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martes, 1 de octubre de 2024

Carta a mis amigos anti-peje

Número 433 de la revista El Chamuco y los hijos del averno, conocida publicación amlover que se vio especialmente beneficiada este sexenio. Destaca en una imagen la visión de lo que los amlovers creen que son los anti-peje como un único y solo grupo, cuando lo fascinante de los anti-peje es, primero, su diversidad ideológica (que no aplica para políticos y medios con obvios intereses económicos) que se ve unida por una cosa: su odio a una figura. 

Estimado amigo anti-peje:

Ya ha terminado el sexenio que, según la propaganda a la que le has creído desde 2006, destruiría a México, y como yo sé que sigues la línea de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador (aunque digas que le llevas la contraria), decidí esperar a esta fecha para publicar la carta que con cariño he escrito para tí, para que juntos reconsideremos tu postura que, dicho sea de paso, admito me asombra al no ser una que sea clara e ideológicamente identificable. Creo que podemos reflexionar sobre ese punto más adelante. Como te iba diciendo, esperé a esta fecha porque, no sé si recuerdas, pero algunos de los amlovers (junto a analistas políticos serios) continuamente te informaron que decir cosas como que "AMLO es el peor presidente de la historia moderna de México", era demasiado apresurado en 2018, 2019 o 2020. Y sé muy bien que muchos de los escritos anti-peje que sigues le dedicarán por igual una valoración en estos días donde seguramente concluirán lo mismo que tú decías a inicios del sexenio, para placer de tu particular sesgo de confirmación.

Igual que con mi carta a mis amigos amlovers, mi intención no es otra que entenderte. Sí, voy a cuestionarte e incluso criticaré mucho de lo que defiendes, pero con el presupuesto de que tú y yo entendemos que nosotros no somos nuestras creencias y posturas, por más que nos sintamos identificados con estas. Cuestionaré tus ideas y principios, pero no te cuestiono a tí como persona.

domingo, 2 de junio de 2024

Carta a mis amigos amlovers

Fotografía: AFP. 

Querido amigo amlover:

Recibe primero un afectuoso saludo de mi parte. Yo sé que no es común que te escriba haciendo referencia a tu curiosa identidad política, pero la verdad es que tengo muchos meses pensando en enviarte esta carta, más que nada, porque me gustaría entenderte con sinceridad. Como tú sabes, nunca me he considerado un simpatizante del actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aunque tampoco me identifico como parte del igualmente curioso club de odiadores que ha formado con los años, y que hoy tú y yo identificamos como el grupo de los anti-peje. Tengo amigos que identifico como "miembros" dedicados de ese club y espero poder mandarles una carta próximamente. Por el momento, me gustaría que reflexionemos juntos.

domingo, 19 de mayo de 2024

De políticos, digo, política

Advertencia: este no es un artículo para que escriba su opinión sobre su partido político de preferencia o el que más odia, sino para un debate racional sobre por qué razones piensa que ese partido es el mejor o el peor.

Llevo unas semanas pensando qué escribir para este artículo que pueda aportarles algo que no se diga ya en las pláticas de la chamba, en la mesa familiar o en la reunión con amigos cada que sale el tema de las elecciones en nuestro país dentro de unas pocas semanas. También estaba pensando en qué conclusión podría llegar, que no fuera igual a las dos anteriores veces que he comentado en tiempos de campaña presidencial en 2018 y 2012.  Yo sé que he comentado en otras partes lo mucho que el enfoque escéptico puede aportar a las cuestiones políticas, y aún creo que así es, pero a casi nada de las elecciones y con un tercer debate de candidatos por suceder esta noche, me doy cuenta que no hay mucho que decir que no haya sido dicho ya en sexenios anteriores.

Eso es lo que he corroborado, a nivel personal, con compañeros de trabajo, amigos y familiares. Con todo, parece que muchas personas se sorprenden de las conclusiones que he sostenido años atrás, y que hoy todo indica que siguen siendo válidas.

domingo, 22 de enero de 2023

Contra los anti-escépticos

No es como que haya pensado en que éste sería mi primer artículo del año (ya sé, tengo varios prometidos aún en borrador), pero tengo un tiempo pensando en este tema y me gustaría descargarme un poco. A diferencia de otros artículos, me concentraré en ofrecer algunas reflexiones mías a partir de mi experiencia entre los grupos y comunidades escépticas virtuales (que ya va para los 15 años), por lo que estoy consciente que varias de mis conclusiones podrían ser realmente poco representativas o menos preocupantes de lo que a mí me ha parecido.

No es ningún secreto que, en los últimos tiempos, he usado este espacio y otros más para hacer "fuego amigo" (que me ha enemistado con algunos, por desgracia), críticas a ideas, tendencias y rostros del movimiento escéptico. Tengo una etiqueta poco amable en este blog sobre "Burradas escépticas" donde colecciono este tipo de críticas cada que he pensado en que algún escéptico famoso mete la pata. Y no soy el único (para mi consuelo). Célebres autores escépticos, desde Carl Sagan, Mario Bunge y Paul Kurtz, hasta Steven Novella y Massimo Pigliucci, han hecho críticas muy duras, en ocasiones, lo que incluso les ha llegado a costar la enemistad con algunos. También he llegado a comentar sobre cómo el movimiento escéptico llegó a fusionarse con el ateísmo militante, movimiento con el que muchos escépticos "de la vieja escuela" nunca han coincidido. Algunos se han molestado con la actitud arrogante y agresiva heredada del nuevo ateísmo y la apatía de las redes sociales, además de una tendencia hacia el cientificismo ingenuo que, por ignorancia o por deshonestidad, produce productos igualmente nocivos para la promoción de la ciencia y la razón, como la pseudohistoria de la religión o la antifilosofía.  Por último, está la intrusión de algunos escépticos en campos que parecen ignorar por completo, pero que no tienen ninguna duda de su desprecio de cualquier modo, como es el caso de algunas de las nuevas "guerras" culturales que se libran en diferentes espacios de internet.

domingo, 27 de marzo de 2022

Filosofía, cientificismo y chismes

El fin de semana pasado me invitaron al canal de Armandosky Trosky, en donde tuvimos una charla amena y divertida. Por desgracia, parece que mi señal de internet fue pésima esa noche, así que toda mi intervención (mas de dos horas) se escucha entrecortada. Además, no están para saberlo ni yo para contarlo, pero aquella noche tuve algunas interrupciones: primero, a media transmisión, me dio un tremendo calambre en la pierna que no se me quitó por buen rato, así que durante esos momentos la verdad es que no estaba prestando mucha atención a lo que decía mi anfitrión; luego, hacia el final del programa, recibí una llamada de un amigo mío (yo usé mi celular para la transmisión) que colgué de inmediato, pero al hacerlo, dejé de escuchar lo que decía Armando. Si me miro con cara de "sí, estoy de acuerdo" hacia los últimos minutos, fue por eso, más que por otra cosa, así que me disculpo con Armando, pero lo cierto es que casi no le escuché nada, más allá del compromiso de volver a grabar otro video, pero estando los dos en persona.

El objetivo del programa era charlar sobre conceptos de filosofía de la ciencia, pero acabó siendo una mezcla de filosofía, escepticismo y chismecito (sí, hablamos también del querido periodista científico-edutuber antifilosofía que no me traga). Espero lo disfruten.

viernes, 4 de febrero de 2022

"No miren arriba" y el triunfo del negacionismo climático

 

Ya se tranquilizó el mar de comentarios y reseñas que generó la nueva película  de Netflix No Miren Arriba (Don't Look Up), donde estrellas de Hollywood, como Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence, nos invitan a reflexionar sobre la indiferencia, el mercadeo de la duda, la conspiranoia y el negacionismo más apático de una catástrofe inminente en la que los científicos hacen sus mejores esfuerzos por advertir a la humanidad y asesorar a los políticos con pocos resultados favorables. Así que es el momento perfecto para compartir mis reflexiones personales. En la película se reflejan una serie de variables de enorme importancia en las controversias sociales del mundo real: la influencia de las redes sociales, el populismo del que se alimentan políticos de todo el espectro ideológico (aunque en la película se concentran en una evidente parodia muy realista de la alt-rigth), el papel de la posverdad en el manejo de los discursos (¿por qué quieres sonar a que todos morirán con una catástrofe inminente confirmada fuera de toda duda científicamente razonable? Eso no vende ni ayuda en campaña electoral), y claro, los pequeños triunfos de la razón (el lado de nuestros protagonistas) que al final sirven para nada y para lo mismo.

Debo admitir que no había publicado tanto sobre una película, primero porque no soy un conocedor del cine y segundo porque me gusta disfrutar la ficción más entre cercanos que uniéndome al mame de la opinología del momento. Pero esta película me ha hecho pensar en tantos asuntos de relevancia sobre filosofía, divulgación científica, política y crítica social.

Es a todas luces una brillante sátira de nuestra situación actual con el calentamiento global. Aunque éste tiene una serie de diferencias con un impacto de meteorito, podríamos decir que se trata de un problema aún peor en cierto sentido. Como ya dije, hay unas cuantas cosas sobre esta película que me han hecho pensar (y quiero creer que no soy el único), y las principales son tres: primero, la forma en que ha sido acogida por los científicos (especialmente por climatólogos), que podríamos decir, incluso, que la han adoptado como un homenaje a sus esfuerzos en la lucha contra el cambio climático; segundo, aunque es asombrosamente fácil retratar el panorama social actual en una sátira (desde la manera en que los activistas que exclaman que escuchemos a los científicos terminan ridiculizados, hasta lo aborrecibles que son los políticos y los ideólogos detrás de ellos que se empeñan en negar la realidad), aún existen muchas personas que no lo han comprendido, razón por la que creo a más de uno se le hizo aburrida la película; y tercero, aunque no creo que esto haya sido un objetivo de sus creadores, el futuro escalofriante que podría aguardar a la humanidad con el triunfo de los negacionistas climáticos: la destrucción del mundo como lo conocemos, tal vez no con la velocidad con la que lo haría un impacto de meteorito, pero sí de un modo fulminante e irreversible si no actuamos. Es una noticia aterradora, y tenemos derecho (y toda la razón) para aterrarse, y por lo mismo debemos actuar si no queremos que la realidad termine igual que una sátira hollywoodense.

sábado, 15 de enero de 2022

Algo más sobre "Predicciones, horóscopos y charlatanes"

La noche del domingo participé en el programa-podcast Sensacional de Historia Mexicana, con el historiador y "fantasmólogo" Jesús R. Campos, conversando sobre "Predicciones, horóscopos y charlatanes". En realidad, Campos me había invitado desde la semana pasada a la primera parte de este tema, pero por razones personales no pude asistir. Como lo comenté en el programa, para mí fue un auténtico honor, pues llevo un tiempo siguiendo sus transmisiones, todos los domingos a las 10 pm (hora de México). Campos ha sido también coordinador del Congreso Internacional de lo Sobrenatural, del ENAH, y del Congreso Internacional de Magia, Brujería y Superstición, y es una enciclopedia andante sobre relatos paranormales de Ciudad de México.

Su programa suele tener un enfoque más etnológico y anecdótico, aunque ya antes ha presentado a otros escépticos, como mis ciberfriends Martín Fragoso y Andrés Moreno Nieto. Me gusta el trabajo que realiza Campos y compañía, y considero que el enfoque de su programa podría ser de interés para otros escépticos con mayor propósito que solo creerse superiores intelectualmente al no creer en fantasmas. Como ya he expuesto algunas críticas al enfoque escéptico, creo que sería justo hablar brevemente sobre los puntos que me parecen cuestionables en el enfoque de Campos y otros invitados que llega a tener (generalmente historiadores y antropólogos). En primer lugar, aunque es de admirarse la actitud neutra en la que escucha con atención las anécdotas de las personas con el objetivo de "ponerse en sus zapatos" y comprender el significado personal, sociocultural y simbólico de los sucesos paranormales, no creo que esto sea opuesto a descubrir cuál es la verdad detrás de estos supuestos fenómenos y el por qué la gente cree tan firmemente haberlos experimentado, objetivos notables de muchos trabajos del escepticismo científico. En segundo lugar, me parece que un enfoque sociocultural puede encontrarse con mucha facilidad en una línea delgada entre el relativismo cultural y el realismo científico que debe adoptarse en ciencias sociales (si también las consideramos como campos científicos interesados en producir conocimientos sobre sus líneas de investigación). No creo que Campos sea una relativista cultural, pero puede malinterpretarse en más de una ocasión así, por lo que recomendaría ser precavido. Por último, aunque se entiende que Campos y varios de sus colaboradores han encontrado muy útil, para su enfoque, ciertas tesis del psicoanalista Carl Jung, no debemos olvidar que la mayoría de éstas no se diferencian de la mitología que intentaba interpretar e investigar, y de hecho, bien podemos decir que Jung es un creador de lo paranormal, más que un investigador serio de lo mismo. 

Tal vez algún día haya oportunidad de un amistoso debate en el programa de Campos sobre estos puntos, así como sobre aquellos usados por algunos escépticos y que son igualmente cuestionables, pero por el momento me gustaría añadir solo algunos comentarios a mi participación de anoche.

sábado, 11 de septiembre de 2021

11/S: ¿Qué nos han enseñado los conspiranoicos a 20 años de los atentados terroristas?

20 años se dicen fácil, aunque su análisis y reflexión no lo sea. Desde aquel 11 de septiembre del 2001, se han aprendido muchas lecciones, todas conectadas al siempre recordado como impactante y triste ataque a las torres gemelas (y al Pentágono). Fueron muchos los que aprendieron mucho de este suceso, pero hay un grupo de personas que siguen enseñando lo mismo, sin importar cuánto ha pasado el tiempo (y sin importar cuantas veces los refuten): los teóricos de la conspiración paranoica o conspiranoicos, como los llamamos con cariño.

A 20 años del atentado, no se ha presentado ni una prueba contundente para siquiera suponer que el "conocimiento oficial" (como que fue un atentado terrorista perpetrado por Al-Qaeda) tenga que revisarse nuevamente. Y es que, piénselo, vivimos en tiempos en que incluso se pone a debate (político, que no científico) el origen del virus causante de la actual pandemia desde las más altas esferas de poder, tanto en Occidente como en Oriente, pero nadie de seriedad, ni traidores, ni ex-espías, ni activistas, ni profesores, ni testigos ni investigadores independientes, considera que los argumentos esgrimidos por "truthers" ofrezcan pistas de relevancia para desenmascarar una conspiración o revelar algún misterio. Al contrario, hay mucho (en serio, mucho) material que ha desbaratado una y otra y otra... y otra vez, los alegatos conspiranoicos como curiosas formas de ingenuidad mezclada con desinformación y mucho sospechosismo. Por esto mismo, no me molestaré en analizar nuevamente los argumentos conspiranoicos (si quiere, aquí hay buena información, aquí también, aquí igual, por acá, por aquí, aquí, aquí, aquí, aquíaquí y algo más breve aquí).

Tal vez los conspiranoicos nunca lleguen a aprender nada realmente, pero nosotros hemos aprendido mucho de ellos. Y no me malentienda, que no me refiero a que hemos aprendido algo de importancia sobre el 11/09 o sobre cualquier otro suceso histórico gracias a la conspiranoia, sino que hemos aprendido bastante de la psicología de los truthers, sus perfiles, así como su peligroso y desmotivador impacto en la sociedad.

jueves, 21 de enero de 2021

¿Por qué no soy fan de Elon Musk?

"Elon Musk es todo lo que la derecha teme que sea George Soros." Kyle Kulinski.

"Inestable. Aunque estaba a punto de decir mono con una escopeta. Tiene buena puntería, por ahora. [Musk es] muy inestable. Una persona con tanto poder y con tanta influencia me causa preocupación; también porque se idolatra mucho. A todas las personas las tendríamos que tener un el plano de más humano, y Elon Musk sus fallos, tiene sus problemas." José Luis Crespo (respondiendo qué piensa del magnate). 


Como  ya deben saber, no soy físico ni tampoco ingeniero. Soy de humanidades, aunque la ciencia sea uno de mis grandes amores. El estereotipo del sujeto de humanidades suele ser el de alguien poco interesado en su imagen, que siempre carga con algún libro poco atractivo para la mayoría y fuertemente desconectado con la innovación y la tecnología. Muchos en humanidades se burlan de las ideas de los ingenieros de un futuro en el que la tecnología ha progresado tanto, que se cuenta con autos voladores, viajes turísticos de la Luna a Marte, inteligencia artificial conviviendo con nosotros o nosotros transformándonos en ordenadores y cosas parecidas. El progreso es, pues, esa moneda que los de humanidades parecen repudiar, mientras que los ingenieros (y los físicos en muchas ocasiones) atesoran como la llave para volver realidad sus fantasías de la ciencia-ficción.

Así, mientras el estereotipo del sujeto de humanidades no valora el progreso, el ingeniero (mejor dicho, su estereotipo) vende el progreso como el estandarte de todas y cada una de sus visiones del futuro, y de quienes supuestamente lo construyen. Creo que, aunque imposible que sean verdad en su totalidad ni que se apliquen a todos, los estereotipos de los sujetos de humanidades y de los ingenieros llevan algo de verdad. En mi caso, soy muy torpe con la tecnología y no tengo mucho interés en mi imagen personal; también suelo leer algún libro (lo que creo que comparto con muchos que no son de humanidades), y aunque puedo diferenciarme porque creo que el progreso social es un proceso real que actualmente sigue ocurriendo, soy bastante escéptico con las promesas de progreso por parte de sus más grandes estandartes, en especial cuando ese progreso está íntimamente ligado a alguna multinacional, sea Microsoft, Bayer, Amazon, Disney, Apple y Tesla (o su hermana Space X).

Es en ese último sentido que no confío en alguien como Elon Musk, y de hecho, a diferencia de otros rostros del libre mercado (como, por ejemplo, Bill Gates), entre más conozco a Musk más odioso me parece. Y miren, antes que decidan dejar de leer porque creen que lo que sigue es choro anticapitalista o algo por el estilo, reconozco que mucho de lo que hoy es parte del progreso social que hace la vida de muchos más fácil y cómoda, se la debemos en cierta medida a empresas como las ya citadas, y que también las empresas de Musk han obtenido avances imposibles de negar para la tecnología y la ingeniería, así como han abierto innovaciones que van desde la comodidad más personal (como hacer compras con PayPal) hasta el rejuvenecimiento de sectores necesarios del futuro de la humanidad, como los autos ecológicos, la exploración espacial y el turismo del espacio. Sería tonto negarle el lugar que se ha ganado Musk en la historia, especialmente en la historia de la exploración espacial.

viernes, 15 de mayo de 2020

Recordando a mis maestros

De acuerdo a una de las definiciones que ofrece el Diccionario de la Lengua Española, un maestro es aquella persona "de mérito relevante entre las de su clase." También es una "persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo" o una "persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura." Muchos de nosotros, cuando hablamos de nuestros maestros, nos solemos referir a aquellas personas que se esforzaron en el aula de una escuela (mucho o poco) para enseñarnos alguna lección que, muy seguramente, no supimos apreciar en su momento, y que hoy recordamos con cariño y respeto. Tal vez recordamos a nuestros profesores de preparatoria o de universidad, quienes nos ayudaron a confirmar nuestro oficio o nuestra vocación, a través de clases que motivaban a todos. Pero junto a aquellos profesores, a veces recordamos también a las personas de las que aprendimos mucho sin haberlos conocido en persona.

Las definiciones del Diccionario admiten perfectamente este último grupo de personas que consideramos maestros. Y eso es lo que entiendo por "maestro". Es claro que, como todos, estoy en deuda con todos los maestros, cuyos nombres ya no recuerdo, que me enseñaron a leer, escribir, calcular o que por primera vez lograron que me interesara en alguna lección de física, de inglés o de historia. Nombrar a cada maestro que he tenido sería imposible en un artículo de blog. Aquí me limito solo a recordar a aquellas personas que ayudaron en mi formación, con lo que me identifico y lo que más disfruto en saber, siempre pidiendo una enorme disculpa a todos esos maestros que, por espacio o por amnesia, no aparecen aquí.

viernes, 17 de abril de 2020

Una guía escéptica (incompleta y subjetiva) para el debate político en redes sociales

Publicado originalmente en mi perfil de facebook.

Debo admitir que durante preparatoria y mis primeros semestres en la licenciatura, me mantuve firme en mi convicción de no entrar en debates relacionados con la política, a no ser que la política fuera un segundo término (como las discusiones sobre la intromisión de la religión en el Estado laico, o las pseudoterapias en el servicio de salud pública. Pensaba que la política era un tema donde la subjetividad juega más que la objetividad y el razonamiento crítico. Y sigo creyendo que eso es verdad en gran parte, pero ahora ya no pienso que eso signifique que no sea importante.

La política juega un papel importante, y no solamente influencia la investigación científica, sino que influye en la sociedad completa, y en sus distintas actividades, sean la economía o las artes, la religión o el deporte. Sin importar el tema (incluso en ciencia y filosofía), la política está ahí. Y los debates políticos suelen verse llenos de polarizaciones causadas por las emociones que provoca en el público que siempre se encontrará a favor o en contra de una ideología, un gobierno, una política-económica, un partido político, una iniciativa o un líder. 

En México, durante los últimos años, se ha venido dando una polarización en la opinión pública debido a diversas variables relacionadas con el actual gobierno, que van desde fake news, tergiversación y sensacionalismo por parte de medios "opositores", hasta ineptutid, recortes en áreas como ciencia, salud y cultura por la llamada "austeridad republicana", serios fallos económicos y sociales, incumplimiento en las propuestas de campaña más relevantes y hombres de paja lanzados desde el micrófono del presidente con enemigos de los que no se distingue bien qué tan reales son (los fifís, los conservadores, los neoliberales...) y cuán culpables son de la situación actual del país.

Antes de debatir a favor o en contra del presidente, de su partido, de sus iniciativas o de sus opositores, les propongo prestar atención a los siguientes consejos (basados en mi experiencia y mucho o poco conocimiento en política), para así aspirar a un debate con auténtico contenido y que no termine siendo solo un hilo enorme de dimes y diretes en tu perfil personal. Antes que cualquier apoyo a cualquier partido político o la adhesión a cualquier ideología política, nunca hay que olvidarnos del respeto por la claridad, la rigurosidad y los hechos del mundo real.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Hablando de conspiraciones y conspiranoias en #HoySinCover


El miércoles pasado estuve charlando con mis amigos de Naimedia, en el programa Hoy sin cover, acerca de teorías de la conspiración y lo que las diferencia de las conspiraciones auténtica. El programa fue un poco más desordenado de lo que esperaba, comentando brevísamente sobre varias conspiraciones y conspiranoias.

Para serles sincero, tenía pensado hablarles un poco sobre las conspiranoias de la derecha que hoy están causando especialmente mucho daño, desde las risibles Pizzagate y Climategate, hasta la frustrante e imaginaria ideología de género. También esperaba tener algo de tiempo para explicar por qué las personas creen en conspiraciones (algo de lo que ya hablamos aquí hace un tiempo), pero entre cotorreo, dudas, y algo de controversia se fue el tiempo. Espero pronto volver a Naimedia y pasar otro rato igualmente bueno.

Aquí dejo el video de la charla, esperando lo disfruten tanto como yo disfruté, y claro, debajo coloco algunas correcciones, enlaces de referencia y breves complementos a los comentarios que ofrecí en el programa.

domingo, 5 de mayo de 2019

Marcha por la Ciencia. Algunas reflexiones

"Sueño con un futuro en el que la verdad es lo que da forma a la política de la gente, en lugar de que la política dé forma a lo que la gente piensa que es verdad". Neil deGrasse Tyson.

Ayer fue la Marcha por la Ciencia en Guadalajara y en el resto del globo, con una participación de más de 500 ciudades alrededor del mundo, protestando y exigiendo una mejora en la financiación de la ciencia y en la integración de las políticas públicas basadas en la ciencia. Asistí a ésta, la tercer marcha  que se ha realizado desde que el movimiento inició en EEUU en 2017; me la he pasado estupendo, pues no solo conté con la oportunidad de observar el entusiasmo por la ciencia y el aplauso de los peatones que nos miraban y apoyaban, sino que además pude escuchar las dudas de algunas personas que me identificaron entre todos los que íbamos (lo que me sonroja y agradezco enormemente, pues es justo para estas personas que buscan informarse y cambiar sus puntos de vista, por las que hago esto sin ningún beneficio más allá de la satisfacción personal de compartir conocimiento y reflexiones).

La marcha me ha dejado satisfecho, pero a la vez preocupado por varios puntos. Los discursos de algunos de los organizadores, los gritos de la manifestación y el mensaje de algunos divulgadores me han dado material para hacer algunas reflexiones sobre el objetivo de la Marcha por la Ciencia, su influencia y el futuro.

jueves, 3 de enero de 2019

No me extrañen, que todavía no me voy


2018 fue un excelente año para este blog, alcanzando el millón de visitas y siendo a su vez el año más productivo (con 48 artículos originales, una entrevista y un artículo de autor invitado); creamos las dos nuevas series "La tontería de la semana" y "Galería de fantasmas". Logramos hablar, debatir y discutir sobre transgénicos, homeopatía, el chupacabras, filosofía de la ciencia, ovnis, pie grande, Drácula, Monsanto, las elecciones presidenciales de México, el sudario de Turín, el terraplanismo, la hipótesis del multiverso, herbolaria, Adolf Hitler, Nibiru, Oumuamua, el curanderismo, las misiones Pioneer y muchos otros temas de los que disfruté escribiendo, reflexionando y criticando, y de los que espero hayan disfrutado leyendo y, sobre todo, pensado y debatido.

Para este blog fue un gran año, y a pesar de eso, aún dejé muchos pendientes para el presente. Aún tengo planeado hablar de otros temas, y entre mis borradores están a la espera de ser publicados artículos sobre acupuntura, el movimiento escéptico, el peligro ambiental que representan las pseudociencias, argumentos para defender las pseudoterapias, el sufrimiento animal como argumento contra la existencia de Dios, las conspiranoias más ridículas que alguien puede creer, el fraude de las momias extraterrestres, así como algo de filosofía de la ciencia, historia de la astrología, parapsicología y, por lo menos, una investigación regional especial, a saber, la supuesta aparición de Jesucristo en el pueblo de Ocotlán, Jalisco. Tampoco se me ha olvidado la promesa en redes sociales de hacer entrevistas a algunos destacados científicos iberoamericanos que estaré publicando más pronto de lo que creen. Aún hay mucho qué escribir y discutir.

Sin embargo, debo admitirlo, el avance en el blog casi fue lo único bueno que tuvo este año para mí. Teniendo algunos conflictos personales de los que no hablaré por aquí, junto a varios proyectos atrasados importantes, empezando por mi tesis, he decidido suspender mi actividad en el blog y disminuirla también en redes sociales para así solucionar y acabar mis pendientes personales. Como bien dice el título, esto para nada es un adiós, así que no nos extrañemos todavía; espero poder concluir mis pendientes (y estabilizarme mentalmente) en este mes, y así poder estar por aquí celebrando el Día de Darwin a inicios de febrero, restableciendo a su vez las series y la continuidad de mis escritos que siempre he hecho de forma libre, sin cobrar nada, por puro amor a compartir lo mucho o poco que conozco de ciertos temas, y así disfrutar con ustedes de diálogos enriquecedores, a la vez que enfurezco a más de uno por redes sociales.

Así pues, espero pronto estar de regreso por aquí con ustedes. Feliz año nuevo.

jueves, 21 de junio de 2018

Mi filosofía (hasta ahora) II: La naturaleza de la ciencia


Continuando con el repaso de "mi filosofía" hasta el momento, hablemos un poco sobre uno de los temas que, para mí, son de los más interesantes e importantes: el conocimiento científico (y su imitación). Como comenté en la primera parte de esta serie, y como cualquiera que lea mi perfil en la columna derecha de este blog, no soy un científico (aún) y ciertamente me faltan años para decir que lo soy. En la carrera de filosofía es posible cursar la especialidad en filosofía de la ciencia, la cual tomé. Aunque en general el contenido es bueno (pues abarca los problemas tradicionales de los fundamentos en lógica, matemáticas, física, cosmología y biología, principalmente), me parece insuficiente como para autonombrarme un filósofo de la ciencia.

Como también se explicó ya en la primera parte, para decir que alguien es un verdadero filósofo de x campo, hace falta una preparación multidisciplinar. Para ser un filósofo de la ciencia competente hacen falta años de estudio de historia de la epistemología, estudios en lógica-matemática, en matemáticas propiamente dicho, conocimientos superiores a los básicos en sociología, psicología e historia de la ciencia, así como (de preferencia) tener también una carrera (y por tanto, experiencia) en alguna ciencia, para así poder hablar de primera mano cómo se hace una investigación científica y cuáles son los problemas a los que se enfrentan los científicos al hacerlo. Filósofos de la ciencia con todas esas características hay pocos, creo yo. Los conocedores de la filosofía de la ciencia, aunque saben que la disciplina tiene poco más de un siglo de existencia, saben reconocer también a los gigantes del pasado que también ayudaron a moldear las bases de esta bella profesión; la mayoría, hombres de ciencia y a la vez rigurosos analistas de los problemas generales de esta disciplina como práctica humana.

Por todo esto, no creo ser un (aún) un filósofo de la ciencia, si es que con tal etiqueta quiero decir que soy algo académicamente relevante. Pero eso no implica que en mis estudios hasta ahora no haya podido desarrollar ciertos análisis, cuestionamientos, críticas y conclusiones sobre la naturaleza de la ciencia y la pseudociencia. Desde luego, tales ideas que sostengo, critico o que estoy armando no son absolutas ni en modo alguno finales. El tiempo me dirá qué ideas continuarán sobreviviendo al avance de la autocrítica. Por el  momento, aquí expongo algunas ideas sobre el tema esperando que al menos para alguien les sirva de introducción ultra-básica sobre los complejos problemas de la epistemología actual.

jueves, 7 de junio de 2018

Mis decepciones (personales) con el movimiento escéptico

"Nadie es de una vez y para siempre escéptico. El escepticismo es un proceso continuo y autocorrector, no un fin que se debe alcanzar." Todd C. Riniolo y Lee Nisbet.

Me adelantaré un poco a mis críticos, y seré el primero en admitir que el título en realidad es muy injusto con lo que aquí voy a contar. Yo personalmente sigo creyendo que el movimiento escéptico es uno de los más importantes movimientos sociales de la actualidad, y su importancia radica en el potencial aun no logrado de llegar a las masas y cuán fácil es mezclar su mensaje (la promoción del pensamiento crítico y la perspectiva científica del mundo) con otros movimientos sociales en favor de la educación, el medio ambiente, la justicia, la salud y la cooperación.

Sigo creyendo que la trinchera desde donde me siento más cómodo aportando mi diminuto (pero espero útil para alguno) granito de arena al escribir y hablar sobre temas como la pseudociencia, la cultura científica y el Estado laico, sigue siendo la del escepticismo científico. El movimiento escéptico no es único ni homogéneo. En realidad es muy distinto, incluso de país en país. En algunos lugares los escépticos están bien organizados, en otros no tanto. En algunas partes, el movimiento escéptico es uno con el movimiento ateo, mientras que hay sectores "tradicionalistas" donde no mezclan ambos. Como no es una religión ni una ideología política, entre los grandes autores el escepticismo moderno se encuentran tanto anti-teístas declarados como teístas, deístas y panteístas; hay escépticos de izquierda y de derecha política. Es así que en el movimiento escéptico no encontrarán dogmas, pero sí personas dogmáticas.

El canon escéptico se encuentra en constante cambio y crecimiento gracias a las nuevas formas de irracionalidad que se generan a partir de los mismos viejos trucos de los vendedores de aceite de serpiente del siglo XIX. Lo que me ha resultado terriblemente decepcionante es que entre los escépticos (incluso entre las "personalidades" del movimiento), podemos encontrar irracionales, dogmáticos y hasta furiosas personas que no están dispuestas a debatir ni aceptar que no siempre tienen la razón. Bien lo comentaba Julian Baggini en su último libro Los límites de la razón (2017): los peores enemigos de la razón, en veces, son sus propios defensores o quienes dicen defenderla.

miércoles, 18 de abril de 2018

Una más sobre políticos, digo, política

Tengo muchas cosas en mi cabeza, y en mis borradores para este blog y otros sitios. Se supone que debería estar escribiendo mi tesis sobre la Filosofía de la pseudociencia como nueva rama legítima de la epistemología. Debería estar preparando un par de conferencias que daré en el Museo de la Ciudad de Guadalajara y en el Instituto de Astronomía y Meteorología de la U de G, sobre ufología y cientificismo respectivamente. Tengo un mes que no termino un artículo sobre las teorías especulativas del multiverso y su papel en la argumentación del nuevo ateísmo. También se acerca el aniversario luctuoso de Adolf Hitler, y desde el año pasado tengo una deuda con los lectores de este blog sobre mitos históricos detrás de esta oscura figura histórica.

Y a pesar de todo lo anterior (mezclado con una serie de asuntos personales que no expondré aquí), hay otro tema que a donde quiera que voy lo tengo presente: las próximas elecciones presidenciales en este país. Cuando era adolescente me había dicho a mí mismo que no perdería mi tiempo pensando en política. Después de todo, si existe un grupo de personas que menos piensan en mí y en mi sociedad, es el de los políticos mismos. Pero es evidente que, si al menos uno intenta ser coherente con llevar una vida de ciudadano medianamente decente (lo que incluye no solo preocuparse por uno mismo, sino por la sociedad de la que formo parte), no puede ignorar la situación política y económica de México; más aún, si uno intenta llevar una filosofía de vida que mezcla una perspectiva científica (lo que algunos llaman cientificismo) alimentada con el escepticismo racionalista, resultará imposible no posicionarse sobre algunas de las afirmaciones más que extraordinarias de los candidatos a la presidencia y sus respectivos seguidores. En 2012 mostré una breve reflexión sobre por qué no me gusta hablar de política mexicana: sencillamente porque no se habla de política, sino de políticos y de lo que hacen en contraste con lo que dicen, lo que usualmente suele ser mezquino y contradictorio.

lunes, 10 de julio de 2017

Mi filosofía (hasta ahora) I: La naturaleza del mundo

Por fin, he terminado todas las materias de mi carrera. Ahora me encuentro elaborando mi tesis (un poco más lento de lo que tenía planeado en realidad, debido a algunos problemas personales) en la que trataré de establecer los fundamentos para la filosofía de la pseudociencia como rama independiente de la epistemología. Tal vez pronto podamos hablar más del asunto, pero por ahora me gustaría ofrecer algunos de mis puntos de vista sobre lo que un filósofo debe saber sobre la filosofía, la cultura, la naturaleza, la mente y el propio ser humano. La idea de hacer una serie expresando mi filosofía hasta el momento (sí, aún tengo pendiente terminar el top sobre mitos de Hitler, lo sé) es algo que el filósofo de la ciencia, Massimo Pigliucci, hizo hace unos cuantos años, y retomo su idea para hacer la mía (vea aquí y aquí la serie de Pigliucci). Reconozco que nada de lo que escribiré aquí es absoluto. Tal vez, con más estudios futuros, pueda llegar a cambiar mi opinión sobre ciertos temas o corrija y aumente algunos detalles. Eso el tiempo lo dirá.

Aunque ahora soy egresado de la carrera de filosofía (y próximamente licenciado), lo primero que debo confesar es que, aún con el título en la mano, me negaré a denominarme a mí mismo filósofo. Tal vez licenciado en filosofía, y a lo mucho, especialista en filosofía de la ciencia (y la pseudociencia), pero no puedo llamarme a mí mismo filósofo, por lo menos no en el sentido más técnico de la palabra. Expliquemos por qué, junto a algunas observaciones iniciales sobre ciertos problemas fundamentales de la filosofía, ¿les parece?


lunes, 20 de marzo de 2017

El escéptico de Jalisco en #LaManzanaDeNewton


El martes 21 de febrero fui invitado una vez más al genial programa de radio La manzana de Newton, transmitido por C7 Radio en el 630 AM. Esta fue la segunda ocasión que participo en el programa de divulgación científica de C7, y como la primera vez, disfruté mucho de una charla corta pero agradable sobre temas interesantes.

domingo, 4 de diciembre de 2016

El escéptico de Jalisco en #LaManzanaDeNewton

Fundamentalistas religiosos vs "fundamentalista" (friki) de la ciencia. Se nota la diferencia y el grado de peligrosidad entre unos y otro, ¿no?

El martes 22 de noviembre me presenté en las instalaciones de C7 Jalisco para charlar, junto a Lourdes Sierra, sobre el conflicto entre ciencia y religión en el programa de divulgación científica, La manzana de Newton, el cual se transmite martes y viernes a las 8 pm. Aunque en esta ocasión tuve menos tiempo para charlar (el programa dura solo media hora), la plática que tuvimos Lourdes y yo, creo, cumplió bien los objetivos del programa, explicando que la religión es una manifestación cultural opuesta a la ciencia desde su naturaleza misma.

Es decir, la religión es opuesta a la ciencia en cuanto a métodos, principios y objetivos. Mientras que para la religión, la autoridad y la revelación son métodos básicos para obtener supuestos conocimientos (sagrados), para la ciencia es necesaria la observación, la experimentación, la especulación disciplinada y la libertad de investigación para contrastar resultados. Mientras que para la religión lo que existe es un mundo compuesto por dos "esencias" básicas, la naturaleza y lo sobrenatural, la ciencia supone que el mundo es única y exclusivamente natural (es decir material), un mundo que está sujeto a patrones (o leyes) que son comprensibles para la mente humana y nos permiten teorizar y explicar los fenómenos del universo a través de los métodos científicos. Mientras que el objetivo de la religión es el de adoctrinar y tener a la mayor cantidad de personas adoctrinadas en un cuerpo dogmático de creencias y ritos, el objetivo de la ciencia (pura) es el de producir conocimientos, y en segundo término poder usar estos conocimientos en beneficio del progreso cultural de la humanidad.

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