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sábado, 13 de diciembre de 2025

AMLO y los sacrificios humanos o la pseudohistoria como arma de doble filo

Me acabo de dar cuenta que ya tengo más de medio año sin escribir nada original en este espacio. He dejado pasar muchos temas, tendencias y noticias de los que me hubiera gustado hablar, pero por falta de tiempo y de ganas no lo hice. Sí, admito que he pasado por un bloqueo de escritor y he descuidado tanto este blog como aquellos grupos de facebook que había dedicado para estudio e intercambio de fuentes sobre pseudociencias, ateísmo y criptozoología. Aún me he mantenido activo por facebook, aunque cada día que pasa se hace más evidente que esta red social ya no es suficiente para llegar a más personas.

Pero nada como una de esas polémicas con obvias motivaciones políticas en donde la pseudociencia o, siendo más precisos, la pseudohistoria, se vuelven parte del discurso del demagógo del momento en México (el mismo, por lo menos y siendo muy amables con él, desde 2018). Me refiero al expresidente Andrés Manuel López Obrador. Y es que AMLO, como sus panas y antipanas (?) lo llaman, ha publicado Grandeza (2025), su más reciente obra, donde busca "demostrar que los mejores principios éticos y la bondad que poseemos como pueblo y nación provienen de aquello que heredamos de las grandes civilizaciones del México prehispánico". 

Hay por lo menos un punto más que cuestionable en esa sola oración: que los principios éticos sean algo exclusivo de una nación, especialmente una que no solo contó con varias culturas prehispánicas con costumbres y principios diversos, sino que además fue conquistada, colonizada, independizada, vuelta a conquistar y vuelta a independizar, para después pasar a formar parte de un proceso de globalización que ha durado los dos siglos de su existencia y que desde hace décadas se encuentra bajo la influencia de cierta hegemonía política, económica y cultural. Todo eso acarrea no solo un lado oscuro de tragedias, guerra y mucha sangre, sino también de diversidad cultural y una influencia innegable de culturas internas, sí, pero también externas al territorio y el contexto nacional. 

Lo cierto, y es importante aclararlo de una vez antes que los amlovers decidan ya no leer más, es que no he leído el nuevo libro de AMLO. [De hecho, no he leído ninguno de sus libros, aunque sí tengo uno, Fobaproa, expediente abierto (1999) y me interesa conseguir tanto el de La mafia nos robó la Presidencia (2007) y Neoporfirismo (2014), por si alguna alma caritativa me quiere dar un regalo de navidad, ahora ya conoce dos opciones]. Siendo muy sincero, no creo que lo vaya a leer, a menos que el asunto que voy a tratar crezca de tal modo, que Grandeza se vuelva una de esas obras magufas de referencia al estilo Mundos en colisión, El retorno de los brujos o Cañitas, o sea, referencia para libros que no se les puede dar credibilidad ni por el título.

Parece que AMLO, para sorpresa de ningún mexicano según yo, ha decidido ignorar a historiadores y arqueólogos nacionales, algunos que incluso han dedicado sus carreras enteras a estudiar un fenómeno que el expresidente ha negado en su libro, pero también durante su presidencia en una curiosa manera de minar la legitimidad del indigenismo que pregona: los sacrificios humanos y la antropofagia en las culturas prehispánicas. 

martes, 1 de octubre de 2024

Carta a mis amigos anti-peje

Número 433 de la revista El Chamuco y los hijos del averno, conocida publicación amlover que se vio especialmente beneficiada este sexenio. Destaca en una imagen la visión de lo que los amlovers creen que son los anti-peje como un único y solo grupo, cuando lo fascinante de los anti-peje es, primero, su diversidad ideológica (que no aplica para políticos y medios con obvios intereses económicos) que se ve unida por una cosa: su odio a una figura. 

Estimado amigo anti-peje:

Ya ha terminado el sexenio que, según la propaganda a la que le has creído desde 2006, destruiría a México, y como yo sé que sigues la línea de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador (aunque digas que le llevas la contraria), decidí esperar a esta fecha para publicar la carta que con cariño he escrito para tí, para que juntos reconsideremos tu postura que, dicho sea de paso, admito me asombra al no ser una que sea clara e ideológicamente identificable. Creo que podemos reflexionar sobre ese punto más adelante. Como te iba diciendo, esperé a esta fecha porque, no sé si recuerdas, pero algunos de los amlovers (junto a analistas políticos serios) continuamente te informaron que decir cosas como que "AMLO es el peor presidente de la historia moderna de México", era demasiado apresurado en 2018, 2019 o 2020. Y sé muy bien que muchos de los escritos anti-peje que sigues le dedicarán por igual una valoración en estos días donde seguramente concluirán lo mismo que tú decías a inicios del sexenio, para placer de tu particular sesgo de confirmación.

Igual que con mi carta a mis amigos amlovers, mi intención no es otra que entenderte. Sí, voy a cuestionarte e incluso criticaré mucho de lo que defiendes, pero con el presupuesto de que tú y yo entendemos que nosotros no somos nuestras creencias y posturas, por más que nos sintamos identificados con estas. Cuestionaré tus ideas y principios, pero no te cuestiono a tí como persona.

domingo, 2 de junio de 2024

Carta a mis amigos amlovers

Fotografía: AFP. 

Querido amigo amlover:

Recibe primero un afectuoso saludo de mi parte. Yo sé que no es común que te escriba haciendo referencia a tu curiosa identidad política, pero la verdad es que tengo muchos meses pensando en enviarte esta carta, más que nada, porque me gustaría entenderte con sinceridad. Como tú sabes, nunca me he considerado un simpatizante del actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aunque tampoco me identifico como parte del igualmente curioso club de odiadores que ha formado con los años, y que hoy tú y yo identificamos como el grupo de los anti-peje. Tengo amigos que identifico como "miembros" dedicados de ese club y espero poder mandarles una carta próximamente. Por el momento, me gustaría que reflexionemos juntos.

domingo, 19 de mayo de 2024

De políticos, digo, política

Advertencia: este no es un artículo para que escriba su opinión sobre su partido político de preferencia o el que más odia, sino para un debate racional sobre por qué razones piensa que ese partido es el mejor o el peor.

Llevo unas semanas pensando qué escribir para este artículo que pueda aportarles algo que no se diga ya en las pláticas de la chamba, en la mesa familiar o en la reunión con amigos cada que sale el tema de las elecciones en nuestro país dentro de unas pocas semanas. También estaba pensando en qué conclusión podría llegar, que no fuera igual a las dos anteriores veces que he comentado en tiempos de campaña presidencial en 2018 y 2012.  Yo sé que he comentado en otras partes lo mucho que el enfoque escéptico puede aportar a las cuestiones políticas, y aún creo que así es, pero a casi nada de las elecciones y con un tercer debate de candidatos por suceder esta noche, me doy cuenta que no hay mucho que decir que no haya sido dicho ya en sexenios anteriores.

Eso es lo que he corroborado, a nivel personal, con compañeros de trabajo, amigos y familiares. Con todo, parece que muchas personas se sorprenden de las conclusiones que he sostenido años atrás, y que hoy todo indica que siguen siendo válidas.

domingo, 5 de marzo de 2023

AMLO, aluxes y la explotación de lo paranormal

Porque la vida no solo es lo racional, la vida también es lo místico... Yo quisiera que hubiera aluxes. Si no existen, pues habría que inventarlos. Andrés Manuel López Obrador.  

Esa es la "mística" del presidente: el manejo de la narrativa... y ahí la lleva ganada haciéndonos casi alucinar que no sabe qué dice o hace.  Luis Roberto Castrillón

El pensamiento mágico puede ser más o menos irrelevante, aunque nunca totalmente inocuo. Pero cuando es la norma de pensamiento en un líder, en un hombre de estado, en un personaje electo a un puesto público por motivos que nada tienen que ver con la superstición y la charlatanería, se convierte en una amenaza difícil de subestimar que merece atención urgente. Mauricio-José Schwarz.


A estas alturas, me gustaría creer que es bastante obvio que lo paranormal, lo místico, la supersiticón y lo pseudocientífico, venden y mucho. Me gustaría pensar que allá fuera hay una masa de gente que sabe que las creencias populares son lo más fácil de explotar por parte de personas que, ya sea que vean por intereses personales y mezquinos o que piensan sinceramente que las mentiras piadosas igual y son otra forma de llegar a la salvación, es al fin y al cabo una manera tanto de conectarse con millones en una creencia en común, como de manipular a otra masa completa de gente, seguramente, más numerosa. También quiero creer que hay una cantidad no contable por mí de personas, que saben que estos siempre, siempre serán temas marginales, despreciados por todos, a la vez que vendidos para todos y con todos los gustos.

Pero no es así, o por lo menos, ciertas tendencias hacen ver que no parece ser el caso. Una de las más recientes, fue el tuit del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), sobre un presunto aluxe cerca de donde se lleva a cabo el megaproyecto del "Tren maya":

miércoles, 27 de marzo de 2019

¿Pedir perdón de qué?

Por Rubén Ocegueda Torres.

Esta semana comenzó con la inusual y risible petición de Andrés Manuel López Obrador al rey de España, Felipe VI, y al papa Francisco, que se disculpen por la conquista de México de hace 500 años. Como es obvio, Felipe VI rechazó tal petición, y AMLO ha sido el objeto (otra vez) de burla en redes sociales tanto por detractores como por simpatizantes de izquierda. Los pocos defensores alegan que esta petición es legítima, a pesar que los actuales españoles no tienen nada que ver con la conquista, porque España y otras naciones han llegado a pedir perdón por atroces crímenes cometidos siglos atrás. Tal vez no hay mejor ejemplo que la petición de disculpas de Juan Pablo II por las atrocidades de la Inquisición. Un día después de la petición de AMLO, nos enteramos también que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, exigió al papa se disculpara con los indígenas canadienses. Pero más allá del razonamiento estilo "si los demás lo hacen, entonces nosotros también", ¿qué clase de valor tiene una exigencia como la de AMLO?

Para responder a esta pregunta, mi amigo, el historiador Rubén Ocegueda me permitió compartir su reflexión explicada en nueve sencillos puntos. La suya es prácticamente la misma opinión que he visto de todo historiador que conozco.
Danie Galarza Santiago.


jueves, 21 de febrero de 2019

Elena Lysénkova Álvarez-Buylla

El nombramiento de la Doctora Elena Álvarez-Buylla, como en otros lugares se había comentado, era una de las decisiones más evidentemente erróneas que tomaría el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Periodistas, académicos, estudiantes, becarios Conacyt y divulgadores de la ciencia expresaron sus preocupaciones desde el momento que AMLO invitó públicamente a la Dra. Álvarez-Buylla en vivo por televisión durante uno de los debates presidenciales. Ya desde hacía mucho antes, algunos expertos en biotecnología habían dejado en claro que Álvarez-Buylla tiende a recurrir a la mentira, la desinformación y la exposición de falacias cuando se trata de transgénicos. Nada de esto parece haberse enterado López Obrador o simplemente no le importó.

Ahora, a unos dos meses de la presidencia de AMLO y del nombramiento de Álvarez-Buylla como directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt... o ¿ya es Conahcyt?), se ha mostrado una ineptitud para el cargo con error tras error, decisión cuestionable tras decisión cuestionable, con tufos autoritarios que preocupan no solo a quienes trabajan en esta institución, sino a toda persona interesada en el avance de la ciencia y la tecnología. Algunos de los inconformes con el nombramiento de Álvarez-Buylla crearon el portal ResisCiencia 18, desde donde se cuenta con enlaces de divulgación de otros portales, panfletos, informes y planes alternativos al expuesto por la que también es conocida en redes sociales como la "Dra. Chulel", convirtiéndose así en un sitio de referencia para enterarse cuán equivocada está Álvarez-Buylla y cuánto preocupa a los que amamos la ciencia y que sabemos su promoción y difusión son vitales en nuestra sociedad actual.

Aunque apoyo la #ResisCiencia18, otros simpatizantes del mismo y de otras plataformas de denuncia y crítica, a menudo comparan a la Dra. Chulel con el infame Trofim Lysenko. Creo que comparar a la doctora con el infame Lysenko es injusto en muchos sentidos y habría que precisar dicha analogía para ver en qué puntos sí se le parece al hombre que destruyó la agricultura y obstruyó la investigación biológica en la Unión Soviética de Stalin. ¿O tal vez no es tan disparatada dicha comparación?

miércoles, 18 de abril de 2018

Una más sobre políticos, digo, política

Tengo muchas cosas en mi cabeza, y en mis borradores para este blog y otros sitios. Se supone que debería estar escribiendo mi tesis sobre la Filosofía de la pseudociencia como nueva rama legítima de la epistemología. Debería estar preparando un par de conferencias que daré en el Museo de la Ciudad de Guadalajara y en el Instituto de Astronomía y Meteorología de la U de G, sobre ufología y cientificismo respectivamente. Tengo un mes que no termino un artículo sobre las teorías especulativas del multiverso y su papel en la argumentación del nuevo ateísmo. También se acerca el aniversario luctuoso de Adolf Hitler, y desde el año pasado tengo una deuda con los lectores de este blog sobre mitos históricos detrás de esta oscura figura histórica.

Y a pesar de todo lo anterior (mezclado con una serie de asuntos personales que no expondré aquí), hay otro tema que a donde quiera que voy lo tengo presente: las próximas elecciones presidenciales en este país. Cuando era adolescente me había dicho a mí mismo que no perdería mi tiempo pensando en política. Después de todo, si existe un grupo de personas que menos piensan en mí y en mi sociedad, es el de los políticos mismos. Pero es evidente que, si al menos uno intenta ser coherente con llevar una vida de ciudadano medianamente decente (lo que incluye no solo preocuparse por uno mismo, sino por la sociedad de la que formo parte), no puede ignorar la situación política y económica de México; más aún, si uno intenta llevar una filosofía de vida que mezcla una perspectiva científica (lo que algunos llaman cientificismo) alimentada con el escepticismo racionalista, resultará imposible no posicionarse sobre algunas de las afirmaciones más que extraordinarias de los candidatos a la presidencia y sus respectivos seguidores. En 2012 mostré una breve reflexión sobre por qué no me gusta hablar de política mexicana: sencillamente porque no se habla de política, sino de políticos y de lo que hacen en contraste con lo que dicen, lo que usualmente suele ser mezquino y contradictorio.

Para consultar más rápido