"Las ideas de Popper constituyen el desarrollo filosófico más importante del siglo XX: un logro en la misma tradición y del mismo nivel que los de Hume, Kant o Whewell. Mi deuda personal con él es inmensa: cambió mi vida más que ninguna otra persona." Imre Lakatos.
"La consigna de Popper <<conjeturas y refutaciones>>, adoptada por Lakatos, solamente sirve para desmalezar el conocimiento de falsedades por medio de la exhibición de contraejemplos. Indicar errores no reemplaza la ideación de conjeturas y su corroboración. Un granjero que no hiciese más que desmalezar su campo no conseguiría de él nada para comer." Mario Bunge.
¿Qué diferencia la ciencia de la pseudociencia? La dificultad de responder a esta pregunta de modo preciso ha hecho que en un siglo se hayan producido varios criterios de demarcación y una cantidad innumerable de artículos especializados en el tema. Ejemplo de esto último es la publicación reciente del monográfico de la revista Mètode de "El engaño de la pseudociencia".
Los científicos y filósofos interesados en saber cuáles son las diferencias entre uno y otro campo muestran una tesis básica: sea lo que sea que diferencie a la ciencia de la pseudociencia, dicha diferencia es marcada en el tipo de actividad (o en su resultado: el conocimiento) que desempeñan sus practicantes tanto en la primera como en la segunda. El primer gran enfoque que buscó establecer cuál era esa gran diferencia fue el racionalismo crítico, fundado por el epistemólogo Karl Popper, y dado a conocer en su ya clásica obra, La lógica de la investigación científica (1934). Popper aseguraba que el más importante problema de la epistemología era el de demarcación, y bien podemos asegurar (aunque con algunos matices) que es problema de demarcación el que funda la filosofía de la ciencia como disciplina académica, con los intentos intelectuales por establecer las razones necesarias y suficientes para reconocer un campo científico, como la física, o una teoría científica, como la relatividad general y especial de Einstein.
Pero el racionalismo crítico no solo ayudó a centrar el objetivo principal de la filosofía de la ciencia al buscar las características definitorias de la ciencia, sino también buscaba saberse (con menos interés) qué definía a una pseudociencia. El primer paso de Popper de establecer el criterio de falsabilidad para tal demarcación y como base del entendimiento de las teorías científicas y pseudocientíficas, inició también un gran debate sobre si tal criterio era suficiente (o incluso necesario) para establecer la cientificidad. Para defender su punto, Popper solía usar ejemplos paradigmático de ciencia, como la física clásica newtoniana y las teorías de la relatividad de Einstein, mientras que explicaba el caso del psicoanálisis freudiano como un ejemplo típico de pseudociencia, al ser infalsable. Pero tal explicación sería cuestionada fuertemente por uno de sus pupilos. Un autor de origen húngaro que, ante el reto popperiano de buscar falsadores en el psicoanálisis, le cuestionó a su maestro: ¿y puede usted encontrar los falsadores de la física newtoniana?
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jueves, 9 de agosto de 2018
martes, 15 de julio de 2014
Los filósofos de la pseudociencia
"¿Qué distingue el conocimiento de la superstición, la ideología o la pseudociencia? La Iglesia Católica excomulgó a los copernicanos, el partido comunista persiguió a los mendelianos por entender que sus doctrinas eran pseudocientíficas. La demarcación entre ciencia y pseudociencia no es un mero problema de filosofía de salón; tiene una importancia social y política vital." Imre Lakatos.
"Primero, la superstición, la pseudociencia y la anticiencia no son basura que pueda ser reciclada con el fin de transformarla en algo útil: se trata de virus intelectuales que pueden atacar a cualquiera —lego o científico— hasta el extremo de hacer enfermar toda una cultura y volverla contra la investigación científica.
"Primero, la superstición, la pseudociencia y la anticiencia no son basura que pueda ser reciclada con el fin de transformarla en algo útil: se trata de virus intelectuales que pueden atacar a cualquiera —lego o científico— hasta el extremo de hacer enfermar toda una cultura y volverla contra la investigación científica.
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