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lunes, 9 de septiembre de 2024

Ateísmo stratoniano vs apologética medievalista

 Reseña de ¿Existe Dios? El debate entre un creyente y un ateo, de Terry Miethe y Antony Flew




¿Vale la pena seguir planteándonos el debate sobre la cuestión de Dios? Hace un par de meses, cuando conseguí el ¿Existe Dios? (1994), el debate del teólogo Terry Miethe y el (entonces) ateo analítico Antony Flew, justo me plantearon con un "otra vez la burra al trigo" esta pregunta. Hoy en día, a prácticamente 20 años del surgimiento del nuevo ateísmo (con El fin de la fe, de Sam Harris), la cuestión de Dios parece ser algo que, como la astrología y la parapsicología, aburre a muchos quienes se pasaron este último par de décadas cuestionando a otros sus creencias religiosas. Otros más pueden creer, con justas razones quizás, que en nuestros tiempos hay problemáticas más interesantes, productivas y/o urgentes que argumentar otra vez en favor del ateísmo.

No puedo negar la verdad de esa última afirmación, pero también debo señalar que, aunque claro que hay decenas de temas más importantes, la cuestión de Dios (y todo lo que se deriva de ella) es un asunto que debe seguirse tratando en los espacios de escepticismo por una sencilla razón: sigue habiendo evangelización, sigue habiendo predicadores y apologistas, sigue habiendo misioneros yendo cada domingo en la mañana a tocar puerta por puerta y la religión sigue siendo una parte fundamental de la vida de miles de millones de personas. Puesto así el asunto, y considerando el tamaño de su influencia, hay realmente pocos temas que tengan ese alcance con el que se le pueda comparar.

Así fue que decidí leer un debate sobre esta cuestión. A diferencia del show de entretenimiento de vacaciones de verano, Miethe y Flew eran dos personas con formación de sobra en la filosofía de la religión, con posturas contrarias, pero capaces de comprender lo que dice su adversario. El libro además cuenta con un prólogo del teólogo Hans Küng, así como apéndices escritos por el filósofo Alfred J. Ayer, y los teólogos Richard Swinburne y Hermann Häring (exponiendo la propuesta de Küng).  

domingo, 29 de noviembre de 2020

Qué responder cuando te piden "demostrar que Dios no existe"

"Si la ciencia vale, no existen dioses y, por contraposición, si existen dioses, entonces la ciencia fracasa." Mario Bunge.


Si eres de esas pocas personas en el mundo que se declara ateas o si, por el contrario, eres un evangelista que gusta de hacerla de troll en páginas dedicadas al ateismo, lo más seguro es que sabes de lo que hablo. Al menos una vez en tu vida has tenido la experiencia (o se la has aplicado a un pobre administrador ateo) de algún sujeto que te exige que demuestres la inexistencia de Dios. Después de todo, eres ateo y si eres ateo, es porque "tienes fe" en que Dios no existe.

Llevo poco más de una década escuchando este tipo de alegatos, y francamente admiro a esas personas que llevan dos, tres o más décadas contestando lo mismo, porque yo estoy bastante cansado. Ya hacía un rato que no tenía un intercambio con algún fanático, hasta hace unos días, cuando llegó un mensaje por el inbox de la página oficial de este blog en facebook. Y vaya que en serio no recordaba cuánta imprecisión podía encontrarse en un solo párrafo, y ya ni hablar de la frustración de darte cuenta que puedes pasar horas respondiendo, sin llegar a ninguna parte.

domingo, 16 de agosto de 2020

Los escépticos y la cuestión de Dios. ¿Son uno solo el movimiento escéptico y el ateísmo militante?

"Soy ateo y humanista secular, pero para mí está claro que el ateísmo es un albatros para el movimiento escéptico. Nos divide, nos distrae y nos margina. Francamente, [los escépticos] no podemos permitirnos eso. Necesitamos toda la ayuda que podamos conseguir." Daniel Loxton.

"Afirmar que el escepticismo está comprometido sólo con el "naturalismo metodológico" y no con el naturalismo científico (que resume la evidencia de la cosmovisión naturalista y critica el salto teísta / espiritualista más allá) es, creo, profundamente equivocado. Adoptar esta postura neutral en el medio cultural actual es una evasión; porque las afirmaciones religiosas cuestionables están proliferando a diario y no son evaluadas adecuadamente por científicos escépticos. En mi opinión, necesitamos investigadores más escépticos que posean la experiencia necesaria y sean capaces de aplicar sus habilidades de investigación a las afirmaciones religiosas. Esta indagación escéptica se necesita urgentemente hoy. Podría jugar un papel vital en el debate entre religión y ciencia." Paul Kurtz.

La gran mayoría de los escépticos suelen identificarse también como ateos y agnósticos. La pregunta es si debería mezclarse el movimiento escéptico con el movimiento ateo moderno, o seguir como caminos separados (con mucho en común) que persiguen objetivos diferentes. Los que responden "sí" a la última opción, cada vez son menos dentro de los foros y portales escépticos.

En el mundo hispanoparlante tal vez no es tan extraño que las asociaciones y páginas de escepticismo científico hablen sobre la existencia de Dios y cuestionamientos a la religión. En España tal vez autores como Gustavo Bueno y Gonzalo Puente Ojea, influyeron en este enfoque "extendido" del escepticismo hacia la religión, mientras que en Latinoamérica se ha tenido una fuerte influencia de los autores del nuevo ateísmo, principalmente de Richard Dawkins, Christopher Hitchens y otros. El nuevo ateísmo aparece casi al mismo tiempo que el escepticismo del ciberespacio, por lo que resulta completamente natural que estos autores fueran citados en los portales escépticos desde hace bastante tiempo.

Pero lo que tal vez muchos escépticos de esta última generación no son conscientes que, antes del 2000-2006, el movimiento escéptico casi no abordaba la cuestión de Dios. De hecho, las asociaciones escépticas, como CSICOP en EEUU o SOMIE en México, se veían de forma separada y con movimientos en paralelo a las ateas, como lo muestran American Atheist en EEUU y la AERM (que difundía los valores del humanismo secular) en México, trabajando de forma independiente. Aunque los escépticos, ciertamente en su mayoría, han sido ateos o agnósticos desde sus inicios, mucho tiempo se consideró que Dios y la religión eran temas que iban más allá de los objetivos de este movimiento.

viernes, 6 de marzo de 2020

Bertrand Russell: ¿ateo o agnóstico?



¿Era ateo o agnóstico Bertrand Russell?

Russell, probablemente el filósofo más destacado del siglo XX, fue un crítico eterno de la religión, el autoritarismo y el dogmatismo tanto en la sociedad en general como dentro de la academia en particular.

Debido a un escándalo iniciado por un sacerdote en su contra, cuando Russell fue invitado a dar cátedra en la Universidad de Nueva York, se le acusó de ser incapaz de dar clases en EEUU porque solo pervertiría las mentes juveniles, impidiendo que Russell se convirtiera en profesor de la universidad ya mencionada. Con todo, Russell siguió siendo un crítico de su época, y en especial del cristianismo, sosteniendo debates sobre la existencia de Dios, la moralidad de la religión y sus orígenes en el miedo y la ignorancia.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Los mitos cristianos sobre Einstein

“Por supuesto era una mentira lo que se ha leído acerca de mis convicciones religiosas; una mentira que es repetida sistemáticamente. No creo en un Dios personal y no lo he negado nunca sino que lo he expresado claramente. Si hay algo en mí que pueda ser llamado religioso es la ilimitada admiración por la estructura del mundo, hasta donde nuestra ciencia puede revelarla. [...] No creo en la inmortalidad del individuo, y considero que la ética es de interés exclusivamente humano, sin ninguna autoridad sobrehumana sobre él.” Albert Einstein.

"¿Cómo es posible que casi ninguna religión importante haya analizado la ciencia y concluido: <<¡Esto es mucho mejor de lo que habíamos pensado! El Universo es mucho mayor de lo que dijeron nuestros profetas, más grandioso, más sutil, más elegante>>? En lugar de eso, exclaman <<¡No, no y no! Mi dios es un dios pequeño y deseo que siga siéndolo!>>. Una religión, antigua o nueva, que subrayara la magnificencia del Universo tal como la ha revelado la ciencia moderna, debería ser capaz de generar enormes provisiones de reverencia y sobrecogimiento que los credos convencionales apenas han explotado." Carl Sagan.


Un día como hoy pero de 1879 nacía el hombre que todo mundo recuerda cuando hablamos de un genio, aunque casi nadie sepa exactamente el por qué: Albert Einstein. Aunque sus aportes revolucionaron la física, las contribuciones de Einstein, como la de aquellos grandes que le precedieron, no se limitan al campo de la ciencia. Einstein fue el creador de las teorías general y especial de la relatividad, teorías que no solo contribuyeron a una mayor comprensión del cosmos, sino también a una re-evaluación de los supuestos mismos que se daban dentro de la ciencia. También se le considera uno de los padres de la física cuántica, con valiosas teorías que ayudaron a crear el camino de la investigación en este campo. Sus contribuciones a la crítica política, el humanismo y la filosofía de la ciencia son también dignos de destacar, manteniendo siempre el cosmopolitanismo, criticando ferozmente el nacionalismo y los males que se engendraban de éste, firme crítico de las armas nucleares y un valioso filósofo de la ciencia que haría que términos como causa, espacio, tiempo, verdad y realidad fueran reexaminados. Sería difícil (por no decir imposible) resumir en un párrafo pequeño las contribuciones de Einstein a  la civilización, y más difícil aún dejar en claro en el mismo espacio por qué es una de las figuras más importantes de la historia.

Pero, al menos en esta ocasión, el punto de esta entrada no es la de profundizar en la teoría de la relatividad y otras revoluciones en ciencia, ni tampoco sobre filosofía y fundamentos de la física. Tampoco será lugar para discutir sobre causalidad y realismo en física cuántica, y sin duda algún día tendremos que abordar las ideas de un gobierno mundial (cosmopolita) que afrontaría los problemas mundiales, tal como Einstein pensaba. Por el momento, recordaremos al célebre genio no por aquello que ha dicho o hecho, sino por aquello que jamás dijo, pero que se ha repetido hasta el cansancio como si de verdad fueran las palabras de Einstein. Al ser una de las figuras fundamentales de nuestra civilización, Einstein se encuentra rodeado de mitos, rumores y chismes sobre sus puntos de vista y su vida personal. Para darnos una idea, puede consultar las múltiples entradas del sitio Quote Investigator sobre frases de Einstein, una página especializada en validar o descartar las frases atribuidas a personajes famosos; o podría consultar The Ultimate Quotable Einstein, de Alice Calaprise publicado por Princeton University Press, libro donde muestra las frases más importantes de este científico sobre más de una decena de temas, con un capítulo exclusivo a las frases falsas o probablemente no afirmadas por Einstein. Pero tal vez no haya frases más escandalosamente falsas que aquellas que se supone dijo Einstein en favor de la existencia de Dios o la necesidad de la religión para la sociedad. 

De nada sirvió que Einstein aclarara una y otra vez en cartas, conferencias y libros que él no creía en dios personal alguno y que lo sobrenatural sencillamente era un conjunto de creencias infantiles. Grupos y sitios web de  misioneros y fundamentalistas religiosos siguen repitiendo viejas leyendas, como que Einstein era un cristiano devoto, aprovechando de pasada una buena apelación a la autoridad: si Einstein, que era un genio, creía en nuestro dios, tú que eres un simple  mortal, deberías hacernos caso y creer en nuestro dios. Pero la realidad es muy distinta, tal como el propio Einstein lo mostró incontables veces.

lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Escépticos del escéptico de Jalisco? ¡Por favor, gracias!

David Osorio y Mauricio Schwarz.
Ya estamos por terminar el año. Lastimosamente, para mí, no terminé los artículos que planeaba hacer antes de entrar al 2017 (aún me faltaron la quinta parte de los Retos UFO-ilógicos, un artículo sobre la vigencia del debate sobre la astrología y la reseña de El espejismo de Dios, aunque aún tengo esperanza en poder presentar esta última en Filosofía en la Red). Sin embargo, en vez de ponerme a terminar alguno de esos escritos, en esta ocasión presento unas cuantas respuestas a las críticas que dos escépticos han hecho a dos artículos míos. Lo que tienen en común: los dos críticos cuestionan (hasta ridiculizan) mis objeciones al nuevo ateísmo.

El periodista científico Mauricio-José Schwarz y el blogger racionalista David Osorio, hace unos días respondieron dudas de sus seguidores en Ask con respecto a mis artículos "La hipótesis Dios o el error de Dawkins" (véase aquí una versión corregida del mismo) y "Humanistas contra el nuevo ateísmo", respectivamente. Debido a los límites de extensión que la plataforma impone, dudo que lo que muestran en sus respuestas haya sido lo único que quisieran decir. Sin embargo, creo que dejaron bastante en claro sus ideas principales. Mientras Schwarz me señala como autor de un "despropósito" porque soy tan fanático de la filosofía que, al amar tanto a esta disciplina no puedo "dejar de odiar a quienes la critican, y a veces falta a la verdad y al rigor con tal de atacarlos." Y claro, él ha sido una de mis víctimas. Por su parte, Osorio, blogger a quien considero un facebook-friend, afirma que mi escrito solo es "un compendio de absurdos" como muchos de los que he caído (¿escrito?), criticando después algunas ideas de los teístas que critican el nuevo ateísmo, como si yo fuera teísta o defendiera esos puntos, asegurando (de modo muy simplista) que "todas las críticas al Nuevo Ateísmo se resumen en una sola crítica: que los 'nuevos' ateos somos malos, malotes, perversos por rechazar en su totalidad el privilegio religioso." ¿En verdad es así? ¿Eso es lo que muestro en mi escrito? o ¿solo es lo que él quiere ver?

domingo, 4 de diciembre de 2016

El escéptico de Jalisco en #LaManzanaDeNewton

Fundamentalistas religiosos vs "fundamentalista" (friki) de la ciencia. Se nota la diferencia y el grado de peligrosidad entre unos y otro, ¿no?

El martes 22 de noviembre me presenté en las instalaciones de C7 Jalisco para charlar, junto a Lourdes Sierra, sobre el conflicto entre ciencia y religión en el programa de divulgación científica, La manzana de Newton, el cual se transmite martes y viernes a las 8 pm. Aunque en esta ocasión tuve menos tiempo para charlar (el programa dura solo media hora), la plática que tuvimos Lourdes y yo, creo, cumplió bien los objetivos del programa, explicando que la religión es una manifestación cultural opuesta a la ciencia desde su naturaleza misma.

Es decir, la religión es opuesta a la ciencia en cuanto a métodos, principios y objetivos. Mientras que para la religión, la autoridad y la revelación son métodos básicos para obtener supuestos conocimientos (sagrados), para la ciencia es necesaria la observación, la experimentación, la especulación disciplinada y la libertad de investigación para contrastar resultados. Mientras que para la religión lo que existe es un mundo compuesto por dos "esencias" básicas, la naturaleza y lo sobrenatural, la ciencia supone que el mundo es única y exclusivamente natural (es decir material), un mundo que está sujeto a patrones (o leyes) que son comprensibles para la mente humana y nos permiten teorizar y explicar los fenómenos del universo a través de los métodos científicos. Mientras que el objetivo de la religión es el de adoctrinar y tener a la mayor cantidad de personas adoctrinadas en un cuerpo dogmático de creencias y ritos, el objetivo de la ciencia (pura) es el de producir conocimientos, y en segundo término poder usar estos conocimientos en beneficio del progreso cultural de la humanidad.

lunes, 1 de febrero de 2016

La trivial controversia sobre el acomodacionismo

En días recientes se ha venido dando una disputa sobre un viejo tema: ¿son compatibles en alguna medida la religión y la ciencia? A raíz de una reseña de Russell Blackford del nuevo libro de Jerry Coyne Faith vs Fact (2015), el filósofo (voz principal de la crítica al nuevo ateísmo) Massimo Pigliucci aprovechó para generar la controversia con un ensayo titulado "En defensa del acomodacionismo". Pigliucci critica la posición de Blackford (e indirectamente la de Coyne) de que "la ciencia socava la religión" en el sentido amplio. La crítica de Pigliucci generó una respuesta por parte de Russell Blackford, así como del mismo Jerry Coyne.

Para leer la reseña, la crítica y las críticas a la crítica, solo entre a los enlaces del párrafo anterior y saque sus propias conclusiones. Personalmente, estoy de acuerdo con Pigliucci en casi todo lo que explica en su post (aunque a diferencia de él, yo sí que quiero leer el libro de Coyne. Sigo esperando a su traducción en alguna buena editorial, tal vez Crítica o en Katz).

domingo, 7 de junio de 2015

Humanistas contra el nuevo ateísmo

"A mi juicio, los ateos militantes son demasiado mezquinos con la religión. La mayoría de las doctrinas religiosas son efectivamente falsas (y muchas son absurdas), pero la religión ha tenido una función social destacable a lo largo de la historia de la humanidad, y es menester reconocerlo." Gabriel Andrade.



Tengo aproximadamente unos dos meses con este artículo en mis borradores. Por razones de trabajo y escuela (combinado con una fatiga que no me ha dejado escribir nada más allá que publicaciones de facebook y trabajos finales) no había venido para por fin acabar con éste, uno de mis artículos que seguramente me costará más ciber-amistades de las que en este momento me puedo imaginar. Sin embargo, en vista a las recientes polémicas, como el intercambio de opiniones entre Noam Chomsky y Sam Harris (aquí vea una opinión crítica hacia Harris), las "reflexiones" sobre los movimientos escéptico-ateos en Scientia Salon (aquí mi humilde opinión sobre este artículo), así como la inspiradora lectura de un bello ensayo sobre los 60 años de historia del ateísmo intelectual contemporáneo, decidí apresurarme a terminar de una vez por todas este humilde escrito.

martes, 28 de abril de 2015

Mi opinión sobre... las pruebas de la resurrección según William Lane Craig

Corregido y aumentado 15/07/18

Con el objetivo de rescatar algunas de las respuestas que he dado en Ask, decidí comenzar a compartir algunas de las que considero más interesantes. Alguna vez me preguntaron mi opinión sobre el conocido argumento en favor de la resurrección de Jesús, de William Lane Craig. 

Esta es mi respuesta (extendida):

viernes, 19 de diciembre de 2014

Día del escepticismo: una alianza entre ciencia y religión

"Hacia el primer día, todos señalábamos a nuestros países. Hacia el tercero o cuarto, señalábamos a nuestros continentes. Para el quinto día, ya éramos conscientes de que sólo hay una Tierra."
Príncipe sultán Bin Salmon Al-Suad.

"La actual crisis medioambiental no constituye un desastre, al menos por el momento. Como otras crisis, esconde un potencial para la manifestación de poderes de cooperación, talento y dedicación hasta ahora no explotados y ni siquiera imaginados. Es posible que la ciencia y la religión difieran acerca del origen de la Tierra, pero cabe coincidir en que su protección merece nuestra profunda atención y nuestros afanes más entusiastas."
Carl Sagan.

Este es el punto azul pálido en el cual habitamos todos. La mota de polvo que llamamos hogar, nuestro único hogar, el cual, merece nuestro respeto y cuidado.

domingo, 30 de junio de 2013

La retórica del ateísmo

"Me parece (con razón o sin ella) que los argumentos directos contra el cristianismo y el teísmo difícilmente producirían algún efecto en el público; y que la libertad de pensamiento se promueve mejor a través de la iluminación gradual de las mentes de los hombres que sigue al avance de la ciencia. Por ello siempre ha sido mi norma evitar escribir sobre religión y me he confinado a la ciencia" Charles Darwin.

Debatiendo en una página de facebook católica, esperando encontrar argumentos racionales que pudieran refutar los argumentos que doy (vaya ingenuo que soy), solo encontré comentarios que daban la vuelta al asunto, concentrándose siempre en cosas del tipo "por qué te concentras en lo malo, también mira lo bueno", "los silogismos no ayudan frente a mi fe" o incluso afirmaciones de que los casos de pederastas en la iglesia son básicamente irrelevantes y no tienen por qué afectar la fe. Aunque aun hoy día me puede sorprender, lo cierto es que en un debate con un creyente religioso, casi por lo general no es capaz de entender la retórica que uno utiliza (les digo que soy medio ingenuo).

En este momento, tal vez algunos que se dicen ser bien ateos, ateos everywhere, piensen algo como "espera, ¿cómo que retórica? Más bien lógica, ¿no?" A lo que les tendré que contestar con un NO, no me equivoqué, sí estoy hablando de retórica dentro de la argumentación del ateísmo. Así como en la política, la religión y en los tianguis de los fines de semana, así también el ateísmo suele jugar con la persuasión y el convencimiento, buscando (lo admitan o no) el convencimiento mas elocuente. Esto mismo se puede notar en debates públicos como los que suelen participar personalidades como Richard Dawkins, Víctor Stenger, Bertrand Russell, Christopher Hitchens (bueno, participaban, los dos últimos participaban), Sam Harris, Michael Shermer o Daniel Dennett. Y es que, bueno, ellos saben a lo que se va a un debate público: se va buscando mover ideas, hacer que el público reflexione sobre el tema tratado, que cuestione sus postulados personales y que cuestione también los postulados que se le proponen. Ese es el objetivo de un debate, más allá de ganar adeptos, se trata de hacer pensar.

Y para esto no solo se necesita de la rigurosa argumentación lógica y la evidencia científica, sino que también de un bello y coherente discurso retórico. Miremos algunos ejemplos:











Podría poner más videos mostrando ejemplos similares, con mensajes contundentes, que no dejan lugar a dudas de su validez, pero ese no es el punto, sino que tratemos de ver la retórica detrás de todo esto. Si examinamos los argumentos que presentan estas personalidades en los videos, podemos ver que éstos son coherentes con el conocimiento en disciplinas como la astronomía, la cosmología y la historia. Además de eso, los argumentos esgrimidos tienen coherencia con otros tipos de argumentos en contra de la irracionalidad y el dogmatismo. Ninguno de los ejemplos contradice otro ejemplo distinto (Carl Sagan no contradice lo que afirma Sam Harris y viceversa). Todo esto se presenta al público como argumentación sólida, sustentada en los hechos (ya sean científicos, estadísticos o históricos), lógica y verificable. Pero también debemos notar que todos traen consigo una carga emocional en la que se busca persuadir al oyente.

Tal como lo dice Neil deGrasse Tyson, es un tipo de discurso que no se escucha, sino que se siente. El público (sea creyente o no) capta el mensaje y mira las implicaciones en la vida real de dicho mensaje. Así es como el público comienza a pensar si en lo que cree realmente tiene algún sentido o si de verdad es necesario cuestionar las creencias mas arraigadas que se pueda tener. Más que por la carga de razonamientos que se le da, hace esto por la carga emocional en la que siente que lo que dicen no solo es verdad, sino que además describe la realidad, describe lo que pasa y cómo lo que pasa es incorrecto (piense en el ejemplo de la tetera de Russell o en la historia de los niños que mueren día a día).
La carga emocional es tan importante  como la argumentación lógica en un debate, pues es con ésta en la que se logra que el público se sienta personalizado en el tema, como si éste pudiera colaborar a la solución de un problema en específico.

Desde luego que estos son un ejemplo mas que nada de una implicación moral en lo que respecta a la validez de las religiones o del ateísmo. Pero esto no es el único tipo de implicaciones que se puede obtener al analizar las afirmaciones religiosas. Podemos obtener implicaciones históricas (como la de Hipatia), epistemológicas, políticas y sociales en general.

Pensemos en otro caso en el que se busca persuadir al público cuando se habla de la ridiculez de la religión: la parodia religiosa. Ya sea que utilicemos el ejemplo de la tetera russelliana o que hagamos apología del Monstruo de Espagueti Volador, se exponen los principios religiosos (casi por lo general concentrándose en la religión dominante de la región, en este caso, el cristianismo), se hace una parodia de éstos siendo lo más ridícula posible, y se concluye que la ridiculez de la parodia se corresponde fielmente a la ridiculez de la creencia religiosa. En este caso, el público capta la crítica una vez que se expone la broma, dando a entender que solo se necesita una analogía tonta para darse cuenta a primera vista que la creencia religiosa es tonta en sí misma. Dicho de otra manera, no se busca ridiculizar la religión sino que se expone por qué las religiones son ridículas por sí mismas. Algunos claro, lo captan algo tarde, tal como aquí:




Aunque el video muestra al televidente que llama al programa como un tonto, lo cierto es que el razonamiento al que llega basado en las analogías con sus creencias son una muestra (bastante cómica) de la utilidad de las parodias como forma de convencimiento. Quedamos convencidos que ese tipo era un tonto que no había pensado realmente sobre sus propias creencias. De modo que hasta ahora vemos dos tácticas de persuasión notable en el debate público (de todo tipo de temas, no solo sobre religión): la implicación de la responsabilidad moral y la diversión de las parodias y analogías con los sinsentidos del contrario. Si miramos el último video, estoy seguro que más de alguno de ustedes se identificó cuando han debatido con algún defensor religioso que cae en absurdos de este tipo. Lo que pasa, es que éstas son preguntas retóricas. 

El sarcasmo y la parodia, aunque pueden parecer ofensivos para algunos, pone de manifiesto las incoherencias de una forma divertida que llama la atención del público.

Lo malo, en nuestro caso, de debatir por escrito sentados frente a una computadora es que no se miran gestos y expresiones. No se transmite del mismo modo, ya sea la responsabilidad moral o el sarcasmo, que si debatiéramos frente a frente. De modo que más de una vez nos topamos (yo me he topado con esto seguido) con respuestas sin sentido a preguntas como las siguientes:

*¿Cuál dios es el que existe? ¿qué justificaciones hay para decir que un dios existe y otro no?

-La respuesta común basada en "la fe": El creyente suele dejar de lado las preguntas para decir las bondades de la creencia en su dios en especial, de cómo su experiencia personal le confirman que el dios en que cree es el dios verdadero (claro, por lo regular, nunca han sido creyentes de otra religión. A lo mucho, eran de una denominación diferente de la misma religión).

- Lo que el ateo quiso decir o quiso dar a entender: En este caso se intenta hacer algo similar a la parodia religiosa, y eso es comparar la racionalidad de las creencias personales en disputa con las creencias de otros. Cuando se comparan las evidencias de la existencia de Yavhé con las de Ra, Thor o Quetzalcoatl, es fácil darse cuenta que se pueden hacer reclamaciones similares, con ninguna evidencia. Una vez que esto queda claro, es evidente que en realidad no hay justificación alguna para decir que un dios es mas real que otro en el que otra cultura haya creído, porque, hasta donde podemos ver, todos los dioses son creaciones meramente culturales. Es decir, el hombre creó a los dioses a su imagen y semejanza, con todo y sus miedos, dudas e ignorancia. 

Crisis existencial: descripción gráfica.
*Demuestra que tu dios existe.

-La respuesta común basada en "la fe": esta respuesta depende del nivel de fundamentalismo que tenga su amigo creyente. Si es de un nivel "católico", les dirá que sinceramente no pueden demostrarlo y que ellos solo creen en Dios o porque tienen alguna experiencia personal muy emotiva o porque así les inculcaron sus padres. Si usted debate con un fundamentalista nivel "evangélico" seguramente sacará a relucir cosas como que la Biblia contiene claras lecciones de ciencia y la historia, por supuesto, negando evidencias reales de la biología evolutiva, la paleontología y la cosmología.

-Lo que el ateo quiso decir o quiso dar a entender: Esta es en realidad una de las cuestiones mas tramposas que un ateo puede utilizar, porque éste sabe bien que su adversario no podrá demostrar la existencia del dios en el que cree, más de lo que un creyente en Ra o Thor podrá demostrar la existencia de su dios personal. Sin embargo, trata de jugar con la lógica de su contrincante, esperando que responda ridiculeces y de esta manera exponerlos. Esto es un recurso deshonesto en un debate que suelen (solemos) cometer como ateos en más de una ocasión. La ciencia no puede demostrar la existencia de ningún tipo de Dios, pero tampoco la puede negar. Solo puede prescindir de esta idea, descartándola por innecesaria. Si nos fijamos bien, ninguno de los debatientes públicos como Dawkins o Harris utilizan este recurso porque saben que es un sofisma de baja categoría. Dios no es una cuestión científica, y no tiene sentido negarlo o afirmarlo utilizando la ciencia, ya que la ciencia solo estudia fenómenos observables, existentes.

nuevo 22/08/13*Dios es culpable del mal.

-La respuesta común basada en "la fe": casi siempre se suele invocar al libre albedrío que hace que los humanos seamos los únicos responsables de nuestros actos. Otros, como los testigos de Jehová, dicen que en este mundo no gobierna el bien (o sea Dios), sino que el diablo es el "gobernante del mundo" lo cuál explica el mal en este. Desde luego en la segunda venida de Cristo, nuestro señor promete un gobierno bajo su liderazgo haciendo que todo sea bueno... no sé por qué no estoy aguantando la respiración esperando que esto suceda. Unos más con una perspectiva filosófica (como lo hicieron Agustín de Hipona, Tomás de Aquino y Leibniz) nos dicen que el mal es sencillamente la ausencia de Dios en nuestros corazones. Desde luego, siempre es la ausencia de su dios personal y no la ausencia de algún otro dios en el que alguna otra persona crea el causante del mal, ¿por qué será?

-Lo que el ateo quiso decir o quiso dar a entender: señor creyente, los ateos sabemos perfectamente que ningún dios es culpable de ningún crimen, desastre y calamidad en la historia humana. ¿Cómo podría un ser inexistente ser culpable de ello? Lo que se trata de decir con una afirmación de este tipo es: 

Que el concepto de "Dios" como un ente personal que se define con las cualidades de omnipotente, omnisapiente e infinitamente bueno es lógicamente inimaginable por ser un concepto contradictorio. Se trata de explicar que imaginar un ser que cumpla con todas esas características es tan lógico como imaginar un círculo cuadrado. Si existe un ser que es todopoderoso y lo sabe todo y además es infinita bondad, ¿por qué permitiría que para empezar el diablo se revelara en su contra y que el ser humano (su "mayor creación" que tanto ama) se condenara, si para empezar, él sabía que eso ocurriría antes de que siquiera moviera un dedo para crearlos? Se infiere que un ser omnisapiente sabía qué era lo que iba a crear y qué iba a suceder con su creación. 

Si sabía que el ser humano se condenaría al pecado original y con esto al sufrimiento mortal, ¿por qué Dios lo permitió siendo tan bueno y sabiendo que ocurriría millones de años antes de siquiera crear el sistema solar? Uno podría contestar que es una "prueba de fe" de dios al hombre, pero ahí de nuevo se tiene que preguntar ¿acaso no sabía antes de siquiera ponernos a prueba que fallaríamos? Si lo sabía y no hizo nada para evitarlo, entonces se concluye de forma lógica que no es bueno. Si no lo sabía y que entonces no pudo evitar la desgracia, entonces no es omnisapiente. En cualquiera de los dos casos lógicamente posibles se niega el concepto Dios. Por tanto se concluye que un ser con todas esas cualidades como definición es lógicamente inimaginable (como dije, es como si tratáramos de imaginar las cualidades que definen un círculo cuadrado). Ahora, si fuéramos contra toda probabilidad, toda lógica y todo sentido común, y asegurásemos que a pesar de todo Dios existe, solo quedaría decir una última cosa:


De hecho, hay que admitirlo, un debate de un ateo común y desquehacerado con un creyente común y desquehacerado por internet no es mas que una pérdida de tiempo. Ni el ateo cederá ante las clásicas afirmaciones teístas y algo ingenuas que esgrimirá el creyente, ni el creyente le concederá la razón total, admitiendo que su dios es un absurdo lógico. Seamos sinceros, lo único que obtenemos de debates de este tipo, es mejorar nuestra retórica, y la forma en el que discutimos con otros. Puede que si estás en algún foro o grupo obtengas algo de reconocimiento por tus buenos argumentos y tu divertido sarcasmo, los cuales comienzas a pulir en este tipo de debates, pero más allá de eso no obtendrás nada. ¿Podríamos decir lo mismo de los debates públicos como los de los grandes héroes del ateísmo? No lo creo. 

Los debates públicos no tienen como objetivo el convencer al adversario, sino el de hacer pensar al público que presta atención  los argumentos de ambos bandos, para que así se interese en el tema debatido, profundice y formule su propia opinión. Es así como, de hecho, me interesé más y más en estos asuntos, y mirenme, aquí estoy hablándoles sobre estos temas. La utilidad del debate no es ganarle al contrincante sino hacer pensar, persuadir y por fin, convencer. Esto no se mira en los debates por internet y eso por eso que debemos admitir que, más allá de la diversión personal o la ociosidad, éstos son ejercicios inútiles.

SI TE INTERESA ESTE TEMA

*El artículo Rational Atheism. An open letter to Messrs. Dawkins, Dennett, Harris and Hitchens, de Michael Shermer, da un brevísimo repaso sobre los puntos flacos en la retórica del ateísmo y el anti-teísmo.

*El blog Ateísmo para Cristianos contiene buenos artículos que hablan más sobre el tema a debatir:




jueves, 10 de enero de 2013

¿La religión es también una pseudociencia? Una objeción a Xataka Ciencia


Como es común entre los grupos de facebook, la otra vez se inició un debate uno de estos sobre si el marxismo era o no una pseudociencia. Les platicaría a lo que llegaron o lo que se dijo sobre el tema, pero no es el punto en este caso. Entonces ¿por qué fregados les menciono esto?

Bueno, es que dentro del debate uno de los debatientes (valga la redundancia) llegó a afirmar que religión, magufería y pseudociencia no eran más que sinónimos. Esta persona daría como sustento a su afirmación un enlace del conocido blog de divulgación científica Xataka Ciencia. El enlace era un artículo del mencionado blog: ¿La religión es también una pseudociencia? Extrañado, me leí el artículo (las dos partes) y decidí escribirme uno en objeción a lo que concluye este blog (uno de mis favoritos, por cierto). ¡Y aquí estamos!

Este es entonces, un humilde y, espero, claro artículo sobre por qué pienso que decir que la religión es una pseudociencia es incorrecto. Por supuesto, espero que el autor de Xataka Ciencia contra ataque de forma argumentada, y así dar a nuestros lectores un entretenido y reflexivo debate sobre esta cuestión. Así pues, comencemos a pensar.

En primer lugar, es importante notar en el artículo de Xataka Ciencia que toda argumentación y afirmación que se hace, tiene como base los argumentos que el físico-matemático Alan Sokal hace en su libro Más Allá de las Imposturas Intelectuales. Sokal es, sin duda, uno de los defensores más militantes y controvertidos de la ciencia y el racionalismo crítico por encima del relativismo culturaly el posmodernismo que infecta en la actualidad a la filosofía y las ciencias sociales.

De modo que, tal como nos cuenta Xataka (llamémoslo solo así, para que no se vea muy publicitario), con respecto a la pregunta de si las religiones tradicionales encajan en un concepto de pseudociencia, Sokal responde que sí. Tal y como se cita, para Sokal de hecho “una explicación sin prejuicios mostraría probablemente que el cristianismo, el Islam y el hinduismo son las pseudociencias más extensamente practicadas hoy en día en el mundo; mucho más que la homeopatía y la astrología”. Para el autor de Xataka, esta cuestión se funda en el sostén de las afirmaciones religiosas, siendo comparada con el sostén de las afirmaciones pseudocientíficas (o sea, la nada).

Luego de esto, Xataka nos expone los principales puntos que, de acuerdo a su autor, definen una pseudociencia:

-Realiza afirmaciones sobre fenómenos reales o supuestos, o sobre relaciones causales reales o supuestas, que la ciencia dominante considera justificadamente inverosímiles.
-Pretende apoyar dichas afirmaciones en argumentaciones o datos que no cumplen los requisitos lógicos y empíricos de la ciencia dominante.
-Muchas veces (aunque no siempre), la pseudociencia presume de ser científica, e incluso vincula sus afirmaciones con la ciencia genuina, en particular, con los descubrimientos de vanguardia.
-No se refiere a una creencia aislada, sino a un sistema complejo y lógicamente congruente que “explica” una amplia variedad de fenómenos (o supuestos fenómenos).
-Los profesionales pasan por un proceso largo de formación y acreditación.
Luego de mostrar que la religión encaja con estos puntos (principalmente con los tres primeros), el tema continuo en la segunda parte, donde desde el principio nos dice que “en el sentido epistemológico, homeopatía [por dar un ejemplo de pseudociencia] y religión son equivalentes…” asegura después que los puntos que definen las pseudociencias están cada vez más presentes en las apologías religiosas actuales más sofisticadas.

Hasta aquí la argumentación relevante del artículo sobre el tema (el resto es una interesante reflexión sobre la militancia y el derecho a crítica de las religiones tradicionales).

Hasta ahora no he mostrado ninguna objeción por el simple hecho de que estoy de acuerdo en que tanto las afirmaciones religiosas como las afirmaciones de las pseudociencias pueden ser comparadas con facilidad y encontrarles semejanzas, tanto en su retórica como en la exposición de la evidencia que respalde dichas afirmaciones.

De hecho, Xataka aprovecha inteligentemente el lenguaje divulgativo para puntualizar en qué sentido se podría considerar a la religión como una pseudociencia: “en el sentido epistemológico.” Esto quiere decir (hasta donde he entendido), que el fondo epistémico, o sea, el fondo de conocimientos que contiene el dogma religioso es idéntico que al de el psicoanálisis, la homeopatía, la ufología o que el de cualquier pseudociencia.

El problema que, pienso, es clave, es que tanto la religión como las pseudociencias no pueden definirse únicamente desde el sentido epistemológico. Si así fuera, creo que no habría objeción alguna en decir que la religión es una más de las muchas pseudociencias.

La religión es un fenómeno histórico y social que existe desde que antes que  siquiera se tuviera una definición de ciencia (y bastante lejos por tanto, de una definición de pseudociencia). Sería incorrecto entonces, desde un punto de vista histórico, asegurar que la religión es una pseudociencia, así como si aseguráramos que antiguas concepciones filosóficas como las de Parmenides o Heráclito son una forma de idealismo. El idealismo, como corriente filosófica, surge en el renacimiento con las ideas de Descartes, así como el concepto de pseudociencia nace después de la Ilustración allá por finales del siglo XVIII y principios del XIX.

En tal caso, sería igualmente tan incorrecto decir que la religión es pseudocientífica así como si aseguráramos que los mitos griegos, la brujería y la superstición antigua son pseudocientíficas. Si acaso, podríamos decir que la religión, los mitos y las supersticiones son a-científicas, e incluso en algunos casos anticientíficas, pero no podrían caer en el concepto de pseudociencia.

Desde luego, hay que evitar caer en una apelacióna la antigüedad. Muchas pseudociencias existen desde antes que existiera la ciencia (la astrología y la acupuntura son dos buenos ejemplos). Lo que se trata de decir es que, el hecho de que se acuse a la religión como pseudociencia es incorrecta, no es solo porque sea una acusación anacrónica, sino que también carece de sentido por el resto de las objeciones que continuaré exponiendo.

Otra objeción importante es que desde sus inicios, la religión nunca se ha caracterizado ni definido como ciencia o una disciplina cercana a la ciencia. Sin duda existen ejemplos en los que una pseudociencia se sustenta en la religión como defensa o como base de “conocimiento” (el mejor ejemplo de esto lo encontramos con el creacionismo del diseño inteligente); incluso no falta quienes aseguran que dogmas religiosos son científicamente debatibles o científicamente sostenibles. Así es como encontramos a quienes aseguran que libros como la Biblia contienen conocimiento científico previo.

Las creencias religiosas pueden ser usadas como base para alguna afirmación pseudocientífica, pero ello no implica que la religión en sí sea una pseudociencia.
 Todo esto no representa más que intentos pseudocientíficos para defender una creencia religiosa específica, pero la creencia religiosa en sí no es una pseudociencia. Los astrólogos y acupunturistas, aunque sus prácticas sean milenarias, siempre han asegurado ser poseedores de auténticos conocimientos que tienen una relación directa, o son parte de ciencias como la cosmología y la medicina respectivamente. Cosa que los teólogos jamás han hecho; aunque sí digan ser poseedores de verdades absolutas, no mencionan que éstas sean científicas. Al contrario, suelen atacar a la ciencia acusándola de ser imperfecta y de no conducir a la auténtica verdad.

 Aceptar este hecho presenta una contradicción al punto tres que Xataka expone sobre las características de la pseudociencia (que éstas se suelen presentar como disciplinas o conocimientos científicos).
Decir “creo en Dios”, “creo en la santísima trinidad”, “creo en la verdad revelada de la Biblia”, “creo en la resurrección de Cristo” o “creo en la divina creación de Dios”, es efectivamente vacío de conocimiento, carente de pruebas públicamente verificables y sin duda contradice el conocimiento científico actual, pero no es pseudocientífico porque en ningún momento trata de aparentar ser ciencia (sino ser una alternativa paralela y radicalmente opuesta a la ciencia). Sin embargo cuando alguien dice “es lógicamente demostrable la existencia de Dios”, “es científicamente discutible la revelación bíblica”, “es demostrable la resurrección de Cristo” o “existen pruebas científicas de que todo es obra de un creador”, es momento de encender la alarma de alerta pseudociencia.

En conclusión, no tengo objeción alguna en asegurar que la religión puede ser usada como fundamento de las pseudociencias o que la fe puede ser defendida de manera pseudocientífica; pero no estoy de acuerdo con la conclusión que expone Xataka Ciencia al afirmar que la religión es una pseudociencia, primero porque sería una acusación anacrónica; segundo  porque la religión nunca se ha intentado ver como una disciplina científica, usando el concepto actual de ciencia, sino que más bien se busca presentar como una alternativa paralela a la ciencia; y tercero, porque el hecho de que la religión pueda sustentar algunas pseudociencias(del  mismo modo en que posturas políticas, filosóficas o culturales lo pueden hacer), esto no implica que sea la creencia religiosa (o la postura filosófica o cultural) una creencia pseudocientífica.

Ahora, antes de finalizar y regresando a la anécdota del debate en facebook, no, religión, magufería y pseudociencia no son lo mismo, pero no hay razón alguna para pensar que las creencias religiosas y las afirmaciones pseudocientíficas no puedan meterse en el mismo saco de la magufería.
Con esto, espero sea el inicio de un interesante debate.

TEMA RELACIONADO

*¿Puede la ciencia resolver la cuestión de Dios?, un ensayo de Robert Todd Carroll, en el que se reflexiona un tema igual de interesante, e igual de poco tratado, como el asunto de la relación entre religión y pseudociencia.

viernes, 13 de enero de 2012

¿Por qué la Religión no es necesaria para una vida moral?

El siguiente, es un ensayo que presenté en mi clase de Ética (recuerden que soy estudiante de filosofía), y ya que es un tema que creo, es de bastante interés general, decidí publicarlo, esperando que les guste. Sugerencias y críticas son bienvenidas.

Tanto entre la sociedad en general, como en el mundo filosófico, la moral se ha querido ver estrechamente relacionada con la religión, lo cual, ha sido evidente desde la época antigua, pasando por el pensamiento cristiano aun dominante.

No existen dudas que desde antes de la Grecia clásica, el sentimiento religioso fue la base e inspiración del comportamiento moral, tanto de individuos como de civilizaciones enteras*1. Lo que se pondrá en duda en el presente escrito es si realmente la creencia religiosa debería de seguir impregnando la conducta y la reflexión moral del mundo moderno, y de si en realidad es necesario profesar una fe religiosa para llevar una vida moralmente buena. Revisaremos además algunos de los argumentos a favor de esta idea y su refutación respectiva.

El lugar de la religión en el mundo actual.

Hace milenios, el ser humano, carente de conocimientos y sumergido en los misterios del universo, trató más de una vez el poder encontrar una explicación satisfactoria sobre el mundo en el que vivía. El hombre primitivo comenzó a especular sobre su origen y el origen de todo. Bajo esta especulación, en algún momento se dio por sentado que todo lo que el ser humano observaba era producto de la creación de seres poderosos. Esos seres, con el tiempo, fueron nombrados dioses.

La intervención de una divinidad podía explicar el por qué llovía, por qué un volcán entraba en erupción, por qué las plantas crecían, por qué los bebes nacían o por qué los miembros de la tribu morían. La vida y la muerte podían ser explicadas de forma satisfactoria mencionando el nombre de alguna deidad dedicada a hacer un trabajo específico en el Cosmos. La idea, en principio politeísta, de una intervención divina, se mantuvo por siglos.

Sin embargo, paralelo a la diversidad del culto religioso, el ser humano dejó de satisfacerse con la respuesta “dios lo hizo” y volvía a preguntarse “cómo y por qué se hizo”. De este modo surgió la filosofía y posteriormente, la ciencia. Con el paso del tiempo, el ser humano fue capaz de aprender de la observación, el análisis, la duda, la crítica, el debate, el ensayo y el error. Se dio cuenta que los misterios que tanto le angustiaron (y atemorizaron) podían ser entendidos y explicados por medio de causas naturales. Así, las leyes de la naturaleza comenzaron a dar una visión elegante, probable y certera del universo. Los mecanismos mediante los cuales se crea una vida por la concepción o los ciclos del agua comenzaron a ser entendidos, desplazando de este modo la explicación sobrenatural de los dioses.

Conforme la ciencia avanzó (siempre que pudo), la religión y la teología eran cada vez mas relegadas del gran debate sobre el universo y su actuar. Los últimos siglos del pensamiento humano, darían grandes revoluciones al entendimiento del mundo*2.

El primer gran golpe al orgullo de la humanidad y la concepción teológica del mundo, fue el descubrir que el planeta no era plano, que existían otros “mundos” al otro lado y que se podía viajar todo este mundo esférico recién “descubierto”; el segundo gran golpe vino de la revolución copernicana, cuando Copérnico, Kepler y Galileo demostraron de forma contundente e irrefutable que la Tierra no era el centro del universo, sino un punto sin nada importante girando alrededor del sol; el ultimo gran golpe a la concepción teológica surgió del pensamiento post-ilustrado del siglo XIX, cuando después de décadas de estudio naturalista, Alfred Wallace y Charles Darwin demostraban que el hombre no era la máxima creación de un dios todopoderoso, sino que era un animal mas entre millones de especies en continua evolución mediante selección natural.

La física y la biología pues, se encargaron de desterrar a la religión como explicación o alternativa racional sobre el universo; la medicina y la fisiología se ocuparon de dar golpes adicionales al descubrir los mecanismos biológicos y químicos del cuerpo, sin recurrir en ningún momento a la idea de un alma, como mecanismo del funcionamiento y el pensamiento.
La ciencia nos puso cara a cara con los misterios mas profundos con preguntas que antes eran tratadas solo por la religión y el mito.*3 La diferencia de tratar estas preguntas desde una perspectiva escéptica y científica, es que las respuestas ofrecidas son demostradas, falseadas y públicamente verificables.

La religión había perdido su poderío tanto intelectual, ideológico y político a causa de su estancamiento en mitos y dogmas antiguos, imposibles de verificar o refutar.
Sin embargo, en el siglo XXI, la teología y la religión encontraron refugio en una de las cuestiones sociales más importante para cada uno de nosotros: la ética y la moral. Las decisiones morales, al ser totalmente ajenas a la ciencia, son dictadas en la gran mayoría de la humanidad, por parte de teólogos, apologistas, pastores, rabinos y demás autoridades religiosas, vistas como la máxima fuente de sabiduría moral en una sociedad llena de problemas morales.*4

Aunque la gente suele creer que sin religión o sin temor a un ser superior, la civilización no podría existir, ya que todos harían lo que quisieran, incluso las peores manifestaciones de amoralidad. Por tanto, la humanidad tiene que creer en dios, importando muy poco la cuestión de si podemos o no demostrar la existencia de algún dios en específico. Sin embargo, existen razones de peso para pensar de manera contraria.

Razones para no creer en la unión de la religión y la moral

Los principales defensores de la idea de la moral basada en la fe en el mundo occidental, los apologistas cristianos, abogan principalmente por el siguiente argumento:

1. Si Dios no existe, los valores morales objetivos y las obligaciones no existen.
2. Los valores morales objetivos y obligaciones existen.
3. Por lo tanto, Dios existe.*5

El anterior argumento no solo brinda una razón –aparentemente- solida sobre por qué la moral debe estar estrechamente conectada a la fe religiosa, sino que además intenta brindar una prueba argumentada de la existencia de dios.

Sin embargo el argumento es bastante ambiguo e ignora grandes inconvenientes. Los siguientes son los problemas principales con el argumento moral de la existencia de dios:

1* ¿Dios es en verdad bueno?
2*¿Existen realmente los valores morales y obligaciones objetivos?
3*¿Cuál dios es la base de los valores morales y obligaciones objetivos?

Describamos de manera breve los tres problemas.

v  ¿Dios es en verdad bueno?

¿Qué tipo de dios permite escenas así de crueles en su "creación"?
El primero es el más crítico con respecto a la teología, pues cuestiona una de las propiedades de la deidad por definición: el amor y la bondad de dios. Los apologistas, suelen asegurar que el universo se encuentra regido por un mandato divino, en el que dios dio a toda su creación un fin o un objetivo. Concentrándonos en la humanidad, dios tiene –de acuerdo a esto- un propósito para todo ser humano. Los seres humanos como máxima expresión de la creación, tienen un propósito por definición. Sin embargo, esta idea del mandato divino es refutada por la realidad y la evidencia empírica.

En algún lugar del mundo un hombre ha secuestrado a una niña. Pronto va a violarla, torturarla y matarla. Si una atrocidad de este tipo no estuviera ocurriendo en este preciso momento, sucederá en unas pocas horas, como máximo unos días. Tanta es la confianza que nos inspiran las leyes estadísticas que gobiernan las vidas de 7 mil millones de seres humanos. Las mismas estadísticas también sugieren que los padres de esta niña creen que en este preciso momento un Dios todopoderoso y amoroso cuida de ellos y su familia. ¿Tienen derecho a creer esto? ¿Es bueno que crean esto?*6 No desde cualquier perspectiva racional. ¿Cómo es posible que un dios que es bondadoso y omnisapiente a la vez, permita las calamidades y crímenes que suceden en el mundo real?

Expliquemos el argumento: Dios lo supo, lo sabe y lo sabrá todo por que él es omnisapiente. Pero además, dios es todo bondad e infinitamente amoroso. Él ama a su creación. Sin embargo, a pesar de haber visto, antes de la propia creación del universo, que el ser humano estaría sumido en crisis, guerras, epidemias, hambrunas, genocidios… decidió que todo quedaría tal y como está hoy en día. En la actualidad, alrededor de 20 millones de niños mueren de hambre cada año; un niño muere de hambre cada 5 minutos. La mayoría de los padres de esos niños, podemos asegurar con alto grado de certeza que rezan con fervor a algún tipo específico de dios para que se apiade de su situación y cumpla un milagro. Sin embargo, las suplicas mas desesperadas no son respondidas por nadie en el cielo.

 Un apologista podría argumentar que las razones por las que dios no responde a las oraciones es por que la mayoría de esas personas rezan a un dios equivocado o es quizás, una prueba de fe.

Cualquiera de las dos opciones terminaría refutando la supuesta moralidad bondadosa de dios, por que, siendo todo bondad ¿es incapaz de apiadarse de niños inocentes solo por que sus padres nacieron y crecieron en una tierra donde ese dios no les fue adoctrinados de niños? ¿No permitió dios desde la creación, que se dieran las condiciones para que esas personas pudieran nacer en un lugar donde su “palabra” no fue enseñada antes? ¿Y aun así es capaz de castigar a estas personas con la miseria y la hambruna? No podría sostener a partir de estos hechos alguna naturaleza bondadosa.  Si dios es todo bondad ¿por qué permite que inocentes mueran de maneras horribles? Podríamos contestar por que no sabía el devenir del destino, pero si dios no sabía lo que el ser humano haría con su libre albedrio, ¿no contradice esto la idea de que dios es omnisapiente?

De modo que nos vemos obligados a concluir una de tres opciones: o dios no es moralmente bueno o dios no es omnisapiente o no hay un dios que sea el fundamento de la moral (dios entonces, probablemente no existe). Este argumento, conocido como argumento del mal es ampliamente tratado en la obra del periodista Christopher Hitchens, “Dios no es bueno”. Y dios no es bueno por que permite la existencia del mal. Empero, debe notarse que, de aceptar la idea del mal, se acepta también la idea del bien, mas sin embargo, esto no necesariamente significa que el bien sea la naturaleza de dios pues no podemos demostrar tal cosa. Podríamos afirmar, con el mismo sustento, que el mal es propiedad de la naturaleza de dios. Hitchens, al asegurar lo anterior, no quiere decir que en realidad existe dios y que éste es malo, sino que es más racional que la idea de dios sea solo eso, una idea creada por el ser humano y que por tanto no existe mas allá de la mente humana.

v  ¿Existen los valores morales y obligaciones objetivos?

El segundo problema “toma un receso” con respecto a la existencia de dios, para dedicarse a una reflexión mas filosófica que teológica. Se entiende por valores y obligaciones morales objetivas aquellas normas y reglas morales que existen mas allá de la cultura humana, es decir, que sobrepasan al hombre. Desde la perspectiva teológica, los valores morales objetivos existen por que dios es la fuente de dichos valores, y por tanto, son externos a la cultura humana. Por el otro extremo, el relativismo cultural sostiene que los valores culturales no existen pues la moral no es más que una construcción propia de la cultura de una civilización ubicada en un tiempo histórico-político y área geográfica especifica. 

Lo que para nosotros puede ser considerado como valor moral, para otra cultura podría ser un acto de perversión.

Mientras que existen defensores del primer extremo (el extremo teológico), en la actualidad, no existen filósofos tan extremistas como para abogar por un relativismo cultural absoluto.
Podemos deducir que existen cierto tipo de normas y reglas de conducta que han sido consideradas en todas las culturas alrededor de la historia como moralmente correctas. Sin embargo, también podemos observar que la visión ética de cada cultura cambia, incluso en las normas morales en las que sí coinciden. 

De acuerdo a esto, tenemos un fuerte indicativo de que lo correcto e incorrecto puede reducirse a opiniones, pero ¿esto significa que no existe una verdad moral objetiva? No, pues aun suponiendo que  la premisa fuera cierta (no existen códigos morales iguales en las culturas sino que difieren unos de otros incluso en sus semejanzas), concluir que no existen verdades morales objetivas y universales podría ser falso, ya que no se sigue de la premisa*7.

El problema de la objetividad de los valores es tratado hoy en día desde una perspectiva totalmente diferente a las anteriores: la ética basada en la ciencia.*8

Según su principal expositor, el filósofo y neurocientífico Sam Harris, sostiene que del único marco moral del que vale la pena hablar  es aquel en el que, las cosas “moralmente buenas” se traduzcan a aumentos de bienestar para organismos con consciencia. Asegura de este modo que los valores objetivos existen de cierto modo en la propia naturaleza, cuando los organismos conscientes buscan su bienestar y con esto, aseguran su supervivencia y existencia en el marco evolutivo. 

Si aceptamos esta revolucionaria noción de que lo que “debe ser” puede ser determinado por lo que “es” como los hechos científicos, tenemos valores morales objetivos, y estos descansan en la base del bienestar de la especie. Para la especie humana por ejemplo, es más favorable el crear un desarrollo económico sustentable no contaminante, pues de este modo se preservan los ecosistemas de los que no solo dependen los humanos, sino la mayoría de las formas de vida. Por tanto, la contaminación es inmoral. Con esta misma lógica se obtienen respuestas a otras cuestiones morales antes debatidas solo por filósofos y teólogos.

Por tanto, podemos decir –basados en la moral sustentada en la ciencia- que los valores morales objetivos “existen”, pero estos no incluyen a dios ni a la fe religiosa en ningún momento.

v  ¿Cuál dios es la base de los valores morales y obligaciones objetivos?

Regresando a la problemática con la teología, la defensa de la fe se ha topado con una pregunta que hasta el día de hoy no ha podido ser respondida de forma satisfactoria por ningún tipo de religión. Si dios en verdad existe, y este es la fuente de la moral, ¿Cuál de todos los dioses en los que el ser humano ha creído en su historia es el verdadero dios en el que se sustenta la moral?

Es en este punto en el que los teólogos comienzan a discutir entre ellos mismos, apegándose a sus credos personales respectivos. Si preguntamos a un teólogo o un apologista cristiano sobre cuál dios es el verdadero, sin duda nos contestará que el dios cristiano; si hacemos la misma pregunta a un indio (mal llamados hindú) nos contestará seguramente que Brahma, Shiva y Visnú; si pudiéramos preguntarle a un antiguo sacerdote egipcio, este nos respondería, tal vez, que el principal dios verdadero es Ra; un azteca nos respondería, quizás, Tlaloc o Quetzalcóatl.

 ¿Qué diferencia hay entre la creencia en un dios y otro? En todas las culturas, se suelen reportar las mismas “pruebas” de la presencia del dios personal: intervenciones divinas como milagros; profetas y médiums que tienen contacto directo con el (los) dios(es); uno o mas libros sagrados que revelan las ordenes divinas de dios(es); testimonios de personas que cambiaron su vida de forma positiva cuando creyeron en un tipo especifico de credo; apologistas y teólogos que defienden de forma argumentada su fe… entre otros ejemplos. El problema, es que las evidencias presentadas para la creencia de Thor o Ra, son las mismas presentadas para creer en Jesucristo o en Alá.

No existe una prueba contundente que demuestre que algún dios es más verdadero que otro, de modo que, tanto historiadores y antropólogos llegan a la conclusión de que dios fue hecho a imagen y semejanza del hombre, y no al revés. Los estudiosos de la historia de las religiones podrían equivocarse, pero por el momento, no existe prueba ni razón para pensar que podríamos equivocarnos al no creer en Visnú mas de lo que podríamos pensar en equivocarnos por no creer en un Monstruo de Espagueti Volador*9 creador del universo. Y si esto es así, ¿cómo podríamos fundamentar nuestra forma de actuar en algún credo religioso especifico?

El análisis lógico del principal argumento a favor de la moral basada en la religión, no puede sostener su validez y veracidad ya que carece totalmente de esto. ¿Demuestra esto que dios no existe? Esta no es la cuestión abordada, y la problemática moral no puede demostrar que no hubo un creador, pero si da razones para pensar que, de existir, el dichoso creador jamás interactuó con sus creaciones, por lo que fundamentar nuestro comportamiento y nociones de lo correcto y lo incorrecto es una idea que no tiene sustento.

¿Demostramos que la religión no tiene nada que ver con la moral? Yo no podría concluir tal cosa, pues, muchas personas creen firmemente que si no tuvieran su creencia en dios, su mundo no tendría sentido alguno. Solo verían un universo sin propósitos y una vida obtenida solo por que una célula reproductora llegó mas rápido que miles de otras células reproductoras a un ovulo.

 Para muchas personas, la religión y la fe son fundamentales en su comportamiento y en su noción de lo correcto e incorrecto. Pero el hecho que muchas personas así lo crean no significa que así deba ser necesariamente. Podemos llegar a concluir que la religión no es necesaria para tener un comportamiento moral correcto en una sociedad determinada.

La religión no es necesaria para tener y llevar una vida  moralmente correcta, con valores, normas y obligaciones; las personas que creen lo contrario, piensan que de no existir un máximo juez (y castigador) no habría libertad sino libertinaje. La experiencia nos demuestra lo opuesto, al ver personas sin credos religiosos que son respetuosas, inteligentes, tolerantes, amables… igual que cualquier persona con valores morales y religiosidad. La diferencia, es que un no creyente hace lo que cree es correcto solo por el beneficio tanto personal como colectivo, buscando siempre el bienestar.

Algo que en más de una ocasión parece paradójico, es el rol que ha jugado la creencia religiosa en los males de la historia. Si analizamos la historia, podemos encontrarnos con el hecho que las mayores atrocidades fueron cometidas por personas profundamente religiosas o que decían profesar un credo especifico. Esto no demuestra que un ateo sea mas “bueno” desde el punto de vista moral, sino que creencia religiosa y práctica moral no necesariamente están unidas y el profesar una creencia religiosa no es un indicativo de moralidad.

 Muchas veces, actitudes de intolerancia, irracionalidad y agresión, son motivadas por el credo religioso personal. Ejemplo de ello son los fundamentalistas del Islam, quienes consideran que la voluntad de dios es acabar con los “infieles” del mundo occidental.

En algún momento el premio novel de física de 1979, Steven Weinberg dijo que “…con o sin ella [religión] habría buena gente haciendo cosas buenas, y gente malvada haciendo cosas malas. Pero para que la buena gente haga cosas malas se hace falta religión”. La cita celebre parece resumir los hechos de la historia.

El que las personas que tienen que hacer lo correcto por que alguien los vigila, es cuestión de fe y más en específico de conveniencia, no de razonamiento ni tampoco de escrutinio. Y tener fe solo por que sí, no es nuestro objetivo. Hacer eso, para mi seria inmoral, pues significaría conformarme con no entender el mundo (o por lo menos, no hacer el intento de entenderlo).
Mientras que la filosofía reflexiona y problematiza, y la ciencia sustenta y demuestra, la noción de dios como base tanto de la moral como del sentido del mundo, va perdiendo cada vez mas terreno. Un terreno que solo puede sostenerse mientras no se cuestionen las creencias personales.

Podemos concluir después de esto, que desde una perspectiva escéptica, la religión tampoco tiene cabida como explicación o sustento de la moral. La ética basada en la ciencia parece encontrarse en una controversia que promete cambiar paradigmas, sin embargo, dios no tiene cabida en este nuevo debate.

Ø   Referencias

*1.Hare, John; Religion and morality, Stanford Encyclopedia of Phillosophy, plato.stanford.edu/entries/religion-morality/      
            
*2. Russell, Bertrand; Religión y Ciencia, Fondo de Cultura Económica, España, 1996.
                                                             
 *3. Cfr. Sagan, Carl; Serie-Documental, Cosmos, capítulo 7 (Cielo e Infierno), Cosmos Studio, [“la cosmología nos pone cara a cara con los misterios mas profundos, con preguntas que antes eran tratadas solo por la religión y el mito.”] 

*4.Rachels, James; Introducción a la Filosofía Moral, Fondo de Cultura Económica, 1ra Edición en español, 2007.     

*5. El argumento moral a favor de la existencia de dios es frecuentemente utilizado por el apologista cristiano William Lane Craig en su defensa de una “fe racional. Sus principales argumentos son esbozados en su sitio web reasonablefaith.org/     
        
*6. Harris, Sam; Un Manifiesto Ateo [introducción], samharris.org/site/full_text/atheist-manifesto-dec-7-2005/          
                
*7. Rachels, James; Introducción a la Filosofía Moral, FCE, 1ra Edición en español, 2007.  
                                                                                                                                                                                *8. Harris, Sam; The Moral Landscape: How science can determine human values, Free Press, The New York Times, 2010  

*9. Elmonstruo de espagueti volador o Monesvol, es una parodia religiosa creada en 2005 por el físico Bob Henderson en señal y argumento de protesta ante la introducción de la enseñanza del Diseño Inteligente en las clases de ciencias naturales. Henderson aseguraba en su Carta Abierta que, de enseñarse creacionismo en las escuelas como alternativa a la evolución, debía enseñarse pastafarismo como alternativa racional al creacionismo. venganza.org (sitio oficial de la Iglesia del Monstruo de espagueti volador).


U de G, CUCSH, 2011.

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