábrica de mitología y superstición ascendente.

Uno de esos grandes mitos que ha perdurado hasta nuestros días es sin duda una de las criaturas que más miedo ha causado a los que dedican su vida en el mar. Las historias de monstruos que atacaban las embarcaciones, ya sea por una maldición o por mala suerte, son relatadas ya en épocas arcaicas. Homero, en la Odisea, relata los encuentros con sirenas, dioses furiosos y una criatura llamada Scylla, que arrastraba a los hombres a la muerte. El temido monstruo es identificado en la cultura popular como una criatura sin huesos, enormes ojos, una boca en forma de pico y con ocho pegajosos tentáculos. Toda una abominación. Scylla  vendría siendo el arquetipo del mítico y temido kraken (pronunciado kreiken).

Este monstruo es quizá uno de los más grandes imaginados por el hombre. Algunas historias  aseguran que medía más de 2 kilómetros de longitud y con tentáculos mucho más grandes  que los mástilesSus orígenes son rastreados en la mitología Escandinavia, en el que es descrito como un tipo de pulpo o calamar gigante que emergía de las profundidades, atacaba los barcos y devoraban a los marinos.

Si bien es bastante antigua la leyenda, lo cierto es que esta perduró por siglos. En 1555 el historiador Olaus Magnus narra la presencia de una criatura con largos y agudos  cuernos redondos, "cada uno como una raíz de árbol." Carolus Linnaeus, conocido como el padre de la taxonomía (sin sus hallazgos y deducciones, posiblemente la teoría de Darwin no hubiera visto la luz), fue quien acuña el termino “Kraken” en su Systema Naturae, escrito en 1735. Se trata de una de serie de cuentos y anécdotas que aluden a una criatura tan grande que al posarse en la superficie del mar parecía una isla pequeña en la que incluso era posible desembarcar.


Aunque el misterio de los calamares gigantes fascina al mundo entero, también ha sido envuelto en fraudes. En la imagen se mira el montaje de un supuesto calamar de 48 metros varado en playas de Santa Mónica. El engaño circuló por las redes sociales en 2013.


Sin embargo, el mito dio un giro abrupto e inesperado en los siglos XIX y XX, cuando en las orillas de las playas del mundo comenzaron aparecer misteriosos cadáveres de criaturas gelatinosas. Restos de calamares gigantes de hasta 15 metros de largo. Las criaturas no eran agradables a la vista (ni al olfato, dado que la mayoría de los restos fueron hallados en descomposición). ¿Podía ser posible que siglos de tradición y superstición tuvieran razón? ¿Realmente hubo criaturas de ochos tentáculos que atacaran las embarcaciones y devoraran humanos? Los restos, dieron a más de uno la evidencia perfecta de las criaturas descritas por Homero.  A pesar de eso, el trabajo de la ciencia es descubrir lo que es verdad, desechando lo que el ser humano cree que podría ser verdad.

De este modo, a través de años de investigación, tanto de los restos de estos cefalópodos, como de la observación de sus parientes menos escurridizos (los pulpos gigantes o los calamares de Humboldt), todo lo que se halló es que estos animales son de lo más tranquilos. La última cosa que atacaría a un humano en el mar sería un calamar gigante. Basados también en los restos de cachalotes, sus depredadores naturales, se encontraron más datos sobre los calamares gigantes. Estos tenían peleas a muerte con las carnívoras ballenas hasta que eran devorados. En los cuerpos de los cachalotes se observan cicatrices en formas de sello. Las ventosas se aferran a la ballena en un último intento desesperado por sobrevivir por parte del calamar. Pero en todo lo conocido –y aún es poco lo conocemos-, no hay una sola señal que nos indique que el calamar gigante o su pariente (también de las profundidades), el calamar colosal, pueda siquiera atacar un bote salvavidas. La razón es muy simple, y es que estos animales del mundo real solo habitan en las profundidades. Posiblemente (además de comer peces) sean caníbales, devorando a los más pequeños de su especie. Una segunda razón por la que no devorarían a un ser humano es porque este no es una presa natural del océano. El sabor simplemente sería radical. Sería como hacer que un loro comiera pejesapo.

Calamar Gigante
encontrado en
Noruega, 1954
De modo que, ¿cómo es que los mitos describen de manera tan certera su apariencia y tan equívocamente su comportamiento? La respuesta se halla en la propia definición: el Kraken es un mito. Si bien es cierto que en todo mito siempre se esconde algo de verdad, los mitos son más que nada imaginación, combinada con algo de folklor, algo de miedos y una pisca minúscula de realidad.

Los historiadores y folkloristas opinan que el Kraken es el resultado perfecto de la receta ya descrita. La verdad se encuentra en que posiblemente, en épocas antiguas fueron observados cadáveres de estos animales (u observado a éstos mismos vivos, pero enfermos). El mito y la superstición se encuentran en las historias de embarcaciones atacadas por ocho tentáculos.

A pesar de lo decepcionante que pueda resultar, lo cierto es que un buen mito nunca muere. Sin embargo, la realidad, la gran mayoría de las veces, resulta más extraña y sorprendente que la imaginación.

En 2007, un barco pesquero atrapó en sus redes a un calamar colosal vivo. Este fue atrapado, congelado y llevado para una autopsia única en la historia de la ciencia. Por primera vez se examinó el interior de una de estas criaturas completas, para luego formar parte de una exhibición en un museo de historia natural. En 2013 un grupo de investigadores en Japón logró captar un calamar gigante vivo en las profundidades, obteniendo imágenes que jamás en la historia habría imaginado la humanidad (pues hasta entonces, nadie había visto jamás un calamar gigante con vida en su hábitat). A pesar de los hallazgos y nuevas investigaciones, aun tenemos mucho que aprender. Solo el 5% de los océanos ha sido explorado por el ser humano, por lo que nos quedan 95% por explorar. 95% por buscar; 95% de misterio aún por resolver. Posiblemente nunca sepamos todo sobre nuestro planeta y sus criaturas. Esta incertidumbre, sin embargo, no debe ser la justificación de mitos y supuestos imposibles de probar.

Si alguien espera saber algo verdadero sobre algún tema en específico, la ciencia –con todo y sus extraños e imperfectos métodos- son la mejor opción. Difícilmente, cosas como la criptozoología u otras pseudociencias lograran descubrir lo que la ciencia ha descubierto… y que está por descubrir.


SI TE INTERESA ESTE TEMA


*La Calamarpedia posee abundante información sobre estas fascinantes criaturas.

*"La verdad sobre los monstruos marinos", un artículo escéptico de Claudio Rojas sobre la fascinación con los monstruos del mar.

"Por qué nos fascinan los monstruos", artículo de Mary Colwell donde reflexiona sobre nuestro gusto por los misterios.

*"Giant squid", escrito en el sitio web The Ocean Portal del Smithsonian National Museum of Natural History.

Para consultar más rápido