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sábado, 8 de abril de 2023

Un escéptico entrevistando al ChatGPT: los "peligros" de la IA y la búsqueda de la verdad



Bueno, esto fue raro. Acabo de "charlar" con el famoso ChatGPT y debo decir que fue realmente agradable. En serio, fue como conocer a alguien que tus amistades te han dicho que debías conocer porque "sabe" de ciertos temas que a ti te interesan. Más o menos así fue. Es esa sensación de estar charlando lo que se siente extraño, ya que la página de esta IA te explica con detalle el método con el que logran este resultado, y aunque estés consciente de ello, puedes seguir la conversación, complementando sus respuestas, cuestionando lo que parecen son sus "opiniones", mostrándote de acuerdo o reformulando una duda para que no se vaya por otro lado... tal como es una conversación inteligente con alguien.

No es la primera vez que pruebo esta curiosa herramienta. Eso sí, fue menos decepcionante que la primera vez, cuando la cuestioné directamente sobre la existencia de Dios. Tampoco es como uno confunda completamente a una persona con esta tecnología, pues es evidente que en algunos casos no es del todo capaz mantener la coherencia de una misma respuesta. Para esta primer entrega consideré que lo mejor sería cuestionar a una IA sobre los peligros (reales e imaginarios) y esperanzas sobre la propia IA, y acabamos en un breve intercambio sobre la búsqueda de la verdad. Próximamente les estaré compartiendo lo que el ChatGPT tiene para contar sobre el problema de demarcación ciencia-pseudociencia, el movimiento escépticos, fenómenos paranormales, ovnis y monstruos, pseudoterapias, teorías de la conspiración, crítica social y quizás algo de política y religión. 

Por el momento, espero disfruten de este intercambio extraño entre una IA y un escéptico.

domingo, 27 de junio de 2021

¿Falta de humildad o extraterrestres de los huecos?

 Reseña de Extraterrestre, de Avi Loeb


La búsqueda de vida inteligente extraterrestre no es solo un proyecto científico (manchado por mucha pseudociencia y, en algunas ocasiones, mala ciencia ficción), sino también filosófico y (en cierto sentido) religioso. Expone, como pocas ideas, lo frágil que es el ego de la especie humana al considerar la posibilidad de no ser la única civilización ni el único planeta en poder albergar una. Es, al fin y al cabo, un proyecto muy humano, que nos recuerda también la delgada línea entre la conjetura racional y la especulación desenfrenada, entre la humildad de la docta ignorancia y la arrogancia de creernos con una respuesta definitiva (sea a favor o en contra de haber encontrado una primer prueba de civilizaciones alienígenas). También es de esos proyectos que mejor nos ayudan a comprender que las fronteras entre ciencia, tecnología, ingeniería, filosofía, ciencia ficción, mala ciencia, pseudociencia y religión, no están tan claramente dibujadas como muchas veces tendemos a pensar.

Todo esto es lo que suelo esperar de un buen libro de astrobiología, y es justo lo que encontré (para mi sorpresa) en el más reciente libro de Avi Loeb, Extraterrestre (2021). Nunca está de más aclarar este punto: por "buen libro" no hablo de uno con el que esté completamente de acuerdo en cada una de sus tesis (de hecho, son pocos los buenos libros que son así), ni tampoco me refiero a todo lo del párrafo anterior como un halago completo al autor, dado que en veces, esas lecciones de la diferencia entre humildad y arrogancia, especulaciones racionales y especulación desenfrenada, e incluso entre ciencia y tecnología de pseudociencia y mala ciencia, no suelen ser lecciones que el autor nos enseñe explícitamente, sino que sus posturas terminan siendo uno o lo otro aún en contra de lo que éste puede sostener sobre sí mismo.

Con esto aclarado, el libro de Loeb es un buen libro, pero uno que debe tomarse con pinzas, y debe tenerse en cuenta que su contenido es una mezcla de ciencia, filosofía, mala ciencia, especulación desenfrenada e incluso (contrario a la palabra favorita del autor) mucha arrogancia. Solo distinguiendo cada cosa es que puede juzgarse adecuadamente éste, el mayor trabajo de apologética en favor de un presunto hallazgo de tecnología extraterrestre, y lo que podría implicar de ser verdad.

jueves, 21 de enero de 2021

¿Por qué no soy fan de Elon Musk?

"Elon Musk es todo lo que la derecha teme que sea George Soros." Kyle Kulinski.

"Inestable. Aunque estaba a punto de decir mono con una escopeta. Tiene buena puntería, por ahora. [Musk es] muy inestable. Una persona con tanto poder y con tanta influencia me causa preocupación; también porque se idolatra mucho. A todas las personas las tendríamos que tener un el plano de más humano, y Elon Musk sus fallos, tiene sus problemas." José Luis Crespo (respondiendo qué piensa del magnate). 


Como  ya deben saber, no soy físico ni tampoco ingeniero. Soy de humanidades, aunque la ciencia sea uno de mis grandes amores. El estereotipo del sujeto de humanidades suele ser el de alguien poco interesado en su imagen, que siempre carga con algún libro poco atractivo para la mayoría y fuertemente desconectado con la innovación y la tecnología. Muchos en humanidades se burlan de las ideas de los ingenieros de un futuro en el que la tecnología ha progresado tanto, que se cuenta con autos voladores, viajes turísticos de la Luna a Marte, inteligencia artificial conviviendo con nosotros o nosotros transformándonos en ordenadores y cosas parecidas. El progreso es, pues, esa moneda que los de humanidades parecen repudiar, mientras que los ingenieros (y los físicos en muchas ocasiones) atesoran como la llave para volver realidad sus fantasías de la ciencia-ficción.

Así, mientras el estereotipo del sujeto de humanidades no valora el progreso, el ingeniero (mejor dicho, su estereotipo) vende el progreso como el estandarte de todas y cada una de sus visiones del futuro, y de quienes supuestamente lo construyen. Creo que, aunque imposible que sean verdad en su totalidad ni que se apliquen a todos, los estereotipos de los sujetos de humanidades y de los ingenieros llevan algo de verdad. En mi caso, soy muy torpe con la tecnología y no tengo mucho interés en mi imagen personal; también suelo leer algún libro (lo que creo que comparto con muchos que no son de humanidades), y aunque puedo diferenciarme porque creo que el progreso social es un proceso real que actualmente sigue ocurriendo, soy bastante escéptico con las promesas de progreso por parte de sus más grandes estandartes, en especial cuando ese progreso está íntimamente ligado a alguna multinacional, sea Microsoft, Bayer, Amazon, Disney, Apple y Tesla (o su hermana Space X).

Es en ese último sentido que no confío en alguien como Elon Musk, y de hecho, a diferencia de otros rostros del libre mercado (como, por ejemplo, Bill Gates), entre más conozco a Musk más odioso me parece. Y miren, antes que decidan dejar de leer porque creen que lo que sigue es choro anticapitalista o algo por el estilo, reconozco que mucho de lo que hoy es parte del progreso social que hace la vida de muchos más fácil y cómoda, se la debemos en cierta medida a empresas como las ya citadas, y que también las empresas de Musk han obtenido avances imposibles de negar para la tecnología y la ingeniería, así como han abierto innovaciones que van desde la comodidad más personal (como hacer compras con PayPal) hasta el rejuvenecimiento de sectores necesarios del futuro de la humanidad, como los autos ecológicos, la exploración espacial y el turismo del espacio. Sería tonto negarle el lugar que se ha ganado Musk en la historia, especialmente en la historia de la exploración espacial.

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