"Cada esfuerzo por clarificar lo que es ciencia y de generar entusiasmo popular sobre ella es un beneficio para nuestra civilización global. Del mismo modo, demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento new age y el fundamentalismo religioso es un servicio a la civilización" Carl Sagan.


martes, 7 de diciembre de 2010

"¡El sida no existe!" Una afirmación peligrosa


Corregido y aumentado 13/04/17

"El negacionismo del sida es una curiosa perversión del escepticismo." Robert L. Park.

"La afirmación de que las correlaciones entre el VIH y el SIDA son ilusorias es simplemente falso y se basa en el uso selectivo de anécdotas e informes." Robert Todd Carroll.

Es la enfermedad de transmisión sexual (ETS) por excelencia; la más temida de todas. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es una de las epidemias del siglo XXI más extendidas en el mundo.

De acuerdo con el postulado de la comunidad científica, el sida es una enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). El virus de tan extraño nombre no es el causante de la muerte del paciente, o por lo menos, no es el “asesino material”. El VIH, vendría a ser algo así como el “asesino intelectual” que se encarga de abrirle las puertas a todo tipo de agentes infecciosos. El VIH, como su nombre lo indica, ataca al sistema inmunológico del cuerpo, dejándolo sin defensas contra otros tipos de agentes patógenos. Con el sistema inmune destruido, hasta el más simple resfriado puede volverse e un gran problema para la persona con SIDA. O por lo menos así era antes. En la actualidad, la terapia antirretroviral puede hacer que las personas infectadas con VIH lleven una vida con relativa normalidad.



No hay que confundir VIH con el SIDA, aunque es común asociar inmediatamente el segundo con el primero. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el SIDA, “es un término que se aplica a los estadios más avanzados de la infección por VIH y se define por la presencia de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH.” En la actualidad, la OMS estima que existen más 36 millones de personas infectadas con VIH en el mundo, de las cuales solo el 60% sabe que está contagiada. Esta es la información básica sobre la epidemia desde hace más de 20 años. La enfermedad ha cobrado la vida de millones en poco ese lapso de tiempo. Los científicos piensan que el VIH pudo haber mutado del virus de inmunodeficiencia en primates (el VIS), mutado, y contagiado al ser humano posiblemente por comer carne de chimpancé (aunque existen teorías que afirman que se contagió por zoofilia, éstas no han sido corroboradas).

Sin embargo, hoy en día se comienza a extender un fenómeno con un potencial letal bastante alto, que ya ha cobrado sus víctimas. La negación del sida, el cual consiste en negar, dependiendo del negacionista con el que se hable, o que el sida no existe, o que dicha enfermedad no es causada por el VIH sino por drogas y mala alimentación, o que el VIH no existe, o que la enfermedad y el virus, son armas biológicas lanzadas por los EEUU durante la Guerra fría.

Los negacionistas del sida, tal como lo explica Robert Todd Carroll en su Skeptic's Dictionary, se pueden dividir en las siguientes opiniones:

*El sida no es una enfermedad definida como entidad en sí, sino más bien una construcción socio-política o un nombre único para numerosas enfermedades.

*El VIH nunca ha sido aislado en forma pura, de modo que la existencia del VIH es cuestionable, así como la validación de los test de VIH.

*Tratamientos antirretrovirales nunca han sido probados en ensayos controlados adecuadamente para efectuar la mejoría clínica o una mejor salud, menos aún una larga vida.

*La existencia del VIH no se ha demostrado, pruebas de VIH no son confiables, y no hay evidencia de transmisión sexual del VIH.

*El VIH existe, pero es inofensivo.

*El VIH no se transmite sexualmente y no causa el sida.

*Las compañías farmacéuticas saben que los medicamentos antirretrovirales son efectivos en el tratamiento del SIDA, pero eficaz a causar el sida.

*Las muertes por SIDA son causadas por la desnutrición, los narcóticos y las drogas antirretrovirales.

Todos estos argumentos han servido para que numerosos negacionistas puedan crear libros y páginas de internet exclusivamente para este propósito. Virólogos, físicos y bioquímicos, se han unido a las filas de los negadores, haciendo ver a la gente que los científicos no saben que causa el SIDA, o si en verdad existe este. ¿Quiere decir que porque algunos miembros de la comunidad científica afirman que el sida no existe, entonces la ciencia no sabe sobre esta enfermedad de manera cierta? La respuesta es un rotundo No. La ciencia, y el consenso médico, establece que el sida  es un síndrome causado por un virus, el VIH, y que este puede ser letal al destruir el sistema inmune.

El fenómeno que se mira hoy en día se conoce como pseudopsimetria, y consiste en que las personas vean una gran controversia científica, cuando en realidad los detractores son unos cuantos y los cuales, brindan información dudosa o fraudulenta. Tales controversias no existen, aunque la publicidad negacionista insista en ello. Este patrón, el abuso de la pseudopsimetría, es común en todo tipo de negacionismo, incluyendo la negación de la evolución por parte de creacionistas, la negación del Holocausto, la negación del calentamiento global y la negación de la enfermedad mental por grupos anti-psiquiatría.

La pregunta en este caso sería, ¿se debe tomar con seriedad las reclamaciones negacionistas? La respuesta es que lo más seguro, es que no. Posiblemente el mayor argumento de los negacionistas. y que parece tener un cierto sentido lógico, sea la siguiente afirmación: los efectos del sida pueden ser causados por otras cosas que no sean el VIH. Se deduce por lo tanto, que el VIH no causa el sida. “Esto es como afirmar que, otras cosas mas allá del humo del cigarrillo pueden causar cáncer de pulmón, y por lo tanto el tabaco no causa cáncer de pulmón”, escribe Carroll. Otros argumentos y “evidencias” son totalmente erróneas, falaces, fraudulentas y sin sentido. El problema es que estas personas pueden causar serios daños a la salud, difundiendo falsedades y errores de la comprensión de esta epidemia. En un intento por contrarrestar los efectos de la negación del sida, varios grupos se han esforzado en mostrar información de calidad basada en la evidencia científica. Entre los principales, se encuentran el National Institute of Allergy and Infectious Diseases, el sitio web AidsTruth, la monumental información en AIDS Denial is Pseudoscience, el blog Denying AIDS and other oddities del Dr. Seth Kalichman, o las varias entradas dedicados al tema en Science-Based Medicine. En español, contamos con la base de datos de la OMS sobre el sida, y los bloques sobre la historia, desarrollo y ciencia detrás del VIH, así como su negación, en La ciencia y sus demonios.

Curiosamente, gran parte de los negadores del sida son naturópatas, homeópatas, teóricos de la conspiración y todo tipo de charlatanes y pseudocientíficos. Algunos de estos recomiendan a los afectados por VIH que utilicen tratamientos de relajación, agua magnética, homeopatía, hipnosis y todo tipo de tratamientos inútiles y que rayan en lo absurdo. Otra parte de negadores, los que en verdad tienen un título científico, son virólogos, epidemiólogos, médicos generales, físicos, bioquímicos… que sin embargo, nunca han estado involucrados en una investigación directa sobre la enfermedad. Si bien existen enfermedades que asemejan la enfermedad causada por el VIH, lo cierto es que el sida está identificado por la OMS como una enfermedad de transmisión sexual altamente contagiosa y que se ha esparcido en todo el mundo con una letal rapidez.

A pesar que la comunidad científica sabe que todas aquellas teorías y propuestas de los negadores son ridículas y carecen de sustento, la comunidad no científica –es decir la población civil en general-, ha sido atacada por la propaganda negacionista, creando campañas peligrosas como la de no usar condón por parte de manifestantes.
En Sudáfrica en la actualidad, más de cinco millones de personas viven con el VIH y cerca de 1.000 personas al día mueren de SIDA. Casi dos millones ya han muerto de la enfermedad en ese país. En otras palabras, aproximadamente una cuarta parte de la población o bien tienen el VIH o han muerto de SIDA. Los sudafricanos pasan más tiempo en los funerales que en la peluquería. * Los negacionistas no han tenido ningún impacto en la comunidad científica, pero lo que ha sucedido en Sudáfrica es la prueba de que están teniendo un impacto significativo entre el público.

Escribe Bob Carroll. Este es precisamente el punto alarmante. Al igual que cualquier otra rama de la pseudociencia, el negacionismo se extiende de manera rápida entre la población, tal y como una epidemia social. El negacionismo, es muchas veces confundido con el escepticismo moderno, pues los negacionistas dudan con una duda aparentemente “racional”. Pero es aquí donde justamente, el negacionismo se distingue del escepticismo moderno. Los negacionistas dudan del VIH, de la existencia del calentamiento global, de que el hombre llegó a la Luna, de la realidad del Holocausto, entre otros temas aceptados por la ciencia como reales. El escepticismo moderno, en cambio, basa su criterio en el método científico, el pensamiento critico y la lógica, cosas que el negacionismo simplemente ignora. Uno puede dudar de cuestiones como el cambio climático o el SIDA, pero una vez establecidas las evidencias, no puede desecharlas gratuitamente y afirmar que está ocurriendo una conspiración para crear dichos fenómenos. La negación de la ciencia tiene otro nombre: se le llama pseudoescepticismo cínico, no duda racional.

Otro punto clave, es que gran parte de la comunidad médica desconoce el movimiento negacionista o lo consideran de poco impacto social. “Eso ha permitido que las creencias erróneas se propaguen sin barreras, particularmente a través de Internet, una herramienta efectiva para llegar a jóvenes y grupos de riesgo”, afirma el artículo “HIV Denial in the Internet Era” de Steven Novella y Tara C. Smith en la revista Plos Medicine. La falta de comprensión del funcionamiento de la ciencia, la mala publicidad, desinformación, ignorancia y subestimación de la ciencia contra la pseudociencia, hacen que los negacionistas puedan hacer de las suyas.
La comunidad científica debe luchar colectivamente contra el analfabetismo científico porque este facilita que se propague la desinformación. 
Las instituciones académicas, deberían alentar a los investigadores para que dediquen más tiempo y dinero en esta lucha, con el fin de crear una resistencia y evitar que se propague aún más la creencia sobre la negación del SIDA.
 Afirman los autores escépticos de Plos Medicine.

De modo que, la negación del sida es una de las cosas más peligrosas, pues personas que en verdad lo padezcan, podrían empezar a creer que lo que tienen es un asunto hormonal, de drogas, mala alimentación, o porque le han hecho brujería. O peor aún, el que comiencen a tener relaciones sexuales sin protección. La mala información es algo a lo que los divulgadores científicos hacen frente, sin embargo la lucha contra los embates pseudocientíficos, fraudulentos y potencialmente peligrosos siguen teniendo poco eco en la sociedad del siglo XXI, “la era de ciencia, la tecnología y la razón”.

Algo queda pendiente por responder: ¿Por qué los negadores se empeñan en afirmar algo tan irracional y peligroso? Lo cierto es que no se conoce una verdadera motivación racional (mas allá de la ignorancia, el racismo, la homofobia o el fraude) por la cual alguien quiera oponerse medicina basada en la ciencia detrás del sida.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

* "Historia de la negación del sida I", II, III, IV y V, publicados en el blog La ciencia y sus demonios.

* "HIV Denial in the Internet Era", artículo de Steven Novella y Tara C. Smith en la revista PlosMedicine.

* "HIV/AIDS Denial", entrada en The Skeptic's Dictionary, por Robert Todd Carroll. El artículo también existe en español.

* "Denying AIDS: Conspiracy Theories,  Pseudoscience, and Human Tragedy", artículo de 
Seth Kalichman en el sitio web QuackWatch.

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